Lo que dice la ciencia para adelgazar de forma fácil y saludable

27 jul. 2015

Lo que dicen los británicos sobre los carbohidratos y la salud

Como ya sabrán, muchos países hacen sus propias revisiones científicas sobre temas relacionados con la alimentación y la salud. Personalmente me parece un despilfarro, ya que pienso que en lugar de analizar los mismos estudios una y otra vez, sería mucho más lógico hacerlo en una sola ocasión y mediante un equipo internacional, riguroso e independiente.

En este caso voy a hablarles de una de esas revisiones, en concreto centrada en los carbohidratos y su relación con la salud, ya que el pasado 17 de julio se publicó el informe final del Scientific Advisory Commitee on Nutrition británico sobre dicho tema. Un documento que recopila en casi 400 páginas la selección, revisión y análisis de los estudios pertinentes y que se puede descargar completo desde este enlace.

Como imaginarán, 400 páginas dan para mucho y la cantidad de información es importante, así que si les interesa el tema, les recomiendo dedicarle unas cuantas horas. Si prefieren las cosas algo más breves, a continuación les traduzco literalmente las ideas principales, en concreto el resumen de las conclusiones sobre la evidencia encontrada en relación adversos aspectos relacionados con la salud.

Allá va:

"Cantidad total de carbohidratos

En general, la evidencia tanto de los estudios de cohorte prospectivos como de los ensayos aleatorios indican que la ingesta total de carbohidratos no parece ser ni perjudicial ni beneficiosa para la salud cardio-metabólica, colo-rectal y bucal. Sin embargo, este informe pone de relieve que hay componentes específicos o fuentes de carbohidratos que están asociados con otros efectos beneficiosos o perjudiciales para la salud. La hipótesis de que las dietas más altas en carbohidratos totales causan aumento de peso no está apoyada por la evidencia de los ensayos considerados en esta revisión.

Azúcar

Los estudios de cohorte prospectivos indican que un mayor consumo de azúcares y de alimentos y bebidas azucaradas se asocia con un mayor riesgo de caries dental. Estudios de cohorte prospectivos indican que un mayor consumo de azúcares y bebidas azucaradas se asocia con un mayor riesgo de diabetes mellitus tipo 2. Los ensayos aleatorios realizados en adultos indican que aumentando o disminuyendo mediante los azúcares el porcentaje de la energía total de la dieta (ad libitum) se produce el correspondiente aumento o disminución en la ingesta de energía. La reducción del porcentaje de energía dietética en forma de azúcares se logró en estos ensayos a través de la sustitución por otros macronutrientes o mediante la sustitución por edulcorantes no calóricos. Los ensayos realizados en niños y adolescentes indican que el consumo de bebidas azucaradas, en comparación con las bebidas no azucaradas, dan lugar a una mayor ganancia de peso y al aumento de índice de masa corporal.

Almidón

Los estudios de cohorte prospectivos sugieren que no hay asociación entre la ingesta de almidón total y la incidencia de eventos coronarios o diabetes mellitus tipo 2 ni entre la ingesta de cereales refinados y el riesgo de diabetes mellitus tipo 2. El consumo de arroz integral se asocia con una reducción en el riesgo de diabetes mellitus tipo 2, pero la evidencia está limitada a un pequeño número de estudios. Los estudios de cohorte prospectivos indican asociación entre un mayor consumo de arroz blanco y un aumento del riesgo de diabetes mellitus tipo 2 en poblaciones de Asia (Japón y China), un consumo de cantidades de arroz blanco que no se alcanzan en general en el Reino Unido. Es por lo tanto incierto si esta asociación perjudicial es relevante para el conjunto de la población del Reino Unido. Un pequeño número de estudios sugieren que un mayor consumo de patatas se asocia con un riesgo de diabetes mellitus tipo 2, pero no es posible excluir el efecto de las variables de confusión como por ejemplo los métodos de cocinado de las patatas. No hay pruebas suficientes para establecer una conclusión sobre la la asociación entre la ingesta de almidón y el aumento de peso.

Fibra

Hay una sólida evidencia de estudios de cohorte prospectivos que analizaron el aumento de la ingesta de fibra dietética total, y en particular de la fibra de cereales y cereales integrales, que se asociaron con un menor riesgo de enfermedades cardio-metabólicas y cáncer de colon. Los ensayos controlados aleatorios indican que la fibra dietética total, la fibra de trigo y otros cereales, aumentan la masa fecal y disminuyen los tiempos de tránsito intestinal. Ensayos controlados aleatorios también indican que un mayor consumo de salvado de avena y β-glucanos aislados conducen a menores concentraciones de colesterol total, colesterol LDL y de triglicéridos y menor presión sanguínea

Oligosacáridos no digeribles, almidón resistente, polioles y polidextrosa

En el informe se incluyen pruebas que demuestran que los oligosacáridos no digeribles, el almidón resistente, los polioles y la polidextrosa aumentan la masa fecal. El grupo concluyó que, si bien existe evidencia de efectos potencialmente beneficiosos de estos compuestos en parámetros fisiológicos, los beneficios para la salud en relación con el consumo específico de los mismos son inciertos.

Índice glucémico y carga glucémica

Los estudios de cohorte prospectivos indican que las dietas con un índice glucémico alto o con mayor carga glucémica se asocian con un mayor riesgo de diabetes mellitus tipo 2. Hay evidencia limitada de estudios de cohortes y ensayos controlados aleatorios que sugiere que también puede haber otros efectos adversos para la salud. Sin embargo, las dietas de alto o bajo índice glucémico o carga glucémica, en la mayoría de los casos difieren en muchas cosas además de la fracción de carbohidratos y por lo tanto los resultados son difíciles de interpretar ya que no es posible excluir el efecto de otras variables de confusión."

Tras todas estas conclusiones, los miembros del grupo realizan una serie de recomendaciones dietéticas sobre los carbohidratos, que quedarían resumidas de la siguiente forma:
  1. Mantener una dieta en la que aproximadamente el 50% de la energía provenga de los carbohidratos.
  2. Limitar los azúcares añadidos a un máximo del 5% de la energía.
  3. Minimizar las bebidas azucaradas.
  4. Ingerir más de 30 gr diarios de fibra dietética, preferiblemente de fuentes diversas de alimentos.
Como pueden observar, la buena noticia es que, al igual que hizo la OMS, los expertos británicos han decidido reducir la cantidad máxima de azúcares añadidos al 5% de la energía, dejando atrás posiciones inexplicablemente benevolentes con este alimento, como expliqué en este post anterior. Y es agradable ver que también se recomienda sin miramientos minimizar las bebidas azucaradas.

Pero esta revisión también tiene sus sombras. En mi opinión es inexplicable que se vuelva a aconsejar que el 50% de la energía provenga de los carbohidratos, cuando en las conclusiones se afirma que no se ha demostrado que su cantidad total tenga relación con la salud. Y lo peor es que no he encontrado en todo el documento ningún razonamiento que respalde esta decisión. Reconozco que no me he leído el informe palabra por palabra, pero en una primera búsqueda rápida lo más parecido que he encontrado a una explicación ha sido la frase "there is no evidence to warrant a change to the total carbohydrate dietary reference value previously set (...) of approximately 50% total dietary energy ("no hay evidencia para asegurar un cambio del valor de los carbohidratos totales anteriormente fijado en el 50% de la energía"). Vamos, que podría decirse que se mantiene ese 50% por tradición.

Y, por otro lado, me parece un segundo punto negro el hecho de que a los expertos les haya temblado el pulso al referirse a los carbohidratos refinados. No se han atrevido a hacer recomendaciones específicas al respecto, a pesar de que la evidencia que ellos mismos han recopilado aporta indicios bastante sólidos de que su relación con la salud no es precisamente favorable. Desde esta perspectiva, limitando su ingesta no hay nada que perder y bastante que ganar.

De cualquier forma, el documento es muy extenso, así que tiempo habrá de analizar con más detalle su contenido.

Por cierto, si les apetece hacer comparaciones, les invito a recordar lo que dijeron los alemanes en el año 2012 o los nórdicos en 2013 al hacer la revisión sobre el mismo tema.

20 jul. 2015

Enfermedad cardiovascular, grasas y carbohidratos, nueva revisión

Patty W. Siri-Tarino es una investigadora del Children’s Hospital Oakland Research Institute que se hizo especialmente popular por su revisión "Meta-analysis of prospective cohort studies evaluating the association of saturated fat with cardiovascular disease" (2010). Este trabajo es muy conocido y citado porque puede considerarse el primer gran metaanálisis de estudios observacionales  que no encontró relación entre el consumo de grasa saturada y la enfermedad cardiovascular. Para muchos fue el que estudio que inició la cuenta atrás del final de la guerra contra este tipo de grasa.

La mayoría de las publicaciones de Siri-Tarino - que tampoco son demasiadas, todo sea dicho - se centran en el  ámbito de la nutrición, las grasas y el colesterol. Y la última no se aleja de esta especialidad, ya que vuelve a profundizar en el efecto del intercambio de los diferentes macronutrientes en el riesgo cardiovascular. Se trata de "Saturated Fats Versus Polyunsaturated Fats Versus Carbohydrates for Cardiovascular Disease Prevention and Treatment" (2015), publicada en Annual Review of Nutrition hace tan solo unos días; una revisión bastante detallada del estado actual del conocimiento respecto al rol en la prevención y tratamiento de la enfermedad cardiovascular de las grasas saturadas dietéticas y su posible sustitución por insaturadas y carbohidratos. El documento completo tiene casi 30 páginas y hace un pormenorizado repaso a lo que se concluye en una gran cantidad de estudios respecto a indicadores clásicos como el colesterol, pero también otros menos habituales como la inflamación. También se habla de las posibles consecuencias de la aportación de grasas saturadas desde diferentes alimentos y en el marco de diversos patrones alimentarios específicos.

14 jul. 2015

Carne y salud, últimos estudios


Siguiendo el hilo del post anterior sobre el último metaanálisis publicado en relación al consumo de carne y la mortalidad, voy a encadenarlo con una de las recopilaciones de estudios que se ha convertido en una sección habitual de este blog, la relativa a la carne y la salud. Como hace bastante más de un año que publiqué la última y como desde entonces han visto la luz unos cuantos metaanálisis sobre este alimento, creo que ya va siendo hora de hincarle el diente de nuevo al tema.

He agrupado los estudios por enfermedades o "end points" y los criterios generales habituales en función de su relevancia, es decir, primero las revisiones sistemáticas y metaanálisis, y después los estudios aislados. Como siempre, quiero dejar claro que es una recopilación hecha por un servidor, por lo que es probable que esté incompleta. El periodo es todo el año 2014 y lo que llevamos de 2015.

Vamos allá.

10 jul. 2015

Carne y mortalidad, último metaanálisis

Acaba de publicarse el último metaanálisis analizando la relación entre el consumo de carne y la mortalidad, un tema que siempre genera bastante controversia. El trabajo, titulado "Red and processed meat consumption and mortality: dose-response meta-analysis of prospective cohort studies" (2015) ha sido liderado por el conocido investigador de Harvard Frank B Hu, uno de los habituales cuando se trata de estudios epidemiológicos sobre nutrición y salud.

Los autores han analizado los datos de más de un millón de personas de  diversos países, tomados de 11 estudios observacionales, sobre el consumo de carne procesada, carne roja no procesada y carne roja total (procesada+no procesada) y su posible relación con la mortalidad global, la mortalidad cardiovascular y la mortalidad por cáncer. Y han encontrado un aumento de riesgo de mortalidad para el consumo de carne procesada y carne roja total, pero no para la carne roja no procesada, con la que obtuvieron resultados divergentes y sin respuesta a la dosis.

Y estos han sido los resultados representados gráficamente:

6 jul. 2015

Ayuno intermitente, ¿hay pruebas de su eficacia?


El ayuno intermitente ha llegado a tener una buena cantidad de modalidades y seguidores y, como suele ocurrir en el dinámico negocio de las dietas, los más avispados vendedores ya lo han sumado a sus estrategias de adelgazamiento. Abstenerse totalmente de comer un día a la semana, hacer solo una modesta comida dos días de cada siete, procurar no comer durante 16 horas seguidas cada día... las versiones son unas cuantas y con frecuencia me preguntan si he escrito algo sobre estas estrategias.

Hasta ahora el único post relacionado es el artículo que escribí sobre la restricción calórica, que no habla de forma específica del ayuno intermitente. La verdad es que aunque la literatura sobre el tema empieza a ser significativa, hasta ahora los ensayos eran más bien escasos, así que me he mantenido en paciente espera. Pero como su popularidad sigue en aumento y el tiempo pasa, creo que puede ser un buen momento de empezar a hablar, aprovechando que se acaba de publicar una revisión sistemática. Siempre desde un enfoque global, como es habitual en este blog, sin entrar en usos demasiado específicos ni en el complejo y personalizado ámbito del deporte.

1 jul. 2015

¿Es importante el orden en el que comemos los alimentos?

 Tradicionalmente los primeros platos suelen ser de pasta, arroz, vegetales o legumbres. Y los segundos platos de carne o pescado. ¿Esta costumbre tiene algún tipo de lógica? ¿Y alguna influencia en la salud? ¿Tiene algún tipo de efecto el cambiar el orden en el que los comemos? Personalmente no sé las razones históricas que nos han llevado a comer siguiendo esta secuencia - probablemente se deba a épocas en las que la carne y el pescado eran escasos - pero creo que resulta interesante profundizar un poco en la cuestión y conocer lo que dice la ciencia al respecto.

Se ha despertado mi interés por el tema tras conocer una reciente investigación  publicada en  la revista Diabetes Care, "Food order has a significant impact on postprandial glucose and insulin levels" (2015). Este estudio de intervención se realizó sobre un pequeño grupo de once personas con diabetes tipo 2 y obesidad, dándoles a primera hora de la mañana y durante dos días consecutivos un desayuno con una composición de 55 gramos de proteínas, 68 gramos de carbohidratos y 16 gramos de grasas, que aportaba 628 kilocalorías. Los alimentos concretos fueron zumo de naranja, pan, pechuga de pollo sin piel a la parrilla y una ensalada. En una primera "ronda", los pacientes desayunaron tomando en primer lugar los alimentos ricos en carbohidratos, es decir, el pan y el zumo, y 15 minutos después comieron el pollo y la ensalada. En la segunda ronda, una semana después, se repitió el experimento pero modificando el orden de los alimentos, comiendo primero el pollo y la ensalada y 15 minutos después el zumo y el pan.

29 jun. 2015

Sal e hipertensión: otro estudio no encuentra una relación clara

Resulta emocionante la gran cantidad de novedades dietéticas que la ciencia nos está aportando durante los últimos años, sobre todo desmontando algunos de los dogmas y mitos que han prevalecido durante mucho tiempo.

Una de las nuevas perspectivas que "pega con más fuerza" es la asociada al sodio (o sal comun), su relación con la presión arterial y las enfermedades cadiovasculares. Aunque la reducción drástica del consumo de sal entre personas con riesgo cardiovascular sigue practicándose con bastante asiduidad, como ya he escrito en posts anteriores, (por ejemplo en este, este, este otro o este), los estudios más recientes parecen indicar que esta relación es mucho menos clara de lo que se pensaba. Y que dicha reducción drástica hasta podría ser más dañina que beneficiosa.

Pues bien, se acaba de publicar otro gran estudio epidemiológico que aporta más pruebas en este sentido. Ha sido en la revista de los dietistas norteamericanos, Journal of the Academy of Nutrition and Dietetics, con el título "Association between High Blood Pressure and Intakes of Sodium and Potassium among Korean Adults: Korean National Health and Nutrition Examination Survey, 2007-2012". Se trata de una investigación que ha analizado la relación entre tres factores, la presión arterial, la ingesta de sodio (tradicionalmente asociado a mayor riesgo de hipertensión) y la de potasio (tradicionalmente asociado a menor riesgo de hipertensión), utilizando los datos de más de 20.000 personas en Corea durante cinco años.

17 jun. 2015

El verdadero titular del estudio ANIBES: De dónde vienen las calorías en España

Hace unos meses publiqué un post bastante crítico con unos cuantos titulares sobre los resultados de un estudio (llamado ANIBES) de los hábitos alimentarios de los españoles. En aquel momento todavía no se había publicado, pero no era necesario leerlo para saber que las conclusiones de todos aquellos titulares, que "el principal culpable del sobrepeso era la falta de ejercicio" (y que supuestamente se habían deducido de la investigación), estaban totalmente sesgadas. Como comenté en aquel post, mi impresión era que lo único que se pretendía era desviar la atención y la responsabilidad de algunos alimentos poco saludables. Disfrazar el marketing alimentario para que parezca ciencia es una practica habitual entre las empresas del sector y en este caso el hecho de que Coca Cola hubiera financiado la investigación (y probablemente redactado la nota de prensa original) dejaba las cosas bastante diáfanas.

Pues bien, una vez más el tiempo ha puesto las cosas en su sitio.

El estudio finalmente se ha publicado en la revista Nutrients, "Energy Intake, Profile, and Dietary Sources in the Spanish Population: Findings of the ANIBES Study". Y su lectura completa nos permite comprobar cómo las noticias son una cosa y los estudios otra. A pesar de ser una investigación de dimensión muy limitada y con un alcance modesto, con la que hay que ser prudente por ser de naturaleza observacional, lo cierto es que es un trabajo digno, que aporta alguna innovación (recogida de datos dietéticos mediante tablets y fotografías) y cierta información interesante. Que incluye comentarios de los autores bastante rebatibles, pero que en ningún momento ni se arriman a la interpretación de aquellos bochornosos titulares.

15 jun. 2015

Grasas saturadas y enfermedad cardiovascular: Nueva revisión de Cochrane


Seguir de cerca lo que publica la iniciativa Cochrane, la más importante del mundo a la hora de hacer revisiones sistemáticas de estudios científicos relacionados con la salud, siempre es fructífero para cualquier interesado por las recomendaciones basadas en la evidencia. Además, de vez en cuando también publican trabajos relacionados con la alimentación, con lo que el atractivo para un servidor es doble.

Hace tan solo unos días hemos podido disfrutar de uno de esos regalos de Cochrane. Me refiero a la última revisión sistemática  de ensayos de intervención sobre la reducción de grasas saturadas y la enfermedad cardiovascular, "Reduction in saturated fat intake for cardiovascular disease". Cabe destacar que este trabajo ha sido liderado por Lee Hooper, la misma experta que encabezó en 2012 otra revisión Cochrane similar, en este caso sobre la reducción de las grasas en general y la enfermedad cardiovascular, "Reduced or modified dietary fat for preventing cardiovascular disease". Como conté en este post anterior, en aquel trabajo ya se analizó de forma específica la reducción de las grasas saturadas, así que en esta investigación se ha querido hacer una actualización y refuerzo de la evidencia científica existente sobre el tema, con un análisis específico de la reducción de este tipo de grasas, incluyendo todos los ensayos de intervención de larga duración identificados (al menos dos años).

Pues bien, esta es la traducción de los resultados principales redactados por los autores:

2 jun. 2015

Beneficios del HIIT en pacientes con enfermedad coronaria

Cada día está más de moda el llamado Entrenamiento por Intervalos de Alta Intesidad (High Intensity Interval Training-HIIT en inglés), una modalidad de entrenamiento que destaca por hacer la práctica del ejercicio  lo más corta posible y sin pérdida de eficacia. Sin embargo, este tipo de planteamientos algo "agresivos" siempre generan ciertas dudas y temores sobre su idoneidad en personas con ciertas patologías. Especialmente las que tienen origen cardiometabólico, ya que suelen considerarse situaciones bastante delicadas y en las que la seguridad es un factor relevante.

Lo cierto es que ya se abordaron estudios sobre el tema hace varias décadas. Uno de los primeros se publicó en 1981, "Effects of 12 months of intense exercise training on ischemic ST-segment depression in patients with coronary artery disease", centrado en utilizar entrenamientos intensos en personas con enfermedad coronaria. Los autores encontraron que tras un programa de 12 meses el electrocardiograma mostró mejoras en el perfil de riesgo. Sin embargo,  algunos de los estudios realizados con posterioridad obtuvieron resultados menos favorables y bastante heterogéneos, por lo que el enfoque del uso del ejercicio intenso como terapia entre este tipo de pacientes perdió interés durante unos años.

La popularización del HIIT ha vuelto a despertar la curiosidad de expertos y científicos, así que últimamente las investigaciones han vuelto a aparecer en las revistas científicas especializadas. No son demasiadas, pero si una cantidad significativa que empieza a ser digna de consideración. Y con objeto de unificar y resumir los estudios más relevantes y sus resultados, hace unos meses se publicó el metataanálisis "High-intensity interval training in patients with lifestyle-induced cardiometabolic disease- a systematic review and meta-analysis" (2014). Esta revisión aglutinó los últimos 10 estudios sobre el HIIT realizados con pacientes que habían sufrido enfermedad coronaria, infarto, hipertensión, síndrome metabólico u obesidad, todos ellos realizados durante la última década.

27 may. 2015

Defendiendo la existencia de la adicción a los alimentos


Quienes hayan leído "El Cerebro Obeso" saben que dedico una parte del mismo a hablar del concepto de "adicción a los alimentos" y su posible utilidad para explicar la epidemia de obesidad, así como su potencial clínico para diseñar estrategias para combatirla. Tras analizar puntos y evidencias a favor y en contra, expongo que es una hipótesis interesante y atractiva, pero también por el momento bastante controvertida, ya que en opinión de algunos expertos no hay suficientes pruebas que la sustenten y tiene demasiados agujeros como para considerarla algo serio.

Personalmente, tras la revisión que hice de estudios y artículos sobre el tema al preparar el libro, me parece que a pesar de que todavía hay mucho por investigar y aunque existen diferencias respecto a las adicciones más habituales y conocidas, este concepto puede ser una herramienta útil. Pienso que merece a pena estudiarlo en profundidad, ya que podría dar lugar a nuevas y eficaces armas para esta dura batalla contra sobrepeso.

La verdad es que las publicaciones no son muy numerosas, pero poco a poco aumenta su presencia en Pubmed y compañía y de vez en cuando llega alguna que resume un poco la situación, desde una u otra perspectiva. Por ejemplo, hace unos días - supongo que intentando contrarrestar algunos recientes artículos algo escépticos - especialistas norteamericanos publicaron en la revista del American College of Nutrition el artículo "Clearing the Confusion around Processed Food Addiction". En el texto, bastante breve y conciso, los expertos intentaron contra-argumentar las críticas más habituales que suelen hacerse a la teoría de la adicción a los alimentos.

21 may. 2015

Otra importante revisión recomienda no utilizar el colesterol como indicador de riesgo

Gracias al Dr. Malcolm Kendrick he sabido del suplemento especial que ha publicado Annals of Nutrition & Metabolism dedicado al colesterol. Se trata del trabajo titulado"Towards a Paradigm Shift in Cholesterol Treatment. A Re-examination of the Cholesterol Issue in Japan", un documento de más de 100 páginas (de libre acceso aquí) que realiza una amplia revisión crítica de la evidencia científica existente en la actualidad sobre la relación entre la salud y el colesterol, especialmente centrado en la población japonesa.



Basta echar un vistazo al índice y al prefacio para apreciar que la revisión realizada por los expertos japoneses - en concreto han sido cuatro científicos que trabajan en universidades de ese país - tiene mucha miga. Es una lectura técnica, extensa, que recomiendo a todos los expertos e interesados en el tema, ya que aborda aspectos sobre los que existe bastante controversia: el colesterol y su relación con la mortalidad y las enfermedades, el rigor de las recomendaciones oficiales y el uso de las estatinas.

18 may. 2015

Aportaciones de los dietistas norteamericanos a las Dietary Guidelines 2015: La clave está en la grasa

Como ya he comentado en algún otro post, este año toca renovar las influyentes y populares Dietary Guidelines for Americans, para así cumplir su ciclo de actualización establecido, que desde su creación es de cinco años. Probablemente hasta dentro de unos meses no podamos conocerlas, pero poco a poco nos vamos enterando de los trabajos previos, que después se utilizarán como base para la redacción de las directrices finales.

Probablemente el más importante de estos trabajos es "Scientific Report of the 2015 Dietary Guidelines Advisory Committee", un extenso y detallado documento (accesible completo desde este enlace) que describe la última revisión que los expertos han hecho de la más reciente evidencia científica sobre la influencia en la salud de los nutrientes y los patrones alimentarios. Este extenso trabajo - que como era de esperar ha sido intensamente alabado y criticado - aporta en sus casi 600 paginas unas conclusiones que sin duda influirán poderosamente en el documento final.

Tras hacer una primera lectura rápida del mismo, creo que no trae demasiadas sorpresas, ya que por un lado encuentra beneficios al consumo de vegetales, alimentos integrales, lácteos desnatados y legumbres y por otro critica sin miramientos a los azúcares añadidos y los cereales refinados. Tampoco es demasiado benevolente con la carne roja, pero en cambio se inclina por indultar al colesterol dietético y, por ende, a los sabrosos huevos. Si desean algo más de información sin necesidad de tragarse todo el documento en inglés, pueden visitar este post que Juan Revenga escribió al respecto hace unas semanas.

Como ya he comentado, en base a este documento los expertos elaborarán durante los próximos meses las Dietary Guidelines for Americans 2015, pero previamente el protocolo exige darlo a conocer y dar la posibilidad de hacer aportaciones a diferentes grupos de interés . Es lo que se suele llamar "Public Comment", un mecanismo importante (y poco utilizado en España, todo sea dicho) para fomentar la participación a todos los niveles y para evitar el oscurantismo y que queden temas pendientes. Por lo que voy leyendo desde diversas fuentes, las aportaciones realizadas antes del 9 de mayo, fecha en la que finalizaba el plazo, han sido numerosas (¡rozando las 30.000!) y de todo tipo. Pero gracias a una amiga tuitera, he conocido las de un grupo especialmente relevante, los dietistas norteamericanos, representados por su asociación principal la "Academy of Nutrition and Dietetics".

11 may. 2015

Carne roja y cáncer colorrectal: último metaanálisis

La asociación entre la carne roja y el aumento de riesgo de cáncer colorrectal suele ser una de las principales razones por las que se suele recomendar limitar su consumo. Aunque con magnitudes pequeñas, una buena cantidad de estudios observacionales han confirmado esta relación.

Pero como los estudios se multiplican y los resultados cada vez son más, es de agradecer que de vez en cuando se hagan nuevas revisiones que nos muestren de forma resumida las conclusiones de las últimas investigaciones. Y mejor si es de forma sencilla y visual.

Este ha sido el enfoque del último metaanálisis publicado la semana pasada en la revista oficial del Colegio Americano de Nutrición,, "Red Meat and Colorectal Cancer: A Quantitative Update on the State of the Epidemiologic Science", en el que se ha analizado de forma cuantitativa el aumento de riesgo de este tipo de cáncer al comer carne roja, así como la posible existencia de respuesta a la dosis al respecto (una crecimiento del riesgo al proporcional al aumento del consumo de carne). Como resultado, incluye unos cuantos gráficos que son bastante descriptivos de los datos y resultados obtenidos.

Aquí tiene todos ellos:

Resultados globales del consumo de carne roja y riesgo de cáncer colorrectal:


Resultados acumulados por cantidades (gramos/día):



Resultados acumulados por cantidades (raciones/día):



Riesgo de todos los estudios para diferentes cantidades de consumo (gramos por día):



Riesgo de todos los estudios para diferentes cantidades de consumo (raciones por día):



Respuesta a la dosis, por grupos de ingesta (n=número de estudios):



Y este es un extracto de las conclusiones finales de los autores:

"Las asociaciones entre la carne roja y el cáncer colorrectal han sido débiles o inexistentes.  En los estudios individuales de mayor ingesta, en un tercio de ellos el riesgo relativo era de 1.0 o inferior y casi en la mitad de ellos ha sido menor de 1.05 (...) 

(...) Las asociaciones probablemente estén influenciadas por la dieta y hábitos de vida; un ejemplo de ello es que los estudios americanos mostraron asociaciones más fuertes que los estudios que no tienen una dieta y estilo de vida occidentales. Por último, las asociaciones parecen estar reduciéndose, ya que los riesgos relativos en los estudios más recientes es menor y está más cerca del valor nulo que el de los estudios más antiguos.

(...)  De hecho, dada la falta general de hallazgos consistentes y la ausencia de asociaciones sólidas y patrones de respuesta a la dosis, parece razonable postular que la carne roja es un factor de riesgo insignificante para el cáncer colorrectal; parece que hay una constelación de factores dietéticos y de hábitos más significativos que pueden influir. (...)

Los resultados cuantitativos y la justificación científica de la interpretación documentada del presente metaanálisis apoyan la conclusión de que la carne roja no parece ser un predictor independiente del riesgo de cáncer colorrectal."


Antes de que saquen ninguna conclusión, me gustaría hacer dos puntualizaciones:

La primera: creo que conviene saber que este trabajo ha sido parcialmente financiado por Meat and Livestock Australia, una entidad relacionad con la industria de la carne.

Y la segunda: este no es el único metaanálisis que ha estudiado la relación entre el consumo de carne y el cáncer colorrectal, ni mucho menos. Estos son el resto, ordenados en función de su resultado:

Aumento del riesgo claro:
Aumento del riesgo con excepciones y matices:
Sin pruebas suficientes de aumento de riesgo:

7 may. 2015

Lo que se come en el mundo

Gracias al Dr Diego he conocido esta interesante infografía realizada por la FAO, que muestra visualmente lo que se come en el mundo.