No sé si estarán enterados, pero estos días ha habido bastante movimiento en torno a los estudios científicos relacionados con la cerveza y la salud. La razón ha sido la publicación por parte del periodista Antonio Martinez Ron de un artículo titulado "La gran mentira de la cerveza saludable" (que les recomiendo encarecidamente leer). En dicho artículo se ponen sobre la mesa situaciones relacionadas con el posible conflicto de intereses de los científicos que publican estudios con resultados favorables para la cerveza. Debo añadir que durante su investigación Antonio me consultó sobre el tema, en concreto sobre un ensayo relacionado con la hidratación de la cerveza y yo le di mi opinión, que trasladó literalmente a su artículo con las siguientes frases:
"Con el diseño del estudio, la conclusión real sería "beber una o dos cañas antes de un litro de agua tras hacer ejercicio no afecta negativamente a la hidratación".
"Los discutibles beneficios que pueda tener en cantidades pequeñas y periodos temporales cortos deberían ser secundarios (...)se quedan solo con una parte de la foto, la que les interesa, pero no nos cuentan que esa foto tan bonita forma parte de un paisaje bastante feo"
Pues bien, parece que al científico responsable del estudio que vertebra el artículo, Manuel Castillo, no le ha gustado demasiado su enfoque, así que ha decidido exponer su propio punto de vista sobre el tema, tanto en los comentarios del post como en su propia web. Algo que siempre es de agradecer, ya que los científicos no suelen utilizar este tipo de mecanismos de comunicación para dar a conocer sus opiniones. Les invito a leer ambos textos, el de Antonio y el de Manuel Castillo, ya que siempre es importante conocer todas las perspectivas sobre un tema.
Yo lo he hecho y tras su lectura he decidido hacerle unas cuantas preguntas al investigador, así que allá van:
Lo que dice la ciencia para adelgazar de forma fácil y saludable
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13 oct 2016
16 feb 2016
Nuevo estudio confirma el elevado índice glucémico de la cerveza
La cerveza es uno de esas bebidas que con frecuencia acapara titulares en los que se mezclan (con bastante malicia y malas artes) beneficios para la salud, ciencia y marketing. Pueden comprobarlo leyendo este post o este otro . Conviene recordar que en España este tipo de prácticas suelen provenir del entorno de la industria alimentaria (en este caso de los fabricantes y comercializadores de cerveza) y de sus iniciativas para hacer marketing encubierto. En este contexto, las discutibles afirmaciones suelen girar en torno a los supuestos beneficios que podrían tener sus polifenoles o su supuesta capacidad de hidratación. Y como suele preguntar Aitor Sánchez, ¿ustedes se levantan muy hidratados tras una intensa noche de cañas?
Evidentemente, en todos estos titulares nunca se mencionan otras características o propiedades en las que la cerveza puede salir mucho peor parada. Una de ellas es el índice glucémico (IG), un indicador bastante popular y cada vez más utilizado sobre todo entre los alimentos ricos en carbohidratos, pero que normalmente nunca se asocia a productos como la cerveza. Este coeficiente sirve para conocer (aproximadamente) la respuesta glucémica (aumento de la concentración de glucosa en sangre) que provoca un alimento. Le suele acompañar otro similar, la carga glucémica (CG), que se calcula incorporando al IG la cantidad de carbohidratos (los más interesados en el tema pueden profundizar en las entradas de la Wikipedia, que son bastante dignas, aquí en español y aquí en inglés). Dicho de forma breve, podría decirse que a mayor IG y CG, mayor aumento de la glucosa en sangre.
Para situarnos, conviene saber que los valores de referencia utilizados para el cálculo del IG son los del pan blanco y la glucosa pura, dos alimentos que provocan una importante respuesta glucémica, que se cuantifican como 100. Si la respuesta de otro alimento es mayor o menor, su valor quedará por encima o por debajo de 100, respectivamente. La mayoría de los alimentos tiene un valor por debajo de esta cifra, como pueden comprobar en este listado de Harvard.
Lo cierto es que hasta hace poco los valores de estos indicadores para la cerveza eran casi un misterio. Pero, allá por el año 2012 publiqué un post citando el que probablemente fue el primer estudio "serio" sobre el tema, que obtuvo un inesperado (por elevado) valor: 119. Un valor que podía asustar a cualquiera, hasta el punto de hacer pensar que era casi imposible. Los autores en sus hipótesis propusieron una posible interacción entre el alcohol y los carbohidratos de la cerveza, pero desde entonces no se habían hecho más ensayos y el resultado no cuajó en las bases de datos, listas y webs sobre alimentos, que siguen mostrando valores muy inferiores (algunas incluso cero).
19 mar 2013
Meta-análisis sobre cerveza y obesidad. ¿Engorda o no?
Muy a menudo hemos podido leer titulares que hacen referencia a estudios aislados sobre la cerveza y su relación con el sobrepeso, sobre todo cuando los resultados no han podido correlacionar ambos factores. En esos casos las correspondientes asociaciones o grupos de interés del mundo cervecero han dedicado importantes esfuerzos a mandar notas de prensa a los medios de comunicación, transmitiendo el jugoso "la cerveza no engorda", un mensaje que a todos nos encanta leer (a mí también) para poder seguir tomándola con la conciencia tranquila.
Desde el punto de vista teórico y metabólico, hace un tiempo escribí este post haciendo referencia a un reciente estudio en el que, por primera vez, se había calculado con cierto rigor el índice glucémico (IG) de la cerveza, habiéndose encontrado con valores bastante más elevados de los que se esperaban. Y en general, éste es un indicador fisiológico que suele estar asociado a una mayor contribución al aumento de peso.
Pero lo cierto es que hacía falta una revisión sistemática que agrupara y analizara todas las investigaciones epidemiológicas relevantes que se han realizado durante las últimas décadas y sacara conclusiones. Estamos de suerte, porque la respuesta acaba de llegar publicada en Nutrition Reviews, en forma de meta-análisis: "Is beer consumption related to measures of abdominal and general obesity? A systematic review and meta-analysis", que yo sepa, el único que se ha hecho sobre el tema.
Desde el punto de vista teórico y metabólico, hace un tiempo escribí este post haciendo referencia a un reciente estudio en el que, por primera vez, se había calculado con cierto rigor el índice glucémico (IG) de la cerveza, habiéndose encontrado con valores bastante más elevados de los que se esperaban. Y en general, éste es un indicador fisiológico que suele estar asociado a una mayor contribución al aumento de peso. Pero lo cierto es que hacía falta una revisión sistemática que agrupara y analizara todas las investigaciones epidemiológicas relevantes que se han realizado durante las últimas décadas y sacara conclusiones. Estamos de suerte, porque la respuesta acaba de llegar publicada en Nutrition Reviews, en forma de meta-análisis: "Is beer consumption related to measures of abdominal and general obesity? A systematic review and meta-analysis", que yo sepa, el único que se ha hecho sobre el tema.
5 jun 2012
¿La cerveza engorda? Su elevado índice glucémico
La aportación calórica es una medida insuficiente para saber si un alimento ayuda a adelgazar o no. El índice glucémico o IG (GI en inglés) es un coeficiente que aporta una información complementaria y muy importante sobre el tema, ya que indica la capacidad de un alimento para elevar los niveles de glucosa en la sangre (y por ello es muy utilizado en la medicina relacionada con la diabetes). Como se explica en el libro con detalle y en este post de forma resumida, este aspecto está muy relacionado con la obesidad porque cuando nuestro metabolismo detecta niveles elevados de glucosa en sangre, segrega altas concentraciones de la hormona insulina, que tiene gran cantidad de efectos secundarios. Entre los que cabe destacar el aumento de la capacidad de almacenamiento de grasa.
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