Lo que dice la ciencia para adelgazar de forma fácil y saludable

13 may. 2016

The Biggest Loser, el concurso para adelgazar que cambió el metabolismo de sus concursantes

Hace unos días en New York Times publicó un extenso artículo sobre una situación que ilustra muy bien lo que hemos vivido durante las últimas décadas en torno a la pérdida de peso. Se tituló "After ‘The Biggest Loser,’ Their Bodies Fought to Regain Weight" ("Tras "The Biggest Loser", sus cuerpos lucharon por recuperar el peso perdido") y tuvo una gran repercusión mediática.

Antes de entrar en harina, conviene que describa un poco el contexto, sobre todo para los que, como yo, no estén muy al día sobre programas de la TV.

The Biggest Loser ("El mayor perdedor") es un reality que empezó a emitirse en la TV de EEUU en 2004.  Los participantes de este concurso sufren obesidad grave y tal y como su título indica, se trata de hacerles adelgazar. Gana aquel que pierda mayor cantidad de peso. Su éxito ha sido enorme y se ha convertido en una franquicia de éxito internacional, habiéndose realizado adaptaciones en unos treinta países.

Como todo reality, se centra sobre todo en el morbo y en las vivencias y emociones de los participantes; en este caso, personas con mucho sobrepeso y con frecuencia importantes problemas de salud. Y desesperadas por adelgazar, claro. Y las someten a directrices y pruebas en las que parece que lo más importante es la audiencia. Eso casi siempre se materializa en forma de sufrimiento para los concursantes, a los que machacan sin demasiadas contemplaciones: ejercicios muy duros, esfuerzos físicos a los que no están acostumbrados y que casi no pueden soportar, pruebas físicas morbosas... y por supuesto, una dieta que sigue la mayoría de las directrices habituales: baja en grasas, baja en calorías, comidas frecuentes... en este enlace tienen una breve descripción de la misma. Y en este vídeo pueden ver un capítulo, para que se hagan una idea:



En mi opinión el programa es lamentable. Y como no podría ser de otra manera, suele "venderse" con los testimonios antes-después de los concursantes, sobre todo los más espectaculares. Que, con frecuencia, pierden una gran cantidad de peso durante el tiempo que dura cada temporada.


Pues bien, hace unos años un equipo multidisciplinar de expertos publicó el estudio "Metabolic Slowing with Massive Weight Loss despite Preservation of Fat-Free Mass" (2012), en el que los autores estudiaron diversos indicadores y el metabolismo de 16 participantes de la temporada de 2009, desde el inicio del concurso hasta siete meses (30 semanas) después. Y, como conclusión principal comprobaron que su metabolismo se había "ralentizado" de forma importante (los autores lo califican como "adaptación metabólica"), presentando una reducción significativa de su gasto energético, como se puede observar en el siguiente gráfico:


Una situación nada favorable si se quiere mantener el peso perdido.

Lo más interesante ha llegado con un nuevo estudio posterior, con el análisis de 14 de los 16 concursantes seis años después y se ha publicado en la revista Obesity, con el título "Persistent Metabolic Adaptation 6 Years After “The BiggestLoser” Competition" (2016). Y las conclusiones son bastante preocupantes.

Aunque la pérdida de peso media sigue siendo importante, todos excepto uno han recuperado bastante, algunos incluso más:


Y también en la mayoría se ha reducido el gasto energético en reposo, mostrando una adaptación metabólica llamativa: Unas 500 kilocalorías menos diarias.



Los autores concluyen lo siguiente:

"Los participantes de "The Biggest Loser" recuperaron una cantidad sustancial del peso perdido tras los 6 años, pero en general tuvieron bastante éxito en comparación con otras intervenciones. A pesar de que recuperaron bastante peso, se detectó una importante adaptación metabólica persistente. Contrariamente a lo esperado, el grado de adaptación metabólica al final del concurso no se asoció con una mayor recuperación del peso, pero quienes tuvieron una mayor pérdida de peso a largo plazo también presentaron una mayor desaceleración metabólica. Por lo tanto, a largo plazo la pérdida de peso requiere de esfuerzo y control sobre la adaptación metabólica persistente que es proporcional a los esfuerzos para reducir el peso corporal".

Ahora ya sabe por qué cuesta tanto mantener el peso perdido en este tipo de intervenciones: el cuerpo de la mayoría se vuelve endemoniadamente ahorrador. Y a pesar de estos resultados - que hemos visto una y otra vez entre las personas que quieren adelgazar - se siguen dando recomendaciones similares. Pues bien, ya sabe lo que probablemente pasará.

No lo digo yo, lo dice la ciencia.

5 may. 2016

Aceites vegetales y salud, situación actual y cuestiones pendientes

Llevamos décadas escuchando que la versión saludable de las grasas dietéticas la aportan los aceites vegetales. Los argumentos principales siempre han girado en torno a los supuestos beneficios de la sustitución de los alimentos ricos en grasas saturadas (a menudo de origen animal) por los ricos en grasas insaturadas (frecuentemente de origen vegetal). Un mensaje que ha calado profundamente en la cultura dietética de nuestra generación.

El resultado de esta larga campaña ha sido más producción y más consumo de los aceites vegetales, como muestran los siguientes gráficos:

13 abr. 2016

Otro estudio (recuperado) no llega a resultados positivos para las grasas omega-6

Hace ya un par de años publiqué un post sobre un metaanálisis de 2013 en el que se analizó el efecto para la salud de la sustitución de las grasas saturadas por grasas vegetales, en concreto por grasas ricas en ácido linoleico (omega-6). Una parte interesante de aquella revisión era que los autores habían "rescatado" e incluido los datos de un antiguo estudio de intervención sobre ese tema, que se había perdido por razones no demasiado explicadas. Además, aquel metaanálisis tenía otro interés añadido, ya que no encontró beneficios a la intervención. Vamos, que reducir la grasas saturadas en favor de aceites como el de maíz o el de soja no parecía ser beneficioso para la salud cardiovascular ni para reducir la mortalidad. Algo que no coincide demasiado con lo que nos suelen contar.

Pues bien, la historia se acaba de repetir. Los mismos autores han vuelto a recuperar los datos de otro estudio similar, también de hace décadas, en el que se realizó una intervención de características parecidas con aceite de maíz y que se bautizó como Minnesota Coronary Experiment (MCE). Los resultados de esta nueva pesquisa se acaban de publicar en BMJ con el título "Re-evaluation of the traditional diet-heart hypothesis: analysis of recovered data from Minnesota Coronary Experiment (1968-73) (2016), en el que además de exponer los resultados de aquel estudio, han actualizado el metaanálisis, incorporando sus resultados.

11 abr. 2016

Tratamientos contra las adicciones para comer menos

En el libro El Cerebro Obeso dedico varios capítulos a explicar los paralelismos y similitudes entre las adicciones a sustancias como el tabaco, el alcohol, la cocaína o algunos medicamentos y el exceso de ingesta de alimentos. También en Naukas 2015 di una breve charla en la que intenté resumir algunas de estas ideas. Y en ambos casos expuse que, existiendo diferencias, también hay similitudes que empujan a pensar que ambas disciplinas podrían aprender la una de la otra. Especialmente creo que el tratamiento de la obesidad puede aprender del tratamiento de las adicciones, ya que hasta ahora prácticamente nos hemos limitado a aplicar el concepto de equilibrio energético y a restringir las calorías. Un enfoque que, vistos los resultados, es claramente insuficiente.

6 abr. 2016

No es ciencia, es publicidad disfrazada (III)

Tras la primera y la segunda, llega la tercera entrega de la serie de posts "No es ciencia, es publicidad disfrazada". Una irremediable sección en la que recopilo titulares y artículos sobre alimentación publicados en diarios y webs de noticias, con supuestos enfoques y contenidos científicos... pero que realmente no son más que marketing encubierto.

Vamos allá:

1 abr. 2016

Tendencias mundiales sobre obesidad, últimos datos

Tan solo unas líneas para anunciarles la publicación en The Lancet del último estudio sobre las estadísticas de la obesidad en el mundo desde 1975 a 2014, "Trends in adult body-mass index in 200 countries from 1975 to 2014: a pooled analysis of 1698 population-based measurement studies with 19,2 million participants" (2016). El documento es de libre acceso, así que les recomiendo pinchar en el enlace para leerlo completo.

Si prefieren un resumen, estas son las preocupantes conclusiones del mismo:

23 mar. 2016

¿Dejar de fumar realmente engorda?

El consenso sobre los beneficios de dejar de fumar es universal, ya que es probablemente el hábito que más muertes provoca  en los países mínimamente desarrollados (cinco millones anuales) y que más efectos negativos para la salud acarrea. Algunos estudios concluyen que los fumadores pueden reducir su esperanza de vida incluso más de diez años respecto a los no fumadores, y casi con toda probabilidad verán empeorar ostensiblemente su calidad de vida, sobre todo a las edades más avanzadas. Así que no voy a extenderme en detallar los indudables beneficios de abandonar su consumo.

Sin embargo, dejar de fumar es difícil, muy difícil, ya que la nicotina, junto con los diversos compuestos químicos que le acompañan, es muy adictiva. Pero, además de esta adicción, hay otras razones que suelen servir de argumento para no animarse a dejarlo. Una de estas razones es el miedo a engordar, ya que casi todo el mundo conoce a alguien que ha pasado por la experiencia y que posteriormente ha ganado unos cuantos kilos.

Pero ¿es cierto? ¿los estudios confirman que dejar de fumar engorda?

14 mar. 2016

Cómo se promueve en Google una alimentación saludable


Hace unos días la web de negocios Harvard Business Review publicó un artículo bastante alejado de su temática habitual ya que trataba sobre alimentación: "Cómo Google hizo más saludables los aperitivos en el trabajo". Dado que las iniciativas del gigante de internet siempre generan interés, sean del tema que sean, es de agradecer que en este caso haya estado centrada en la alimentación, un tema realmente relevante en relación con la salud y el sobrepeso, ya que gran cantidad de gente desarrolla y ejecuta gran parte de sus hábitos alimentarios también en su lugar de trabajo.

El artículo describe las iniciativas abordadas en Google para intentar mejorar los hábitos dietéticos de sus trabajadores, contadas por los expertos contratados para liderar el proyecto. Y como lo cuentan muy bien, a continuación les traduzco el texto original:

7 mar. 2016

Proteínas y saciedad, el metaanálisis

La idea de que las proteínas pueden ayudar a aumentar la saciedad está cada vez más ampliamente extendida, aunque es cierto que todavía la evidencia en su favor no es todo lo abundante que sería deseable. Tal y como conté en esta serie de posts sobre las proteínas, las pruebas parece que se inclinan en ese sentido, pero no todo el mundo acaba de verlo claro. Incluso la EFSA en su última revisión sobre el tema, hace tan solo un año, (tengo pendiente un post sobre ella) se ventiló el asunto considerando no relevante la proporción de macronutrientes en el control del peso corporal.

El último metaanálisis sobre las proteínas y su utilidad en el peso es especialmente interesante porque se ha publicado en la revista oficial de los dietistas norteamericanos, así que es de suponer que los revisores lo habrán mirado con lupa. Se trata de "The Effects of Increased Protein Intake on Fullness: A Meta-Analysis and Its Limitations" (2016) y destaca porque parece que sus autores han sido muy exigentes en la selección de los estudios. Según cuentan en el documento original, de las más de mil investigaciones identificadas en un primer momento, finalmente solamente han podido incluir en la revisión cinco de ellas. Las razones de esta amplia criba han sido los nueve requisitos que debían cumplir todos los estudios, sin excepción:

24 feb. 2016

Creatina: La EFSA aprueba una declaración favorable para fuerza muscular

La Autoridad Europea para la Seguridad Alimentaria (EFSA), a petición de la empresa de suplementos Alzchem,  acaba de publicar su resolución respecto a una solicitud sobre la creatina, uno de los suplementos más utilizados entre los aficionados a la musculación y el deporte. Y como para evitar interpretaciones paralelas o sesgadas lo mejor es recurrir a la fuente, a continuación les incluyo el resumen de las conclusiones, traducido del documento original de la EFSA:

22 feb. 2016

Nueva versión del cuestionario sobre adicción a la comida - YFAS

Como ya saben, la Yale Food Adiction Scale (YFAS) es el cuestionario más utilizado para evaluar el concepto de "adicción a la comida". Ya he hablado del mismo en este blog y en El cerebro Obeso doy detalles sobre su origen y su utilización, habiéndose desarrollado en base a los síntomas que se suelen identificar en el abuso de sustancias consideradas adictivas, como el tabaco o el alcohol, tomados del manual de referencia para el diagnóstico de trastornos mentales DSM. Sin embargo, la versión más utilizada hasta ahora ha sido la que se hizo en base a los contenidos del DSM en su cuarta edición, y resulta que este manual ya se actualizó a su quinta versión en el año 2013, dando lugar al DSM-V.

Pues bien, los autores de YFAS han actualizado por fin su cuestionario, teniendo en cuenta los cambios realizados en todos los listados de síntomas relacionados y formalizándolo mediante la publicación del estudio "Development of the Yale Food Addiction Scale Version 2.0". Y aunque tiene mucho en común con su versión anterior, trae alguna diferencia significativa.

16 feb. 2016

Nuevo estudio confirma el elevado índice glucémico de la cerveza



La cerveza es uno de esas bebidas que con frecuencia acapara titulares en los que se mezclan (con bastante malicia y malas artes) beneficios para la salud, ciencia y marketing. Pueden comprobarlo leyendo este post o este otro . Conviene recordar que en España este tipo de prácticas suelen provenir del entorno de la industria alimentaria (en este caso de los fabricantes y comercializadores de cerveza) y de sus iniciativas para hacer marketing encubierto. En este contexto, las discutibles afirmaciones suelen girar en torno a los supuestos beneficios que podrían tener sus polifenoles o su supuesta capacidad de hidratación. Y como suele preguntar Aitor Sánchez, ¿ustedes se levantan muy hidratados tras una intensa noche de cañas?

Evidentemente, en todos estos titulares nunca se mencionan otras características o propiedades en las que la cerveza puede salir mucho peor parada. Una de ellas es el índice glucémico (IG), un indicador bastante popular y cada vez más utilizado sobre todo entre los alimentos ricos en carbohidratos, pero que normalmente nunca se asocia a productos como la cerveza. Este coeficiente sirve para conocer (aproximadamente) la respuesta glucémica (aumento de la concentración de glucosa en sangre) que provoca un alimento. Le suele acompañar otro similar, la carga glucémica (CG), que se calcula incorporando al IG la cantidad de carbohidratos (los más interesados en el tema pueden profundizar en las entradas de la Wikipedia, que son bastante dignas, aquí en español y aquí en inglés). Dicho de forma breve, podría decirse que a mayor IG y CG, mayor aumento de la glucosa en sangre.

Para situarnos, conviene saber que los valores de referencia utilizados para el cálculo del IG son los del pan blanco y la glucosa pura, dos alimentos que provocan una importante respuesta glucémica, que se cuantifican como 100. Si la respuesta de otro alimento es mayor o menor, su valor quedará por encima o por debajo de 100, respectivamente. La mayoría de los alimentos tiene un valor por debajo de esta cifra, como pueden comprobar en este listado de Harvard.

Lo cierto es que hasta hace poco los valores de estos indicadores para la cerveza eran casi un misterio. Pero, allá por el año 2012 publiqué un post citando el que probablemente fue el primer estudio "serio" sobre el tema, que obtuvo un inesperado (por elevado) valor: 119. Un valor que podía asustar a cualquiera, hasta el punto de hacer pensar que era casi imposible. Los autores en sus hipótesis propusieron una posible interacción entre el alcohol y los carbohidratos de la cerveza, pero desde entonces no se habían hecho más ensayos y el resultado no cuajó en las bases de datos, listas y webs sobre alimentos, que siguen mostrando valores muy inferiores (algunas incluso cero).

8 feb. 2016

Los diferentes efectos de beber agua en el peso corporal

Como he explicado en anteriores posts (y en el libro "Lo que dice la ciencia para adelgazar"), hay una evidencia bastante significativa para pensar que la promoción de la ingesta de agua puede ayudar a controlar el peso corporal. Sin embargo, hay que reconocer que hay bastante heterogeneidad en los resultados de los estudios realizados, lo que, además de confirmar que la obesidad es un fenómeno complejo, empuja a pensar que probablemente sea necesario matizar esta recomendación y adaptarla a diversas situaciones.

La reciente revisión "Negative, Null and Beneficial Effects of Drinking Water on Energy Intake, Energy Expenditure, Fat Oxidation and Weight Change in Randomized Trials: A Qualitative Review" (2016) profundiza en este enfoque y ha intentado analizar el efecto de beber agua en la ingesta de energía, el gasto energético y la oxidación de grasas, en diversas situaciones, centrándose en los resultados conseguidos en ensayos de intervención. Además, propone diversas hipótesis para explicar las razones bioquímicas y metabólicas que podrían explicar los resultados obtenidos.

25 ene. 2016

Refrescos light, últimos estudios



Sabemos que la industria alimentaria influye poderosamente en muchos estudios científicos, con iniciativas tan premeditadas y estudiadas como lamentables y que se han ido destapando especialmente durante los últimos años, así que es complicado fiarse de resultados que pueden ser favorables para ciertos productos. Les pasa como al pastorcillo que gritaba "¡que viene el lobo!", que nos han mentido tantas veces que ya no nos fiamos de ellos.

Sin embargo, hay investigaciones que creo que merece la pena comentar, Evidentemente no son perfectas y pueden seguir estando influidas por los largos tentçaculos de sus financiadores, pero viendo su diseño y el rigor e historial de algunos de sus autores, invitan a dejar cierto margen de confianza. Siempre desde una perspectiva escéptica, claro.

18 ene. 2016

¿Con qué alimentos se atragantan más los niños?

Si la alimentación para adultos está llena de mitos y leyendas urbanas, la de los niños tampoco se queda corta. Y hay consejos alimentarios muy arraigados que siempre me han resultado un poco dudosos, sobre todo cuando están asociados a miedos y exageraciones.

Uno de los más populares es el atragantamiento. A cualquier padre le horroriza la posibilidad de verse en esa situación, con su hijo ahogándose por un alimento atascado en su garganta. Así que es esperable que si algún alimento es más susceptible de producir atragantamiento, lo normal es que todo el mundo evite dárselo a sus hijos.

Probablemente el alimento que con más frecuencia se asocia a esta situación son los frutos secos, razón por la que prácticamente se prohíbe a menores tres años. Y se suele hacer con mucha vehemencia, como puede comprobarse haciendo una sencilla búsqueda en internet. Se toparán con webs como esta, esta, esta o esta, en las que nos alertan claramente del alto riesgo existente si damos a los más pequeños alguno de estos frutos.

Desde el punto de vista del sentido común la cosa parece tener bastante lógica. Los frutos secos son alimentos duros, algunos de ellos con formas peligrosamente redondeadas, así que probablemente muy susceptibles de taponar gargantas. Pero a veces "el sentido común" puede no ser tan claro, sobre todo en alimentación. Porque también la lógica nos dice que mientras sea sólido, cualquier alimento es susceptible se provocar un atragantamiento, sobre todo en niños que están aprendiendo a comer. Y que, de la misma forma que cualquier padre suele hacer con otros alimentos cuando se los da a los niños pequeños, los frutos secos también se pueden trocear.

¿Y qué dicen la ciencia y los datos? ¿Son los frutos secos tan peligrosos para los niños pequeños?