Lo que dice la ciencia para adelgazar de forma fácil y saludable

23 de ene. de 2015

El estigma de estar gordo (I): ¿Se discrimina a las personas obesas?

Uno de los temas a los que dedico un capítulo en "El Cerebro Obeso" es el posible estigma que sufren
las personas que tienen sobrepeso. Aunque en las sociedades modernas se haya trabajado mucho por conseguir la igualdad de derechos y oportunidades y por erradicar la discriminación de cualquier tipo - como por ejemplo, la debida a raza o sexo, que tantos comportamientos indignos han provocado en el pasado - desde hace tiempo la posibilidad de que exista también este problema con las personas con exceso de peso es una cuestión que está bajo observación por parte de los expertos.

El estigma hacia un colectivo de personas normalmente suele caracterizarse por dos tipos de actitudes o ideas. En primer lugar, se les suele hacer responsables en gran medida de su situación y se les culpa de no ser capaces de ponerle remedio. Y, por otro lado, se les suele presuponer una disminución de algunas de sus habilidades o capacidades, considerándoles inferiores a las de la generalidad en ciertos aspectos.

¿Ocurre esto con las personas obesas? Analicémoslo desde diferentes perspectivas y situaciones sociales.

El indicio más evidente es la falta de presencia de personas de esas características en los modelos y patrones que se difunden en los mensajes directamente dirigidos a los ciudadanos desde los medios de comunicación (por ejemplo, en la publicidad de cualquier tipo). Es realmente complicado encontrar personas con kilos de más en los anuncios de cualquier cosa, sea cual sea el medio utilizado. Los publicistas siempre prefieren vender sus productos utilizando como referencia cuerpos delgados y esbeltos, ya que saben perfectamente que la identificación con el personaje es un aspecto fundamental para el éxito de un anuncio. Y nadie quiere identificarse con una persona obesa. De hecho, lo habitual es utilizar a las personas con sobrepeso para representar una situación no deseada, como ocurre con el "antes" de los anuncios de dietas milagrosas.

Sin salir del mundo de la comunicación audiovisual, y centrándonos en uno de los recursos que más dinero e ideas mueve, el cine, tampoco es fácil toparse con actores rollizos. Haberlos haylos, pero muy pocos. No es necesario ir a las listas de actores o actrices mejor pagados para comprobar que prácticamente todos lucen cuerpos mayoritariamente delgados, basta con visualizar prácticamente cualquier película para comprobar que la mayoría de sus interpretes muestra el mismo tipo de físico. Algo totalmente alejado de la realidad, especialmente en países como EEUU, donde la prevalencia de la obesidad es tan elevada que afecta a una de cada tres personas. ¿Conoce alguna película en la que uno de cada tres actores muestre sobrepeso?

De forma similar, se suele exigir un aspecto delgado en actividades y trabajos que se hacen ante una gran cantidad de gente. Y por el contrario, el exceso de kilos siempre suele desembocar en situaciones bastante lamentables. Los pocos presentadores de TV obesos que han llegado a labrarse un prestigio profesional y cosechar el éxito, tienen con frecuencia que lidiar con comentarios relacionados con el tema, en el mejor de los casos irónicos, pero a menudo simplemente fuera de contexto e incluso hasta absurdamente críticos. Los casos de Ophra Winfrey , Anne DiamondJennifer Livingston son bastante conocidos, pero aquí también hemos tenido situaciones bastante poco edificantes, como la más reciente que ha afectado a la presentadora Tania Lasera. Incluso en cuanto este tipo de profesionales sufren pequeñas variaciones de peso al alza, las críticas no tardan en aparecer, como ha ocurrido hace unos días con la espectacular Cristina Pedroche.

Podría parecer que hay algunos tipos de artistas con cierta inmunidad antes estas situaciones. Tal vez porque aceptemos que, como compensación a su grasa acumulada, poseen cualidades extraordinarias que nosotros no tenemos. Pero ni siquiera ahí aflojamos demasiado la soga. Por ejemplo, seguramente ustedes podrán enumerar unos cuantos artistas del mundo de la canción  y que presenten unos kilos de más. Es cierto que existe cierta tolerancia en ese colectivo, pero si analizan varios casos comprobarán que siguen una sencilla regla: Cuanto más extraordinarias sean sus cualidades como artista, más parecemos aceptar sus kilos de más. Y en la medida en la que éstas sean más modestas, aceptaremos menos desviaciones sobre los patrones ideales. Me explico: hay una cantidad significativa de cantantes de ópera con sobrepeso, que son precisamente los que más nos maravillan con su voz, a los que les solemos dejar bastante tranquilos. En la medida en la que bajamos en "calidad" musical, podemos apreciar que el porcentaje de obesos disminuye ostensiblemente. Hasta llegar a lo más bajo, los interpretes de canción moderna y de temporada normalmente dirigida al público juvenil, en el que las cualidades musicales pasan a un segundo o tercer plano. En este segmento de nuevo la escasez de gordos es brutal, por no decir absoluta. De hecho, en este colectivo más bien se rinde un culto al cuerpo casi obsesivo.

¿Y qué ocurre con las personas con menos trascendencia mediática, aquellos como usted o como yo, que no estamos tan expuestos al escrutinio físico masivo y continuo?

Pues bien, una forma de comprobarlo es analizando en qué ocasiones utilizamos de forma despectiva las referencias a esta condición. Por ejemplo, las personas insultamos o atacamos a otras personas para intentar hacer daño a nuestro oponente. Y lo cierto es que la obesidad se utiliza con frecuencia en estos procesos. Todos sabemos que probablemente "gordo" y "tonto" son los primeros insultos que un niño suele utilizar y cualquiera que haya sido testigo de una discusión entre adultos especialmente subida de tono y en la que uno de sus miembros sufra sobrepeso, habrá comprobado que si la cosa se pone fea y se llega a los ataques personales, la mención los kilos de más del oponente acaba haciendo acto de presencia rápidamente. Incluso entre personas supuestamente educadas, cuando "la baja condición humana" muestra su cara menos civilizada, el calificativo de gordo no tarda en aparecer. Estoy seguro que muchos de ustedes habrán sido testigos de este tipo de incómodas situaciones. Algunos lo llegan a hacer sin ningún tipo de reparo ante millones de testigos, como pudimos ver hace poco tiempo de boca de Alfonso Rojo, refiriéndose a Ada Colau o con Pierre Dukan, atacando a Giuseppe Rusolillo en esos términos.

Aún con más frecuencia solemos hacer comentarios despectivos "por la espalda", sin decírselos directamente al afectado. Sea sincero, ¿puede asegurar que nunca ha utilizado el calificativo de "gordo" de forma despectiva al referirse a alguien con sobrepeso que no le cae demasiado bien o que haya hecho algo que no le haya gustado?

Volviendo a los modelos y patrones, podemos seguir analizando los pensamientos colectivos fijándonos en los tópicos a los que suelen asociarme los personajes de ficción obesos, por ejemplo los creados en el mundo infantil y juvenil. Y de nuevo el estigma antiobesidad es claramente identificable. Le animo a que intente recordar alguno de estos rechonchos personajes, en comics, dibujos animados o películas. Comprobará que con muchas frecuencia - más de lo que correspondería de a cuerdo a la estadística - no son precisamente los más listos ni los más ágiles.

A modo de ejemplo, piense en Obelix, el glotón y despistado compañero del avispado Astérix. En el torpón oso de Kung Fu Panda Po. En Russell, el entrañable niño de Up. O en el gran Hommer Simpson, toda una estrella entre niños y adultos. También en el mejor amigo de Bob Esponja, la estrella de mar Patricio. O en Eric Cartman, el niño más desagradable y con poco carisma de South Park.



Cada uno tiene su personalidad específica, todas son muy diferentes. Pero además del exceso de peso, todos ellos comparten una característica común: son bastante poco avispados. Alguno incluso podríamos afirmar que roza la imbecilidad aguda. Pero es entrañable, eso sí.

Llegados a este punto, quizás ustedes estén pensando que exagero. Que mi punto de vista está distorsionado, que mi argumentación es un poco extrema y que la cosa no es tan grave como la pinto. Que he hecho "cherry picking" y que he elegido casos que confirman mis ideas preconcebidas.

Y puede que tengan razón.

Solo se me ocurre una forma de comprobarlo. Veamos si hay estudios científicos que confirmen este estigma.

Lo que dice la ciencia

Es sencillo encontrar estudios que hayan analizado el estigma que sufren las personas con sobrepeso. Se llevan publicando más de una década y su presencia en la bases de datos médicas ha ido aumentando durante los últimos años. De hecho, hay tantos que hasta podemos agruparlos por diferentes colectivos.

Los ejemplos de comportamientos estigmatizantes que yo les ponía al principio del post están sobre todo relacionados con la sociedad en general, así que podemos empezar nuestra recopilación desde esta perspectiva genérica.

Estas serían algunas investigaciones que han analizado desde este punto de vista global las ideas negativas preconcebidas que existen hacia las personas obesas y que han confirmado la existencia de una buena cantidad de prejuicios y tópicos:
Algunos estudios también han confirmado el estigma en diversas situaciones, algunas bastante esperables (aunque no justificables), como la elección de pareja para relaciones sexuales (Obesity stigma in sexual relationships, 2005).  Hay otros resultados un poco sorprendentes, como el que se obtuvo en 2004 en el trabajo The influence of the stigma of obesity on overweight individuals: las propias personas con sobrepeso también mostraron actitudes negativas ante otras personas que sufren el mismo problema que ellos.

Bien, parece que respecto a la sociedad en general, hay bastantes evidencias que confirman nuestras hipótesis. Pero puestos a hacer un análisis más segmentado y específico, es probable que uno de los grupos más sensibles e importante sea el de los niños. En los ejemplos que anteriormente he puesto sobre personajes de ficción - un entorno de especial relevancia en el universo infantil - les decía que es muy sencillo comprobar cómo aquellos que se dibujan con sobrepeso no suelen brillar por ser especialmente listos, más bien al contrario. Pues, bien, más allá de mi pequeña selección de personajes, hay ciencia relacionada y algunos expertos han investigado estas cuestiones. Por ejemplo en el reciente estudio Pass the popcorn: "obesogenic" behaviors and stigma in children's movies (2014), pediatras norteamericanos analizaron varias películas infantiles de éxito. Además de identificar un elevado número de comportamientos "obesogénicos" que podrían promover malos hábitos, encontraron con frecuencia mensajes y expresiones despectivas asociadas a un peso excesivo. También en el estudio de 2007 "Childhood obesity stigma: association with television, videogame, and magazine exposure" los expertos observaron que los comportamientos antiobesidad de los niños estaban asociados con un mayor contacto con diversos medios de comunicación infantiles: revistas, televisión y videojuegos, probablemente por los mensajes explícitos e implicitos que éstos suelen incluir en este sentido.

Mención aparte merecen las campañas antiobesidad infantil estigmatizantes de las que ya he hablado en posts anteriores, como la que promovieron la American Academy of Pediatrics y American Academy of Orthopaedic Surgeonse, en la que se utilizaron imágenes que proyectan un claro mensaje culpabilizador y de marginación hacia el niño:



¿Y hay estudios concretos que hayan podido confirmar formalmente la existencia del estigma de la obesidad entre los niños? Pues sí, unos cuantos. Estos son unos algunos de ellos:
De nuevo llegan a conclusiones similares. Parece que los más pequeños tampoco se libran de proyectar pensamientos poco constructivos hacia sus amigos o compañeros regordetes.

Los que tratan y cuidan a los obesos

Dejemos a un lado a los niños y volvamos a los adultos, en concreto a otro colectivo de especial interés. Me refiero al de los profesionales sanitarios, otro grupo especialmente delicado por su intensa relación con pacientes obesos. Relación que podría verse negativamente afectada en caso de existir algún tipo de influencia prejuiciosa. Por ello, como es razonable, existe una importante cantidad de investigación sobre este tema centrada en este tipo de profesionales, médicos: enfermeras, auxiliares, etc., de diferentes disciplinas, tanto en su época como estudiantes como en su posterior práctica clínica tras conseguir la titulación.

Esta es una buena nuestra de ellos:
Si profundizan en los textos de cada uno, comprobarán que otra vez los resultados son preocupantes. Todos los que he encontrado detectan significativos niveles de actitudes negativas hacia las personas con sobrepeso. Y podríamos presuponer que con una intensidad importante, ya que en el estudio Implicit and explicit weight bias in a national sample of 4,732 medical students: the medical student CHANGES study (2014) los estudiantes de medicina entrevistados presentaron más prejuicios contras las personas obesas que contra los homosexuales o los negros, con porcentajes que alcanzaban una implicación de hasta tres de cada cuatro estudiantes de medicina.

Paradójicamente (y como ya conté en este post anterior), este efecto impacta incluso en la valoración que los profesionales sanitarios se hacen mutuamente. Aquellos médicos que están delgados consideran menos competentes y creíbles a los médicos que presentan sobrepeso, como confirmó el estudio Impact of Physician BMI on Obesity Care and Beliefs (2012)

Precisemos un poco más. Aunque hay médicos y enfermeras que trabajan a diario con personas obesas, si la especialidad del profesional sanitario es de una rama específica que trata la obesidad, la existencia de estigma sería aún más sangrante.

¿Y hay estudios sobre el tema? Pues sí, se han realizado investigaciones entre profesionales que tratan trastornos de la alimentación, educadores físicos, nutricionistas y similares. Aquí tienen unos cuantos ejemplos:
Creo que a estas alturas imaginará los resultados. En efecto, de nuevo son desesperanzadores. Ni siquiera profesionales que tratan el sobrepeso de las personas son inmunes a los pensamientos antigordos.

¿Se discrimina a las personas obesas?

Después de conocer todas estas evidencias que nos muestran que las actitudes y pensamientos hacia las personas con sobrepeso no son especialmente positivos, deberíamos hacernos una pregunta fundamental: Más allá de estas situaciones lamentables ¿en la práctica, se discrimina a las personas obesas?

No he encontrado demasiada literatura al respecto, pero algunas investigaciones como las siguientes parecen sugerir que así es:
Como complemento, otros estudios han analizado esta posibilidad en ámbitos muy concretos, como por ejemplo en un juicio o una demanda. Son los trabajos The influence of plaintiff's body weight on judgments of responsibility: the role of weight bias (2014) y The influence of a defendant's body weight on perceptions of guilt (2013), en los que se observó un posible trato discriminatorio en función del peso corporal en el desarrollo de los correspondientes procesos judiciales.

Evidentemente, en los países desarrollados, donde existe un mayor índice de obesidad, no encontraremos ninguna ley ni normativa que de forma explicita dé pie a esta discriminación. Pero, como ha ocurrido en el pasado con otros colectivos, la falta de políticas específicas orientadas a su prevención o la falta de identificación de los obesos como colectivo susceptible de sufrir esta situación, podría tener indeseables consecuencias. Insisto en que es importante seguir investigando sobre el tema, su trascendencia real y su posible repercusión.

Y todo esto, ¿por qué?

Tras conocer todos estos datos, espero que esté analizando honestamente cuándo ha sido la última vez que usted también ha mostrado este tipo de actitudes. Y confío en que se haya despertado su interés por saber las razones por las que existe este estigma contra las personas con sobrepeso y lo que se podría hacer para prevenirlo y para combatir posibles situaciones de discriminación.

Pero como estos temas son complejos y este post ya tiene una extensión considerable, los dejaremos para uno próximo.

¡Le espero!

19 de ene. de 2015

Últimos estudios sobre proteínas, peso y salud

Con 2014 recién finalizado y considerando que el último post sobre las proteínas con espíritu de revisión es de hace más de dos años, he pensado que ya era momento de hacer otra pequeña recopilación de los estudios que he encontrado desde entonces relacionados con este macronutriente. En concreto, me refiero a aquellos que analizan la ingesta de proteínas en diferentes cantidades (por ejemplo, mediante dietas altas en proteínas) y su posible efecto sobre la salud. Un tema que parece que no pierde actualidad, para alegría de unos y desesperación de otros.

La lista incluye los que he conseguido encontrar a lo largo de los años 2013 y 2014, si echan en falta alguno les aseguro que se debe a mi torpeza, no a ningún interés oculto.

He intentado ordenarlos de mayor a menor relevancia de acuerdo a los criterios habituales a la hora de evaluar la evidencia científica, poniendo en primer lugar las revisiones sistemáticas y metaanálisis, después los ensayos de intervención y finalizando con estudios observacionales.

Aquí los tienen:

15 de ene. de 2015

¿Hacer más comidas ayuda a adelgazar? El metaanálisis

Como expliqué en este post anterior, uno de los temas controvertidos cuando se dan recomendaciones dietéticas es la frecuencia de las comidas. Al existir bastantes estudios observacionales en los que se ha encontrado una correlación entre hacer pocas comidas al día y un mayor peso corporal, se ha asentado la creencia de que comer más a menudo (y cantidades menores, claro) puede ser una buena estrategia para controlar el sobrepeso. Es probable que todas las guías y recomendaciones dietéticas, cuando advierten que hay que cumplir escrupulosamente las cinco comidas diarias y evitar saltarse ninguna de ellas, hayan bebido un poco de esta arraigada idea.

Sin embargo, y como comenté en el mencionado artículo, hay una buena cantidad de estudios bastante relevantes en los que no se ha observado que comer con más frecuencia realmente sea útil para prevenir o reducir la obesidad. Evidentemente me refiero a ensayos de intervención, que en este caso son relativamente sencillos de hacer, y que deberían ser los que se utilicen como referencia fundamental. Pero que, curiosamente, no suelen mencionarse entre aquellos que defienden el elevado número de ingestas.

Pues bien, con el objetivo de organizar todo este conocimiento y convertirlo en algo con más utilidad clínica, se acaba de publicar en Nutrition Reviews el primer metaanálisis sobre el tema, "Effects of meal frequency on weight loss and body composition: a meta-analysis". Los autores de esta revisión sistemática - entre los que se encuentran los populares gurús del fitness Schoenfeld y Aragon - han seleccionado los mejores ensayos (hasta un total de 15, de entre 2 y 52 semanas de duración)  sobre el efecto de la frecuencia de las comidas en la composición corporal, medida con cuatro indicadores diferentes: peso, grasa corporal, porcentaje de grasa corporal y masa magra, centrados en personas que no son deportistas y que siguen dietas con cantidades normales de proteínas.

13 de ene. de 2015

Comer aguacate puede ayudar a reducir el colesterol



El aguacate es uno de esos alimentos bastante especiales y sobre los que orbitan unos cuantos mitos, ya que su composición nutricional difiere bastante de la mayoría de los frutos. Como muchos de ustedes ya sabrán, la principal peculiaridad del aguacate es su elevado contenido en grasas, sobre un 15% del total, una característica más habitual en alimentos muy diferentes como la carne. La mayor parte de las relativamente numerosas calorías del aguacate son aportadas por este macronutriente, de un tipo que no es habitual verlo de forma mayoritaria: las grasas monoinsaturadas, las mismas que aporta el aceite de oliva.

9 de ene. de 2015

"Reprogramando" el cerebro para desear alimentos saludables


En un reciente artículo hice referencia a diversos estudios que han analizado cuáles son los alimentos más deseados (algunos piensan que incluso "adictivos"). Como explico con detalle en "El Cerebro Obeso", nuestro cerebro puede llegar a hacerse expectativas sobredimensionadas sobre ellos, llegándolos a necesitar de forma intensa y reiterada. Lamentablemente, estos alimentos suelen ser los menos recomendables en una dieta saludable, normalmente ricos en azúcares, carbohidratos refinados, sal y grasas.

Quienes tienen que tratar con muchas personas que se cuidan de forma extrema y que viven con intensidad su dieta y su alimentación, quizás habrán observado en alguna ocasión la situación inversa. Hay gente a la que se le ve disfrutar de forma especial comiendo alimentos que otros consideran no demasiado atractivos y a las que incluso les disgustan y empalagan las sensaciones excesivas y exageradas de los alimentos altamente procesados. ¿Cómo lo hacen? ¿Simplemente tienen suerte y sus genes y metabolismo les han facilitado ese don? ¿O hacen cosas, consciente o inconscientemente, que les ayuda a llegar a esa situación?

5 de ene. de 2015

Ingesta de huevos en pacientes con enfermedad coronaria

Aunque poco a poco el huevo vuelve a nuestras mesas y recupera su posición como alimento valioso y nutritivo, todavía es habitual que a personas que sufren enfermedades relacionadas con la salud cardiovascular se les siga aconsejando que minimicen su consumo. En algunos casos incluso que prácticamente lo eliminen de su dieta, como suele ocurrir a veces con pacientes que han sufrido enfermedad cardiovascular, en los que la prudencia puede empujar a los profesionales sanitarios a ser bastante restrictivos.

Hasta la fecha la mayor parte de los estudios sobre la relación entre el consumo de huevos y la enfermedad cardiovascular se han centrado en personas sanas, así que es de agradecer que recientemente se haya publicado uno sobre personas con enfermedad coronaria. Se trata de "Effects of egg ingestion on endothelial function in adults with coronary artery disease: A randomized, controlled, crossover trial" (2014), publicado en American Heart Journal, un ensayo en el que los expertos suministraron durante seis semanas diferentes tipos de desayuno a pacientes de esta naturaleza, incluyendo o no huevos (hasta dos al día) y analizando diversos indicadores relacionados con su salud cardiovascular y con su patología: Colesterol, dilatación arterial, presión arterial y peso corporal.

30 de dic. de 2014

Lo más visitado de "Lo que dice la ciencia para adelgazar" en 2014

Para cerrar el año, es tradición hacer un pequeño resumen de los contenidos más populares del blog. Así que por una vez me voy a alinear con las tradiciones, trayéndoles un listado de los 10 posts más vistos y publicados durante 2014, ordenados por número de visitas (de menor a mayor):

10. La revista Muy Interesante y la nutrición (II): El azúcar: Últimamente esta revista ha publicado artículos sobre nutrición poco rigurosos y sospechosamente parciales. Éste dedicado al azúcar, cierra la lista de lo más visto de 2014, con casi 1800 visitas.

9. Alimentos y enfermedades, mega-revisión de todos los estudios epidemiológicos existentes: Esta revisión de revisiones sobre grupos de alimentos y salud generó un esperable interés, superando las 2000 visitas.

8. La revista Muy Interesante y la nutrición (I): El pan. . Otro post crítico con los artículos de la revista Muy Interesante. En este caso era sobre "las bondades" del pan, con argumentos más que discutibles.

7. Comer muchas (pero muchas) proteínas no aporta más masa muscular: La hipertrofia muscular siempre es un tema de interés, aunque en este caso sea para hablar de un pequeño estudio que podría desmitificar el efecto de las proteínas en grandes cantidades.

6. Campaña "Un bocata en tu mochila" contra la obesidad infantil: Dudas razonables: Una mirada crítica a una de tantas campañas desinformadoras e interesadas relacionadas con la alimentación, cuyo objetivo real es vender productos.

5. Desayuno y obesidad: Quinto puesto para otro tema polémico, la revisión sobre la evidencia científica que hay respecto a una de las recomendaciones dietéticas más repetidas, el desayuno y su supuesta capacidad para la prevención de la obesidad.

4. Obesidad, salud y ejercicio: ¿Aeróbico o anaeróbico? ¿Cardio o resistance training?: Este articulo recopilando algunos estudios que evalúan ambos tipos de ejercicio y su efecto sobre la salud, aunque fue breve despertó gran interés.

3. Últimos estudios sobre carbohidratos refinados y dietas de bajo índice glucémico: Las recopilaciones de estudios sobre los cereales refinados y el índice glucémico que suelo hacer suelen tener bastante buena aceptación (he publicado esta otra hace tan solo unas semanas).

2. ¿Pasar hambre alarga la vida? Restricción calórica y longevidad: El post en el que conté los recientes y conocidos experimentos de restricción calórica realizados con monos ha sido uno de los que más ha interesado, hasta llegar a la segunda posición y superar las 5000 visitas.

1. Crítica del libro "Cerebro de pan" (Grain Brain), de David Perlmutter: Si el año pasado el primer puesto estuvo copado por La Enzima Prodigiosa, en esta ocasión de nuevo la crítica de otro libro polémico ha conseguido llevarse gran parte de las visitas, más de 20.000 En este caso se trata de un best seller centrado en acusar al gluten de gran cantidad de las enfermedades modernas.

Estos han sido los artículos más vistos en 2014, pero si desean saber qué artículos han sido los más populares desde la creación del blog, allá por 2012, los pueden encontrar en el menú de la derecha, con la cabecera de "Más visitado".

24 de dic. de 2014

¿Es mejor tomar los lácteos desnatados?

Aunque ya he publicado unos cuantos posts sobre la leche y los lácteos desnatados y enteros, siguen haciéndome con cierta frecuencia la pregunta que he escrito en el título. Tiene su lógica, después de todo llevamos décadas escuchando incesantemente recomendaciones a favor de los productos desnatados. Y que han sido bastante persuasivas, porque que han conseguido convencer a la mayoría de la población, como muestra el siguiente gráfico - elaborado con datos del INE - en el que se aprecia cómo el consumo de la leche desnatada superó al de leche entera hace ya unos años:


La teoría ya la conocen: La leche entera contiene bastante grasa, una buena cantidad de ella saturada, y como la grasa saturada se suele asociar con mayores concentraciones de colesterol... no hace falta que siga, ¿verdad? Bien, como digo esta es la teoría, pero ¿qué dice la práctica? Tras muchos años de hipótesis sobre el tema, ya hay ensayos clínicos y estudios que puedan aportar más luz al respecto, que nos permitirán saber si hay pruebas tangibles que las confirmen.

Para conocer la evidencia científica existente sobre la relación entre las dolencias y enfermedades crónicas y los lácteos (o la leche) en sus dos versiones, enteros y desnatados, lo mejor es recurrir a las revisiones más rigurosas y recientes sobre el tema y que hayan incluido estas dos modalidades del alimento. Y lo ideal sería priorizar metaanálisis de estudios de intervención, seguidos por metaanálisis de estudios observacionales.

22 de dic. de 2014

Lácteos, leche y cáncer de próstata, último metaanálisis

Una de las acusaciones que se suele hacer a los lácteos es su posible relación con el cáncer. En concreto el de próstata suele ser el mas mencionado al respecto, especialmente por aquellos que son especialmente críticos con la leche.

Hace unos meses escribí este post, recopilando los metaanálisis y estudios existentes sobre el tema (y este otro, con los estudios sobre otras enfermedades) encontrando cierto aumento de riesgo, pero muy limitado y no siempre concluyente. Aunque son trabajos basados en estudios observacionales y no conviene utilizarlos para hacer deducciones de causalidad, su enorme cantidad de datos y el análisis que se suele hacer de la respuesta a la dosis (ver si al aumentar o reducir la ingesta, también la incidencia aumenta o reduce) los hace bastante interesantes.

Pues bien, se acaba de publicar en AJCN un nuevo metaanálisis sobre los lácteos y el cáncer de próstata,"Dairy products, calcium, and prostate cancer risk: a systematic review and meta-analysis of cohort studies", creo que el más detallado y exhaustivo realizado hasta la fecha. Los investigadores han incluido en la revisión 32 estudios, con los datos de muchos millones de personas recogidos por todo el mundo.

19 de dic. de 2014

Estudio Anibes: ¿es cierto que el sedentarismo es el principal responsable del sobrepeso?

Ayer tuvimos un nuevo bombardeo de titulares en torno a un estudio sobre alimentación. Todos los grandes medios se hicieron eco de la supuesta noticia, como pueden comprobar en los siguientes enlaces:
Por lo visto, los responsables han decidido difundir a bombo y platillo los resultados, pero sorprendentemente el documento completo no esta disponible (y no se ha facilitado ninguna razón para ello). Lo más directamente relacionado, la nota de prensa que se ha mandado a los medios, se puede descargar desde este enlace , en la web del estudio. Como podrán comprobar, los diarios prácticamente se han limitado a copiar-pegar el contenido de la misma.

16 de dic. de 2014

Plaguicidas y alimentos: Último informe de la EFSA

La Autoridad Europea sobre Seguridad Alimentaria - EFSA acaba de publicar su último informe sobre los restos de plaguicidas encontrados en los alimentos en países de la Unión Europea, basado en datos de todo el trabajo realizado a lo largo del año 2012. Puede descargarse completo desde este enlace (son más de 150 páginas con muchísima información segmentada de diversas formas).

Estos serían sus resultados más significativos de forma muy resumida:

El informe se basa en los datos recogidos en dos tipos de programas paralelos, los realizados a nivel nacional por cada país y el realizado de forma coordinada desde la la Unión Europea.

Entre ambos programas se analizó la presencia de cerca de 800 plaguicidas diferentes en 750  tipos de alimentos, en base a las casi 80.000 muestras recogidas en total.

12 de dic. de 2014

Alimentos y enfermedades, mega-revisión de todos los estudios epidemiológicos existentes

La cantidad de estudios observacionales sobre los alimentos y su relación con diferentes enfermedades ha llegado ser inmensa. Incluso el número de revisiones sistemáticas sobre el tema, que aglutinan gran cantidad de estudios individuales, es ya muy elevado. Así que es de agradecer que alguien se preocupe de vez en cuando por reunir y actualizar toda esa información.

Es lo que han hecho científicos franceses en la que podría considerarse "la revisión de las revisiones" o "la madre de todas las revisiones",  "Associations between food and beverage groups and major diet-related chronic diseases: an exhaustive review of pooled/meta-analyses and systematic reviews". Estos abnegados investigadores han recopilado todos los metaanálisis y revisiones sistemáticas existentes - ¡más de 300! - sobre los grupos de alimentos habituales, con el objetivo de aportar una visión agrupada de todas sus conclusiones. Un trabajo de chinos, si me permiten la expresión.

9 de dic. de 2014

Últimos estudios sobre carbohidratos refinados e índice glucémico (año 2014)


Los habituales del blog saben que cada cierto tiempo suelo recopilar los estudios que se van publicando sobre algunos temas que considero interesantes o sobre los que hay cierta controversia. Uno de ellos es el consumo de carbohidartos refinados y la utilidad del índice glucémico (IG) o carga glucémica (CG) en relación con la dieta. El último post que escribí sobre el tema fue a principios de 2014, así que he pensado que ya era momento de hacer otro.

Les recuerdo que estas recopilaciones no son demasiado sistemáticas, son los estudios que yo he encontrado en Pubmed en un periodo de tiempo concreto (en este caso, el año 2014), sea cual sea su resultado. Vamos, que se me pueden haber colado unos cuantos.

Como siempre, voy a procurar ordenar los trabajos en función de su relevancia o rigor, presentando primero los considerados que aportan mayor evidencia científica, de acuerdo a los criterios habituales. Así que empezaré por las revisiones sistemáticas y los metaanálisis, que han sido los siguientes:

1 de dic. de 2014

¿Es el bocadillo la mejor opción para merendar?


Resulta bastante cansino leer casi semanalmente supuestas noticias sobre las bondades del pan o la cerveza, cuando realmente no son más que notas de prensa disfrazadas y lanzadas por agencias de comunicación, que trabajan contratadas por las empresas que los fabrican o comercializan. La gente en general no sabe que sus titulares solo esconden publirreportajes, cuyo objetivo principal es crear una corriente de opinión favorable sobre una serie de productos y venderlos, utilizando las tácticas de marketing habituales. Incluidas la de utilizar a supuestos expertos, que parecen no tener problemas en hacer recomendaciones en su favor, aunque para ello tengan que hacer equilibrios lingüísticos en sus frases e incluso contradecir la evidencia científica sin ningún rubor.

Ya he escrito artículos sobre esta estrategia de venta (por ejemplo este sobre los bocadillos o este sobre el desayuno) pero no me puedo resistir a la tentación de comentarles la nota con la que me topé hace unos días, publicada en el diario digital La Información, un medio que suele estar muy dispuesto a difundir este tipo de pseudonoticias sobre nutrición. Su titular,  "Los bocadillos pueden incluirse en una dieta equilibrada por la gran cantidad de energía que aportan", es ya bastante representativo de lo que nos encontraremos en el texto. Es absurdo utilizar la elevada energía como argumento para recomendar un alimento, cuando precisamente hoy en día lo que nos sobra a todos son calorías. Pero les recomiendo leer el artículo completo, porque no tiene desperdicio.

19 de nov. de 2014

Dos nuevos metaanálisis sobre dietas bajas en carbohidratos

Casi han coincidido en el tiempo dos nuevos metaanálisis sobre dietas bajas en carbohidratos, que sumados al publicado hace tan solo unos meses, dan un total de tres este año, una cantidad significativa y que creo que refleja el interés que siguen generando este tipo de dietas.

El primero analiza la pérdida de peso a largo plazo (más de un año) en dietas que realmente son altas en proteínas (que normalmente suelen ser también relativamente bajas en carbohidratos), y lo compara con las dietas "normales" en proteínas. Se trata de "Long term weight maintenance after advice to consume low carbohydrate, higher protein diets--a systematic review and meta analysis", realizado por expertos australianos e incluyendo los datos de 32 estudios de intervención.