Lo que dice la ciencia para adelgazar de forma fácil y saludable

8 feb. 2016

Los diferentes efectos de beber agua en el peso corporal

Como he explicado en anteriores posts (y en el libro "Lo que dice la ciencia para adelgazar"), hay una evidencia bastante significativa para pensar que la promoción de la ingesta de agua puede ayudar a controlar el peso corporal. Sin embargo, hay que reconocer que hay bastante heterogeneidad en los resultados de los estudios realizados, lo que, además de confirmar que la obesidad es un fenómeno complejo, empuja a pensar que probablemente sea necesario matizar esta recomendación y adaptarla a diversas situaciones.

La reciente revisión "Negative, Null and Beneficial Effects of Drinking Water on Energy Intake, Energy Expenditure, Fat Oxidation and Weight Change in Randomized Trials: A Qualitative Review" (2016) profundiza en este enfoque y ha intentado analizar el efecto de beber agua en la ingesta de energía, el gasto energético y la oxidación de grasas, en diversas situaciones, centrándose en los resultados conseguidos en ensayos de intervención. Además, propone diversas hipótesis para explicar las razones bioquímicas y metabólicas que podrían explicar los resultados obtenidos.

El autor de la revisión ha decidido ir agrupando y resumiendo toda la información disponible en forma de diversas tablas, con objeto de identificar las claves y los solapamientos y llegar a interpretaciones clínicas más útiles. Resulta interesante ir viendo cada una de estas tablas.

Las primeras tres tablas (2, 3 y 4) resumen los resultados de las intervenciones en función de si tienen un efecto positivo, negativo o nulo en la ingesta de energía, en el gasto energético (consumo de oxígeno) y en la oxidación de grasas (pinchar en cada una para agrandar):




Como perspectiva complementaria, incluye otras dos tablas (5 y 6), la primera de ellas con los ensayos y resultados en los que se modifica una sola variable y la segunda con los ensayos y resultados en los que se modifican varias variables (pinchar en cada una para agrandar):



En base a todo este análisis segmentado, el autor identifica las condiciones en las que la ingesta de agua se asocia a resultados favorables relacionados con el peso corporal, es decir, la situación en la que este hábito podría ayudar a reducir la ingesta de energía, aumentar el gasto energético o incrementar la oxidación de grasas. El resultado pueden verlo en la tabla 7, que he traducido y adaptado a continuación:


Para tener otra perspectiva, también se incluye en la tabla 8 un resumen de los efectos y resultados a largo plazo - siempre según los ensayos identificados - que se podría traducir de la siguiente forma:


El autor resume toda esta información con las siguientes directrices y explicaciones relativas a la ingesta de agua y el peso corporal para dos situaciones:

"Primera: Sustitución de todo tipo de bebidas calóricas por agua en individuos que no están a dieta y que comen ad-libitum (sin restricción) siguiendo una dieta baja en grasa o baja en índice glucémico (IG)  y manteniendo bajo o moderado nivel de actividad física. Bajo estas condiciones la hipótesis es que se prevendría el aumento de peso a través de la disminución de la ingesta de bebidas y de la energía total y el aumento de la oxidación de grasas, permitiendo quemar la grasa que se consume en cada comida antes de su próxima comida, incluso estando en reposo durante el período postprandial . Cuando el agua se consume en lugar de una bebida calórica con alimentos de bajo índice glucémico, el aumento postprandial de la insulina en sangre es significativamente más pequeño y de menor duración.

Segunda: Aumento de la ingesta de agua en más de un litro al día en personas con sobrepeso u obesos con dieta restrictiva, hipocalórica y/o de bajo IG que disminuya los niveles de glucosa e insulina en sangre. En, esta situación la hipótesis es que se aceleraría la pérdida de peso mediante el aumento del gasto energético y/o la oxidación de grasas al reducir el estrés osmótico en las células, mejorar la resistencia a la insulina, reducción de la gluconeogénesis y/o mejora de la gestión de la glucosa postprandial. Debido a que el déficit calórico está predefinido y es conscientemente mantenido, no se espera que los efectos del agua sobre la pérdida de peso observados en esta condición se deban a un cambio en la ingesta total de energía. Los siguientes estados favorecen la oxidación de grasas: el ayuno, célula hidratada, sin limitación de oxígeno, niveles bajos de cortisol/estrés y ejercicio de moderada o baja intensidad."

Respecto a las situaciones en las que la ingesta de agua no se relaciona con el peso corporal, el autor resume lo siguiente:

"A corto plazo se observa un efecto nulo del agua respecto a la ingesta energética cuando el agua no sustituye a las bebidas calóricas, cuando se consume en lugar de bebidas light comiendo ad-libitum, cuando se ofrece en lugar de bebidas calóricas a personas a dieta y cuando se ofrece  con alimentos no preferidos a los niños pequeños. El agua tiene un efecto nulo sobre el gasto de energía para las personas con peso normal, pudiendo alterar la distribución de combustible en lugar del gasto energético. El agua no aumenta la oxidación de grasas durante el ejercicio de alta intensidad, cuando predominan el metabolismo anaeróbico y la oxidación de carbohidratos. El agua no aumenta la oxidación de grasa cuando se consumen alimentos de alto índice glucémico en condiciones de reposo, debido a que los aumentos de glucosa en sangre y la insulina suprimen la oxidación de las grasas. Cuando se consumen alimentos de alto índice glucémico, las concentraciones de insulina postprandial no varían significativamente según el tipo de bebida. El agua no aumenta la oxidación de grasas cuando el volumen que se consume es de menos de 0,5 litros  y/o existe algún indicio de deshidratación celular (elevada osmolaridad en sangre u orina), en condiciones de ayuno, en reposo o al practicar ejercicio de baja o moderada intensidad. 

A largo plazo las condiciones asociadas con efectos nulos sobre el cambio de peso son similares a las del corto plazo. Los ensayos no han reportado ningún efecto en el cambio de peso cuando no se reemplazan todas las bebidas calóricas, cuando la condición de control o de referencia no es una bebida calórica, cuando hay una baja ingesta de partida de bebidas azucaradas , cuando las bebidas calóricas no cambian como resultado de la intervención, cuando los participantes han restringido la ingesta de alimentos y cuando el volumen de agua no es suficiente para diluir la orina. Es preocupante que las recomendaciones de beber agua para el control de peso en los Estados Unidos aboguen por condiciones que se asocian con un efecto nulo."

En resumen, es evidente que todavía quedan bastantes detalles por concretar respecto a la utilidad del agua en el control del peso, pero de cualquier forma, parece que sus efectos son prometedores, sin ser milagrosos, claro. Una vez más podemos comprobar que las cosas son bastante menos sencillas de lo que a todos nos gustaría.

Por cierto, el estudio es de libre acceso, así que si están interesados en el tema les recomiendo leerlo completo en este enlace.

25 ene. 2016

Refrescos light, últimos estudios



Sabemos que la industria alimentaria influye poderosamente en muchos estudios científicos, con iniciativas tan premeditadas y estudiadas como lamentables y que se han ido destapando especialmente durante los últimos años, así que es complicado fiarse de resultados que pueden ser favorables para ciertos productos. Les pasa como al pastorcillo que gritaba "¡que viene el lobo!", que nos han mentido tantas veces que ya no nos fiamos de ellos.

Sin embargo, hay investigaciones que creo que merece la pena comentar, Evidentemente no son perfectas y pueden seguir estando influidas por los largos tentçaculos de sus financiadores, pero viendo su diseño y el rigor e historial de algunos de sus autores, invitan a dejar cierto margen de confianza. Siempre desde una perspectiva escéptica, claro.

18 ene. 2016

¿Con qué alimentos se atragantan más los niños?

Si la alimentación para adultos está llena de mitos y leyendas urbanas, la de los niños tampoco se queda corta. Y hay consejos alimentarios muy arraigados que siempre me han resultado un poco dudosos, sobre todo cuando están asociados a miedos y exageraciones.

Uno de los más populares es el atragantamiento. A cualquier padre le horroriza la posibilidad de verse en esa situación, con su hijo ahogándose por un alimento atascado en su garganta. Así que es esperable que si algún alimento es más susceptible de producir atragantamiento, lo normal es que todo el mundo evite dárselo a sus hijos.

Probablemente el alimento que con más frecuencia se asocia a esta situación son los frutos secos, razón por la que prácticamente se prohíbe a menores tres años. Y se suele hacer con mucha vehemencia, como puede comprobarse haciendo una sencilla búsqueda en internet. Se toparán con webs como esta, esta, esta o esta, en las que nos alertan claramente del alto riesgo existente si damos a los más pequeños alguno de estos frutos.

Desde el punto de vista del sentido común la cosa parece tener bastante lógica. Los frutos secos son alimentos duros, algunos de ellos con formas peligrosamente redondeadas, así que probablemente muy susceptibles de taponar gargantas. Pero a veces "el sentido común" puede no ser tan claro, sobre todo en alimentación. Porque también la lógica nos dice que mientras sea sólido, cualquier alimento es susceptible se provocar un atragantamiento, sobre todo en niños que están aprendiendo a comer. Y que, de la misma forma que cualquier padre suele hacer con otros alimentos cuando se los da a los niños pequeños, los frutos secos también se pueden trocear.

¿Y qué dicen la ciencia y los datos? ¿Son los frutos secos tan peligrosos para los niños pequeños?

11 ene. 2016

Más reflexiones sobre las últimas Dietary Guidelines for Americans 2015-2020

Como era esperable, tras la publicación la semana pasada de la última edición de las Dietary Guidelines for Americans (DGA), la que pretende ser la referencia norteamericana (y mundial) sobre alimentación y salud hasta el año 2020, la respuesta de los medios - especialmente en internet y en las redes sociales - ha sido masiva. Por ejemplo, fue espectacular observar cómo en Twitter, mediante la búsqueda "Dietary Guidelines", se publicaban en tiempo real unos 3-4 tuits por segundo.

Pero tras la tormenta llega la calma; y tras los titulares iniciales, más o menos afortunados, llega el momento de la reflexión más serena.

Aunque en el post anterior, en el que publiqué el resumen de las directrices principales, ya adelanté brevemente algunas de mis opiniones previas, tras una lectura más sosegada y detallada voy a extenderme un poco más en las cuestiones que considero más relevantes y/o polémicas de su primer capítulo, el relacionado con los patrones dietéticos saludables. Dejando claro que no son más que eso: opiniones. Más o menos justificadas, pero personales.

7 ene. 2016

Nuevas recomendaciones dietéticas USA: Dietary Guidelines for Americans 2015



Se han hecho de rogar un poco, pero finalmente se han publicado las Dietary Guidelines for Americans 2015-2020, la última entrega de las influyentes directrices dietéticas norteamericanas, accesibles desde este enlace. Que, por cierto, creo que por primera vez está alojado en la web del Departamento de Salud, en lugar de la del de Agricultura (USDA), que era su localización habitual.

Pues bien, vamos al grano; este es el resumen final de las directrices:

3 ene. 2016

Balance 2015

Estrenamos nuevo año así, que es buen momento para hacer un pequeño balance de lo más
significativo en este blog durante 2015, para que sirva como punto de partida para los nuevos propósitos de 2016

En lo que respecta a las visitas, éstas siguen aumentando y durante este año hemos estado muy cerca de alcanzar el millón de páginas vistas, lo que  resulta en casi un total de cuatro millones desde que se abrió el blog, allá por 2012. Una barbaridad... y una responsabilidad.

En relación a los post publicados en 2015, como era esperable, el post puntualizando el comunicado de la OMS que relacionó el consumo de carne y el cáncer, encabeza la lista, con casi 25.000 visitas. Le sigue a cierta distancia la segunda entrega de la serie "No es ciencia, es publicidad disfrazada", recopilando un listado de despropósitos y mensajes engañosos del marketing alimentario. Y en tercer lugar está el post titulado "10 preguntas sobre la nueva pirámide nutricional de la SENC", en el que, con un poco de mala leche, pongo sobre la mesa algunas cuestiones que me sugiere la reciente propuesta dietética de esta asociación médica.

Por detrás de estos tres posts, los más populares de 2015 fueron los siguientes:

4. "Por qué, probablemente, cuanto menos pan comamos, mejor",
5. "Otra importante revisión recomienda no utilizar el colesterol como indicador de riesgo",
6. "¿Es importante el orden en el que comemos los alimentos?",
7. "Cómo hacer ejercicio de forma eficaz y eficiente",
8. "¿Hacer más comidas ayuda aadelgazra? Eñ metaanálisis",
9. "Últimos estudios sobre el desayuno" y
10. "El verdadero titular de estudio Anibes"

Además,  al blog y a un servidor este año nos han ocurrido un par de cosas relevantes. La primera es que en septiembre llegó a todas las librerías una versión revisada y actualizada del libro "Lo que dice la ciencia sobre dietas, alimentación y salud", en colaboración con Plataforma Editorial.



Y la segunda es que, por las mismas fechas, tuve la suerte de poder participar en el evento de divulgación científica Naukas 2015, dando una charla sobre los temas que se suelen tratar en este blog.

En definitiva, yo diría que 2015 ha sido un año fructífero e interesante, nutricionalmente hablando. Aunque también se me han quedado temas sen el tintero. Ha habido un par de proyectos que no han avanzado como a mí me gustaría, por falta de tiempo.

Respecto a los nuevos propósitos, les prometo que ya estoy trabajando en algunas sorpresas para 2016. Pero como las sorpresas no se cuentan...

¡Les deseo un feliz año nuevo y que disfruten trabajando por lograr sus sueños!

30 dic. 2015

"Adicción a la comida" entre niños y adolescentes


En varios post anteriores y, sobre todo, en El Cerebro Obeso, hablo del concepto de adicción a la comida, un enfoque que propone la existencia de paralelismos entre el abuso de sustancias como el tabaco o el alcohol y la ingesta excesiva de ciertos alimentos. Según una buena cantidad de expertos, hay indicios bastante sólidos e incluso pruebas más que relevantes para aceptar que algunos alimentos y hábitos alimentarios pueden estar detrás del desajuste del circuito de recompensa de nuestro cerebro, de forma similar a lo que ocurre con las sustancias consideradas como adictivas o con comportamientos que pueden llegar a ser compulsivos como el juego. Con sus peculiaridades y especificidades, pero con puntos en común que podrían ser un interesante y útil punto de partida para diseñar nuevas terapias y tratamientos para la lucha contra la obesidad.

Lo cierto es que el debate en la comunidad científica respecto a si la adicción a los alimentos existe o no se está alargando más de lo deseable y, en mi opinión, se están perdiendo unos preciosos años para investigar de verdad y de forma práctica una perspectiva que me parece especialmente prometedora. Viendo los estudios que se van publicando, parece que los científicos siguen estancados en intentar convencerse los unos a los otros de que la idea es aceptable o no, en lugar lanzarse a diseñar y probar nuevos ensayos y terapias.

22 dic. 2015

Lo que dicen los dietistas norteamericanos para adelgazar: muchas dietas pueden funcionar

No sé si es algo de conocimiento general, pero lo cierto es que en EEUU hay bastante diversidad de colectivos sanitarios relacionados con el problema de la obesidad. Algo parecido a lo que ocurre en otros países, como por ejemplo el nuestro. Y lo cierto es que no siempre están todos totalmente de acuerdo a la hora de sacar conclusiones y redactar directrices y recomendaciones, como expliqué en este post anterior en relación a las aportaciones que hicieron los dietistas norteamericanos para las próximas recomendaciones dietéticas oficiales, las Dietary Guidelines for Americans. Paradójicamente, los dietistas, no participan formalmente en su desarrollo, así que parece que no solo en España se cuecen habas.



Pues bien, se acaba de publicar el último documento de posicionamiento de este colectivo para el tratamiento de la obesidad en adultos, a través de la Academy of Nutrition and Dietetics, su asociación. El trabajo, "Position of the Academy of Nutrition and Dietetics: Interventions for the Treatment of Overweight and Obesity in Adults" (2015) pretende formalizar el consenso de estos profesionales sanitarios al respecto y se ha publicado en su revista oficial. El documento completo está totalmente accesible y debería ser una referencia especialmente relevante.

7 dic. 2015

Dietas bajas en carbohidratos vs bajas en grasas, nuevo metaanálisis

Parece que las dietas bajas en carbohidratos siguen siendo un tema que interesa tanto al público en general como a los científicos, ya que tras el metaanálisis publicado hace tan solo unas semanas sobre su efecto en el adelgazamiento y riesgo cardiovascular, acaba de publicarse en BJN otro metaanálisis centrado en este tipo de dietas.

Se trata de "Effects of low-carbohydrate diets v. low-fat diets on body weight and cardiovascular risk factors: a meta-analysis of randomised controlled trials" y es bastante interesante porque sus autores han revisado los ensayos de intervención comparando dietas bajas en carbohidratos y bajas en grasas, seleccionando aquellos en los que en la dieta lowcarb se ingería menos del 20% de la energía en forma de carbohidratos y con una duración de al menos seis meses.

Y estas son sus conclusiones finales:

2 dic. 2015

El ejercicio como medicina global

Tan solo unas líneas para informarles de la publicación de un interesante documento, Exercise as medicine – evidence for prescribing exercise as therapy in 26 different chronic diseases, una amplia revisión realizada por expertos daneses en la que se ha analizado el efecto del ejercicio y la actividad física en una importante cantidad de enfermedades crónicas diferentes. 

En concreto las siguientes:



30 nov. 2015

Energía de los alimentos y calorías

Todos sabemos que la alimentación es el recurso que utilizamos para obtener energía. Energía que hoy en día quizás sea excesiva, pero que es absolutamente necesaria para la vida. Aunque para los dietistas y para otros profesionales sanitarios el metabolismo energético es algo conocido, me atrevo a predecir que si hiciéramos una encuesta al respecto entre la población en general descubriríamos que la mayoría simplemente piensa que la energía es una propiedad intrínseca de los alimentos, que existe en su interior en forma de "calorías" y que somos capaces de "absorberlas" mediante los procesos de digestión. O algo así, ya que es eso lo que normalmente se explica y enseña.

Aunque las interpretaciones sencillas como esta a veces ayudan a comprender conceptos complejos, quizás en este caso tanta síntesis no sea demasiado positiva, ya que puede que esté alimentando una falsa simplificación del problema: la idea de que el sobrepeso se soluciona simplemente comiendo alimentos con menos calorías. Acompañado de una buena dosis de fuerza de voluntad, claro .

Sin embargo, como expliqué en esta charla de Naukas, es incorrecto y clínicamente poco útil considerar las calorías la causa original del sobrepeso. Ya he escrito anteriormente algún post sobre el tema, pero lo cierto es que al releerlos  me he dado cuenta de que no he respondido a algunas cuestiones fundamentales y básicas relacionadas con el propio proceso de la obtención de la energía. ¿Qué es realmente la energía de los alimentos? ¿Y exactamente cómo la extraemos?

23 nov. 2015

Tomate frito, marketing alimentario y salud

Hoy les traigo un caso práctico basado en una pequeña experiencia personal, con el que podrán comprobar que no es nada fácil conocer realmente las características de algunos productos alimenticios. Y también servirá para ver lo complicado que es a veces el marketing alimentario, contribuyendo bastante a esta confusión.

Resulta que el otro día, tras hacer una compra bastante apresurada, me puse a guardarla en la despensa y en ese momento me di cuenta de que había comprado dos frascos de tomate frito de la misma marca pero diferentes, sin haber sido consciente de ello.

17 nov. 2015

Grasas omega-6 y enfermedad cardiovascular: la revisión de Cochrane

Voy a intentar ser breve, claro y conciso en este post, ya que pretende tener naturaleza informativa. Así que lo plantearé de forma esquemática, casi telegráfica:

1. Durante las últimas décadas los ácidos grasos omega-6, aquellos sobre todo presentes en los aceites vegetales de semillas como el de girasol o maíz, se nos han vendido en todas las recomendaciones dietéticas oficiales como los sustitutos ideales a los ácidos grasos saturados para la prevención de enfermedad cardiovascular.

2. A las personas con supuesto riesgo cardiovascular (por ejemplo, con colesterol elevado) prioritariamente se les sigue dando la recomendación de sustituir las grasas saturadas (animales) por las poliinsaturadas (vegetales), que en la práctica normalmente se materializa en la ingesta sobre todo de ácidos grasos omega-6, por las razones indicadas en el punto anterior.

3. La gente de Cochrane acaba de publicar una de sus rigurosas revisiones sistemáticas sobre el tema, titulada "Omega 6 fatty acids for the primary prevention of cardiovascular disease" y las conclusiones de la misma han sido las siguientes:

16 nov. 2015

Frutos secos y enfermedad cardiovascular, más metaanálisis, más


Parece que fue ayer cuando publiqué un post con el último metaanálisis de Cochrane sobre los frutos secos y la prevencion de la enfermedad cardiovascular, en el que los investigadores concluyeron que no había evidencias para hacer afirmaciones fiables al respecto. De hecho, esto ocurrió hace unas pocas semanas, así que realmente podría decirse que fue casi ayer. Pero, para disfrute de los que somo forofos de estos temas, en algunos casos parece que unas pocas semanas es tiempo suficiente para que ocurran cosas interesantes.

En efecto, los frutos secos están de moda y los expertos no paran de publicar estudios sobre el tema. En este caso han sido dos metaanálisis, que han visto la luz prácticamente de forma simultánea.

Veamos cada uno de ellos, ya que son bastante diferentes.

10 nov. 2015

Lácteos enteros y nuevas recomendaciones dietéticas

Tengo que confesar que siento un aprecio especial por los lácteos enteros, lo cual probablemente me genera sesgos a su favor cuando son comparados con sus "primos" desnatados. La razón de esta actitud poco objetiva nace de mi fastidio por su infravaloración y por ser testigo de cómo nos los estamos perdiendo bastante absurdamente. Si quieren saber las evidencias que justifican estos pensamientos, les recomiendo leer este post , en el que hice un breve balance de la evidencia que hay sobre su relación con la salud.

Pues bien, dejándome llevar por estos sesgos, la publicación  hace unos días del estudio "Total and Full-Fat, but Not Low-Fat, Dairy Product Intakes are Inversely Associated with Metabolic Syndrome in Adults", me ha animado a volver a escribir un post sobre estos alimentos. Así que vamos allá.