Lo que dice la ciencia para adelgazar de forma fácil y saludable

20 jun. 2016

Aceites vegetales para freír y grasas trans

Hace unas semanas escribí un post sobre las cuestiones pendientes respecto a las grasas vegetales y su relación con la salus, en el enumeraba la gran cantidad de preguntas sin respuesta que todavía hay con este alimento. Pero hubo un asunto que no mencioné y que también tiene relevancia al hablar de los efectos perjudiciales de cocinar a altas temperaturas: la generación de grasas trans  que se producen en esas condiciones.

Gracias a Jorge Ruiz me he enterado de la publicación de un reciente estudio en el que se ha analizado precisamente este aspecto, el cambio en la composición de varios ácidos grasos al freír y calentar de forma larga y sucesiva, incluyendo el de los ácidos grasos trans, que son de especial interés por sus conocidos y bastante demostrados efectos negativos para la salud, como expliqué en este post. El trabajo es "Effect of heating/reheating of fats/oils, as used by Asian Indians, on trans fatty acid formation" (2016) y está centrado en el análisis del comportamiento de seis tipos de grasas utilizadas para cocinar habitualmente en la India, el país natal de los investigadores: los aceites refinados de soja, cacahuete, oliva y colza, el aceite de vanaspati (un tipo de aceite parcialmente hidrogenado), así como la mantequilla. En sus experimentos siguieron varias secuencias de calentamientos y recalentamientos y los usaron para freír, mientras iban tomando muestras y analizando la composición de ácidos grasos saturados, ácidos grasos insaturados y ácidos grasos trans.

Para el caso del uso en frituras, que es el que me parece más interesante, la secuencia que siguieron fue la siguiente, formada por 5 pasos y cuatro momentos de fritura:
  1. Calentar a 180ºC y mantenerlo durante media hora y freír. 
  2. Recalentarlo a 220ºC, mantenerlo media hora y freír.
  3. Dejar enfriar una hora.
  4. Recalentar a 180ºC y mantenerlo durante media hora y freír. 
  5. Recalentarlo a 220ºC, mantenerlo media hora y freír.
Y estos fueron los resultados de la variación de la composición de los ácidos grasos saturados, insaturados y trans, representados de forma gráfica:




Como pueden observar, el recalentamiento provoca una reducción de las grasas insaturadas y un aumento de las grasas saturadas y de las grasas trans en todos los casos. Respecto a estas últimas, que son las menos recomendables, yo destacaría varias cosas:
  1. El calentamiento de las grasas vegetales y mantequilla durante periodos largos aumenta su concentración de grasas trans, incluso en aquellas que no la contenían en frío.
  2. La presencia de grasas trans  es especialmente significativa en todos los casos a partir del tercer y cuarto recalentamiento. 
  3. El aceite de oliva parece ser el que mejor aguanta sin generar grasas trans hasta el segundo recalentamiento.
  4. Tras el enfriado y a partir del cuarto recalentamiento, la cantidad de grasas trans es bastante elevada y parecida en casi todos los casos.
  5. Los aceites parcialmente hidrogenados que ya tienen grasas trans de origen (en este caso, el de vanaspati, que se ve en el gráfico por encima de la escala del resto), muestran  un importante aumento de su cantidad con la temperatura. 
Les incluyo también el cuadro de composición de diversos tipos de aceite del post anterior, con varios de los aceites utilizados, por si quieren hacer sus análisis:


Es una pena que los investigadores no hayan hecho sus análisis más específicos, sobre todo respecto a diferentes ácidos grasos poliinsaturados: monoinsaturados, omega-3, omega-6 etc, la información hubiese sido aún más interesante.

16 jun. 2016

"Alimentos como drogas", mi colaboración en Next Door Publishers

"Le ruego que piense durante unos segundos en el alimento que más le gusta. El más sabroso, el que más disfruta comiendo. Imagínelo entrado en su boca, masticándolo lentamente, percibiendo su complejo aroma, tragándolo y percibiendo cómo su gusto se mantiene chispeante durante un buen rato. Piense en cómo disfrutaría con su intenso y placentero sabor. Tras estos instantes de regocijo imaginario, ¿es capaz de aguantar sin levantarse a buscarlo a la cocina o está dispuesto a movilizarse y actuar para conseguirlo? ¿Siente deseos intensos y casi imposibles de soportar? ¿Es una situación excepcional o le ocurre con frecuencia? ¿Con uno o con varios alimentos?"

Así da comienzo mi colaboración con Next Door Publishers, una interesantísima iniciativa para difundir y publicar contenidos de ciencia con estilo y calidad, liderada por Oihana Iturbide y Laura Morrón. Y para mí ha sido un placer y un honor aportar mi granito de arena en ese proyecto.

Pueden leer el artículo completo pinchando en este enlace o en la imagen inferior.


3 jun. 2016

Lo que opina Ioannidis sobre los estudios de nutrición

Para quienes no conozcan a John P. A. Ioannidis, les contaré que  es un profesor de Medicina y de Investigación en Salud y Política  y profesor de Estadística de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad de Stanford. Es muy conocido por sus investigaciones y trabajos sobre estudios científicos, en particular por el documento de 2005 Why Most Published Research Findings Are False" ("Por qué la mayoría de los resultados de investigaciones publicados son falsos"), que con mucha frecuencia citan los amigos de "lo alternativo" para desacreditar a la medicina tradicional o a los científicos en general (aunque no creo que la mayoría ni siquiera lo haya leído, y menos aún entendido e interpretado).

Que quede claro que Ioannidis es un autor de prestigio, con ideas y opiniones interesantes, con frecuencia incómodas, controvertidas o provocadoras. Y ha decido opinar específicamente respecto a la investigación sobre nutrición. En el último número de la revista The American Journal of Clinical Nutrition se incluye un editorial suyo titulado "Necesitamos más ensayos aleatorios sobre alimentación, preferentemente grandes, de largo plazo, y con resultados negativos", que les he traducido a continuación, prácticamente en su totalidad (solo he quitado una pequeña parte en la que enumera algunos estudios específicos publicados en ese número de la revista):

31 may. 2016

Llega "The Obese Brain"

Permítanme  contarles que mi libro, "El Cerebro Obeso", ya está disponible también en inglés: "The Obese Brain".

Con este proyecto quiero acercar la perspectiva neurobiológica de la obesidad, poco habitual y escasamente conocida, a todas aquellas personas de habla inglesa interesadas en el tema. El gran trabajo de traducción lo ha realizado Paul Trollope, que además de dominar prodigiosamente su profesión de traductor y profesor, es una persona con muchas inquietudes intelectuales. Ha sido un placer y un honor trabajar con él.

Además, de forma paralela a este libro, nace el blog con el mismo nombre, "The Obese Brain", en el que iré publicando artículos relacionados con la nutrición, la obesidad y el cerebro. La mayoría serán artículos seleccionados del blog en el que están leyendo estas líneas,  que trasladaré allí, convenientemente traducidos. Por lo que podría considerarse que será una especie de hermano gemelo menor más especializado.

El libro se puede adquirir en formato Kindle, epub,  pdf y papel (Amazon y Lulu). Los enlaces, el precio e instrucciones pueden encontrarlos en este enlace del mencionado blog.

Así que si conocen a alguien que le gusten estos temas, que no domine nuestro idioma y que prefiera la lengua de Shakespeare o que simplemente quiera practicar el inglés, este libro puede ser un buen recurso. O si ustedes mismos quieren colaborar con este proyecto, también pueden adquirir el libro, su ayuda será muy bienvenida y agradecida.

La emoción de otro objetivo cumplido.

Y ahora a por el siguiente...

13 may. 2016

The Biggest Loser, el concurso para adelgazar que cambió el metabolismo de sus concursantes

Hace unos días en New York Times publicó un extenso artículo sobre una situación que ilustra muy bien lo que hemos vivido durante las últimas décadas en torno a la pérdida de peso. Se tituló "After ‘The Biggest Loser,’ Their Bodies Fought to Regain Weight" ("Tras "The Biggest Loser", sus cuerpos lucharon por recuperar el peso perdido") y tuvo una gran repercusión mediática.

Antes de entrar en harina, conviene que describa un poco el contexto, sobre todo para los que, como yo, no estén muy al día sobre programas de la TV.

5 may. 2016

Aceites vegetales y salud, situación actual y cuestiones pendientes

Llevamos décadas escuchando que la versión saludable de las grasas dietéticas la aportan los aceites vegetales. Los argumentos principales siempre han girado en torno a los supuestos beneficios de la sustitución de los alimentos ricos en grasas saturadas (a menudo de origen animal) por los ricos en grasas insaturadas (frecuentemente de origen vegetal). Un mensaje que ha calado profundamente en la cultura dietética de nuestra generación.

El resultado de esta larga campaña ha sido más producción y más consumo de los aceites vegetales, como muestran los siguientes gráficos:

13 abr. 2016

Otro estudio (recuperado) no llega a resultados positivos para las grasas omega-6

Hace ya un par de años publiqué un post sobre un metaanálisis de 2013 en el que se analizó el efecto para la salud de la sustitución de las grasas saturadas por grasas vegetales, en concreto por grasas ricas en ácido linoleico (omega-6). Una parte interesante de aquella revisión era que los autores habían "rescatado" e incluido los datos de un antiguo estudio de intervención sobre ese tema, que se había perdido por razones no demasiado explicadas. Además, aquel metaanálisis tenía otro interés añadido, ya que no encontró beneficios a la intervención. Vamos, que reducir la grasas saturadas en favor de aceites como el de maíz o el de soja no parecía ser beneficioso para la salud cardiovascular ni para reducir la mortalidad. Algo que no coincide demasiado con lo que nos suelen contar.

Pues bien, la historia se acaba de repetir. Los mismos autores han vuelto a recuperar los datos de otro estudio similar, también de hace décadas, en el que se realizó una intervención de características parecidas con aceite de maíz y que se bautizó como Minnesota Coronary Experiment (MCE). Los resultados de esta nueva pesquisa se acaban de publicar en BMJ con el título "Re-evaluation of the traditional diet-heart hypothesis: analysis of recovered data from Minnesota Coronary Experiment (1968-73) (2016), en el que además de exponer los resultados de aquel estudio, han actualizado el metaanálisis, incorporando sus resultados.

11 abr. 2016

Tratamientos contra las adicciones para comer menos

En el libro El Cerebro Obeso dedico varios capítulos a explicar los paralelismos y similitudes entre las adicciones a sustancias como el tabaco, el alcohol, la cocaína o algunos medicamentos y el exceso de ingesta de alimentos. También en Naukas 2015 di una breve charla en la que intenté resumir algunas de estas ideas. Y en ambos casos expuse que, existiendo diferencias, también hay similitudes que empujan a pensar que ambas disciplinas podrían aprender la una de la otra. Especialmente creo que el tratamiento de la obesidad puede aprender del tratamiento de las adicciones, ya que hasta ahora prácticamente nos hemos limitado a aplicar el concepto de equilibrio energético y a restringir las calorías. Un enfoque que, vistos los resultados, es claramente insuficiente.

6 abr. 2016

No es ciencia, es publicidad disfrazada (III)

Tras la primera y la segunda, llega la tercera entrega de la serie de posts "No es ciencia, es publicidad disfrazada". Una irremediable sección en la que recopilo titulares y artículos sobre alimentación publicados en diarios y webs de noticias, con supuestos enfoques y contenidos científicos... pero que realmente no son más que marketing encubierto.

Vamos allá:

1 abr. 2016

Tendencias mundiales sobre obesidad, últimos datos

Tan solo unas líneas para anunciarles la publicación en The Lancet del último estudio sobre las estadísticas de la obesidad en el mundo desde 1975 a 2014, "Trends in adult body-mass index in 200 countries from 1975 to 2014: a pooled analysis of 1698 population-based measurement studies with 19,2 million participants" (2016). El documento es de libre acceso, así que les recomiendo pinchar en el enlace para leerlo completo.

Si prefieren un resumen, estas son las preocupantes conclusiones del mismo:

23 mar. 2016

¿Dejar de fumar realmente engorda?

El consenso sobre los beneficios de dejar de fumar es universal, ya que es probablemente el hábito que más muertes provoca  en los países mínimamente desarrollados (cinco millones anuales) y que más efectos negativos para la salud acarrea. Algunos estudios concluyen que los fumadores pueden reducir su esperanza de vida incluso más de diez años respecto a los no fumadores, y casi con toda probabilidad verán empeorar ostensiblemente su calidad de vida, sobre todo a las edades más avanzadas. Así que no voy a extenderme en detallar los indudables beneficios de abandonar su consumo.

Sin embargo, dejar de fumar es difícil, muy difícil, ya que la nicotina, junto con los diversos compuestos químicos que le acompañan, es muy adictiva. Pero, además de esta adicción, hay otras razones que suelen servir de argumento para no animarse a dejarlo. Una de estas razones es el miedo a engordar, ya que casi todo el mundo conoce a alguien que ha pasado por la experiencia y que posteriormente ha ganado unos cuantos kilos.

Pero ¿es cierto? ¿los estudios confirman que dejar de fumar engorda?

14 mar. 2016

Cómo se promueve en Google una alimentación saludable


Hace unos días la web de negocios Harvard Business Review publicó un artículo bastante alejado de su temática habitual ya que trataba sobre alimentación: "Cómo Google hizo más saludables los aperitivos en el trabajo". Dado que las iniciativas del gigante de internet siempre generan interés, sean del tema que sean, es de agradecer que en este caso haya estado centrada en la alimentación, un tema realmente relevante en relación con la salud y el sobrepeso, ya que gran cantidad de gente desarrolla y ejecuta gran parte de sus hábitos alimentarios también en su lugar de trabajo.

El artículo describe las iniciativas abordadas en Google para intentar mejorar los hábitos dietéticos de sus trabajadores, contadas por los expertos contratados para liderar el proyecto. Y como lo cuentan muy bien, a continuación les traduzco el texto original:

7 mar. 2016

Proteínas y saciedad, el metaanálisis

La idea de que las proteínas pueden ayudar a aumentar la saciedad está cada vez más ampliamente extendida, aunque es cierto que todavía la evidencia en su favor no es todo lo abundante que sería deseable. Tal y como conté en esta serie de posts sobre las proteínas, las pruebas parece que se inclinan en ese sentido, pero no todo el mundo acaba de verlo claro. Incluso la EFSA en su última revisión sobre el tema, hace tan solo un año, (tengo pendiente un post sobre ella) se ventiló el asunto considerando no relevante la proporción de macronutrientes en el control del peso corporal.

El último metaanálisis sobre las proteínas y su utilidad en el peso es especialmente interesante porque se ha publicado en la revista oficial de los dietistas norteamericanos, así que es de suponer que los revisores lo habrán mirado con lupa. Se trata de "The Effects of Increased Protein Intake on Fullness: A Meta-Analysis and Its Limitations" (2016) y destaca porque parece que sus autores han sido muy exigentes en la selección de los estudios. Según cuentan en el documento original, de las más de mil investigaciones identificadas en un primer momento, finalmente solamente han podido incluir en la revisión cinco de ellas. Las razones de esta amplia criba han sido los nueve requisitos que debían cumplir todos los estudios, sin excepción:

24 feb. 2016

Creatina: La EFSA aprueba una declaración favorable para fuerza muscular

La Autoridad Europea para la Seguridad Alimentaria (EFSA), a petición de la empresa de suplementos Alzchem,  acaba de publicar su resolución respecto a una solicitud sobre la creatina, uno de los suplementos más utilizados entre los aficionados a la musculación y el deporte. Y como para evitar interpretaciones paralelas o sesgadas lo mejor es recurrir a la fuente, a continuación les incluyo el resumen de las conclusiones, traducido del documento original de la EFSA:

22 feb. 2016

Nueva versión del cuestionario sobre adicción a la comida - YFAS

Como ya saben, la Yale Food Adiction Scale (YFAS) es el cuestionario más utilizado para evaluar el concepto de "adicción a la comida". Ya he hablado del mismo en este blog y en El cerebro Obeso doy detalles sobre su origen y su utilización, habiéndose desarrollado en base a los síntomas que se suelen identificar en el abuso de sustancias consideradas adictivas, como el tabaco o el alcohol, tomados del manual de referencia para el diagnóstico de trastornos mentales DSM. Sin embargo, la versión más utilizada hasta ahora ha sido la que se hizo en base a los contenidos del DSM en su cuarta edición, y resulta que este manual ya se actualizó a su quinta versión en el año 2013, dando lugar al DSM-V.

Pues bien, los autores de YFAS han actualizado por fin su cuestionario, teniendo en cuenta los cambios realizados en todos los listados de síntomas relacionados y formalizándolo mediante la publicación del estudio "Development of the Yale Food Addiction Scale Version 2.0". Y aunque tiene mucho en común con su versión anterior, trae alguna diferencia significativa.