Aunque ya he defendido en varias ocasiones a los frutos secos ante acusaciones como la de aportar demasiadas calorías y contribuir a la obesidad, tenía pendiente profundizar un poco en sus otras virtudes relacionadas con la salud.Por ejemplo, en lo que respecta su relación con la prevención de enfermedades cardiovasculares, la evidencia científica suele centrarse en estudios observacionales, en los que suelen salir también muy bien parados. Sin embargo, los estudios de intervención sobre este tema, mucho más fiables para deducir causa-efecto, son menos numerosos, especialmente utilizando indicadores de cierta fiabilidad y que vayan más allá de la típica medición del colesterol o los triglicéridos.

