Lo que dice la ciencia para adelgazar de forma fácil y saludable

23 nov 2020

Nuevas recomendaciones dietéticas españolas: Resumen y dudas

¿Conocen las recomendaciones dietéticas españolas? Si no tienen muy claro cuáles son y no saben detallarlas más allá de mencionar la dieta mediterránea, la culpa no es suya. Como expliqué al final de este post, las recomendaciones dietéticas españolas oficiales que hemos tenido durante los últimos años no es algo de lo que no podamos sentirnos demasiado orgullosos. Si dedican unos minutos a leerlas (aquí las tienen), comprobarán que necesitaban una puesta al día urgente.  

Pues bien, hay novedades en este tema, ya que desde el organismo encargado de estas cuestiones, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan), han presentado las nuevas recomendaciones dietéticas para la población española, redactadas por su comité científico. Vamos, que ya tenemos recomendaciones dietéticas oficiales, descargables desde este enlace

Si deciden pasarse por la web de Aesan para buscar el documento, les adelanto que no es una labor demasiado sencilla. En el momento de escribir estas líneas, el área de nutrición está dominada por la estrategia NAOS y en el listado de informes del comité científico tampoco aparece. Creo que es más efectivo utilizar Google, que facilita rápidamente el link apropiado para poder descargarlo completo. Conviene también puntualizar que el informe está fechado en junio de 2020, pero parece que no ha estado disponible hasta hace unas semanas (el pdf se creó a finales de septiembre) y personalmente me he enterado casi de casualidad. 

Pero vayamos al grano, ¿cuáles son entonces las recomendaciones? Aquí tienen la primera mitad, los mensajes globales:


Y estas son las recomendaciones específicas y cuantificadas para cada grupo de alimentos:


Como ya imaginarán, un servidor se ha leído el documento completo y mientras lo hacía, se me han ido generando algunas preguntas, que voy a plantear a continuación.

¿Por qué no se ha hecho un análisis previo de la situación?

El informe en la página 4 dice los siguiente respecto a las recomendaciones dietéticas oficiales: "Las recomendaciones generales deben adaptarse a las condiciones particulares de la población en cada país". Una afirmación lógica, ya que si se van a hacer recomendaciones específicas para un colectivo (en este caso, la población española), además de las cuestiones culturales conviene identificar qué aspectos llevamos mejor y cuáles peor, para poder hacer hincapié en los segundos y orientar las recomendaciones lo mejor posible.

Sin embargo, el documento no detalla cuáles son las condiciones particulares de nuestro país. Por ejemplo, sus patrones alimentarios actuales, el grado de consumo de alimentos concretos o los problemas de salud específicos de sus habitantes relacionados con la alimentación (sobrepeso, dislipemias, diabetes...). Puede que el comité científico no haya podido disponer de los recursos necesarios para recabar por su cuenta toda esta información previa, pero podrían haberse apoyado en estudios y datos que ya existen, como por ejemplo los siguientes:

Y si no ha habido un análisis previo, ¿cómo se ha realizado esta adaptación? ¿En qué criterios se han basado?

¿Cuáles han sido los criterios concretos para seleccionar las recomendaciones dietéticas de referencia de otos países?

En el informe se explica que el input principal para todo el trabajo ha sido la recopilación y análisis previo de algunas recomendaciones dietéticas oficiales de otros países, con objeto de utilizarlas como referencia. En concreto las siguientes:

Según los autores, esta selección se ha realizado por ser "más recientes y/o cercanas a las preferencias tradicionales y culturales españolas relativas a recomendaciones dietéticas basadas en alimentos". Cercanas y/o recientes, ambos criterios suenan razonables. 

Que sean recientes es interesante, ya que puede estar relacionado con la actualización de la evidencia. Aunque no sé si la selección ha sido la más adecuada. Por ejemplo, podrían haberse incluido las recomendaciones dietéticas canadienses, que fueron revisadas a principios de 2019. También las de Afganistán, Benin, Indonesia, Jamaica, Kenya,  Quatar, Seychelles o Sierra Leona, que son más recientes que algunas de la lista (fuente). Aunque, ciertamente, no demasiado cercanas.

Que sean cercanas también me parece buena idea, entendiendo la cercanía como la similitud de los hábitos dietéticos, que pueden variar profundamente entre diferentes culturas. En ese sentido es lógico que estén presentes las recomendaciones portuguesas y francesas. Pero no sé hasta qué punto encajan en el listado las norteamericanas o las chinas, países cuya forma de comer tiene poco que ver con la nuestra. E incluso me cuesta ver las afinidades con otras europeas, como las nórdicas o las inglesas, considerando las notables diferencias entre su cultura alimentaria y la española. ¿Quizás éstas se incluyeron por el criterio de ser relativamente actuales y no por el de afinidad dietética? 

También me ha llamado la atención que no se haya incluido ninguna de latinoamérica - con quienes podríamos tener cierta afinidad cultural - , sobre todo sabiendo que algunas de ellas se han actualizado recientemente (por ejemplo, Argentina, Chile, México, Paraguay y Uruguay). No hubiese sido demasiado complicado, ya que apoyándose en el estudio "Comparison of government recommendations for healthy eating habits in visual representations of food-based dietary guidelines in Latin America" (2019) es relativamente fácil encontrar información sobre todas ellas.

Por otro lado, considerando que el comité dice en el abstract que las recomendaciones se han redactado "de acuerdo con la mejor evidencia disponible", también me ha sorprendido que no se mencione el rigor científico como el tercer criterio a la hora de elegir las recomendaciones dietéticas de otros países, junto con la actualización y la cercanía. Les aseguro que las diferencias son notables en ese sentido, ya que para la redacción de algunas de ellas se siguen procesos bastante sistemáticos y rigurosos, basados en estudios científicos (por ejemplo, la norteamericanas o la nórdicas), pero en el caso de otras resulta realmente difícil saber cómo han sido desarrolladas.

Además, en lo que respecta a los mensajes generales (las recomendaciones que aparecen en primer lugar, al inicio del post), el comité finalmente se inclina por no crear nada nuevo y utilizar directamente la definición de alimentación saludable de la OMS , a la que le añaden los dos últimos párrafos sobre el predominio de los alimentos vegetales sobre los animales y la reducción del desperdicio. Por lo tanto, al final uno también se pregunta si el análisis de las recomendaciones de otros países realmente ha servido para algo en lo que respecta a estos mensajes generales.

¿Por qué no se ha realizado una revisión de estudios? 

Como acabo de explicar, el comité deja claro desde el comienzo que la fuente de información fundamental para la actualización han sido las recomendaciones dietéticas de otros países. De ello se deduce que no han realizado un análisis de lo que habitualmente se considera "evidencia" en este campo, los estudios, ensayos y revisiones. Pero en ningún momento se explican las razones para esta decisión. 

Y el caso es que tras leer las recomendaciones específicas sobre cantidades de cada grupo de alimentos y de algunos nutrientes - las que aparecen en segundo lugar al inicio del post - hay cuestiones sobre las que yo creo que hubiese merecido la pena revisar la evidencia existente y contrastar algunas de las recomendaciones y cantidades o raciones establecidas. 

En concreto, estas son las cuestiones en las que me han surgido bastantes dudas:

- Limitar las grasas a un máximo del 30% de la energía .

Esta recomendación se ha tomado directamente de la definición de alimentación saludable de la OMS, que por su parte la justifica con con tres referencias bastante desactualizadas. Pero no creo que esté soportada por la evidencia más reciente ya que no está nada claro que sobrepasar ese 30% sea un factor relevante y negativo para la salud. Hasta podría ser al contrario, ya que en los últimos metanálisis un mayor consumo de grasa en general se asocia precisamente a lo contrario, a un menor riesgo de mortalidad:

De hecho, la revisión científica previa de las recomendaciones dietéticas nórdicas - incluidas en el listado de recomendaciones que analizó el comité - estableció el máximo de energía a partir de grasas en el 40%, como expliqué aquí. También el grupo de científicos que formaron el consenso español FESNAD sobre grasas y aceites acordó un 40% de máximo, como pueden comprobar en este artículo. Y en el ensayo español Predimed, posiblemente uno de los más relevantes a nivel mundial que se ha hecho hasta la fecha sobre las grasas y la salud, los grupos con mejores resultados ingerían una cantidad cercana al 40% de energía a partir de las grasas (fuente).

- Recomendar de 5 a 9 raciones diarias de hortalizas y frutas, predominando las frutas sobre las hortalizas.

Nadie discute que las hortalizas y las frutas deben ser la base de una dieta saludable, pero el rango recomendado de 5 a 9 raciones diarias podría ser discutible. Como expliqué en este post anterior los estudios indican que hay pruebas bastante sólidas para recomendar 5 raciones totales diarias, pero no para asegurar que ir más allá sea especialmente positivo para la salud. Además, el comité recomienda más raciones diarias de frutas (3 a 5) que de hortalizas (2 a 4), algo que tampoco está soportado por estudios y que contradice otras recomendaciones internacionales relevantes, como las norteamericanas, que priorizan las hortalizas sobre las frutas (como también expliqué en el mismo post).

- Recomendar de 4 a 6 raciones diarias de cereales y "preferiblemente" la versión integral de los integrales. 

En lo que respecta a la cantidad y viendo los ejemplos de raciones del documento, las 4 a 6 raciones diarias de cereales que se recomiendan podrían suponer una cantidad media cercana a los 300 gramos diarios (5 raciones de 60 gramos cada una), dependiendo del tipo de alimento. Sin embargo, revisiones recientes que han analizado la relación entre la ingesta de cereales y la salud, llegan en sus análisis hasta los 200 gramos diarios, no van más allá:

Por otro lado, el comité no recomienda de forma directa la ingesta de cereales integrales, se recomiendan los cereales en general y se añade la frase "preferiblemente integrales". Sin embargo, creo que esta forma de decirlo se puede interpretar como que los refinados también "podrían valer" (aunque menos). La realidad es que hay una buena cantidad de estudios que relacionan la ingesta de cereales integrales con una mejor salud, pero no ocurre lo mismo con su versión refinada. Por lo tanto, si la evidencia existente hace referencia a los cereales integrales, creo que habría que recomendar directamente, con claridad y de forma exclusiva los cereales integrales, y no ponerlos como "la opción preferida". 

- Limitar los frutos secos a varias veces por semana.

La recomendación sobre la ingesta de frutos secos literalmente dice "semanalmente, varias veces", por lo que se deduce que no se recomienda su ingesta diaria, ya que en ese caso se especificaría dicha frecuencia, como se hace con otros alimentos. Sin embargo, hay una buena cantidad de estudios que han analizado el efecto de una ración diaria de frutos secos (o incluso más) y han detectado beneficios:

Por lo tanto, ¿cuál sería la evidencia para limitarlos a menos de una ración diaria?

- Recomendar 2 a 4 raciones diarias de lácteos. 

Históricamente se ha asignado multitud de beneficios a los lácteos y se ha promovido su ingesta en cantidades importantes. En un contexto de escasez de alimentos y deficiencias nutricionales es posible que los lácteos puedan jugar un rol importante, pero aunque en la actualidad sigue habiendo una buena cantidad de estudios con resultados favorables para los lácteos, también hay revisiones recientes y relevantes que no encuentran beneficios a su ingesta:

También hay estudios que detectan algunos resultados incluso negativos para enfermedades como el alzheimer o el cáncer de próstata, como se detalla en la revisión "Dairy foods and health: an umbrella review of observational studies" (2019)  y expliqué en este post anterior

Por lo tanto, parece importante el profundizar en el tema de su cantidad óptima, especialmente para no recomendarlos en cantidades que podrían ser excesivas. En ese sentido, en el estudio "Associations of dairy intake with risk of mortality in women and men: three prospective cohort studies" (2019) se analizó la relación con la salud en función de las raciones ingeridas y en sus conclusiones sugirieron que la óptima podría rondar las dos raciones diarias:

Sin olvidar que hay lácteos muy diversos (desnatados, enteros, leche, yogur, queso, etc.) y que tal vez su relación con la salud no sea homogénea, por lo que el análisis y las recomendaciones podrían ser más específicas.

- Recomendar al menos 2 raciones de pescado semanales de las cuales al menos 1 o 2 sean de pescado azul.

Esta recomendación es bastante razonable, pero en este caso el problema principal es que difiere de lo que  la propia AESAN difundió hace justo un año. Como se aprecia en el folleto todavía disponible en su web y como expliqué en este post, las raciones de pescado semanales que se recomendaron entonces fueron diferentes, de 3 a 4:


Es decir, que el mínimo era una ración más y además se estableció un máximo de 4. ¿Con cuál nos quedamos? ¿A qué se deben estas diferencias? 

Como expliqué en este post , no sabemos en qué evidencia se basan las recomendaciones del año pasado, pero tampoco sabemos en qué se basan las de este año, así que es difícil decidir.

- Limitar los huevos a 2 a 4 por semana.

En este enlace pueden encontrar una buena cantidad de artículos sobre los últimos estudios científicos publicados sobre la relación entre la ingesta de huevos y la salud. Si leen todos ellos podrán comprobar que es difícil poder sacar conclusiones claras al respecto. Posiblemente el rango de ingesta sin impacto negativo podría ser bastante amplio para la mayoría de las personas, así que no creo que sea muy oportuno dar recomendaciones demasiado concretas ni restrictivas.

- Recomendaciones para reducir la ingesta de sal.

El comité establece 5 gramos diarios como la cantidad máxima de sal recomendada, una cantidad que la mayoría superamos ampliamente, y para llegar a este valor aconseja seguir dos estrategias:  Una de ellas es "evitar alimentos con sal añadida". Pero ésta es una recomendación un poco confusa, ya que la normativa no exige a los fabricantes indicar cuánta sal han añadido a sus productos y cuánta está naturalmente presente en el alimento, solamente la suma de ambas. Así que, ¿cómo vamos a saber qué productos son los que tienen sal añadida? Como ayuda, podríamos recurrir a lo que nos dicen los estudios científicos sobre la presencia de la sal en diferentes tipos de alimentos, como estos: 

Concluyen que la mayor parte de la sal que ingerimos proviene de comida altamente procesada, como pan, bollería, galletas, embutido, fiambres, pizzas, productos precocinados, lácteos, etc. Pero el comité no  menciona esta información. 

Y lo que podemos deducir de estos estudios además también pone en tela de juicio la segunda estrategia que el comité propone para reducir la ingesta de sal: "no añadir sal durante el cocinado". ¿También hay que evitar el añadir sal al cocinar cuando preparamos alimentos frescos y saludables como las verduras o el pescado? ¿Es realmente necesario comer comida saludable insípida si dejando de comer comida procesada reducimos gran parte de la sal ingerida?

- No hacer recomendaciones respecto a comida ultraprocesada.

Al hablar sobre la sal hemos visto que el comité evita utilizar el término "procesado" o "ultraprocesado" al referirse a los alimentos que más la contienen y esta omisión se extiende a todo el documento. Con la carne parece que no tienen ningún problema - en numerosas ocasiones recomienda restringir su versión procesada - sin embargo, el concepto de "alimento ultraprocesado" o "altamente procesado" solo aparece mencionado en dos ocasiones, en extractos de otros documentos: las recomendaciones dietéticas catalanas (recomendando reducir la ingesta de ultraprocesados) y las definiciones para una dieta saludable y sostenible de  FAO/OMS (promoviendo los alimentos poco o nada procesados). 

Para aclarar el asunto, pueden leer el reciente informe que el mismo comité publicó hace tan solo unos meses sobre los ultraproceasdos, que se puede descargar desde este enlace.  Básicamente concluyen que hace falta más evidencia para comprobar que los alimentos muy procesados o ultraporcesados son peores para la salud que los menos procesados.

La relevancia de la comida ultraprocesada en la salud ya fue identificada en el año 2014 por los científicos que participaron en el desarrollo de las recomendaciones dietéticas brasileñas, las primeras en las que se utilizó la clasificación de alimentos procesados y que desaconsejaron claramente su ingesta. Este enfoque poco a poco está llegado hasta otras recomendaciones oficiales y en la actualidad más de una cuarta parte de ellas incluyen consejos similares, especialmente las más recientemente actualizadas, como las catalanas o las canadienses.

Personalmente discrepo de este posicionamiento, pero dado que esta cuestión da para mucho debate, de momento me limitaré a recomendar leer los posts en los que hablo sobre la comida ultraprocesada y la evidencia existente sobre su relación con salud, accesibles pinchando en este enlace. También en mis libros explico con detalle las razones por las qué su ingesta debería restringirse, dado que muy probablemente están detrás de la epidemia de sobrepeso de las sociedades desarrolladas. 

- Más detalles que deberían matizarse.

Para finalizar este apartado sobre la evidencia científica, hay algunas cuestiones de las recomendaciones que también convendría que fueran analizadas y justificadas mediante estudios para poder aclarar las dudas que podrían generar. Por ejemplo, dado que parce que se justifica la recomendación del consumo de aceite de oliva por su aportación de ácidos grasos monoinsaturados ¿podría sustituirse por otros aceites ricos en ese ácido graso, como el de colza o al de girasol alto oleico? ¿Es recomendable sustituir ocasionalmente fruta entera por zumo? ¿Hay evidencias  sólidas para priorizar la carne de conejo respecto a otras carnes de mamífero? ¿Realmente es necesario asegurar la ingesta de 1,5 a 2,5 litros de agua o uno puede dejarse guiar por la sed que tenga? 

Para terminar, una reflexión personal

Hemos necesitado más de una década para ver actualizadas unas recomendaciones desfasadas, discutibles y sin evidencia científica. Y tras leer estas nuevas recomendaciones no puedo evitar hacerme las siguientes preguntas: ¿Dentro de 5 o 10 años, cuando leamos estas nuevas recomendaciones, qué nos parecerán? ¿Nos pasará lo mismo que ahora cuando leemos las anteriores? ¿Y qué opinan de las recomendaciones los dietistas nutricionistas? ¿Creen que esta nueva propuesta es una buena base para educar en una alimentación saludable?

Personalmente tengo la sensación de que en este tema vamos con varios años de retraso, muy por detrás de otros países, sin dedicarle los recursos que necesita y con escaso enfoque científico. 

Así que parece que todavía queda mucha matraca por dar...

16 nov 2020

Alimentos ultraprocesados y salud, lo que dicen los estudios observacionales

De forma continua e inexorable, aunque a muchos no les guste, la evidencia sobre la relación entre los alimentos ultraprocesados y la salud se va acumulando. La mayor parte de ella es observacional, pero poco a poco nos va dando información interesante y que se debería tener en cuenta a la hora de analizar la totalidad de la evidencia existente.

En esta línea, se acaba de publicar una reciente revisión que precisamente intenta sintetizar los resultados de toda la  investigación epidemiológica relevante sobre los ultraprocesados realizada hasta la fecha. Se trata del estudio "Ultraprocessed food and chronic noncommunicable diseases: A systematic review and meta-analysis of 43 observational studies" (2020) y tal y como se dice en el título, es una revisión sistemática con metanálisis que recopila los resultados de 43 estudios observacionales diferentes y cerca de un millón de personas, sobre la relación entre su ingesta y una amplia diversidad de enfermedades no transmisibles.

12 nov 2020

¿Funciona el ayuno intermitente? Un resumen visual

¿Es el ayuno intermitente útil para perder peso? ¿Y para mejorar indicadores de salud? 

Al intentar responder a este tipo de cuestiones consultando los últimos estudios y revisiones, la cosa se puede tornar más complicada de lo esperado. El ayuno intermitente se puede comparar respecto a no hacer dieta o comer como siempre (dieta habitual). O también respecto a patrones alimentarios concretos. O dietas con una restricción calórica continua equivalente. Además, hay diversas modalidades de ayuno intermitente y poca estandarización, siendo las más populares la de días alternos (ALT) y la de horario restringido (TRF).  

Con objeto de intentar aportar una visión global del asunto y así completar los diversos posts que he ido publicando sobre los resultados de los estudios, he intentado representar visualmente una síntesis de los metanálisis existentes sobre el ayuno intermitente. 

Este es el resultado (pinchar para ampliar):

19 oct 2020

Iniciativas del Ministerio de Consumo y Aesan para mejorar la alimentación, comentarios y sugerencias

Durante los últimos meses el Gobierno Español, en concreto a través del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social y la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), está abordando algunas iniciativas para intentar mejorar la alimentación de los ciudadanos. Algo que es principio loable, ya que llevábamos muchos años sin programas o iniciativas relevantes en este sentido. Y falta que hacían.

En este post voy a hacer un pequeño repaso de tres de ellas, las que más impacto mediático están teniendo, siguiendo la perspectiva habitual de este blog, la de la evidencia y los estudios científicos.

7 oct 2020

La guerra contra el sobrepeso, nueva edición con Next Door Publishers

Next Door Publishers es una editorial especializada en divulgación científica, que ha publicado una gran cantidad de obras de prestigiosos científicos y divulgadores españoles e internacionales sobre temáticas apasionantes y en formatos de gran calidad. Por eso me hace especial ilusión que sus responsables hayan elegido una de mis obras, "La guerra contra el sobrepeso", para formar parte de su excelente colección "Café Cajal".




El equipo de Next Door y un servidor hemos colaborado para elaborar una nueva y cuidada edición del libro, revisando los textos y actualizando estudios y referencias. Todo ello para intentar explicar en sus casi 400 páginas, de forma amena y a la vez rigurosa, por qué la epidemia de obesidad es un fenómeno tan complejo y difícil de resolver, que podría equivaler a una guerra a nivel mundial y que ningún país en el mundo ha sido capaz de revertir. Señalando con pruebas y hechos los factores y culpables que pueden estar detrás y explorando las posibilidades que tenemos para buscar soluciones. 

Esta es la sinopsis del libro:

"La epidemia de obesidad se extiende por todo el planeta y se ha convertido en un problema de salud de primer orden, afectando a millones de personas, empeorando su calidad de vida y disparando los costes sanitarios. Las víctimas son tantas y la situación tan grave que no nos queda más remedio que aceptar que estamos en guerra contra el sobrepeso. Ha llegado el momento de presentar batalla, de enfrentarse definitivamente al problema, utilizando todas las armas y recursos que sean necesarios. Basados en la ciencia y en la investigación más rigurosa.

¿Quién es el enemigo a combatir? ¿Contra quién debemos luchar? ¿Y cuáles son las mejores estrategias de combate para tener alguna posibilidad de salir victoriosos? Un libro revelador, que le permitirá entender por qué todavía ningún país en el mundo ha conseguido ganar la guerra contra la obesidad y conocer el complejo entramado de intereses y circunstancias que sostienen esta situación, así como las claves para enfrentarse a ello."

Pueden encargarlo en su librería más cercana o adquirirlo en los siguientes enlaces:

- En la web de Next Door Publishers.

- En  Amazon.

Pueden leer una buena cantidad de comentarios y valoraciones que han hecho los lectores sobre el libro en este enlace de Goodreads o este enlace de Amazon.

¡Espero que disfruten con su lectura!

25 sept 2020

¿Es mejor adelgazar rápido o adelgazar despacio? El metanálisis

Sobre la velocidad del adelgazamiento se dicen muchas cosas. 
Por ejemplo, es habitual escuchar que adelgazar demasiado rápido es poco deseable y que puede dar lugar a efectos negativos, como el popular "efecto rebote". Es cierto que la promesa de perder peso rápidamente es algo que suele acompañar a las dietas de moda, generalmente poco recomendables, pero no conviene deducir cosas a partir de las exageraciones de quienes quieren vendernos falsos milagros. Lo cierto es que ese tipo de afirmaciones sobre el "adelgazamiento rápido" no tienen tienen demasiada evidencia, ya que los estudios que hay sobre el tema son escasos y poco concluyentes, como ya he explicado anteriormente en este blog (unodos).

Para ir aportando más luz en este tema hace unas semanas se publicó el primer metanálisis que puede aclararnos un poco la situación. Se trata de "Effects of gradual weight loss v. rapid weight loss on body composition and RMR: a systematic review and meta-analysis" (2020) y sus autores recopilaron los resultados de siete ensayos que compararon una pérdida de peso "gradual" con otra "rápida". De todo ello pudieron extraer datos y resultados relacionados con unos cuantos parámetros de interés: peso corporal, IMC, contorno de cintura, contorno de cadera, grasa corporal, porcentaje de grasa corporal, masa magra y gasto energético en reposo. 

1 sept 2020

Comer saludable, según el Ministerio de Sanidad: Poco rigor y escaso valor

Casi por casualidad me he enterado de que hace unas semanas el Ministerio de Sanidad publicó una serie de contenidos en su web relacionados con una alimentación saludable, ofreciendo información y recomendaciones al respecto. Están colgados en este enlace, en la propia web del ministerio, de forma bastante destacada y visible:




Como pueden apreciar, el contenido se presenta organizado en cuatro apartados, dos de los cuales se refieren al conocimiento existente sobre alimentación y la salud, "Alimentación ¿qué sabemos" y "Falsos mitos". En un tercero se habla de "Habilidades de compra y cocina", con información y consejos respecto a menús y raciones. Y en el cuarto, "Aspectos sociales de la alimentación", se incluye algo de contenido relacionado con lo que el propio título indica.

Como podrán imaginar, en cuanto he tenido un rato me he lanzado a leerlo todo. Y tengo que decir que me he llevado una notable decepción, porque lo que me he encontrado es de poco rigor y escasa calidad.

En lo que respecta a los contenidos que relacionan la alimentación y la salud, que son los de especial interés en este blog y los más directamente asociados al Ministerio de Sanidad, la información es escasa, pobre y está bastante desfasada. Buena parte está basada en ideas y teorías de hace décadas y se incluyen afirmaciones y recomendaciones muy discutibles, que no están basadas en la evidencia. Y donde no hay errores de bulto, se aporta poco valor. 

Desde luego no tiene el rigor ni la calidad que yo creo que debería ofrecer algo que representa a un ministerio, en un tema tan complejo y relacionado con la salud como es la alimentación.

A continuación he recopilado algunos de los fragmentos que considero menos acertados, copiados literalmente de la propia web. Para cada uno de ellos incluyo una breve explicación crítica, así como los enlaces a artículos y estudios relacionados. 

6 ago 2020

Grasa dietética y mortalidad, lo que dicen los estudios observacionales

Aunque con frecuencia todavía se sigue hablando de la grasa dietética como una sola cosa, cada vez está más extendido el conocimiento sobre los diferentes tipos de grasa, algo imprescindible ya que la relación con la salud de cada tipo es diferente. En la mayoría de mis libros he dedicado muchas páginas a explicar todos estos tipos y sus posibles relaciones con indicadores clínicos. 

Toda esta información ahora puede completarse con otro metanálisis sobre el tema. Se trata de "Association between dietary fat intake and mortality from all-causes, cardiovascular disease, and cancer: A systematic review and meta-analysis of prospective cohort studies" (2020), publicado hace tan solo unas semanas en la revista Clinical Nutrition. Los autores de esta investigación recopilaron los estudios observacionales existentes (que involucraron a un millón de personas) sobre la relación entre la ingesta de diferentes tipos de grasa (total, polinnsaturada, saturada, monoinsaturada y trans) y la mortalidad por diversas causas (general, por enfermedad cardiovascular y por cáncer), para llegar a conclusiones generales al respecto. Lo didáctico de esta revisión es que, basándose en todos los resultados, se han calculado las curvas que representan estas relaciones ingesta d egrasa-mortalidad, lo cual permite disponer de representaciones visuales sencillas de interpretar.

A continuación pueden ver estas curvas de ingesta y riesgo de mortalidad, para cada tipo de grasa:

20 jul 2020

Huevos, colesterol y salud nuevos metanálisis

El colesterol presente en los huevos ha dado lugar a posicionamientos dietéticos bastante diferentes, que han ido evolucionando desde restricciones rigurosas en el pasado, hasta recomendaciones actuales más laxas y tolerantes con la ingesta de hasta un huevo diario en personas sanas. Lo sorprendente es que todas estas recomendaciones no tenían demasiada evidencia detrás, ya que los ensayos de intervención sobre el tema eran escasos y sus resultados bastante heterogéneos. El ultimo metanálisis sobre la relación entre la ingesta de huevos y el colesterol en sangre, se publicó en 2017 y fue un trabajo que tampoco llegó a resultados demasiado concluyentes, como expliqué en este post. Por lo tanto, tampoco fue capaz de zanjar de forma definitiva el debate sobre esta controvertida relación.

Afortunadamente, tenemos novedades. Hace tan solo unas semanas se ha publicado un nuevo metaanálisis, "Association between Egg Consumption and Cholesterol Concentration: A Systematic Review and Meta-Analysis of Randomized Controlled Trials" (2020).  Esta investigación, aunque también se centre en ensayos de intervención, tiene algunas diferencias con la anterior. En este caso solo se han tenido en cuenta ensayos realizados con personas sanas (sin hipercolesterolemia ni ninguna otra patología conocida) e incluye algunos ensayos adicionales, uno reciente y cuatro anteriores a año 2000 (en el metanálisis anterior solo se seleccionaron trabajos posteriores al año 2000).

6 jul 2020

Por qué es poco probable que Nutriscore mejore la alimentación de los españoles

Parece que el Ministerio de Consumo ha decidido escuchar la opinión de la ciudadanía respecto a su iniciativa para promover la implantación de Nutriscore en España.


Me he enterado gracias a @GDPando, que además nos ha animado a varias personas a remitir algo al respecto.

Así que me he decidido a escribir algo como punto de partida. Es un tema que ya he tocado en el blog, en concreto he escrito varios post explicando las luces y sombras de este sistema de etiquetado frontal de alimentos (Front of Pack Labelling-FOPL) y mis conclusiones podrían resumirse en una idea principal: Pienso que hay muy poca evidencia de que pueda ser realmente efectivo. Y a continuación voy a explicar cuáles serían los tres argumentos principales:

2 jul 2020

Riesgo de diabetes tipo 2, dietas, alimentos y nutrientes, todas las relaciones

La cantidad de estudios sobre alimentación y salud es tan grande que cada vez es más complicado hacer una búsqueda para revisar la evidencia existente sobre algún tema. Por eso es de agradecer que de vez en cuando se publiquen "revisiones de revisiones" sintetizando toda la información existente y relevante.

Es lo que pretendió hacer el trabajo publicado el año pasado "Role of diet in type 2 diabetes incidence: umbrella review of meta-analyses of prospective observational studies" (2019), centrándose en una de las cuestiones más estudiadas mediante estudios observacionales: la relación entre la dieta y el riesgo de diabetes tipo 2, una patología estrechamente relacionada con la alimentación y cuya prevalencia ha crecido de forma muy importante durante los últimos años en todo el mundo. Para ello, sus autores recopilaron decenas de metaanálisis de estudios observacionales en los que se investigó la relación entre la diabetes tipo 2 y todo tipo de factores dietéticos: micronutrientes, nutrientes, bebidas, alimentos y patrones alimentarios. Y posteriormente calcularon los riesgos asociados a su ingesta y evaluaron la calidad de la evidencia existente (con metodología AMSTAR).

12 jun 2020

Dietas bajas en carbohidratos, cetogénicas y salud, revisión de la evidencia

Dada la gran popularidad de las dietas bajas en carbohidratos y el interés que generan, en este blog he publicado unos cuantos posts sobre ellas, algunos más genéricos y otros desde perspectivas más específicas. Ya que se han seguido publicando estudios sobre el tema (y su popularidad no parece haber descendido), creo que es interesante intentar hacer un nuevo repaso a toda la evidencia que se ha ido acumulando.

Para ello en este caso voy a recurrir a resumirles un trabajo de revisión, el realizado hace unos meses por representantes de la entidad norteamericana National Lipid Association, en concreto el grupo "Nutrition and Lifestyle Task Force", sobre las dietas bajas en carbohidratos, includas las cetogénicas. El trabajo se tituló "Review of current evidence and clinical recommendations on the effects of lowcarbohydrate and very-low-carbohydrate (including ketogenic) diets for the management of body weight and other cardiometabolic risk factors: A scientific statement from the National Lipid Association Nutrition and Lifestyle Task Force" (2019) y se publicó en la revista científica "Journal of Clinical Lipidology".

En los siguientes párrafos he extraído y traducido las ideas más relevantes, dejando a un lado las explicaciones técnicas y centrándome en los mensajes principales de fácil comprensión, especialmente los "key points" y "key recommendations".

8 jun 2020

Frecuencia de las comidas y peso corporal, nuevo metaanálisis

Basta recordar las recomendaciones dietéticas que se hacían hace algunos años para entender por qué todavía hay bastante gente que tiene grabada la directriz en favor de las cinco o seis comidas diarias. Una directriz que se solía justificar con el argumento de "acelerar el metabolismo" o "evitar entrar en modo ahorro de energía". Y que, por razones obvias, gustaba mucho a la industria alimentaria.

Por otro lado, las nuevas tendencias y modas dietéticas afines a enfoques evolutivos o paleo y las prácticas de ayuno intermitente se inclinan precisamente por la estrategia contraria, la reducción del número de comidas.

En este blog ya he publicado algún artículo en el que he resumido la evidencia existente sobre la relación existente entre el sobrepeso y la frecuencia de las comidas, y lo cierto es que no es amplia ni clara. Y desde luego no parece estar alineada con las antiguas recomendaciones favorables a un elevado número de ingestas.

Hace tan solo unos días se ha publicado una nueva revisión sistemática sobre el tema, así que vamos a conocer sus resultados, para saber en qué dirección se va acumulando la evidencia más reciente.

1 jun 2020

Grasa dietética, grasa saturada y salud, nuevas revisiones

He dedicado bastantes textos a intentar aclarar la evidencia existente sobre la ingesta de grasa y su relación con la salud, tanto en este blog como en mis libros, y creo que de todos ellos se puede concluir que buena parte de su mala fama está injustificada o es exagerada. De cualquier forma, intento estar pendiente de los nuevos estudios  que se van publicando, para ir conociendo la información más reciente y actualizada. Y cuando creo que pueden ser interesante, la traigo al blog, para que la puedan conocer.

En esta ocasión les traigo un par de revisiones sistemáticas, publicadas ambas hace pocos días.

18 may 2020

Logotipos, señales y etiquetas nutricionales, ¿realmente ayudan a comer mejor? ¿Cuáles son las mejores?


Llevamos décadas intentando encontrar la mejor forma de informar de las características nutricionales de un producto alimenticio, para ayudar a la gente a tomar mejores decisiones dietéticas. Una de las estrategias se basa en utilizar los propios envases de los alimentos y hemos sido testigos de diversas propuestas en este sentido; desde incorporar las ya imprescindibles listas de ingredientes y las tablas con información de nutrientes, hasta logotipos más o menos sofisticados, con semáforos de colores, puntuaciones o estrellas. Estos últimos se suelen denominar "Front Of Pack Labelling" (FOPL), en español "Etiquetado Frontal de Alimentos", y son los protagonistas de este post.

En una primera impresión, todos los FOPL parecen razonables y útiles, ya que teóricamente permiten hacer una valoración del producto y de sus cualidades nutricionales de forma sencilla, incluso de un solo vistazo. Pero les adelanto que esta percepción es engañosa, sobre todo por una razón: la evidencia sobre su efectividad es muy escasa. Los diferentes tipos de FOPL se han ido desarrollando y contrastado mediante enfoques bastante teóricos y basándose en estudios observacionales y contextos de laboratorio, poco parecidos a la vida real.

Sin embargo, lo que realmente necesitamos saber es si este tipo de herramientas son capaces de mejorar la salud de las personas o, al menos, de hacer cambiar los hábitos de compra o de consumo. Sobre todo porque con frecuencia se dirigen a toda la población y se incluyen en las políticas sanitarias gubernamentales (como por ejemplo se pretendía hacer en España), una situación en la que la evidencia es más necesaria que nunca.

Para empezar a ir aclarando el panorama sobre este tema, hace tan solo un par de semanas se publicó en la revista oficial de la British Dietetic Association la revisión sistemática "Front of pack nutritional labelling schemes: a systematic review and meta-analysis of recent evidence relating to objectively measured consumption and purchasing" (2020). La investigación analizó la efectividad de diferentes tipos de etiquetas y logotipos nutricionales, centrándose en su posible efecto en la compra y el consumo, por lo que sus resultados nos van a servir para ponernos al día.