Hoy les traigo un caso práctico basado en una pequeña experiencia personal, con el que podrán comprobar que no es nada fácil conocer realmente las características de algunos productos alimenticios. Y también servirá para ver lo complicado que es a veces el marketing alimentario, contribuyendo bastante a esta confusión.
Resulta que el otro día, tras hacer una compra bastante apresurada, me puse a guardarla en la despensa y en ese momento me di cuenta de que había comprado dos frascos de tomate frito de la misma marca pero diferentes, sin haber sido consciente de ello.