Lo que dice la ciencia para adelgazar de forma fácil y saludable

24 feb. 2020

Recomendaciones dietéticas: ¿basadas en nutrientes o alimentos?

Basta revisar cualquier documento con recomendaciones dietéticas oficiales (como por ejemplo las norteamericanas o las canadienses) para comprobar que con frecuencia se sugieren tanto directrices sobre alimentos (vegetales, frutas, pescado, carne, huevos...) como sobre nutrientes (sal, azúcar, grasa saturada...). Aunque es bastante obvio que las personas solemos interiorizar más fácilmente las relacionadas con alimentos, en principio el uso combinado podría parecer algo razonable. La utilización de ambas perspectivas permitiría añadir información y matices para una buena cantidad de consumidores, ya que la información sobre los nutrientes está presente en el etiquetado de la mayoría de los productos alimenticios.

¿Pero realmente es es así? ¿Esta doble perspectiva alimentos + nutrientes aporta valor y utilidad a las recomendaciones dietéticas para la población en general? Creo que es importante saberlo, ya que muchas iniciativas la utilizan, así que voy a dedicar este post a reflexionar sobre el tema.

¿Qué dicen las recomendaciones basadas en nutrientes?

El punto de partida puede ser el intentar identificar los criterios para utilizar una perspectiva u otra. En ese tema nos puede ayudar la revisión "A Global Review of Food-Based Dietary Guidelines" (2019), un trabajo del que ya hablé en este otro post y en el que se recopilaron las similitudes y diferencias de las recomendaciones dietéticas en el mundo. Basta ver uno de los gráficos para deducir el criterio principal:



Como pueden observar, los nutrientes cobran especial protagonismo a la hora de hablar de las restricciones. De las ocho más comunes, la mayoría se refieren a nutrientes. La sal es el más castigado, seguido del azúcar y de las grasas, a veces citadas de forma genérica y otras centrándose en la saturada.

Si repasan el resto de datos y gráficos del estudio, comprobarán que las recomendaciones en sentido contrario, las relacionadas con una mayor ingesta o una priorización en la dieta, se inclinan por la otra perspectiva y se refieren casi todas a alimentos o a ciertos tipos de alimentos, no a nutrientes.

Las recomendaciones de reducción de nutrientes no son nuevas, ni mucho menos. Como también expliqué en una serie de posts sobre la historia de las recomendaciones dietéticas norteamericanas, estos tres nutrientes han estado en la lista negra  desde el principio de las recomencaciones oficiales, allá por 1977. Y hasta hoy.

Los rangos de ingesta aconsejados suelen andar por los siguientes valores:
  • Menos del 10% de la energía a partir del azúcares añadidos.
  • Menos del 10% de energía a partir de grasa saturada.
  • Menos de 5 gramos de sal diarios.
¿De dónde se deducen estas restricciones tan universales y consensuadas? De forma muy breve y resumida y sin entrar en detalles, se podría decir que se suelen utilizar dos tipos de argumentos. Por un lado, los resultados de una buena cantidad de estudios observacionales en los que se ha relacionado su mayor ingesta con peores resultados de salud. Y por otro, la detección de ciertos efectos fisiológicos negativos cuando su ingesta se considera excesiva: Aumento de la tensión arterial con la sal, aumento de la energía con el azúcar y aumento del colesterol con la grasa saturada.

Utilidad de las recomendaciones basadas en nutrientes

Si estas recomendaciones llevan haciéndose tanto tiempo, lo lógico sería intentar evaluar de forma crítica y exigente si han servido para algo. No creo que se haya realizado una evaluación formal y completa, pero podemos intentar hacerla en base a diversos datos y resultados.

En primer lugar, los grandes números sobre salud no son nada halagüeños. Como se concluye en "Trends in adult body-mass index in 200 countries from 1975 to 2014: a pooled analysis of 1698 population-based measurement studies with 19,2 million participants" (2016), hay más obesidad que nunca. Y como se detalla en "Health effects of dietary risks in 195 countries, 1990–2017: a systematic analysis for the Global Burden of Disease Study 2017" (2018), el efecto negativo en la salud de la mala alimentación en el mundo llega a cifras que asustan.

En segundo lugar, hay una buena cantidad de estudios que ponen en duda la relevancia real de los posibles efectos en la salud de la reducción de algunos de estos nutrientes. Como he dicho, los estudios observacionales suelen encontrar relación entre su consumo elevado y peores indicadores de salud, pero cada día aparecen más investigaciones en las que los resultados son heterogéneos y menos claros. Por otro lado, según se han ido analizando con más detalle y rigor los datos de ensayos e intervenciones específicas diseñadas para reducir su consumo, los resultados parecen ser de pequeña magnitud y poco concluyentes. Pueden encontrar referencias a los resultados de los últimos estudios sobre la sal en este post y sobre la grasa saturada en este otro post. Si quieren profundizar más, les recomiendo recurrir al libro "Lo que dice la ciencia sobre comer saludable".

En tercer lugar, parece que el efecto práctico y real de este tipo de recomendaciones tiene poco que ver con una mejora en la alimentación. Una de sus principales consecuencias ha sido la aparición de innumerables productos "bajos en X" o "sin X añadido", tales como los refrescos edulcorados, los derivados de carne procesada bajos en grasas y sal, la bollería y los panes sin azúcares añadidos, los bebibles lácteos con edulcorantes, etc. Sin embargo, este tipo de productos todavía no han demostrado aportar ningún beneficio real para la salud, medido en forma de prevención de enfermedades o reducción de al mortalidad. De hecho, puede que incluso sean contraproducentes para algunas cuestiones, como se podría deducir de la reciente revisión sistemática "Systematic review of the impact of nutrition claims related to fat, sugar and energy content on food choices and energy intake" (2020). Sus autores concluyeron que las declaraciones de salud sobre estos tres nutrientes " (...) pueden llevar a aumentar el consumo de alimentos y la ingesta general de energía. Esto puede ir en contra de los esfuerzos para abordar el sobrepeso y la obesidad.". 

Y, en cuarto lugar, este tipo de directrices restrictivas basadas en nutrientes pueden tener otro efecto secundario, también contraproducente. Me refiero a su limitación a la hora de cocinar alimentos frescos y saludables en nuestros hogares, como las hortalizas, las legumbres, el pescado o las aves, dando lugar a comidas menos sabrosas, menos palatables y menos apetecibles. El resultado es que muchas personas asocian el "comer sano" con comer ensaladas con sabor a hierba, pechugas de pollo que imitan al corcho o pescado insípido y poco apetitoso. Es lo que reflejó en el estudio "Taste profiles of diets high and low in environmental sustainability and health" (2019).

Lo que hay detrás de los nutrientes

Nuevos estudios y nuevos enfoques en los sistemas de clasificación de los alimentos, sobre todo los basados en el nivel de procesamiento como NOVA, han aportado una perspectiva diferente al evaluar la tipología de la comida que está detrás de estos tres nutrientes malditos.

Por ejemplo, estas recientes investigaciones analizan el origen mayoritario de la sal y el sodio dietético:
Les resumo lo que concluyen: La mayor parte de la sal proviene de alimentos ultraprocesados, como pan, bollería, galletas, embutido, fiambres, pizzas, productos precocinados, lácteos, etc.

Respecto al origen del azúcar ingerido, estos son los últimos estudios sobre el tema:
Sus conclusiones son similares a las de los anteriores: los alimentos ultraprocesados, sobre todo las bebidas y la infinidad de derivados de cereales y lácteos, son la principal fuente de azúcar de la dieta.

En lo que respecta a la grasa saturada, es más complicado encontrar estudios específicos, pero podemos recurrir al análisis que hicieron los autores de las recomendaciones dietéticas norteamericanas de 2010 , encontrando esta distribución:



También en la edición de 2015 de las DGA se incluyó otro gráfico sobre el origen dietético de las grasas saturadas, aunque menos detallado y específico:



Basta echar un vistazo a ambos, sobre todo al primero, y revisar los alimentos representados, para comprobar que los alimentos ultraprocesados tienen un papel muy importante en la aportación de grasas saturadas, una vez más.

En resumen, de todos estos estudios podemos deducir que los alimentos ultraprocesados aportan gran cantidad de sal, azúcar y grasa. Algo que también se confirmó de forma específica el estudio "Associations between Consumption of Ultra-Processed Foods and Intake of Nutrients Related to Chronic Non-Communicable Diseases in Mexico" (2020).

Ultraprocesados y salud

La realidad es que cada día más estudios relacionan los alimentos ultraprocesados con una peor salud. Estos son los más recientes:
En este post anterior pueden encontrar más estudios con similares conclusiones. Y en el mismo post pueden encontrar las razones por las que los ultraprocesados se relacionan con una peor salud: su gran disponibilidad, alto atractivo, gran palatabilidad, escasa saciedad, alta digestibilidad y mediocre perfil nutricional. Es decir, no solo es por su pobre y discutible distribución de nutrientes, sino porque tienen unas características y naturaleza que los hacen incompatibles con un funcionamiento correcto de nuestro sistema de regulación de la energía y del apetito, dificultando el conseguir mantener una alimentación adecuada y saludable, como explico con detalle en El Cerebro Obeso.

Con todos estos datos, la lógica más básica nos indica que bastaría con reducir o eliminar los alimentos ultrapocesados de la dieta para normalizar la ingesta de los tres nutrientes críticos. Y para tener mayor probabilidad de mejorar nuestra salud. Es una recomendación muy clara, concreta y comprensible para los consumidores, mucho más que las recomendaciones basadas en nutrientes. La población en general no es capaz de controlar durante su día a día los gramos de sal que ingiere o el porcentaje de energía de su dieta a partir de grasa saturada o de azúcares añadidos. Además, no tendrá necesidad de comer los alimentos frescos y saludables insípidos.

Como es obvio, a la industria que fabrica ultraprocesados no le interesa que lleguemos a esta conclusión. Prefiere que se culpe a los nutrientes, que no son de nadie, que a sus productos. Y utiliza sus poderosos mecanismos de influencia y marketing para conseguirlo. O se dedica a echar balones fuera y a apelar a la práctica del ejercicio, como hace la FIAB en el vídeo de su última campaña:


Por eso llevamos tantos años debatiendo en torno a los nutrientes y a los sistemas de etiquetado basado en ellos como Nutriscore, que de momento no han servido para mucho. Esta situación les ha permitido seguir desarrollando y vendiendo exitosamente productos ultraprocesados "bajos en X" o debidamente disfrazados, incluso con frecuencia acompañándolos de alegaciones positivas para la salud. Alegaciones que suelen ser muy discutibles y engañosas, tal y como se detectó en el estudio Nutritional Content According to the Presence of Front of Package Marketing Strategies (2020).

En definitiva, es muy posible que unas recomendaciones restrictivas con los alimentos ultraprocesados sean más eficaces que las basadas en nutrientes. Pero las autoridades sanitarias siguen empeñadas en desplegar políticas dietéticas basadas en las grasas, la sal y el azúcar (ejemplo en España, ejemplo en el País Vasco). Según la revisión citada al principio del post, en la actualidad tan solo una de cada cuatro recomendaciones dietéticas oficiales aconsejan reducir los alimentos ultraprocesados. Las más influyentes y populares, las norteamericanas Dietary Guidelines for Americans (DGA), solo hacen hincapié en las carnes procesadas, que no son más que un pequeño porcentaje de los productos de este tipo.

Quizás esta situación cambie cuando, a final de este año, conozcamos la nueva edición de las DGA 2020-2025; no lo sé, aunque me temo que los agentes de influencia de una gran parte de la industria alimentaria harán todo lo que esté en su mano para evitarlo.

Por razones obvias...

17 feb. 2020

Dietas populares para la mejora del peso y la salud cardiometabólica, resumen de la evidencia

Desde hace unos años podemos encontrar revisiones que evalúan diferentes tipos de dietas populares desde una perspectiva de cierto rigor, analizando la evidencia existente sobre cada una de ellas. En este blog he procurado mencionarlas y resumirlas en la medida en la que se han ido publicando (1, 2, 3). Y como hace tan solo unos días se ha publicado otra, no puede faltar un nuevo post con información sobre sus resultados.

Me refiero a la "revisión de revisiones" "Effects of Popular Diets on Anthropometric and Cardiometabolic Parameters: An Umbrella Review of Meta-Analyses of Randomized Controlled Trials" (2020), un trabajo que destaca tanto por la gran cantidad de dietas incluidas (Mediterránea, baja en carbohidratos, alta en proteínas, baja en grasas, paleo, de bajo índice/carga glucémica, ayuno intermitente, nórdica, vegetariana, DASH y portfolio), como de factores analizados (peso, IMC, colesterol total, LDL, HDL, triglicéridos, glucosa, insulina, HbA1c, tensión arterial sistólica y diastólica. 

21 ene. 2020

Horarios, alimentación y cronotipos, un interesante estudio español

Los ritmos circadianos cada vez están más presentes en la investigación sobre la salud, y la nutrición no es excepción. A este campo se le suele llamar "crononutrición, está generando bastantes expectativas y dando lugar a investigaciones bastante interesantes. Gracias a un seguidor he conocido una de ellas, con un enfoque especialmente sugerente, diseño aparentemente riguroso y además liderada por investigadores españoles. La suma de todo ello creo que la hace merecedora de un extra de atención, así que he decidido resumirla brevemente en este blog.

Se trata del estudio "Effect of a chronotype-adjusted diet on weight loss effectiveness: A randomized clinical trial" (2019), un ensayo de intervención de 3 meses de duración con más de 200 participantes, aleatorizado y doble ciego, publicado en la revista Clinical Nutrition.


21 dic. 2019

Colesterol dietético y riesgo cardiovascular, nuevo documento de posicionamiento de la AHA

En los posts que he publicado sobre el colesterol dietético y su posible influencia en la salud he intentado mostrar que los posibles efectos de este nutriente son más complejos de lo que suele pensarse, haciendo difícil dar recomendaciones generales respecto a su ingesta. Parece que cuanto más se investiga, más difícil es encontrar resultados concluyentes que puedan ayudarnos a definir unas directrices claras y universales sobre el tema.

Por ello, siempre son interesantes las revisiones que analizan de forma sistemática esta cuestión, especialmente si llegan desde entidades tan relevantes e influyentes como la AHA, la American Heart Association. Estoy hablando del último documento oficial de posicionamiento de esta entidad sobre el tema, "Dietary Cholesterol and Cardiovascular Risk: A Science Advisory From the American Heart Association" (2019), una revisión en la que se recopila y analiza la evidencia existente y se hacen recomendaciones respecto a la puesta en práctica real. El documento es de libre acceso, así que pueden descargarlo completo desde este enlace y leerlo, lo cual recomiendo a los más interesados.

Para quienes prefieren centrarse en las conclusiones principales o no se defienden con el inglés, a continuación he traducido los últimos apartados con las conclusiones principales:

9 dic. 2019

Alimentación con horario restringido (o ayuno intermitente 16/8), primer metaanálisis



Entre las modalidades de ayuno intermitente existentes una de las que está más de moda es la denominada "alimentación con horario restringido" ("Time Restricted Feeding" o TRF), también conocida como "16/8". Esta modalidad propone comer sólo durante una ventana de tiempo (diurna) de unas 6-8 horas y evitar ingerir ningún alimento durante el resto del día, las 16-18 horas restantes, normalmente a partir de la tarde y hasta la primera comida del día siguiente.

Hace aproximadamente un año publiqué un resumen con el primer ensayo sobre el tema y ahora les traigo los resultados de la primera revisión sistemática con metaanálisis, "Effects of time-restricted feeding on body weight and metabolism. A systematic review and meta-analysis" (2019).

Para los que prefieren ir al grano, esta sería la traducción de los resultados principales:

En conclusión, el TRF parece ser efectivo en la pérdida de peso, al menos a corto plazo, probablemente porque se ingieren menos calorías y menos líquidos. Sin embargo, no podemos excluir que otros mecanismos, actualmente documentados solo en animales, puedan estar implicados en humanos, como por ejemplo el cambio de la microbiota intestinal.(...)

La reducción en la glucosa en ayunas en sangre (unos 2 mg / dL menos) fue estadísticamente significativa, pero no relevante desde un punto de vista clínico, mientras que los cambios en la insulina, HOMA-IR y los lípidos en sangre no difirieron entre los grupos. (...)"

Y para quienes quieren conocer detalles, a continuación traduzco unos cuantos párrafos del documento original, con análisis y comentarios realizados sobre los resultados obtenidos:

29 nov. 2019

Nuevo libro: Lo que dice la ciencia sobre comer saludable

¿Qué es una alimentación saludable? ¿Qué hay que comer para vivir más y mejor?

Estoy seguro que la gran mayoría de los lectores de este blog se han hecho esta pregunta alguna vez. Y aunque todos los artículos y libros que he publicado hablan sobre la relación entre la alimentación y la salud desde diferentes perspectivas, lo cierto es que ninguno habla de la alimentación y la salud desde un enfoque global.

Pues bien, les presento mi último libro "Lo que dice la ciencia sobre comer saludable", en el que sintetizo las conclusiones de los estudios más significativos y relevantes sobre el tema y las recomendaciones  para seguir lo que podría considerarse una alimentación saludable.




Más de 300 páginas y un millar de referencias científicas, que podrían presentarse de la siguiente forma:

"Nunca antes había habido tanto interés por la alimentación y por conocer su relación con la salud. Sin embargo, la confusión parece aumentar en la misma medida en la que crece la cantidad de información sobre el tema. 

Carne, cereales, leche, grasas, carbohidratos, proteínas… ¿Qué es bueno y qué es malo? Para casi cualquier alimento o nutriente es posible encontrar todo tipo de opiniones, algunas radicalmente opuestas. Y resulta muy difícil distinguir lo fiable y riguroso de lo comercial o lo totalmente prescindible. 

Para ayudarle en esa labor, este libro recopila las conclusiones fundamentales de los estudios sobre alimentación y salud y las explica de forma sencilla, para que pueda convertirlas en decisiones e iniciativas para su día a día. 

Ahora puede saber lo que realmente dice la ciencia sobre qué es comer saludable."

Pueden descargar una muestra con el primer capítulo en este enlace y pueden adquirir el libro completo en diferentes formatos y desde varias plataformas, al precio razonable habitual:
Espero que la lectura les resulte interesante y, sobre todo, les sea útil para aprender y mejorar su alimentación y salud.

10 nov. 2019

Pescado y mercurio, ¿tenemos un problema en España?

Hace unos días la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan) actualizó sus directrices sobre la ingesta de pescado respecto a la presencia de mercurio. Las ha formalizado en un folleto con recomendaciones para la población, tanto general como vulnerable, con las cantidades máximas aconsejadas e indicación de las especies con más y menos mercurio, que pueden descargar desde este enlace.

Esta es la figura principal con los mensajes clave:


Pero hay varias cuestiones en este folleto que me generan dudas y preguntas.

31 oct. 2019

The Game Changers, documental sobre vegetarianismo y deporte

El otro día tuve oportunidad de ver "The Game Changers", un documental que desde que se lanzó vía Netflix está siendo visualizado masivamente y convirtiéndose en muy popular. Y dado que habla de alimentación, me he decidido a verlo y a comentarlo en el blog.

El tema es el siguiente: Un luchador deportivo y entrenador de defensa personal se lesiona y durante su periodo de recuperación decide "investigar" para ver cómo puede volver a la normalidad lo más rápido posible y conseguir mejores resultados. Y descubre que la solución a todos sus deseos deportivos, actuales y futuros, es el vegetarianismo.

Antes de nada, quiero dejar claro que no tengo nada en contra del vegetarianismo. De hecho, me parece una opción interesante desde diversas perspectivas (salud, sostenibilidad) para un adulto responsable y bien informado. Aunque desde el punto de vista de la salud el hecho de dejar de comer animales no es suficiente (ni necesario), hay otros criterios que deben tenerse en cuenta, pero eso es otra historia...

Dicho esto, podemos empezar resaltando que aunque en el documental con frecuencia se habla de la “dieta basada en plantas”, realmente trata sobre el vegetarianismo. Y aprovecha para atacar continuamente a la carne y resto de alimentos de origen animal.

1 oct. 2019

Carne y salud, última revisión

Las redes están que arden con el último estudio sobre la carne, ese alimento que algunos tanto odian y otros tanto aman. Los medios generalistas también se han hecho eco, tanto los españoles (1, 2, 3) como los internacionales (12), y ya están publicando titulares y resúmenes más o menos afortunados intentado resumir sus conclusiones.

El documento unifica varias revisiones sistemáticas sobre la relación entre el consumo de carne (roja y procesada) y la salud y ha sido realizado por un panel de expertos al parecer independientes. Se titula "Unprocessed Red Meat and Processed Meat Consumption: Dietary Guideline Recommendations From the Nutritional Recommendations (NutriRECS) Consortium" (2019) y es de libre acceso, por lo que pueden leerlo completo pinchando en el enlace.

Antes de dar mi opinión de forma muy breve, o cual haré al final del post, me gustaría que lo leyeran, porque conviene conocer de primera mano lo que dicen los estudios.

Si no se defienden muy bien con el inglés, a continuación les incluyo una traducción libre de los textos en los que explican los resultados:

15 sept. 2019

Ácidos grasos poliinsaturados, omega-3, omega-6 y diebetes tipo 2: nueva revisión Cochrane

Tan solo unas líneas para informarles de los resultados de la última revisión sistemática de Cochrane sobre los ácidos grasos poliinsaturados en general y sobre los omega-3 y omega-6 en particular, en este caso en relación a sus posibles efectos para la prevención y tratamiento de la diabetes tipo 2.

El metaanálisis, publicado hace unas semanas como "Omega-3, omega-6, and total dietary polyunsaturated fat for prevention and treatment of type 2 diabetes mellitus: systematic review and meta-analysis of randomised controlled trials" (2019), es de libre acceso, así que pueden leerlo completo sin ningún problema.

26 ago. 2019

Huevos y colesterol, resultados del ultimo metaanálisis de ensayos

Hace tan solo unos días publiqué un post resumiendo los resultados de la última revisión que ha analizado todos los metaanálisis sobre los estudios observacionales que relacionan la ingesta de huevos y diversas enfermedades. Y las conclusiones no aportaban demasiadas razones para preocuparse.

Esa información es importante porque se refiere a enfermedades y patologías, pero les recuerdo que no deja de ser observacional, y por lo tanto tiene sus limitaciones. Si queremos completarla, lo ideal sería centrarse en ensayos de intervención. Y como lo habitual es que las directrices sobre la ingesta de huevos se asocien a los posibles cambios en los indicadores lipídicos, sobre todo el colesterol, en este post vamos a conocer los resultados de las últimas investigaciones en ese sentido.

El último metaanálisis de ensayos de intervención que analiza este tema se publicó el año pasado en la revista de los nutricionistas norteamericanos (iba tocando, ya que han pasado casi 20 años desde que se realizó el anterior metaanálisis). Se trata de "Effects of Egg Consumption on Blood Lipids: A Systematic Review and Meta-Analysis of Randomized Clinical Trials" (2018) y recopiló y sintetizó de forma específica los resultados de 28 publicaciones sobre intervenciones realizadas con más de 1700 personas en las que se compararon los indicadores lipídidos al seguir dietas con huevos (normalmente entre 1 a 3 diarios) frente a dietas con algún tipo de sustitución de este alimento.

19 ago. 2019

Huevos y salud, resumen de todos los metaanálisis



La relación entre los huevos y la salud nos tiene en un sinvivir. Aunque parece que las restricciones a su consumo se han ido relajando bastante durante los últimos años, de vez en cuando nos llegan noticias que nos sobresaltan y nos hacen dudar.

Por ejemplo, hace unos meses los titulares de numerosos medios (1, 2) nos alertaban de las conclusiones de un estudio observacional: "Associations of Dietary Cholesterol or Egg Consumption With Incident Cardiovascular Disease and Mortality" (2019), un trabajo publicado en la prestigiosa JAMA en el que se detectó un aumento del riesgo de mortalidad y enfermedad cardiovascular entre quienes más huevos comían. Como contrapartida, tan solo unos días después, otro estudio llegaba a conclusiones bien diferentes, el metaanálisis de ensayos "Impact of Whole Egg Intake on Blood Pressure, Lipids and Lipoproteins in Middle-Aged and Older Population: A Systematic Review and Meta-Analysis of Randomized Controlled Trials" (2019).  Sus autores concluyeron que "el huevo entero no afecta los factores de riesgo de enfermedad cardiovascular". Aunque teóricamente un metaanálisis de ensayos de intervención es un tipo de investigación con mayor valor probatorio que un estudio observacional, en este caso ningún medio decidió mencionarlo. Lo cierto es que a la hora de valorar el impacto mediático de cada investigación conviene recordar que suele depender más de la capacidad de influencia de las agencias de comunicación contratadas por las revistas científicas o las universidades que lo publican o financian, que de la relevancia de la propia investigación. Pero de cualquier forma, tanta diversidad de resultados y tanto titular sensacionalista genera confusión.

Entonces, ¿los huevos son malos o no? ¿Ha habido cambios significativos en la evidencia desde lo que conté en los últimos artículos sobre el tema?

26 jul. 2019

Eficacia de la dieta paleo para reducir el sobrepeso y la obesidad, nuevo metaanálisis

Aunque se han publicado un par de revisiones sistemáticas sobre la dieta paleo en las que se ha analizado su eficacia para la pérdida de peso (1, 2), en ambas el objetivo era un conjunto de indicadores relacionados con la salud bastante amplio y todavía no había ninguna en la que se hubiese realizado un análisis específico y completo sobre su posible efecto en las variables antropométicas que se suelen utilizar para el control del peso.

Hace tan solo unos días hemos conocido un primer metaanálisis desde esta perspectiva, "Influence of Paleolithic diet on anthropometric markers in chronic diseases: systematic review and meta-analysis" (2019), una investigación sobre 11 ensayos aleatorizados en los que a personas con diversas enfermedades crónicas (obesidad, dislipemia, diabetes tipo 2, síndrome metabólico, etc.) se les hizo seguir una dieta paleo, en periodos de entre 2 y 24 meses y cuyos resultados se compararon con los de grupos de control que siguieron otras dietas (bajas en grasas o recomendaciones dietéticas oficiales).

19 jul. 2019

Productos para la alimentación complementaria infantil: nuevas directrices de la OMS

La OMS acaba de publicar un informe sobre los productos dirigidos a la alimentación complementaria infantil (la que sigue a la lactancia materna y llega hasta los 36 meses), titulado "Ending inappropriate promotion of commercially available complementary foods for infants and young children between 6 and 36 months in Europe" (2019). El documento tiene como objetivo aportar una serie de directrices y recomendaciones sobre este tipo de alimentos - tanto los utilizados en las comidas (como los típicos potitos y lácteos), como los "recreativos" (golosinas, aperitivos y similares, tales como los gusanitos o las chuches) - desde diferentes perspectivas: la  nutricional y la de su venta y comercialización.

La idea es que sobre todo sirva de referencia para los fabricantes a la hora de producir y comercializar este tipo de productos, pero también puede estar dirigido a agentes normativos o legisladores e incluso a profesionales relacionados con la alimentación.

Aunque sin duda el informe es valioso y útil para los más interesados, sus más de 170 páginas y su idioma (inglés) podrían desmotivar a alguno, así que a continuación les incluyo un resumen de sus conclusiones principales traducidas.

2 jul. 2019

Lácteos y salud, resumen de los estudios observacionales

Los estudios observacionales que relacionan alimentos y salud no dejan de acumularse, así que es de  agradecer que de vez en cuando algunos expertos se dediquen a recopilarlos y a evaluar la evidencia que aportan. Cuando la cantidad de estudios es muy grande y han dado lugar a un número importante de metaanálisis, puede ser una buena idea hacer una "recopilación de recopilaciones", es decir, identificar, agrupar y analizar los resultados de todos estos metaanálisis.

Imagino que esto es lo que han pretendido los autores del documento "Dairy foods and health: an umbrella review of observational studies" (2019), en el que han revisado los metaanálisis realizados sobre la relación entre el consumo de lácteos y diversas enfermedades e indicadores de salud. Su trabajo nos puede ser útil para hacernos una idea de los resultados de las investigaciones en este sentido y si además los representamos gráficamente, podremos hacer esta lectura más fácilmente, casi de un vistazo.

Así que he decidido tirar de Excel y dibujar unos cuantos gráficos de barras, basándome en la información del documento original. Aclarar que los valores de las barras que aparecen por encima del valor 1 (la línea horizontal resaltada en todos los gráficos) suponen un aumento del riesgo, mientras que los que están por debajo, representan una reducción del riesgo. Y los colores muestran la solidez de los resultados, de acuerdo a criterios estadísticos y al análisis de los autores (heterogeneidad, segmentación, variables de confusión, etc.), tal y como se explica en la siguiente figura:


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