Me lo han preguntado en bastantes ocasiones: ¿No tienes ningún post sobre el gluten? Y hasta ahora respondía que no. Excepto una crítica a un alarmista libro sobre el trigo. Es un tema que estaba pendiente, cierto, todo el mundo habla del gluten y un servidor está a otras cosas... imperdonable, ¿no creen?
Así que vamos a por el primero.
En primer lugar quiero dejar claro voy a hablar únicamente de la llamada "sensibilidad al gluten no celíaca", pero no de la celiaquía (que es la intolerancia a las proteínas del gluten, sobre la que pueden leer en esta entrada de la Wikipedia). Como la mayoría ya sabe, no son lo mismo, porque mientras que para la primera todavía no existe un método de diagnóstico formal ni mecanismos identificados y comprobados para explicar sus causas, la segunda está reconocida y caracterizada.
Por otro lado, como indico en el título del post, me voy a centrar en una perspectiva muy concreta: los ensayos más rigurosos (aleatorios, con grupo de control y doble ciego), sobre los supuestos síntomas negativos que puede provocar el gluten en personas no celíacas, ya que son una buena forma de saber hasta qué punto existe dicha sensibilidad al gluten.
Lo que dice la ciencia para adelgazar de forma fácil y saludable
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5 dic 2016
12 nov 2012
Test sanguíneos de intolerancias alimentarias: Poca ciencia y menos utilidad
Últimamente se han puesto de moda los test de intolerancias alimentarias, unos análisis de sangre que, según sus promotores, permiten conocer la intolerancia a una larga lista de alimentos o sus componentes. Este resultado serviría como guía para encontrar posibles alimentos que están empeorando nuestra salud (problemas digestivos, migrañas, etc.) y gran cantidad de gente lo está utilizando para erradicar de su dieta aquellos que podrían ser los responsables de su sobrepeso. El test no es precisamente barato, suponiendo un desembolse de varios cientos de euros.

Pero ¿realmente funcionan? ¿Y sirven para perder peso?
Los creadores de estos test afirman que cuando tenemos cierta intolerancia a algunos alimentos, nuestro cuerpo reacciona al comerlos y se producen ciertos cambios. Dependiendo de los diferentes fabricantes, se soportan en diferentes principios para medir esta "reacción" negativa. Por ejemplo, según uno de los métodos, se analiza la reacción celular ante los alimentos (en concreto dicen que la destrucción celular en la sangre) y en función de los resultados, se identifican diferentes grados de intolerancia. Según otro método más popular, el llamado test IgG o IgG4, lo que se identifica es la presencia y concentración de ciertos anticuerpos (inmunoglobulinas) que se generan ante la presencia de los alimentos no tolerados, poniendo muestras de los mismos en contacto con muestras de sangre del paciente.
¿Y qué dice la ciencia? Pues de nuevo parece que se utilizan los términos bioquímicos y médicos para aumentar las expectativas de la gente con verdades a medias, haciendo creer que estos análisis son muy científicos y muy útiles. Sin embargo, la realidad es bien distinta.

Pero ¿realmente funcionan? ¿Y sirven para perder peso?
Los creadores de estos test afirman que cuando tenemos cierta intolerancia a algunos alimentos, nuestro cuerpo reacciona al comerlos y se producen ciertos cambios. Dependiendo de los diferentes fabricantes, se soportan en diferentes principios para medir esta "reacción" negativa. Por ejemplo, según uno de los métodos, se analiza la reacción celular ante los alimentos (en concreto dicen que la destrucción celular en la sangre) y en función de los resultados, se identifican diferentes grados de intolerancia. Según otro método más popular, el llamado test IgG o IgG4, lo que se identifica es la presencia y concentración de ciertos anticuerpos (inmunoglobulinas) que se generan ante la presencia de los alimentos no tolerados, poniendo muestras de los mismos en contacto con muestras de sangre del paciente.
¿Y qué dice la ciencia? Pues de nuevo parece que se utilizan los términos bioquímicos y médicos para aumentar las expectativas de la gente con verdades a medias, haciendo creer que estos análisis son muy científicos y muy útiles. Sin embargo, la realidad es bien distinta.
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