Lo que dice la ciencia para adelgazar de forma fácil y saludable

23 abr. 2019

Alimentación complementaria tras la lactancia, últimas revisiones


Para los padres y madres menos experimentados, la fase en la que se empieza a dar al bebé alimentación complementaria tras el periodo de lactancia puede estar llena de dudas.¿Qué alimentos hay que priorizar? ¿En qué cantidad? ¿Con qué frecuencia? Lo normal y recomendable es que se sigan las directrices del pediatra, claro, aunque los más curiosos es posible que quieran conocer de primera mano lo que dice la evidencia sobre la alimentación durante este periodo tan concreto y especial de la vida de las personas, en el que se comienzan a ingerir alimentos diferentes a la leche materna o de fórmula.

Para poder hacer una evaluación de la situación actual respecto a la evidencia científica en este ámbito, se acaba de publicar en la revista de la Sociedad Norteamericana de Nutrición un suplemento especial sobre alimentación infantil y durante el embarazo, con una buena cantidad de artículos, a los que pueden acceder desde este enlace. El documento incluye las siguientes revisiones sistemáticas sobre la alimentación complementaria y su influencia en diversos aspectos relacionados con el crecimiento y la salud:


Como pueden apreciar, se contemplan los temas que más interés suelen generar: Tipología y cantidades de alimentos, así como su momento de introducción, y su influencia el desarrollo, crecimiento, estatus nutricional, salud ósea, y dermatitis y alergias.

Como todas las revisiones incluyen un resumen detallado y estructurado de sus resultados, he pensado que sería buena idea recopilarlos y traducirlos, para que puedan leerlos con facilidad.

Así que aquí tienen las conclusiones de las revisiones, una a una, planteadas en forma de preguntas y respuestas:

¿Cuál es la relación entre los tipos y las cantidades de alimentos durante la alimentación complementaria y el crecimiento, el tamaño y la composición corporal?
  • Hay evidencia moderada que indica que el consumo de más o menos carne frente al consumo de cereal fortificado con hierro durante un corto período de tiempo (aproximadamente 3 meses) durante el período de alimentación complementaria no influye de manera favorable o desfavorable en el crecimiento, el tamaño y/o la composición corporal. No hay pruebas suficientes para determinar una relación entre el consumo de carne y la incidencia de sobrepeso u obesidad. 
  • Hay evidencia moderada que sugiere que el consumo de alimentos complementarios con diferentes grasas y/o composición de ácidos grasos no influye de manera favorable o desfavorable en el crecimiento, el tamaño o la composición corporal. No hay pruebas suficientes para determinar una relación entre el consumo de alimentos complementarios con diferentes grasas y/o composición de ácidos grasos y/o la incidencia de sobrepeso u obesidad. 
  • Hay evidencia limitada que sugiere que el tipo o la cantidad de cereal administrado no influye de manera favorable o desfavorable en el crecimiento, el tamaño, la composición corporal y/o la incidencia de sobrepeso u obesidad.
  • Hay evidencia limitada que sugiere que el consumo de bebidas azucaradas durante el período de alimentación complementaria se asocia con un mayor riesgo de obesidad en la infancia, pero no se asocia con otras medidas de crecimiento, tamaño y composición corporal. 
  • Hay evidencia limitada que muestra una asociación positiva entre la ingesta de zumo y el peso infantil y el valor Z-IMC infantil. 
  • No se pudo llegar a una conclusión sobre la relación entre otros alimentos complementarios (verduras, frutas, productos lácteos y/o leche de vaca, productos a base de cereales, bebidas de leche y cereales, y/o categorías como "alimentos preparados") y el crecimiento, tamaño, composición corporal y/o incidencia de sobrepeso u obesidad. 
  • No se pudo llegar a una conclusión sobre la relación entre los distintos patrones dietéticos durante el período de alimentación complementaria y el crecimiento, el tamaño, la composición corporal y o la incidencia de desnutrición, sobrepeso u obesidad. 
¿Cuál es la relación entre el momento de introducción de  la alimentación complementaria y el crecimiento, el tamaño y la composición corporal?
  • Hay evidencia moderada que sugiere que la primera introducción de cualquier alimentación complementaria entre los 4 y 5 meses en comparación con los 6 meses de edad no se asocia con el estado del peso, la composición corporal, la circunferencia corporal, el peso o la longitud de los bebés sanos.
  • Hay evidencia limitada que sugiere que la introducción de alimentación complementaria antes de los 4 meses de edad podría estar asociada con mayores probabilidades de sobrepeso u obesidad.
  • No hay pruebas suficientes para determinar la relación entre la introducción de alimentación complementaria  a los 7 meses de edad o más sobre el crecimiento, el tamaño o la composición corporal.
¿Cuál es la relación entre el momento de la introducción de la alimentación complementaria  y los hitos del desarrollo?
  • No hubo pruebas suficientes para llegar a una conclusión sobre la relación entre el momento de la introducción de la alimentación complementaria y los hitos del desarrollo. 
¿Cuál es la relación entre los tipos y cantidades de la alimentación complementaria y los hitos de desarrollo?
  • No hubo pruebas suficientes para llegar a una conclusión sobre la relación entre los tipos y las cantidades de la alimentación complementaria y los hitos del desarrollo. 
¿Cuál es la relación entre el momento de introducción de la alimentación complementaria y el estado de los micronutrientes?
  • Hay evidencia moderada que sugiere que la introducción de alimentación complementaria  a los 4 meses de edad en comparación con los 6 meses de edad no ofrece ventajas o desventajas a largo plazo en términos de estado de hierro entre los bebés sanos que han sido amamantados o alimentados con fórmula fortificada con hierro. 
  • No hay pruebas suficientes para determinar la relación entre el momento de la introducción de la alimentación complementaria  y el estado del zinc, la vitamina D, la vitamina B-12, el folato o los ácidos grasos. (Grado: grado no asignable: zinc, vitamina D, vitamina B-12, ácido fólico y estado de los ácidos grasos)
¿Cuál es la relación entre los tipos y / o las cantidades de la alimentación complementaria y el estado de los micronutrientes?
  • Hay evidencia sólida que sugiere que consumir alimentos y bebidas complementarias que contienen cantidades sustanciales de hierro, como carnes o cereales fortificados con hierro, ayuda a mantener un estado adecuado de hierro o previene la deficiencia de hierro durante el primer año de vida entre los bebés con insuficiencia de reservas de hierro o lactantes amamantados que no están recibiendo el hierro adecuado de otra fuente. Sin embargo, el beneficio de estos tipos de alimentos y bebidas complementarios para bebés con suficientes reservas de hierro, como los que consumen fórmula infantil fortificada con hierro, es menos evidente.
  • No hay pruebas suficientes para determinar la relación entre otros tipos/cantidades de alimentos y bebidas complementarios que contienen cantidades menores de hierro, como frutas y verduras, y el estado del hierro.
  • Hay evidencia limitada que sugiere que el consumo de alimentos y bebidas complementarias que contienen cantidades sustanciales de zinc, como carnes o cereales fortificados con zinc, refuerza el estado del zinc durante el primer año de vida, en particular entre los bebés alimentados con leche materna que no reciben zinc adecuado de otra fuente. Sin embargo, el beneficio de estos tipos de alimentos complementarios para los bebés que consumen fórmula infantil fortificada es menos evidente.
  • Hay evidencia moderada que sugiere que el consumo de alimentos y bebidas complementarias con diferentes perfiles de ácidos grasos, particularmente los poliinsaturados de cadena larga, puede influir en el estado de los ácidos grasos.
  • Durante el segundo año de vida, aún se necesitan buenas fuentes de micronutrientes, pero hay pruebas limitadas para indicar qué tipos y cantidades de alimentos y bebidas complementarias se asocian con un estado adecuado de micronutrientes.
  • No hay pruebas suficientes para determinar la relación entre los tipos y las cantidades de alimentos y bebidas complementarios y la vitamina B-12, la vitamina D o el estado de folato.
¿Cuál es la relación entre el momento de introducción de la alimentación complementaria  y la salud ósea?
  • No se dispone de pruebas suficientes para extraer conclusiones sobre la relación entre el momento de introducción de la alimentación complementaria y la salud ósea. 
¿Cuál es la relación entre los tipos y / o cantidades de la alimentación complementaria y la salud ósea?
  • No se dispone de pruebas suficientes para extraer conclusiones sobre la relación entre los tipos y / o las cantidades de alimentos y bebidas complementarios consumidos y la salud ósea.
¿Cuál es la relación entre el momento de introducción de la alimentación complementaria y la alergia a los alimentos, la dermatitis atópica, el asma y la rinitis alérgica?
  • Hay evidencia moderada que sugiere que no existe una relación entre la edad a la que comienza la alimentación complementaria y el riesgo de desarrollar alergia a los alimentos, dermatitis atópica o asma durante la infancia.
  • No hay pruebas suficientes para determinar la relación entre la edad en que se introduce la alimentación complementaria y el riesgo de desarrollar rinitis alérgica durante la infancia.
¿Cuál es la relación entre los tipos y las cantidades de la alimentación complementaria y las alergias alimentarias, la dermatitis atópica, el asma y la rinitis alérgica?

Cacahuete, frutos secos, semillas:
  • Hay evidencia sólida que sugiere que la introducción de cacahuete en el primer año de vida (>4 meses de edad) puede reducir el riesgo de alergia alimentaria al cacahuete. Esta evidencia es más sólida para la introducción del cacahuete en los bebés con mayor riesgo (con dermatitis atópica grave o alergia al huevo) para prevenir la alergia al cacahuete, pero también es aplicable a los bebés con menor riesgo. Sin embargo, la evidencia para los frutos secos y las semillas de sésamo es limitada.
  • Hay evidencia limitada que sugiere que no hay una relación entre el consumo de cacahuete, frutos secos o semillas de sésamo durante el período de la alimentación complementaria y el riesgo de dermatitis atópica y asma.
  • No hay pruebas suficientes para determinar si existe una relación entre el consumo de cacahuetes, frutos secos o semillas durante la alimentación complementaria y rinitis alérgica.
Huevo:
  • Hay evidencia moderada que sugiere que la introducción del huevo en el primer año de vida (>4 meses de edad) puede reducir el riesgo de alergia alimentaria al huevo.
  • Hay evidencia limitada que sugiere que no existe una relación entre la edad de introducción del huevo y el riesgo de dermatitis atópica y asma.
  • No hay pruebas suficientes para determinar si existe una relación entre el consumo de huevo durante la alimentación complementaria y la rinitis alérgica.
Pescado:
  • Hay evidencia limitada que sugiere que la introducción de pescado en el primer año de vida (>4 meses de edad) puede reducir el riesgo de dermatitis atópica.
  • No hay pruebas suficientes para determinar si existe una relación entre el consumo de pescado durante la alimentación complementaria y el riesgo de alergia al pescado u otros alimentos, el asma o la rinitis alérgica. Tampoco hay pruebas suficientes para determinar si existe una relación entre el consumo de mariscos y el riesgo de alergia a los alimentos, dermatitis atópica, asma o rinitis alérgica.
Productos de leche de vaca:
  • Hay evidencia limitada que sugiere que no existe una relación entre la edad de introducción de los productos de leche de vaca, como el queso y el yogur, y el riesgo de alergia a los alimentos y la dermatitis atópica.
  • No hay pruebas suficientes para determinar si existe una relación entre el consumo de productos lácteos durante el período de la alimentación complementaria y el riesgo de asma o rinitis alérgica.
Trigo:
  • No hay pruebas suficientes para determinar si existe una relación entre el consumo de trigo durante el período de la alimentación complementaria y el riesgo de alergia a los alimentos, dermatitis atópica, asma o rinitis alérgica.
Soja:
  • No hay pruebas suficientes para determinar si existe una relación entre el consumo de soja durante el período de la alimentación complementaria y el riesgo de alergia a los alimentos, dermatitis atópica, asma o rinitis alérgica.
Alimentos y bebidas que no suelen producir alergias:
  • Hay evidencia limitada de estudios observacionales que sugiere que la introducción en el primer año de vida (> 4 meses de edad) de alimentos que no suelen producir alergias, como frutas, verduras y carne, no se asocia con riesgo de alergia alimentaria, dermatitis atópica, asma o rinitis alérgica.
Diversidad de la dieta y patrones dietéticos:
  • No hay pruebas suficientes para determinar una relación entre la diversidad de la dieta o los patrones dietéticos y el riesgo de alergia a los alimentos, dermatitis / eccema atópico, asma o rinitis alérgica.
Lo dicho, un resumen de la evidencia en tan solo unos párrafos. Con resultado que sugieren bastante flexibilidad a la hora de dar alimentos a los bebés, tanto respecto al momento de empezar, como a la tipología de alimentos que se pueden incluir. Porque, al menos de momento, hay pocas cosas sobre las que hay evidencia de cierta solidez.

Sin duda futuros estudios y revisiones nos ayudarán a ampliar nuestro conocimiento en este ámbito.

1 comentario:

  1. Interante ver la poca solidez de las evidencias, lo que, desde mi punto de vista es muy tranquilizador. No hay que marearse demasiado, y basta con ofrecer alimentos saludables, y evitar los peligros de atragantamiento.
    Especialmente curioso me parece como la evidencia, aunque no solida, nos indica que sería aconsejable introducir pronto alimentos potencialmente alergénicos, como el huevo, en lugar de retrasarlo, como ha sido la norma habitual.

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