Lo que dice la ciencia para adelgazar de forma fácil y saludable

6 jul. 2015

Ayuno intermitente, ¿hay pruebas de su eficacia?


El ayuno intermitente ha llegado a tener una buena cantidad de modalidades y seguidores y, como suele ocurrir en el dinámico negocio de las dietas, los más avispados vendedores ya lo han sumado a sus estrategias de adelgazamiento. Abstenerse totalmente de comer un día a la semana, hacer solo una modesta comida dos días de cada siete, procurar no comer durante 16 horas seguidas cada día... las versiones son unas cuantas y con frecuencia me preguntan si he escrito algo sobre estas estrategias.

Hasta ahora el único post relacionado es el artículo que escribí sobre la restricción calórica, que no habla de forma específica del ayuno intermitente. La verdad es que aunque la literatura sobre el tema empieza a ser significativa, hasta ahora los ensayos eran más bien escasos, así que me he mantenido en paciente espera. Pero como su popularidad sigue en aumento y el tiempo pasa, creo que puede ser un buen momento de empezar a hablar, aprovechando que se acaba de publicar una revisión sistemática. Siempre desde un enfoque global, como es habitual en este blog, sin entrar en usos demasiado específicos ni en el complejo y personalizado ámbito del deporte.

El trabajo ha visto la luz en la revista The American Journal of Clinical Nutrition, se titula "Health effects of intermittent fasting: hormesis or harm? A systematic review" y ha sido realizado por el equipo de Benjamin D. Horne, un epidemiólogo que ya ha publicado anteriormente revisiones sobre el ayuno intermitente. He decidido tomar como punto de partida esta revisión porque sus autores han sido especialmente rigurosos y exigentes en la selección de las investigaciones: por un lado solo han validado aquellos ensayos aleatorios en los que se haya comparado el efecto del ayuno intermitente respecto a un grupo de control que haya seguido una dieta habitual. Y por otro también han dado por buenos los estudios de cualquier tipo en los que se hayan analizado a muy largo plazo efectos clínicos concretos (enfermedades). Finalmente, se han quedado con tan solo tres ensayos (con resultados asociados a indicadores de salud indirectos, como el peso, el perfil lipídico o la inflamación) y dos estudios observacionales (con resultados clínicos sobre enfermedad cardiovascular y diabetes) y que han dado lugar a siete publicaciones.

Estos son los enlaces a las publicaciones individuales originales, las de intervención (tres ensayos, cinco publicaciones):

Efficacy of fasting calorie restriction on quality of life among aging men (2011)
- Efficacy of fasting and calorie restriction (FCR) on mood and depression among ageing man (2013)
Improvement of metabolic parameters in healthy older adult men following a fasting calorie restriction intervention (2013)
Alternate day fasting for weight loss in normal weight and overweight subjects: a randomized controlled trial (2013)
Randomized cross-over trial of shortterm water-only fasting: metabolic and cardiovascular consequences (2013)

Y las observacionales:

Usefulness of routine periodic fasting to lower risk of coronary artery disease in patients undergoing coronary angiography (2008)
Relation of routine, periodic fasting to risk of diabetes mellitus, and coronary artery disease in patients undergoing coronary angiography (2012)

Y este es un resumen de las características de todos ellos:



Los tres ensayos coinciden en el uso del ayuno intermitente como estrategia de intervención, pero lo cierto es que son bastante diferentes en su diseño. En el primero - focalizado en personas de edad avanzada - se analizaron indicadores relacionados con el peso corporal y la calidad de vida, como el sueño o el estrés y se encontraron beneficios tras 12 semanas de ayuno intermitente dos días a la semana. En el segundo, de nuevo con sujetos también de bastante edad y 12 semanas de ayuno intermitente dos veces por semana, se identificaron cambios positivos en indicadores cardiovasculares y metabólicos, tales como peso, grasa corporal, perfil lipídico, presión arterial e inflamación. Y en el tercero, el enfoque fue bastante diferente, ya que la intervención se limitó a dos días (con uno de ayuno), encontrándose también cambios a mejor significativos en los indicadores metabólicos estudiados.

Respecto a los estudios observacionales, los dos trabajos seleccionados realmente se diseñaron para analizar el efecto de la reducción del consumo de tabaco durante más de una década, pero el hecho de que en el colectivo estudiado hubiese un grupo de sujetos que practicaba el ayuno intermitente permitió a los investigadores hacer cálculos respecto a la posible influencia de este factor. De nuevo se encontraron beneficios, en este caso en forma de reducciones de riesgo de sufrir enfermedad cardiovascular y diabetes, como puede observarse en el gráfico incluido:


Sin embargo, aunque estos resultados resultan prometedores e interesantes, los autores dejan claro que los estudios son escasos, con pocos sujetos y que existen algunos aspectos importantes que no se han contemplado en el diseño de los mismos, por lo que hay que tomárselos con bastante precaución.

Para que lo puedan leer de primera mano, les traduzco unos extractos de las conclusiones del texto original:

"Para que el ayuno sea algo más que una moda para adelgazar, es necesario más rigor científico en los ensayos de intervención encontrados en  la literatura. Mientras que aumenta el entusiasmo por el ayuno, su relevancia clínica sigue siendo baja debido a que los datos sobre humanos son insuficientes, sin casi ensayos controlados, pocos estudios con resultados clínicos, falta de corrección para excesivas tasas de error y limitados datos sobre seguridad. 

La evidencia sugiere, de cualquier forma, que el ayuno terapéutico puede proporcionar un beneficio sustancial para reducir el riesgo clínico. En los ensayos terapéuticos de ayuno se han reportado beneficios metabólicos y cardiovasculares en seres humanos que merecen consideración , tales como reducción de la grasa corporal,   colesterol LDL y su tamaño de partícula, triglicéridos y proteína C reactiva.  (...)  El ayuno también aumenta sustancialmente la HGH (hormona de crecimiento) , facilitando la lipólisis y la liberación de ácidos grasos para su uso como energía. (...)

A pesar de los diferentes diseños, regímenes, y resultados, la convergencia de las conclusiones respecto al ayuno a partir de los 2 estudios epidemiológicos  y los  3 estudios de intervención, sugiere que una cantidad prudente de ayuno influiría de forma beneficiosa en la salud. Sin embargo, debido a que los resultados clínicos se deducen solo de estudios observacionales, son necesarios resultados clínicos de ensayos de intervención para determinar la causalidad de sucesos clínicos. (...). Los estudios observacionales están limitados por la falta de una historia dietética completa, por lo tanto podría existir confusión residual. En estos estudios se han realizados numerosos ajustes para factores demográficos, riesgo cardíaco, actividad física, niveles de ingresos, educación, y otros factores. Además,se aplicaron diferentes modalidades de ayuno. (...). 

Más allá de la eficacia, los datos de seguridad son fundamentales para la aplicación terapéutica
del ayuno, pero son muy escasos. Después de muchas semanas de ayuno continuo (5 a 7 semanas en adultos sanos), el ayuno se convierte en inanición y los órganos y músculos vitales se consumen para la obtención de energía. La inanición causa la pérdida excesiva de peso, anemia, diarrea crónica, delirios y otras reacciones adversas, incluso la muerte. El ayuno terapéutico intermitente no debería tener estos efectos adversos, pero aún así puede causar daño cuando se practica con demasiada frecuencia o durante demasiados días seguidos. Comúnmente, el ayuno puede dar lugar a efectos adversos leves tales como dolores de cabeza, desvanecimientos, debilidad, deshidratación y ansias de comer. Más importante aún, el ayuno excesivo puede conducir a la desnutrición, trastornos de la alimentación, susceptibilidad a enfermedades infecciosas, o daño moderado en órganos. En un estudio con ratas, se encontró que el ayuno intermitente dio lugar a un aumento de diámetro de la aurícula izquierda, fibrosis miocárdica, y reserva cardíaca reducida. (...)

En definitiva, si el ayuno en realidad aporta mejoras en la salud metabólica, en el rendimiento cognitivo y resultados cardiovasculares en el largo plazo; cuánto ayuno es beneficioso siguen siendo cuestiones sin resolver; y dónde está el umbral de la hormesis (es decir, el equilibrio entre los beneficios a largo plazo en comparación con el daño de la ingesta calórica insuficiente). Desafortunadamente, la gran mayoría de los estudios de intervención sobre ayuno en humanos son estudios de pérdida de peso utilizando un solo grupo, no aleatorizados, con enfoques de intervención múltiples y sin grupo de control. (...) Se requiere investigación clínica adicional sobre el ayuno antes de contemplar cambios en las directrices o prácticas dietéticas. (...)

En el futuro, la investigación sobre el ayuno debería determinar en qué medida es seguro. Se necesita más investigación para determinar si es eficaz para mejorar la salud en la población en general, las personas de mayor riesgo, y personas enfermas. También se necesita conocimiento adicional en cuanto a los mecanismos para el beneficio y su frecuencia óptima y duración en individuos sanos y de alto riesgo. Finalmente, en relación a la tendencia actual que busca la salud al menor costo, el ayuno no tiene costos financieros directos y supone un ahorro en gastos de alimentación. 

En resumen, el ayuno intermitente podría mejorar la salud; sin embargo, se necesita más investigación clínica antes de recomendar su uso."

Por otro lado, para los que quieran leer otras perspectivas, les recomiendo leer el post sobre restricción calórica si todavía no lo han hecho y también les dejo unos enlaces de otras revisiones recientes e interesantes:
Si las leen (casi todas son de libre acceso), comprobarán que la mayoría llegan a conclusiones similares:  que los resultados previos son prometedores, pero hay que seguir investigando antes de lanzarse a hacer recomendaciones generales y para colectivos específicos. Así que habrá que seguir esperando.

Personalmente y viendo los resultados de los diversos estudios realizados, me inclino por pensar que el ayuno intermitente "funciona", que no tiene por qué hacer ningún daño practicarlo de vez en cuando y que es posible que pueda ser una opción útil para algunas personas y perfiles concretos. Pero tampoco creo que sea necesario, ni la panacea o el remedio milagroso contra la obesidad en general. 

1 jul. 2015

¿Es importante el orden en el que comemos los alimentos?

 Tradicionalmente los primeros platos suelen ser de pasta, arroz, vegetales o legumbres. Y los segundos platos de carne o pescado. ¿Esta costumbre tiene algún tipo de lógica? ¿Y alguna influencia en la salud? ¿Tiene algún tipo de efecto el cambiar el orden en el que los comemos? Personalmente no sé las razones históricas que nos han llevado a comer siguiendo esta secuencia - probablemente se deba a épocas en las que la carne y el pescado eran escasos - pero creo que resulta interesante profundizar un poco en la cuestión y conocer lo que dice la ciencia al respecto.

Se ha despertado mi interés por el tema tras conocer una reciente investigación  publicada en  la revista Diabetes Care, "Food order has a significant impact on postprandial glucose and insulin levels" (2015). Este estudio de intervención se realizó sobre un pequeño grupo de once personas con diabetes tipo 2 y obesidad, dándoles a primera hora de la mañana y durante dos días consecutivos un desayuno con una composición de 55 gramos de proteínas, 68 gramos de carbohidratos y 16 gramos de grasas, que aportaba 628 kilocalorías. Los alimentos concretos fueron zumo de naranja, pan, pechuga de pollo sin piel a la parrilla y una ensalada. En una primera "ronda", los pacientes desayunaron tomando en primer lugar los alimentos ricos en carbohidratos, es decir, el pan y el zumo, y 15 minutos después comieron el pollo y la ensalada. En la segunda ronda, una semana después, se repitió el experimento pero modificando el orden de los alimentos, comiendo primero el pollo y la ensalada y 15 minutos después el zumo y el pan.

29 jun. 2015

Sal e hipertensión: otro estudio no encuentra una relación clara

Resulta emocionante la gran cantidad de novedades dietéticas que la ciencia nos está aportando durante los últimos años, sobre todo desmontando algunos de los dogmas y mitos que han prevalecido durante mucho tiempo.

Una de las nuevas perspectivas que "pega con más fuerza" es la asociada al sodio (o sal comun), su relación con la presión arterial y las enfermedades cadiovasculares. Aunque la reducción drástica del consumo de sal entre personas con riesgo cardiovascular sigue practicándose con bastante asiduidad, como ya he escrito en posts anteriores, (por ejemplo en este, este, este otro o este), los estudios más recientes parecen indicar que esta relación es mucho menos clara de lo que se pensaba. Y que dicha reducción drástica hasta podría ser más dañina que beneficiosa.

Pues bien, se acaba de publicar otro gran estudio epidemiológico que aporta más pruebas en este sentido. Ha sido en la revista de los dietistas norteamericanos, Journal of the Academy of Nutrition and Dietetics, con el título "Association between High Blood Pressure and Intakes of Sodium and Potassium among Korean Adults: Korean National Health and Nutrition Examination Survey, 2007-2012". Se trata de una investigación que ha analizado la relación entre tres factores, la presión arterial, la ingesta de sodio (tradicionalmente asociado a mayor riesgo de hipertensión) y la de potasio (tradicionalmente asociado a menor riesgo de hipertensión), utilizando los datos de más de 20.000 personas en Corea durante cinco años.

17 jun. 2015

El verdadero titular del estudio ANIBES: De dónde vienen las calorías en España

Hace unos meses publiqué un post bastante crítico con unos cuantos titulares sobre los resultados de un estudio (llamado ANIBES) de los hábitos alimentarios de los españoles. En aquel momento todavía no se había publicado, pero no era necesario leerlo para saber que las conclusiones de todos aquellos titulares, que "el principal culpable del sobrepeso era la falta de ejercicio" (y que supuestamente se habían deducido de la investigación), estaban totalmente sesgadas. Como comenté en aquel post, mi impresión era que lo único que se pretendía era desviar la atención y la responsabilidad de algunos alimentos poco saludables. Disfrazar el marketing alimentario para que parezca ciencia es una practica habitual entre las empresas del sector y en este caso el hecho de que Coca Cola hubiera financiado la investigación (y probablemente redactado la nota de prensa original) dejaba las cosas bastante diáfanas.

Pues bien, una vez más el tiempo ha puesto las cosas en su sitio.

El estudio finalmente se ha publicado en la revista Nutrients, "Energy Intake, Profile, and Dietary Sources in the Spanish Population: Findings of the ANIBES Study". Y su lectura completa nos permite comprobar cómo las noticias son una cosa y los estudios otra. A pesar de ser una investigación de dimensión muy limitada y con un alcance modesto, con la que hay que ser prudente por ser de naturaleza observacional, lo cierto es que es un trabajo digno, que aporta alguna innovación (recogida de datos dietéticos mediante tablets y fotografías) y cierta información interesante. Que incluye comentarios de los autores bastante rebatibles, pero que en ningún momento ni se arriman a la interpretación de aquellos bochornosos titulares.

15 jun. 2015

Grasas saturadas y enfermedad cardiovascular: Nueva revisión de Cochrane


Seguir de cerca lo que publica la iniciativa Cochrane, la más importante del mundo a la hora de hacer revisiones sistemáticas de estudios científicos relacionados con la salud, siempre es fructífero para cualquier interesado por las recomendaciones basadas en la evidencia. Además, de vez en cuando también publican trabajos relacionados con la alimentación, con lo que el atractivo para un servidor es doble.

Hace tan solo unos días hemos podido disfrutar de uno de esos regalos de Cochrane. Me refiero a la última revisión sistemática  de ensayos de intervención sobre la reducción de grasas saturadas y la enfermedad cardiovascular, "Reduction in saturated fat intake for cardiovascular disease". Cabe destacar que este trabajo ha sido liderado por Lee Hooper, la misma experta que encabezó en 2012 otra revisión Cochrane similar, en este caso sobre la reducción de las grasas en general y la enfermedad cardiovascular, "Reduced or modified dietary fat for preventing cardiovascular disease". Como conté en este post anterior, en aquel trabajo ya se analizó de forma específica la reducción de las grasas saturadas, así que en esta investigación se ha querido hacer una actualización y refuerzo de la evidencia científica existente sobre el tema, con un análisis específico de la reducción de este tipo de grasas, incluyendo todos los ensayos de intervención de larga duración identificados (al menos dos años).

Pues bien, esta es la traducción de los resultados principales redactados por los autores:

2 jun. 2015

Beneficios del HIIT en pacientes con enfermedad coronaria

Cada día está más de moda el llamado Entrenamiento por Intervalos de Alta Intesidad (High Intensity Interval Training-HIIT en inglés), una modalidad de entrenamiento que destaca por hacer la práctica del ejercicio  lo más corta posible y sin pérdida de eficacia. Sin embargo, este tipo de planteamientos algo "agresivos" siempre generan ciertas dudas y temores sobre su idoneidad en personas con ciertas patologías. Especialmente las que tienen origen cardiometabólico, ya que suelen considerarse situaciones bastante delicadas y en las que la seguridad es un factor relevante.

Lo cierto es que ya se abordaron estudios sobre el tema hace varias décadas. Uno de los primeros se publicó en 1981, "Effects of 12 months of intense exercise training on ischemic ST-segment depression in patients with coronary artery disease", centrado en utilizar entrenamientos intensos en personas con enfermedad coronaria. Los autores encontraron que tras un programa de 12 meses el electrocardiograma mostró mejoras en el perfil de riesgo. Sin embargo,  algunos de los estudios realizados con posterioridad obtuvieron resultados menos favorables y bastante heterogéneos, por lo que el enfoque del uso del ejercicio intenso como terapia entre este tipo de pacientes perdió interés durante unos años.

La popularización del HIIT ha vuelto a despertar la curiosidad de expertos y científicos, así que últimamente las investigaciones han vuelto a aparecer en las revistas científicas especializadas. No son demasiadas, pero si una cantidad significativa que empieza a ser digna de consideración. Y con objeto de unificar y resumir los estudios más relevantes y sus resultados, hace unos meses se publicó el metataanálisis "High-intensity interval training in patients with lifestyle-induced cardiometabolic disease- a systematic review and meta-analysis" (2014). Esta revisión aglutinó los últimos 10 estudios sobre el HIIT realizados con pacientes que habían sufrido enfermedad coronaria, infarto, hipertensión, síndrome metabólico u obesidad, todos ellos realizados durante la última década.

27 may. 2015

Defendiendo la existencia de la adicción a los alimentos


Quienes hayan leído "El Cerebro Obeso" saben que dedico una parte del mismo a hablar del concepto de "adicción a los alimentos" y su posible utilidad para explicar la epidemia de obesidad, así como su potencial clínico para diseñar estrategias para combatirla. Tras analizar puntos y evidencias a favor y en contra, expongo que es una hipótesis interesante y atractiva, pero también por el momento bastante controvertida, ya que en opinión de algunos expertos no hay suficientes pruebas que la sustenten y tiene demasiados agujeros como para considerarla algo serio.

Personalmente, tras la revisión que hice de estudios y artículos sobre el tema al preparar el libro, me parece que a pesar de que todavía hay mucho por investigar y aunque existen diferencias respecto a las adicciones más habituales y conocidas, este concepto puede ser una herramienta útil. Pienso que merece a pena estudiarlo en profundidad, ya que podría dar lugar a nuevas y eficaces armas para esta dura batalla contra sobrepeso.

La verdad es que las publicaciones no son muy numerosas, pero poco a poco aumenta su presencia en Pubmed y compañía y de vez en cuando llega alguna que resume un poco la situación, desde una u otra perspectiva. Por ejemplo, hace unos días - supongo que intentando contrarrestar algunos recientes artículos algo escépticos - especialistas norteamericanos publicaron en la revista del American College of Nutrition el artículo "Clearing the Confusion around Processed Food Addiction". En el texto, bastante breve y conciso, los expertos intentaron contra-argumentar las críticas más habituales que suelen hacerse a la teoría de la adicción a los alimentos.

21 may. 2015

Otra importante revisión recomienda no utilizar el colesterol como indicador de riesgo

Gracias al Dr. Malcolm Kendrick he sabido del suplemento especial que ha publicado Annals of Nutrition & Metabolism dedicado al colesterol. Se trata del trabajo titulado"Towards a Paradigm Shift in Cholesterol Treatment. A Re-examination of the Cholesterol Issue in Japan", un documento de más de 100 páginas (de libre acceso aquí) que realiza una amplia revisión crítica de la evidencia científica existente en la actualidad sobre la relación entre la salud y el colesterol, especialmente centrado en la población japonesa.



Basta echar un vistazo al índice y al prefacio para apreciar que la revisión realizada por los expertos japoneses - en concreto han sido cuatro científicos que trabajan en universidades de ese país - tiene mucha miga. Es una lectura técnica, extensa, que recomiendo a todos los expertos e interesados en el tema, ya que aborda aspectos sobre los que existe bastante controversia: el colesterol y su relación con la mortalidad y las enfermedades, el rigor de las recomendaciones oficiales y el uso de las estatinas.

18 may. 2015

Aportaciones de los dietistas norteamericanos a las Dietary Guidelines 2015: La clave está en la grasa

Como ya he comentado en algún otro post, este año toca renovar las influyentes y populares Dietary Guidelines for Americans, para así cumplir su ciclo de actualización establecido, que desde su creación es de cinco años. Probablemente hasta dentro de unos meses no podamos conocerlas, pero poco a poco nos vamos enterando de los trabajos previos, que después se utilizarán como base para la redacción de las directrices finales.

Probablemente el más importante de estos trabajos es "Scientific Report of the 2015 Dietary Guidelines Advisory Committee", un extenso y detallado documento (accesible completo desde este enlace) que describe la última revisión que los expertos han hecho de la más reciente evidencia científica sobre la influencia en la salud de los nutrientes y los patrones alimentarios. Este extenso trabajo - que como era de esperar ha sido intensamente alabado y criticado - aporta en sus casi 600 paginas unas conclusiones que sin duda influirán poderosamente en el documento final.

Tras hacer una primera lectura rápida del mismo, creo que no trae demasiadas sorpresas, ya que por un lado encuentra beneficios al consumo de vegetales, alimentos integrales, lácteos desnatados y legumbres y por otro critica sin miramientos a los azúcares añadidos y los cereales refinados. Tampoco es demasiado benevolente con la carne roja, pero en cambio se inclina por indultar al colesterol dietético y, por ende, a los sabrosos huevos. Si desean algo más de información sin necesidad de tragarse todo el documento en inglés, pueden visitar este post que Juan Revenga escribió al respecto hace unas semanas.

Como ya he comentado, en base a este documento los expertos elaborarán durante los próximos meses las Dietary Guidelines for Americans 2015, pero previamente el protocolo exige darlo a conocer y dar la posibilidad de hacer aportaciones a diferentes grupos de interés . Es lo que se suele llamar "Public Comment", un mecanismo importante (y poco utilizado en España, todo sea dicho) para fomentar la participación a todos los niveles y para evitar el oscurantismo y que queden temas pendientes. Por lo que voy leyendo desde diversas fuentes, las aportaciones realizadas antes del 9 de mayo, fecha en la que finalizaba el plazo, han sido numerosas (¡rozando las 30.000!) y de todo tipo. Pero gracias a una amiga tuitera, he conocido las de un grupo especialmente relevante, los dietistas norteamericanos, representados por su asociación principal la "Academy of Nutrition and Dietetics".

11 may. 2015

Carne roja y cáncer colorrectal: último metaanálisis

La asociación entre la carne roja y el aumento de riesgo de cáncer colorrectal suele ser una de las principales razones por las que se suele recomendar limitar su consumo. Aunque con magnitudes pequeñas, una buena cantidad de estudios observacionales han confirmado esta relación.

Pero como los estudios se multiplican y los resultados cada vez son más, es de agradecer que de vez en cuando se hagan nuevas revisiones que nos muestren de forma resumida las conclusiones de las últimas investigaciones. Y mejor si es de forma sencilla y visual.

Este ha sido el enfoque del último metaanálisis publicado la semana pasada en la revista oficial del Colegio Americano de Nutrición,, "Red Meat and Colorectal Cancer: A Quantitative Update on the State of the Epidemiologic Science", en el que se ha analizado de forma cuantitativa el aumento de riesgo de este tipo de cáncer al comer carne roja, así como la posible existencia de respuesta a la dosis al respecto (una crecimiento del riesgo al proporcional al aumento del consumo de carne). Como resultado, incluye unos cuantos gráficos que son bastante descriptivos de los datos y resultados obtenidos.

Aquí tiene todos ellos:

Resultados globales del consumo de carne roja y riesgo de cáncer colorrectal:


Resultados acumulados por cantidades (gramos/día):



Resultados acumulados por cantidades (raciones/día):



Riesgo de todos los estudios para diferentes cantidades de consumo (gramos por día):



Riesgo de todos los estudios para diferentes cantidades de consumo (raciones por día):



Respuesta a la dosis, por grupos de ingesta (n=número de estudios):



Y este es un extracto de las conclusiones finales de los autores:

"Las asociaciones entre la carne roja y el cáncer colorrectal han sido débiles o inexistentes.  En los estudios individuales de mayor ingesta, en un tercio de ellos el riesgo relativo era de 1.0 o inferior y casi en la mitad de ellos ha sido menor de 1.05 (...) 

(...) Las asociaciones probablemente estén influenciadas por la dieta y hábitos de vida; un ejemplo de ello es que los estudios americanos mostraron asociaciones más fuertes que los estudios que no tienen una dieta y estilo de vida occidentales. Por último, las asociaciones parecen estar reduciéndose, ya que los riesgos relativos en los estudios más recientes es menor y está más cerca del valor nulo que el de los estudios más antiguos.

(...)  De hecho, dada la falta general de hallazgos consistentes y la ausencia de asociaciones sólidas y patrones de respuesta a la dosis, parece razonable postular que la carne roja es un factor de riesgo insignificante para el cáncer colorrectal; parece que hay una constelación de factores dietéticos y de hábitos más significativos que pueden influir. (...)

Los resultados cuantitativos y la justificación científica de la interpretación documentada del presente metaanálisis apoyan la conclusión de que la carne roja no parece ser un predictor independiente del riesgo de cáncer colorrectal."


Antes de que saquen ninguna conclusión, me gustaría hacer dos puntualizaciones:

La primera: creo que conviene saber que este trabajo ha sido parcialmente financiado por Meat and Livestock Australia, una entidad relacionad con la industria de la carne.

Y la segunda: este no es el único metaanálisis que ha estudiado la relación entre el consumo de carne y el cáncer colorrectal, ni mucho menos. Estos son el resto, ordenados en función de su resultado:

Aumento del riesgo claro:
Aumento del riesgo con excepciones y matices:
Sin pruebas suficientes de aumento de riesgo:

7 may. 2015

Lo que se come en el mundo

Gracias al Dr Diego he conocido esta interesante infografía realizada por la FAO, que muestra visualmente lo que se come en el mundo.

5 may. 2015

¿Pasa algo en BMJ?

A veces ocurren cosas de difícil explicación en algunas revistas científicas.

Hace unos días la revista British Jornal od Sport Medicine (BSMJ), (que forma parte del prestigioso grupo British Medical Journal-BMJ), publicó el artículo  "It is time to bust the myth of physical inactivity and obesity: you cannot outrun a bad diet" ("Es momento de desmontar el mito de la inactividad física y la obesidad: no hay nada peor que una mala dieta"), un texto firmado por tres conocidos médicos y científicos cercanos a las dietas bajas en carbohidratos. Tal y como se resume claramente en el título, se exponía en base a varios razonamientos, estudios y la opinión de los autores, que el origen de la epidemia de obesidad se centra especialmente en una mala dieta y no en el sedentarismo. Y puntualizaban que el responsabilizar sobre todo a la la falta de actividad física no es más que una táctica de empresas como  Coca Cola para eludir responsabilidades por vender alimentos poco saludables, explicándolo con frases como esta: "Coca Cola, que gastó $ 3300 millones en publicidad en 2013, promueve el mensaje de "todas las calorías cuentan"; asocian sus productos con el deporte, sugiriendo que está bien consumir sus bebidas, siempre y cuando se haga ejercicio"

4 may. 2015

South Park y la nutrición: La "verdad" sobre el gluten y la pirámide de USDA

No sé si serán seguidores de la serie animada South Park, pero si les interesa la nutrición o son ustedes profesionales del tema y les apetece reírse un rato, les recomiendo encarecidamente conseguir el segundo capítulo de la temporada 18 (18x02) de esta irrespetuosa y genial serie, titulado "Ébola sin gluten".

Para que se haga una idea de lo que se encontrarán, les he extraído un trozo en el que verán a un nutricionista del USDA (United States Department of Agriculture) explicando a la gente de South Park qué es exactamente el gluten y "demostrando" que no hay que tenerle ningún miedo:

30 abr. 2015

Reseñas de libros: The Diet Fix, The Big Fat Surprise y The World Turned Upside Down

Les traigo unas breves reseñas de los libros sobre dietas y nutrición que últimamente he tenido oportunidad de leer, The Diet Fix, The Big  Fat Surprise y The World Turned Upside Down:

28 abr. 2015

Infografía: Políticas de los gobiernos sobre alimentación para prevenir la obesidad

Hace unas semanas se publicó en The Lancet una serie de artículos sobre la obesidad y las políticas para combatirla, del que algún día tengo pensado hablarles largo y tendido. Explican pormenorizadamente y desde una perspectiva científica que no se está haciendo lo que se debe hacer para combatir la obesidad y se dan algunas ideas y sugerencias que podrían ser muy útiles para los gobiernos y responsables sanitarios.

Para ilustrar todo ello, se incluye una infografía, que resume bastante bien las estrategias que deberían incluirse en las políticas gubernamentales en lo que respecta a promover una alimentación saludable, que van mucho más allá del publicitar el ejercicio y la reducción de calorías.

Esta es la imagen, de la que he hecho una traducción libre:


Pueden verla completa y a alta resolución en este enlace,

No estaría mal que los responsables sanitarios dedicaran un tiempo a analizarla y, sobre tod, a leer los mencionados mencionados artículos. Tendríamos más probabilidades de conseguir frenar el avance de la obesidad.