Lo que dice la ciencia para adelgazar de forma fácil y saludable

18 oct. 2018

Trucos o tips para adelgazar, ¿funcionan?

Los que hayan leído mis libros espero que conocerán mi opinión respecto a la dimensión y relevancia de los cambios que son necesarios para combatir la epidemia de obesidad. La evidencia y la falta de resultados de las intervenciones habituales, así como el conocimiento de la complejidad del fenómeno del sobrepeso, nos indican que para empezar a ganar esta batalla tendremos que abordar estrategias muy importantes, de gran calado y desde diversas perspectivas: social, económica, alimentaria, estructural, cultural...  Obviamente, esta forma de pensar es bastante contraria a algunas estrategias de adelgazamiento que solemos leer en revistas o webs "ligeras", basadas en trucos, tips o "nudges", normalmente relacionados con pequeños cambios del entorno o la introducción de ciertas rutinas o comportamientos. Para que se hagan una idea de a lo que me refiero, pueden encontrar algún truco de este tipo basado en ciencia en los dos posts que escribí sobre cómo promover una alimentación saludable entre los niños (unodos).

Mi escepticismo respecto a los trucos o tips se ha visto reforzada durante los últimos meses tras destaparse un nuevo escándalo en torno a investigaciones sobre alimentación y sobrepeso. Resulta que una buena cantidad de los estudios realizados por el que suele considerarse el investigador estrella de este tipo de pequeñas intervenciones o nudges, Brian Wansink, está repleta de errores o manipulaciones. Como pueden leer en el reciente artículo "A Credibility Crisis in Food Science: The fall of a prominent behavioral scientist tells of a system where research is judged not on merit, but on the attention it gets" (2018), el conocido investigador de la Universidad de Cornell y autor de bestsellers sobre el tema, daba prioridad a los titulares y a los resultados llamativos, lo cual le ha supuesto un duro varapalo: correcciones y retiradas de varios de sus estudios más citados y populares y pérdida de su prestigioso puesto en la universidad.

Aunque algunos de los estudios de Wansink no brillen por su rigor y estén diseñados para convertirse en virales, lo cierto es que el investigador ha publicado decenas de ellos y es posible que haya bastantes que se puedan salvar. Ademas, no es el único que ha trabajado este tipo de enfoques, hay otros autores que también son reseñables. En La Guerra Contra el Sobrepeso dedico unas cuantas páginas a hablar de algunos de estos trucos - en parte basados en el trabajo menos llamativo de Wansink y en el contenido de su libro Slim by Design-  y a explicar en qué situaciones pueden ayudar a algunas personas.  Insistiendo en que no son la panacea, pero considerándolos como una pequeña herramienta complementaria.

Para intentar organizar un poco la evidencia existente en este ámbito y separar el grano de la paja, ronda un metaanálisis por internet -  que parece que próximamente va a publicarse en la revista Marketing Science - analizando la utilidad de este tipo de trucos o tips, titulado "Which Healthy Eating Nudges Work Best? A Meta-Analysis of Field Experiments" (2018). Los autores han estudiado los resultados de casi un centenar de investigaciones de diversos autores (incluido Wansink, pero solo sus estudios no retirados) clasificando los trucos en tres familias y siete tipos y comprobando si sirven para lograr una alimentación saludable o reducir una alimentación insana.

A continuación les detallo la agrupación que han utilizado, incluyendo la imagen descriptiva del documento original con las referencias y ejemplos de cada tipo de truco:

1. De orientación cognitiva:

a) Etiquetado de información nutricional: Se proporciona información sobre calorías o sobre nutrientes, ya sea en menús de restaurantes, junto a los alimentos en cafeterías o tiendas de comestibles, o en etiquetas en los envases

b) Etiquetado de evaluación nutricional: Generalmente proporciona información nutricional, pero también ayuda a los consumidores a interpretarla mediante códigos de colores (por ejemplo, rojo, amarillo y verde, a medida que aumenta el valor nutritivo) o agregando símbolos o marcas especiales (por ejemplo, logos saludables o emoticonos)

c) Mejora de la visibilidad:  Puede aplicarse en los estantes de las tiendas de comestibles o cafeterías (mejorando el posicionamiento y visibilidad de los alimentos saludables) o en los menús de los restaurantes (situando las opciones saludables en la primera página y "ocultando" las que no lo son por el centro).



2. De orientación afectiva:

a) Mejora hedónica: Se busca aumentar el atractivo hedónico de las opciones saludables mediante el uso de descripciones atractivas (por ejemplo, "zanahorias glaseadas con toques de cítricos") o imágenes, fotos o recipientes atractivos. (por ejemplo, “pirámides de frutas”). Este truco es aplicable solo a los alimentos saludables ya que no se ha diseñado ningún experimento para reducir el atractivo de alimentos no saludables mediante el uso de descripciones despectivas o fotos poco atractivas.

b) Apelar a la alimentación saludable: Se anima directamente a mejorar en este sentido. Se puede hacer colocando letreros o carteles (por ejemplo, "¡Haga una elección fresca!") O pidiendo al personal del servicio de comidas que aliente verbalmente a las personas a elegir una opción de entre las sanas (por ejemplo, "¿Qué verdura le gustaría comer?") o a cambiar sus opciones poco saludables (por ejemplo, "su comida no parece equilibrada"o" ¿Le gustaría tomar una ración pequeña?").




3. De orientación conductual:

Son intervenciones que tienen como objetivo influir en los comportamientos de las personas sin cambiar necesariamente lo que saben o lo que sienten, a menudo sin que las personas sean conscientes.

a) Mejoras en la comodidad: Hacen que sea más fácil seleccionar opciones saludables (por ejemplo, convirtiéndolas en la opción predeterminada o ubicándolas en las posiciones de los autoservicios más accesibles y fáciles de consumir) o más difícil seleccionar o consumir opciones poco saludables (por ejemplo, colocándolas al final de los autoservicios o proporcionando utensilios para servir menos cómodos). También son intervenciones que facilitan el consumo (por ejemplo, cortando previamente las frutas o sirviéndolas en primer lugar).

b) Mejora en el tamaño: Se modifica el tamaño del plato, el tazón o el vaso, o el tamaño de las porciones, ya sea aumentando la cantidad de alimentos saludables o, más comúnmente, reduciendo la cantidad de alimentos poco saludables.






Tras los cálculos correspondientes en cada uno de los grupos y con los casi cien estudios, los autores incluyen el siguiente gráfico en el que se resumen los resultados para cada uno de los tipos de trucos:


Como pueden observar, los trucos de orientación conductual parecen tener más probabilidades de ser efectivos, seguidos por los de orientación afectiva, mientras que los de orientación cognitiva parecen ser los menos prometedores.

Para interpretar estos datos, los autores proponen lo siguiente:

" Para obtener una comprensión más intuitiva de lo que esto significa, calculamos el equivalente de energía diaria que uno esperaría del efecto, utilizando el método descrito en Hollands et al. (2015). (...) en promedio, los nudges para una alimentación saludable mejoran la alimentación en .24 desviaciones estándar. Suponiendo que la desviación estándar en la ingesta diaria de energía es de 537 kcal1 para un adulto, el tamaño del efecto promedio de .24 se traduce en un cambio de .24 * 537 = 129 kcal en la ingesta diaria de energía (-7.5% de La ingesta energética media de 1.727 kcal). Dado que una cucharadita de azúcar contiene 16 kcal, esto equivale a unas 8 cucharaditas menos de azúcar por día."




Entiendo que es una interpretación bastante discutible, pero puede servir para hacerse una idea de la dimensión de los efectos de los que estamos hablando.

En definitiva, creo que se confirman mis ideas previas: este tipo de trucos consiguen resultados bastante modestos y podrían tener su utilidad como pequeños complementos de intervenciones más integrales y complejas, pero poco más.

Si quieren conocer más ejemplos y sugerencias de trucos e ideas dirigidas a cambiar su entorno para favorecer una alimentación más saludable, les recomiendo consultar el "inventario" de 100 ítems incluido en el capítulo 6 de "La Guerra contra el Sobrepeso".

9 oct. 2018

Pan integral, lo que dice el borrador de la nueva normativa

Como llevo escribiendo hace años, en España el timo del pan integral es de juzgado de guardia, ya que nos han estado vendiendo de todo menos pan realmente integral  (123). Hasta un programa sensacionalista de la TV le dedicó un reportaje al tema, mostrando claramente el fraude existente.

Esta es una situación absurda e importante, sobre todo teniendo en cuenta que las guías dietéticas cada vez dan más relevancia a los cereales integrales, incluso llegando a recomendar su ingesta de forma bastante abundante y sustituyendo parcial o totalmente a los cereales refinados. ¿Pero cómo vamos a comerlos si es prácticamente imposible comprarlos?

Pues bien, hace unos meses  tuvimos buenas noticias  (123). Al parecer se estaba cociendo el nuevo decreto sobre el pan, que incluía entre otros asuntos relacionados con este alimento, las condiciones para la fabricación y comercialización del pan integral. Un documento que pretende completar lo que dice el vetusto Real Decreto 1137/1984, de 28 de marzo, por el que se aprueba la Reglamentación Técnico-Sanitaria para la Fabricación, Circulación y Comercio del Pan y Panes Especiales: Que pan integral es aquel que se hace con harina integral.

27 sept. 2018

¿Por qué los alimentos ultraprocesados no son saludables? Argumentos y reflexiones



Como era esperable, el post anterior con la clasificación de los alimentos procesados y ultraprocesados ha generado bastante curiosidad y unos cuantos debates sobre la posición de cada uno de ellos. Y también ha dado lugar bastantes comentarios en los que se ha mezclado el grado de procesamiento con los posibles efectos para la salud, así que he considerado conveniente escribir otro post sobre esta otra perspectiva.

Antes de nada, quiero aclarar que todo lo que voy a comentar está explicado con más detalle en mi libro "La Guerra Contra el Sobrepeso", así que si alguien quiere profundizar, ya sabe dónde hacerlo.

También quiero insistir en que las clasificaciones sobre el grado de procesamiento de los alimentos como NOVA (o como otras que se comentan en este estudio) son solo eso: clasificaciones diseñadas en función de la transformación que han sufrido los alimentos cuando llegan a nuestras manos. No hay que confundirlo con una guía dietética ni con una caracterización de nutrientes. Y, por si no está suficientemente claro, han sido pensadas por un grupo concreto de investigadores. Experimentados, posiblemente rigurosos y en base a criterios concretos, pero no deja de ser una propuesta. Además, como sistema cualitativo y descriptivo que es, no es exacto ni matemático. Y, obviamente, es susceptible de tener interpretaciones y matices.

Con todo esto quiero transmitir que tampoco creo que merezca la pena discutir demasiado sobre si un alimento que no encaba bien en ninguna de las descripciones está mejor en un grupo o en otro. Lo importante en el mensaje que hay detrás. Mensaje que voy a intentar explicar en los siguientes párrafos.

24 sept. 2018

Infografía sobre alimentos procesados y ultraprocesados

Como parece que el grado de procesamiento de los alimentos va tomando relevancia a la hora de relacionar la alimentación con la salud, nos vamos a tener que ir familiarizando con esta relativamente nueva forma de clasificar la comida. En este post anterior traduje detalladamente NOVA, el sistema formal más utilizado en la actualidad, pero este tipo de textos a veces son considerados TL; DR (Too Long, Didn't Read), es decir, demasiado largos y da pereza leerlos.

Aunque no comparto esta creciente costumbre por querer resumirlo todo a la mínima expresión, es cierto a veces una imagen vale más que mil palabras y que la información visual tiene un gran poder educativo. Así que finalmente me he decidido a hacer una representación gráfica (ahora se suelen llamar infografías), intentando adaptar y representar visualmente lo que los autores de la clasificación NOVA nos cuentan en sus escritos.

Sin más preámbulos, aquí tienen el resultado:


Pueden pinchar en la imagen para agrandarla o pueden descargarla a mejor resolución desde este enlace. Y el power point para poder editar lo que deseen, desde este otro.

10 sept. 2018

¿Son mejores las dietas bajas en carbohidratos para perder peso? Recopilación de todas las revisiones



Mientras las posiciones entre los defensores y los detractores de las dietas bajas en carbohidratos se mantienen intensamente polarizadas, los estudios que comparan su efectividad frente a otros tipos de dieta se siguen publicando. En este caso se trata de una especie de "superestudio", una revisión de revisiones. Un trabajo en el que se recopilan y analizan todas las revisiones y los metaanálisis publicados hasta ahora comparando los ensayos de intervención realizados y la efectividad para adelgazar  de las dietas bajas en grasas o calorías frente a las dietas bajas en carbohidratos.

5 sept. 2018

¿Qué alimentos son más caros, los frescos o los procesados?

Comparar el precio de los alimentos no es tarea fácil pero, afortunadamente, para algunas clasificaciones de alimentos (por ejemplo, las basadas en suaportación calórica o su aportación de nutrientes) hay investigaciones interesantes que nos permiten conocer su coste de forma estandarizada, para así después poder hacer dichas comparaciones correctamente.

A modo de ejemplo, es lo que se hizo en los siguientes estudios:

3 sept. 2018

¿Hay que cambiar radicalmente la investigación sobre nutrición? Nuevo artículo de Ioannidis

Parece que Ioannidis, el conocido profesor de Medicina y de Estadística, le está cogiendo el gustillo a eso de escribir sobre alimentación y la investigación que se realiza. Tras tres artículos bastante críticos e interesantes que ya traduje en post anteriores, vuelve con un cuarto en el que plantea ideas para reformar totalmente la investigación sobre nutrición. El artículo se titula "The Challenge of Reforming Nutritional Epidemiologic Research" (2018), se ha publicado en la revista JAMA y se centra en algo de lo que ya hemos hablado bastante en este blog: que las asociaciones no implican necesariamente causalidad y que no debe dárseles más importancia de la que tienen. Pero va más allá.

Sin más  preámbulos, este es el texto que he traducido libremente :

20 ago. 2018

Pesticidas en los alimentos, estadísticas visuales de la EFSA

Solo unas líneas para informarles de que la EFSA dispone en su web de un apartado en el que que presenta de forma muy visual y navegable los datos sobre residuos de pesticidas en los alimentos, obtenidos a partir de las inspecciones realizadas por toda Europa.

Pueden acceder pinchando en este enlace.

3 ago. 2018

Pesticidas en alimentos convencionales y ecológicos

Uno de los argumentos más utilizados por los defensores de lo ecológico son las posibles ventajas para la salud que podría tener el comer alimentos con menos pesticidas o plaguicidas. Y a la hora de abordar la validez de estos argumentos surgen dos debates: si realmente los alimentos ecológicos tienen menos pesticidas y si esta diferencia supondría una ventaja para la salud.

Ahora disponemos de más datos actualizados para abordar este tipo de discusiones, ya que la EFSA ha publicado el último informe Monitoring data on pesticide residues in food: results on organic versus conventionally produced food (2018), con los resultados de las inspecciones que realiza y comparando los residuos de pesticidas en alimentos convencionales y ecológicos de mas de 30.000 muestras. Pueden descargarse el documento completo desde este enlace.

A continuación les hago el resumen de las conclusiones:

30 jul. 2018

Proteínas animales e impacto medioambiental

Dado que la población y el consumo no paran de crecer y que los recursos de nuestro planeta son limitados, es importante disponer de información fiable para poder priorizar actividades en función de su sostenibilidad. Afortunadamente para nosotros, la alimentación es una de esas actividades crecientes, así que durante las próximas décadas habrá que trabajar intensamente en reducir el brutal impacto ambiental que produce el dar de comer a toda la humanidad.

Sin embargo, las autoridades sanitarias no suelen tener en cuenta esta perspectiva en toda su magnitud a la hora de desarrollar sus políticas. Se han hecho algunas aproximaciones, como la de los autores del último informe científico del Advisory Committe que sirvió como base para las Dietary Guidelines for Americans (DGA) 2015-2020. Fue uno de los primeros en los que se realizó una evaluación del factor de sostenibilidad (capítulo 5, página 375), de forma bastante genérica y en base a patrones dietéticos y a la tipología del pescado. Sus conclusiones también fueron bastante limitadas, confirmando una idea bastante conocida: que conviene reducir los alimentos de origen animal, ya que tienen mayor impacto que los de origen vegetal. Pero los redactores de las directrices no lo incluyeron de forma explícita en el documento final.

23 jul. 2018

Tres en uno de Cochrane: Ácidos grasos poliinsaturados, omega-3, omega-6 y salud cardiovascular



Como cuento en "Lo que dice la ciencia para adelgazar", en la mayoría de las directrices dietéticas se suele recomendar la sustitución de ácidos grasos saturados por poliinsaturados, especialmente por ácidos grasos omega-3, sobre todo para aumentar la posibilidad de prevenir enfermedades cardiovasculares. Como conté en esta serie de posts, ha habido diversas revisiones y metaanálisis que han ido orientando las opiniones en este sentido. Sin embargo, también es cierto que cuando se recopilan todas las revisiones sistemáticas realizadas hasta la fecha sobre las grasas saturadas, como hice en este otro post, los resultados no acaban de ser demasiado concluyentes. Y es fácil que se nos generen bastantes dudas.

Como ya saben los habituales de este blog, en el ámbito de la salud las revisiones realizadas por la iniciativa Cochrane se consideran una referencia, ya que suelen ser exigentes, rigurosas y muy sistemáticas. Así que el hecho de que hayan publicado simultáneamente tres revisiones sistemáticas sobre las grasas poliinsaturadas y su relación con la salud cardiovascular es especialmente interesante. Tres revisiones que analizan los posibles efectos de las grasas poliinsaturadas en general y la de las grasas omega-3 y omega-6 en particular.

22 jul. 2018

¿Está la leche llena de hormonas, antibióticos o pesticidas?

Como ya habrán percibido, durante los últimos días ha habido bastante jaleo con el tema de la legalización de la leche cruda (1, 2, 3, 4).  No tengo pensado escribir sobre ese debate, porque ya lo han hecho otros suficientemente bien; recomiendo leer este post sobre la leche cruda del doctor en tecnología de alimentos  Miguel Ángel Lurueña o este otro sobre la iniciativa en cuestión, de la farmacéutica y experta en producción alimentaria Gemma del Caño.

Mis razones para escribir este post son otras: las de complementar todo ese debate con más información, relacionada con algunos de los argumentos que que se suelen utilizar para defender el consumo de leche cruda o no tratada. Me refiero a la supuesta mala calidad de la leche "normal" (UHT o pasteurizada) y a la posible presencia de sustancias como antibióticos, hormonas o pesticidas.

2 jul. 2018

Consenso Iberoamericano sobre Edulcorantes: más preguntas que respuestas

Hace unos días se publicó en la revista Nutrients un documento que me pareció especialmente interesante. Se trata de "Ibero–American Consensus on Low- and No-Calorie Sweeteners: Safety, Nutritional Aspects and Benefits in Food and Beverages" (2018), en el que se sintetiza e interpreta la evidencia existente sobre los edulcorantes bajos en calorías o no calóricos  (de ahora en adelante me referiré a ellos simplemente como "edulcorantes").

Sus autores han denominado el proyecto Consenso Iberoamericano sobre Edulcorantes no calóricos y la publicación original es de libre acceso, por lo que cualquiera puede leerla completa. El documento ha sido el resultado de una iniciativa española, materializada (supongo que junto a otras actividades) a través de unas reuniones de trabajo de un grupo de expertos en Lisboa de las que ya habíamos tenido noticia el año pasado por diversas noticias en la prensa (123).

Como ya he dicho, creo que la idea es todo un acierto,  porque es necesario orientar a la población de forma mas clara y explícita en este tema, ya que como he publicado en anteriores post, la evidencia acumulada disponible no es nada fácil de interpretar.

Por todo ello, he leído con curiosidad el trabajo y he consultado y contrastado las referencias que incluye.

¿Y cuál es mi opinión final? Pues un poco agridulce, la verdad.

26 jun. 2018

Carbohidratos y salud, resumen de lo que dice la ciencia



La relación entre la salud y los diferentes macronutrientes (proteínas, grasas y carbohidratos) ha pasado por tantas fases, modas y tendencias que es normal que entre la gente de la calle haya bastante despiste respecto a lo que dice el consenso científico sobre el tema. En ese sentido, este blog pueden encontrar bastantes post que desmontan mitos sobre cada uno de ellos: proteínas1, proteínas2,  grasas1, grasas2carbohidratos1 y carbohidratos2; pero siguen estando muy extendidas todo tipo de creencias contra las que es difícil luchar.

Respecto a los últimos, los carbohidratos, es posible que la confusión sobre ellos sea especialmente acusada, ya que han pasado por todas las situaciones posibles, de un extremo a otro: desde ser considerados la fuente fundamental de energía de nuestro cerebro hasta ser responsabilizados de la epidemia mundial de obesidad. Así que son de agradecer todas aquellas opiniones y evidencias que ayuden a aclarar las ideas sobre este macronutriente.

Hace tan solo unos días científicos internacionales - y con puntos de vista no siempre coincidentes - se han unido en este sentido y han redactado un documento de consenso accesible sobre lo que, a fecha de hoy, se podría afirmar con cierta seguridad sobre la relación entre los carbohidratos dietéticos y la salud.  Se ha publicado en BMJ, "Dietary carbohydrates: role of quality and quantity in chronic disease" (2018), y sus autores son David Ludwig, Frank Hu, Luc Tappie y Jannie Brand Miller, investigadores de prestigiosas universidades que, como ya he dicho, no siempre coinciden en sus planteamientos y teorías, por lo que es de suponer que habrán tenido que hacer un esfuerzo para llegar a puntos intermedios que puedan desembocar en conclusiones útiles para la población.

21 jun. 2018

Eficacia del ayuno intermitente 16/8 para perder peso, nuevo estudio

A pesar de que la evidencia que respalde sus beneficios todavía sigue siendo escasa, como conté en este post anterior, el ayuno intermitente está de  de moda. Arrastra una importante cantidad de entusiastas, sobre todo entre la gente aficionada al deporte y el fitness, y muchos de ellos afirman que permite conseguir buenos resultados.

Los principios evolutivos del ayuno intermitente parten de una histórica falta de disponibilidad de comida (y sin duda también están influenciados por costumbres religiosas) y se resumen en una idea fundamental: que dejar de comer de vez en cuando (pero no demasiado) podría ser beneficioso para la salud, porque provocaría adaptaciones positivas de nuestro metabolismo. Los estudios observacionales y los realizados con modelos animales son bastante numerosos y prometedores, aunque todavía queda mucho por saber.

Respecto a cómo llevarlo a la práctica, a partir de los mencionados planteamientos básicos se han desarrollado algunas variaciones, que han sido difundidas sobre todo por conocidos personajes del mundillo del ejercicio físico, el fitness y la salud, que han aprovechado para aumentar su popularidad y de paso hacer caja. Probablemente la modalidad más conocida sea la de días alternos, en la que se planifican ciertos días aislados en los que dejar de comer o reducir drásticamente la ingesta de comida, pero hay otros enfoques que poco a poco van ganando popularidad. Uno de ellos es la restricción diaria "por horas", es decir, el no comer nada durante amplios periodos de tiempo de cada día, permitiendo la ingesta solo durante ciertas "ventanas horarias". Posiblemente la más conocida sea la denominada "16/8", que permite comer con libertad durante un periodo de 8 horas al día y mantenerse sin ingerir alimentos durante las siguientes 16. Y es sobre la que vamos a hablar en este post.