Lo que dice la ciencia para adelgazar de forma fácil y saludable

21 feb. 2018

DIETFITS, nuevo e interesante estudio sobre dietas bajas en grasas frente a bajas en carbohidratos

Las redes sociales se han revuelto bastante tras la publicación del último estudio que compara los resultados de dietas bajas en grasas y bajas en carbohidratos. Pueden leer lo que dicen algunos influencers diéticos leyendo estos enlaces de ejemplo, con titulares más y menos acertados:
Algunos andan un poco despistados:
Y la investigación a la que todos se refieren es "Effect of Low-Fat vs Low-arbohydrate Diet on 12-Month Weight Loss in Overweight Adults and the Association With Genotype Pattern or Insulin Secretion The DIETFITS Randomized Clinical Trial" (2018). Debe quedar claro que éste no es, ni mucho menos, el primer estudio sobre el tema, se han realizado incluso metaanálisis al respecto, como conté en este post. Sin embargo, este trabajo es especialmente interesante por unas cuantas razones y resultados, que voy a mencionar y explicar a continuación.

Primero: Ha sido financiado por defensores de las dietas bajas en carbohidratos.

Este proyecto ha sido promovido y parcialmente financiado por NuSi, la iniciativa del gurú de las dietas bajas en carbohidratos Gary Taubes. Así que había cierto morbo en saber si confirmaría o no sus teorías (sobre todo porque otro de sus estudios ya  publicó sus resultados y no fueron demasiado favorables ni claros en ese sentido).

Segundo: Tiene unas características generales que le dan fiabilidad

El ensayo es de un año de duración, incluye grupos aleatorizados, más de 600 participantes e investigadores prestigiosos. Buen inicio.

Tercero: La intervención es rigurosa, multidisciplinar e intenta reproducir situaciones realistas

Si leemos los detalles de la intervención, lo cierto es que es que tiene unos enfoques interesantes y, en algunos aspectos, novedosos. En la publicación previa "DIETFITS study (diet intervention examining the factors interacting with treatment success) - Study design and methods" (2017) se describe con detalle toda la estrategia, muy completa y multidisciplinar.

Como punto de partida,  tras dividir a los participantes en dos grupos (dieta baja en grasa y baja en carbohidratos) se les pidió que intentaran mantenerse por debajo de los 20 gramos diarios de cada uno de los nutrientes. Pero como en la vida real esas condiciones son muy difíciles de mantener, se planificó un protocolo para enseñarles a modificar y adaptar la dieta, aumentando poco a poco y progresivamente estas cantidades.

Y como creo que posiblemente esta información sea una de las cosas más interesantes de este trabajo, voy a dedicarle más espacio. Para que lo conozcan con detalle, a continuación les traduzco un fragmento significativo del texto, el relativo a la estrategia dietética:

"Hubo tres componentes clave, que se comunicaron reiterada y consistentemente a los participantes. 

El primero fue una estrategia "tan bajo como se pueda". Durante las primeras ocho semanas los participantes fueron instruidos para reducir progresivamente la ingesta de grasas o carbohidratos hasta lograr una ingesta diaria de no más de 20 gramos de grasa o carbohidratos por día, dependiendo del grupo. Se les dijo que el ritmo de restricción no era crítico, y que alcanzar los 20 gramos diarios en un plazo concreto dentro de esas ocho semanas no se consideraba que conllevara ninguna ventaja o desventaja. Por lo tanto, podría ser variable y personalizarse. Las instrucciones también incluían una declaración clara de que, aunque el objetivo era 20 gramos diarios, las personas que no pudieran alcanzar esos niveles no serían eliminadas del estudio ni consideradas no cumplidoras; la expectativa era llegar tan bajo como se pudiese. 

Una vez que los participantes alcanzaron su nivel más bajo de ingesta de grasas o carbohidratos, se les alentó a mantener ese nivel durante al menos algunas semanas. No hubo un tiempo establecido específico para mantener el nivel más bajo. Más bien se les explicó que el objetivo era proporcionarles la experiencia personal de estar estables en el nivel más bajo que pudiesen lograr y mantenerlo al menos por una semana o dos.

El segundo componente de la estrategia dietética consistió en instruir a los participantes para agregar lentamente grasas o carbohidratos a su dieta, en incrementos de 5-15 gramos / día, durante períodos de una semana, sin un objetivo específico. Por ejemplo, para los participantes que alcanzaron 20 gramos / día en las primeras ocho semanas, y luego mantuvieron ese nivel durante algunas semanas, se les animó a cambiar su objetivo diario a 25-35 gramos / día durante una semana o más. Durante este proceso, se les pidió que evaluaran cómo el aumento de grasa o carbohidratos afectaba tanto a su satisfacción (saciedad, palatabilidad y disfrute) como a su progreso en la pérdida de peso. Si la satisfacción y el progreso de la pérdida de peso eran aceptables, tenían la opción de mantener ese nivel de ingesta de grasas o carbohidratos durante otra semana o agregar otros 5-15 gramos / día. Es importante destacar que, aunque se pidió a los participantes que agregaran lentamente grasa o carbohidratos a sus dietas de esta forma, también se dejó claro que no debían agregar más de lo que sería necesario para mantenerlos en el nivel más bajo posible a largo plazo, dando respuesta a cualquier necesidad sobre la satisfacción (saciedad, palatabilidad y el disfrute). Después de volver a agregar los gramos / día designados, también podrían considerar revertir esa decisión y, en su lugar, reducir su ingesta en función de los factores mencionados anteriormente. En este punto, podrían mantener ese nivel durante el resto del estudio, o intentar agregar pequeñas cantidades de grasa o carbohidratos más adelante. Este componente de la estrategia dietética se describió a los participantes como un proceso dirigido a que cada uno de ellos encontrara su nivel individualizado de grasa o carbohidratos que cumpliera lo siguiente:
  1. Lo más bajo que pudieran lograr, y
  2. Lo más bajo que creían que podrían mantener durante años, tras la intervención.
Inherente a este enfoque estaba la idea de que el nivel final de ingesta de grasas o carbohidratos entre individuos dentro de ambos grupos variaría sustancialmente, sin un objetivo concreto establecido. Se explicó a los participantes que esto era aceptable para los investigadores e incluso era de esperar debido a la hipótesis central del estudio de que cada una de las dietas analizada sería más fácil para algunos participantes y más difícil para otros, según cierta combinación de genética y / o predisposiciones metabólicas. Fue por estas razón por la que se utilizó la expresión "No hay una dieta  que valga para todos"

El tercer componente de la estrategia fue el promover una alta calidad de los alimentos para ambos grupos durante el período de intervención. Se dieron instrucciones para enfocarse en alimentos completos y reales que se preparan principalmente en casa, y se especificó el procurar alcanzar la mayor cantidad posible de verduras, todos los días, sin importar la preparación: a la parrilla, salteadas , al horno, etc. (...) 

Se instruyó a ambos grupos para eliminar, en la medida de lo posible, los productos alimenticios procesados, incluidos aquellos con azúcares añadidos, productos con harina blanca refinada o grasas trans. Se alentó a los participantes a preparar la mayor cantidad posible de sus propios alimentos y a optimizar la inclusión de alimentos frescos y de temporada. Cuando salían a comer o viajaban, se les animaba a pedir modificaciones del menú estándar que les ayudaran a cumplir con su asignación de dieta (por ejemplo, en lugar de patatas pedir guarnición de ensalada para el grupo bajo en grasas o verduras para el grupo bajo en carbohidratos).

A las personas del grupo bajo en grasas se les pidió priorizar alimentos integrales (...), explorar y consumir una amplia variedad de legumbres, frutas frescas, productos lácteos bajos en grasa y carnes magras. A los del grupo bajo en carbohidratos se les pidió priorizar aceites y grasas de alta calidad, aguacate, queso curado, mantequilla de frutos secos, semillas y frutos secos. Cuando en cada grupo se agregaban pequeñas cantidades de grasa o carbohidratos a la dieta, se indicó que lo hicieran con estos mismos alimentos de calidad. (...)

En resumen, la estrategia tenía el objetivo de lograr que los participantes alcanzaran un nivel individualizado y lo más bajo posible en grasas o carbohidratos,siguiendo una dieta de la máxima calidad, y que pudiera mantenerse a largo plazo más allá del final del ensayo. 

No hubo objetivos específicos de restricción calórica para la dieta y ningún porcentaje específico de grasa o carbohidratos como el objetivo final."

Completo, ¿verdad? Casi podríamos considerarlo un manual de instrucciones para seguir una dieta saludable. El documento original incluye bastante más información, insisto en que la intervención fue rigurosa y muy estructurada, con muchas sesiones educativas y seguimiento muy estrecho.

Desde el punto de vista de cada macronutriente, el resultado de todos estos enfoques es que al final de la intervención el consumo medio de carbohidratos en el grupo low-carb fue de 132 gr diarios y el consumo medio de grasas en el grupo low-fat fue 57 gramos, como se observa en el gráfico siguiente:.



Las proteínas se mantuvieron igualadas y la ingesta calórica resultó ser prácticamente la misma en ambos grupos.

Cuarto: se incluyó el análisis de la predisposición genética

Los investigadores incluyeron en el estudio una variable más, la influencia de una posible predisposición genética favorable a cada tipo de dieta, en base a ciertos genes que en otros estudios se han identificado en ese sentido.

Quinto: Podemos ver la variación individual

Los estudios casi siempre muestran los valores globales y promedios, así que es de agradecer el poder visualizar los resultados para cada uno de los participantes (fuente):


Como pueden observar, aunque el ensayo fue positivo y la pérdida de peso media estuvo entre 5 y 6 kilos, hubo casos muy diferentes. En un extremo, el menos favorable, aproximadamente un 15% de los participantes aumentaron de peso. Y en el otro, el más prometedor, una cuarta parte de ellos perdieron una cantidad muy importante, por encima de los diez kilos.

Y sexto: sus resultados son positivos y prometedores

Esto es lo dicen los propios autores en el abstract:

"(...) no hubo diferencias significativas en el cambio de peso entre una dieta baja en grasas saludable versus una dieta baja en carbohidratos saludable, y ni el genotipo ni la secreción inicial de insulina se asociaron con los efectos dietéticos de la pérdida de peso".

Que yo completaría así:

"Este ensayo sugiere que seguir una dieta basada en alimentos saludables, mínimamente procesados y cocinados en casa, incluyendo el estrecho apoyo de un profesional de la nutrición, puede ser eficaz para perder peso a 3 de cada 4 personas, y muy eficaz al menos a una cuarta parte de ellas."

En este artículo de Examine.com pueden encontrar una entrevista realizada al investigador principal tras la publicación del estudio.

Y respecto a la guerra y al cruce de mensajes que se ha desatado entre low-carbers y anti-low-carbers, la verdad, no me interesa en absoluto.

16 feb. 2018

Ayuno intermitente y pérdida de peso, llega el primer metaanálisis

Si en el mundillo del adelgazamiento hay un enfoque que se haya puesto especialmente de moda durante los últimos años, ese podría ser el ayuno intermitente. Impulsado por algunos gurús de las dietas y la salud y por seguidores de los enfoques de la alimentación evolutiva y las dietas paleo, ha logrado acumular una buena cantidad de defensores que le encuentran posibilidades para todo tipo de beneficios. Y también una buena cantidad de modalidades (algunas de las cuales pueden conocer en este enlace o este otro). Aunque, como comenté en este post anterior, todavía no hay demasiadas pruebas que sustenten todas esas maravillas.

Era cuestión de tiempo que llegaran las primeras revisiones sistemáticas sobre la eficacia del ayuno intermitente, centradas en la pérdida de peso, que es el tema central de este blog. Así que les he traído un resumen de sus resultados, para que puedan sacar sus propias conclusiones.

14 feb. 2018

Plan para la mejora de la composición de los alimentos, ¿va a funcionar?

Hace unos días, la Ministra de Sanidad se encargó personalmente de hacer la presentación oficial de su última iniciativa sobre alimentación y salud. La rueda de prensa  tuvo un impacto considerable en todo tipo de medios y pudimos leer una buena cantidad de titulares relacionados.

El documento en el que se describe toda la iniciativa se titula "Plan de colaboración para la mejora de la composición de los alimentos y bebidas y otras medidas 2017-2020" y se puede descargar completo desde este enlace.

Para quien no les apetezca leerlo completo, se lo resumo brevemente:

El Gobierno ha llegado a un acuerdo (de carácter voluntario) con una buena cantidad de representantes de la industria alimentaria (en general asociaciones de diversos sectores) para que los fabricantes se comprometan a modificar la composición (un proceso también denominado  "reformulación") de algunos de sus alimentos procesados o altamente procesados. Los nutrientes objetivo serían sobre todo las grasas saturadas, la sal y el azúcar y el fin último sería conseguir alimentos más sanos y contribuir a la mejora la salud de todos los ciudadanos.

En este post no voy a entrar a criticar cada detalle de la iniciativa, ya que se ha hablado bastante del tema en muchos medios y en las redes. Si alguien quiere conocer algunas opiniones y posiciones, especialmente las voces más críticas, puede leer este artículo publicado en El Mundo, que las resume bastante bien (incluso incluye un pequeño comentario de un servidor).

Sin embargo, quisiera comentar algo de lo que, en mi humilde opinión, no se ha hablado lo suficiente. Algo que considero fundamental y que debería ser el punto de partida de todo proyecto planteado desde las instituciones sanitarias. Me refiero a las pruebas y la evidencia en las que se basa.

12 feb. 2018

Aceites y contaminación al freír alimentos


Ya hemos hablado en este blog sobre la aparición de tóxicos en los alimentos como consecuencia de los procesos de cocinado, sobre todo al someterlos a muy altas temperaturas, es un tema que últimamente parece suscitar bastante interés. Pero hay otro muy relacionado y del que se habla muy poco, quizás debido que el tiempo que pasamos cocinando tiene una tendencia decreciente: la contaminación ambiental que estos procesos pueden provocar en nuestro hogar.

Basta fijarse en la cantidad y el aspecto del humo que se puede generar en algunos procesos como la fritura, para preguntarse por su relevancia y posibles efectos para nuestra salud al entrar hasta nuestros pulmones. Pues bien, el IARC, el organismo de la OMS encargado de evaluar la carcinogenicidad de todo tipo de sustancias, ha clasificado en el nivel 2A (probablemente carcinogénicas)  las emisiones que se producen al freír alimentos. Así que la cuestión tiene su miga.

6 feb. 2018

La odisea de comer saludable en el trabajo



Se suele hablar bastante de la calidad de la alimentación infantil en los colegios; nos preocupan los niños y así debe seguir siendo. Pero su equivalente en los adultos, la realidad alimentaria en el entorno laboral, es uno de esos temas "huérfanos" de análisis y pobre en políticas e iniciativas. Si es usted una de las numerosas personas a las que le toca comer en el trabajo, basta con que analice su propia situación. ¿Se encuentra con facilidades y ayuda para hacerlo de forma saludable? ¿O todo eso corre por su cuenta y riesgo?

Para empezar a profundizar en el tema, podría animarse a leer el documento "Entornos Laborales Saludables: Fundamentos y Modelo de la  OMS", en el que se supone que una organización tan prestigiosa y sensible como la OMS da directrices para que las empresas fomenten entornos saludables para sus trabajadores. Pero comprobará que la presencia de la alimentación es menos que anecdótica. ¿No habíamos quedado que actualmente la obesidad y la mala alimentación son algunas de las principales causas de enfermedad y mortalidad?

25 ene. 2018

¿Comer chocolate provoca acné?

Hace bastante tiempo uno de los métodos más utilizados para intentar evitar que los adolescentes se ventilaran en minutos la tableta de chocolate recién comprada era amenazarles con sufrir uno de los efectos secundarios más temidos a esa edad: la aparición de granos. Normalmente esta estrategia no servía para mucho ya que la tentación es inmensa, pero posiblemente ayudaba bastante a aumentar los sentimientos de culpa de los jóvenes si se les iba la mano con este alimento.

Sin embargo, esta creencia fue ido diluyéndose poco a poco, en la medida en la que algunos estudios no confirmaron esta relación. Probablemente la investigación mas influyente en este sentido fue "Effect of Chocolate on Acne Vulgaris" (1969), un trabajo realizado en una prisión y en el que se involucró a  65 personas, divididas en dos grupos. A los componentes del grupo de intervención se les ofreció una barrita diaria de chocolate de algo más de 100 gr durante cuatro semanas de y al de control otra de composición y sabor similar, pero sin chocolate. El estudio fue de diseño cruzado, así que tras ese periodo los sujetos se intercambiaron de grupo y se repitió el experimento.

19 ene. 2018

¿Cual es el origen y tipo de los azúcares que comen los niños?

Aunque casi todo el mundo acepta que el excesivo consumo de azúcar no hace ningún bien, con frecuencia no somos conscientes de la gran cantidad de alimentos que nos aportan este nutriente. Iniciativas relacionadas con la alimentación diaria como www.sinazucar.org  ayudan a educar y concienciar en este sentido, aunque todavía queda mucho trabajo por hacer.

Respecto a la difusión de información más técnica y compleja (pero también importante) sobre el consumo de azúcar, como por ejemplo la realidad de los datos epidemiológicos, también hay muchas asignaturas pendientes. La mayor parte de las personas no saben con precisión cuál es la realidad en este sentido.

Un reciente estudio realizado en EEUU nos puede ayudar al respecto. Se trata de "Sugar intake by type (added vs. naturally occurring) and physical form (liquid vs. solid) and its varying association with children's body weight, NHANES 2009-2014" (2018) y sus autores analizan el consumo de azúcar entre niños y adolescentes basándose en los datos estadísticos de la encuesta oficial NHANES, y en más de 8000 sujetos, segmentando los datos respecto a su origen y estado físico de los alimentos que la aportan: azúcares añadidos o naturales y desde alimentos sólidos o líquidos.

9 ene. 2018

Evolución de la comida procesada y los azúcares añadidos en España

No es habitual encontrar estudios epidemiológicos interesantes sobre nuestro país. Los grandes trabajos de este tipo casi siempre llegan de Estados Unidos y los investigadores españoles últimamente no andan sobrados de recursos ni de iniciativas para poder trabajar. Esto provoca que gran parte de la realidad alimentaria la interpretemos en base a información obtenida a muchos kilómetros de distancia.

Por eso se agradece especialmente la reciente publicación de "Added sugars and ultra-processed foods in Spanish households (1990–2010)" (2017), un estudio con una muestra significativa (más de 20.000 hogares que son encuestados por el INE) y sobre un periodo de tiempo importante (tres décadas, de 1999 a 2010). Además,  me parece que tiene un interés añadido porque se ha centrado en la obtención de dos datos de especial relevancia para la obesidad: el consumo de azúcares añadidos por un lado y el nivel de procesamiento de la comida por otro. Este segundo dato es especialmente novedoso y se ha calculado siguiendo las directrices de la clasificación NOVA, de la que hablé en este post anterior.

2 ene. 2018

Nuevo libro: El poder y la ciencia de la motivación

Como bien saben, hasta ahora mi faceta de escritor de libros se ha centrado sobre todo en el ámbito de la salud, la obesidad y la alimentación, con cinco obras publicadas sobre ese tema. Pero como se puede deducir del contenido de mi blog personal o de mi cuenta de twitter, mis inquietudes van más allá del campo dietético.

Uno de los temas que me interesa especialmente es la psicología, ya que el comportamiento humano y el funcionamiento del cerebro me parecen fascinantes. Durante los últimos años - por varias razones - he tenido la oportunidad de profundizar en investigaciones y trabajos de expertos sobre una cuestión de esta disciplina: la motivación. Muy relacionada con los hábitos alimentarios pero también con muchos otros. Y he comprobado que hay contenidos muy interesantes y con mucho potencial.

Así que durante los últimos meses he estado trabajando intensamente en un nuevo libro, que he titulado "El poder y la ciencia de la motivación". Y que tiene este aspecto:


Esta es la sinopsis que pueden leer en su contraportada:

"Todos nos lo hemos preguntado alguna vez: ¿Por qué hacemos lo que hacemos? ¿Y por qué no hacemos algunas cosas que sabemos que deberíamos hacer? Comer bien, hacer ejercicio, estudiar, trabajar… La respuesta es más sencilla de lo que parece: porque algunas cosas nos motivan, pero otras no. 

La motivación es el  motor que impulsa y dirige nuestra vida,  que nos hace tomar decisiones y actuar. Y si somos capaces de comprenderla, quizás podamos cambiar nuestros comportamientos y disfrutar de una vida mejor y más saludable. 

Este es un libro de divulgación que resume la ciencia y el conocimiento sobre la motivación, con un lenguaje accesible y cercano,  basándose en los últimos estudios e investigaciones. Y que aporta ideas y sugerencias para buscar la motivación a la hora de afrontar el cambio de hábitos en la alimentación, el ejercicio, los estudios o el trabajo.

La motivación es lo que mueve a las personas y posiblemente lo que mueve el mundo. 

Es momento de saber cómo funciona."

Les confieso que este lanzamiento es bastante especial para mí, por la novedad de la temática. Aunque he tenido la suerte de contar con el feedback de excelentes profesionales de la psicología, como el de Laura Morán, estoy particularmente emocionado y expectante.

Por mi parte, les aseguro que el conocer "las tripas" y la ciencia de la motivación me ha ayudado a entender mejor muchos comportamientos de las personas, incluido el mío. Me he vuelto un "superfan" del tema y ahora estoy convencido de que, como dice en la sinopsis,  es uno de los motores que mueve a las personas.

De cualquier forma, espero que este libro también sea de interés para los aficionados a la comida y las dietas, ya que dedico un capítulo completo a la búsqueda de la motivación por comer saludable, con información valiosa y que complementa la de los otros cinco libros.

Pueden descargar una muestra con el primer capítulo en este enlace y pueden adquirir el libro completo en diferentes formatos y a precio muy razonable en las plataformas habituales, en los siguientes enlaces:
Espero que la lectura les resulte interesante y, sobre todo, les sea útil para aprender e intentar mejorar su vida.

21 dic. 2017

Glucosa y horario de las comidas

Que nuestro cuerpo funciona de forma diferente en función del horario del día es algo que nadie discute. Lo comprobamos a diario, por ejemplo respecto al sueño y la necesidad de dormir. Pero todavía no está muy clara la influencia e impacto de esta variable en la alimentación y el sobrepeso. Tal y como se se contaba en esta reciente revisión de la AHA, todavía no hay suficientes evidencias para sacar demasiadas conclusiones fiables al respecto.

Hace unos días se ha publicado un estudio sobre el tema que puede aportar algo más de información sobre este tema y que me ha parecido interesante. Se trata de "Effect of meal timing on postprandial glucose responses to a low glycemic index meal: A crossover trial in healthy volunteers" (2017) y sus autores han analizado la respuesta glucémica (glucosa en sangre) en personas sanas a diferentes horas del día: Por la mañana (8:00), por la tarde (20:00) y a media noche (00:00), en dos situaciones, tras ingerir una solución de glucosa por un lado y tras una comida de bajo índice glucémico por otro.

12 dic. 2017

Comidas navideñas, ¿podemos hacer algo para contrarrestrar los excesos?


Un año más llegan la época navideña. Y aunque la publicidad emocional se empeñe en convencernos de otras perspectivas más idílicas, es una época que se caracteriza sobre todo por una cosa: los excesos. Excesos con las compras, excesos con el alcohol... y excesos con la comida, claro.

Como ya conté en este post anterior, todos estos excesos posiblemente van a pasarnos factura en lo que respecta al sobrepeso. Quizás no de forma tan terrible como pensamos, pero una factura significativa. Basta con echar un vistazo al gráfico que se incluyó en uno de los estudios citado en dicho post para comprobar que las vacaciones son periodos bastante fértiles para el aumento del peso:

8 dic. 2017

Los conflictos de interés y la transparencia en la investigación sobre nutrición

Hace no mucho publiqué la traducción de un artículo del conocido y siempre interesante investigador John Ioannidis, en el que se planteaban algunas cuestiones importantes sobre los estudios de nutrición. Parece que su incursión en esta temática no va a ser algo puntual, porque acaba de publicar en JAMA otro artículo sobre el tema de los conflictos de interés.

Me refiero a "Disclosures in Nutrition Research, Why It Is Different" ("Transparencia en investigación sobre nutrición, por qué es diferente")  y creo que pone sobre la mesa cuestiones bastante importantes que es necesario abordar cuanto antes.

A continuación les traigo una traducción libre del artículo completo:

21 nov. 2017

Los alimentos menos seguros... pero no los menos saludables

En este blog hablamos mucho de la relación entre los alimentos y la salud, casi siempre con una perspectiva a medio-largo plazo y basándonos en ensayos o estudios que analizan la incidencia de enfermedades crónicas. Sin embargo, también hay otra perspectiva para analizar la relación entre los alimentos y la salud, la de la seguridad e higiene alimentaria.

Aunque hoy en día estamos muy acostumbrados a comer alimentos higiénicamente seguros, hasta hace no demasiado las enfermedades y muertes asociadas a intoxicaciones por diversos patógenos en alimentos eran muy numerosas. Los controles y protocolos que se han ido implementando en toda la cadena de producción de alimentos han conseguido minimizar estos problemas, pero no está mal recordar de vez en cuando que, aunque en los países desarrollados sea pequeño, el riesgo sigue existiendo.

8 nov. 2017

Adicción a la comida, el mayor estudio epidemiológico

Además de desarrollar el tema de la adicción a la comida con detalle en El Cerebro Obeso, he publicado varios posts al respecto, tanto en este blog (uno, dos, tres, cuatro) como en otras webs en la que he tenido el honor de colaborar (uno). Es un tema que me parece realmente interesante, con mucho potencial y que genera un intenso debate entre los expertos.

Este interés me ha llevado hasta el último estudio publicado sobre esta cuestión hace tan solo unos días en la revista Appetite, "Food and beverage consumption and food addiction among women in the nurses health studies" (2017). Tiene especial relevancia porque es el mayor que se ha realizado hasta la fecha y el primero con una dimensión bastante respetable. Se enmarca dentro de la iniciativa Nurses Health Study (NHS y NHS II), una enorme investigación epidemiológica que dio comienzo en 1976 y que continúa en la actualidad, habiendo llegado a un seguimiento total acumulado de casi 300.000 mujeres.

1 nov. 2017

Lucha contra la obesidad en Brasil, resultados y retos

En este blog ya he hablado en alguna ocasión de las iniciativas brasileñas para combatir la obesidad. Pueden leer sobre ellas en este post o en este artículo. Son una interesante referencia a seguir sobre todo por dos razones: porque es uno de los países con mayor índice de obesidad del mundo y porque han sido los primeros en decantarse por identificar como el problema raíz a los alimentos ultraprocesados.

Desde hace unos años sus políticas y campañas son más innovadoras, que las de la mayoría, basta leer sus directrices didácticas de 2014 (en inglés o en portugués) para comprobar que son diferentes a las habituales y que se basan prioritariamente en alimentos en lugar de en nutrientes. Sus textos se centran en la promoción de su conocimiento, compra, preparación y consumo. De hecho, el documento a veces se parece más a un manual de cocina que a una guía dietética.

Dado que el problema de la obesidad es muy complicado, harán falta décadas para conseguir resultados importantes (como explico con más detalle en "La guerra contra el sobrepeso"), pero es necesario ir vigilando los indicadores de todas estas experiencias para monitorizar si la dirección es la adecuada.

Según los últimos datos, estos son algunos resultados obtenidos hasta la fecha en Brasil: