
Esa información es importante porque se refiere a enfermedades y patologías, pero les recuerdo que no deja de ser observacional, y por lo tanto tiene sus limitaciones. Si queremos completarla, lo ideal sería centrarse en ensayos de intervención. Y como lo habitual es que las directrices sobre la ingesta de huevos se asocien a los posibles cambios en los indicadores lipídicos, sobre todo el colesterol, en este post vamos a conocer los resultados de las últimas investigaciones en ese sentido.
El último metaanálisis de ensayos de intervención que analiza este tema se publicó hace un par de años en la revista de los nutricionistas norteamericanos (iba tocando, ya que han pasado casi 20 años desde que se realizó el anterior metaanálisis). Se trata de "Effects of Egg Consumption on Blood Lipids: A Systematic Review and Meta-Analysis of Randomized Clinical Trials" (2017) y recopiló y sintetizó de forma específica los resultados de 28 publicaciones sobre intervenciones realizadas con más de 1700 personas en las que se compararon los indicadores lipídidos al seguir dietas con huevos (normalmente entre 1 a 3 diarios) frente a dietas con algún tipo de sustitución de este alimento.