Basta recordar las recomendaciones dietéticas que se hacían hace algunos años para entender por qué todavía hay bastante gente que tiene grabada la directriz en favor de las cinco o seis comidas diarias. Una directriz que se solía justificar con el argumento de "acelerar el metabolismo" o "evitar entrar en modo ahorro de energía". Y que, por razones obvias, gustaba mucho a la industria alimentaria.Por otro lado, las nuevas tendencias y modas dietéticas afines a enfoques evolutivos o paleo y las prácticas de ayuno intermitente se inclinan precisamente por la estrategia contraria, la reducción del número de comidas.
En este blog ya he publicado algún artículo en el que he resumido la evidencia existente sobre la relación existente entre el sobrepeso y la frecuencia de las comidas, y lo cierto es que no es amplia ni clara. Y desde luego no parece estar alineada con las antiguas recomendaciones favorables a un elevado número de ingestas.
Hace tan solo unos días se ha publicado una nueva revisión sistemática sobre el tema, así que vamos a conocer sus resultados, para saber en qué dirección se va acumulando la evidencia más reciente.






