Lo que dice la ciencia para adelgazar de forma fácil y saludable

14 mar. 2016

Cómo se promueve en Google una alimentación saludable


Hace unos días la web de negocios Harvard Business Review publicó un artículo bastante alejado de su temática habitual ya que trataba sobre alimentación: "Cómo Google hizo más saludables los aperitivos en el trabajo". Dado que las iniciativas del gigante de internet siempre generan interés, sean del tema que sean, es de agradecer que en este caso haya estado centrada en la alimentación, un tema realmente relevante en relación con la salud y el sobrepeso, ya que gran cantidad de gente desarrolla y ejecuta gran parte de sus hábitos alimentarios también en su lugar de trabajo.

El artículo describe las iniciativas abordadas en Google para intentar mejorar los hábitos dietéticos de sus trabajadores, contadas por los expertos contratados para liderar el proyecto. Y como lo cuentan muy bien, a continuación les traduzco el texto original:



"Los directivos necesitan formas sencillas y baratas para ayudar a los empleados a tomar decisiones saludables. Los efectos de la mala salud y la obesidad cuestan a las empresas estadounidenses 225 mil millones  de dólares cada año, según el CDC (...)

Las iniciativas para promover buenos hábitos a menudo fracasan porque se basan en métodos anticuados de compromiso, sobre todo centrados en proporcionar información. La economía conductual aporta bastante evidencia de que con la información rara vez se logran modificar los comportamientos o crear nuevos hábitos para una buena elección de alimentos. Decirle a la gente por qué y cómo mejorar su salud no suele lograr provocar cambios de comportamiento porque el comportamiento a menudo diverge de los propósitos. Esto es particularmente aplicable en la elección de alimentos, ya que nuestro autocontrol disminuye ante las dificultades, incluyendo cuando tenemos hambre. Y la necesidad de tomar decisiones muchas veces al día significa que no podemos dedicar muchos recursos de procesamiento en cada ocasión, por lo que nuestros comportamientos alimentarios tienden a ser instintivos y empujados por costumbres. Con una mejor comprensión de los factores que influyen en la elección - el contexto y la impulsividad, por ejemplo - las empresas pueden diseñar entornos que refuerzan las opciones saludables de los empleados, limitan posibles incumplimientos y ahorran en gastos de salud.

El Equipo de Alimentos Google y el Yale Center for Customer Insights han estudiado cómo la economía conductual puede mejorar las decisiones sobre salud de los empleados. Hemos llevado a cabo varios experimentos para entender cómo pequeños "trucos" pueden impulsar comportamientos hacia los resultados deseables y producir beneficios importantes. Para orientar estas intervenciones, se ha destilado lo que la ciencia  ha descubierto del comportamiento en "las cuatro P's del cambio de comportamiento":
  1. Proceso
  2. Persuasión
  3. Posibilidades
  4. Persona
Este planteamiento ayudó a estructurar una lista de estrategias para que la toma de decisiones saludables fuera más fácil y más atractiva y para que las elecciones poco saludables fueran algo más difícil y menos tentador. A continuación, presentamos un breve ejemplo de cada elemento de la intervención.

1. Proceso

Una de las principales contribuciones de la economía conductual a nuestra comprensión del cambio de comportamiento radica en la aplicación de pequeños impulsos en la "arquitectura de las decisiones", es decir, la presentación de opciones disponibles. Los pequeños cambios en el contexto de la elección pueden dirigir la atención hacia opciones más saludables o hacer esas opciones más fáciles de elegir. Por ejemplo:
  • El orden importa. La posición privilegiada en un escenario visual (como un buffet o menú), es la del primer elemento de un par o la del elemento central de un conjunto de tres. Las posiciones privilegiadas en un escenario auditivo (como una lista de platos del día que nos lee el camarero) son la primera y los últimos artículos.
  • Valores por Defecto: Debido a un sesgo hacia el status quo y hacia la comodidad de no tener que tomar decisiones, los valores "por defecto" suelen elegirse con mucha frecuencia. Pueden convertir "la mejor opción" en "la opción más fácil".
  • Accesibilidad: La gente tiende a comer alimentos que sean fáciles de ver o de fácil acceso.
Una pequeña diferencia en la accesibilidad puede tener un impacto importante en los aperitivos. Se utilizaron observadores en una de las grandes y ocupadas "Micrococinas" de Google, que son las salas de descanso llenas de bebidas y aperitivos gratuitos. Los observadores registraron el número de personas que bebieron o comieron algo. Un expendedor de bebidas estaba a 6,5 pies del bar y el otro a 17,5 pies. Cada expendedor tenía un refrigerador con bebidas frías y una unidad de preparación de bebidas calientes. El bar ofrece frutos secos, crackers, dulces, fruta, patatas fritas y galletas. Tras observar a más de 1.000 personas se observó que las que utilizaron el expendedor de bebidas cercano al bar eran 50% más propensas a tomar un aperitivo con su bebida. Para los hombres, el aumento estimado del consumo de calorías anual por el uso del expendedor de bebidas más cercano al bar se calculó que supondría aproximadamente una libra de grasa corporal por año, por cada taza de café diaria.

2.Persuasión

Las intervenciones persuasivas pueden hacer las opciones saludables más atractivas y las poco saludables menos atractivas, mediante un cuidadoso diseño del mensaje, desde el punto de vista del enfoque y valoración de las normas sociales. Estas son las formas menos invasivas y más baratas para empujar a la gente hacia mejores opciones. La clave está en comunicar el mensaje correcto, de la manera correcta, en el momento adecuado - cuando el individuo es más receptivo al mismo. Estos son los tres factores fundamentales:
  • Intensidad: Los mensajes intensos y las imágenes llaman la atención de la mente intuitiva, emocional. La intensidad (que generen placer o disgusto, por ejemplo) puede ayudar al instinto a hacer una mejor elección.
  • Comparaciones: El mensaje podría detallar las consecuencias o cuantificar los efectos del comportamiento. Por ejemplo, "Se necesitan dos horas para quemar las calorías de una lata de refresco". Los aspectos negativos puede ser más motivadores que los beneficios.
  • Momento de la verdad: El momento de la verdad es el momento y lugar en que la gente va a estar más receptiva a los mensajes persuasivos relacionados con el objetivo.
Aunque otro estudio había predicho que la publicidad sobre las tan poco apreciadas hortalizas no conseguiría que la gente las comiera más, nosotros nos encontramos con lo contrario. En una cafetería muy utilizada, donde los empleados de Google comían gratuitamente, promovimos una hortaliza poco popular (remolachas, nabos, calabazas, coles de Bruselas, o coliflor) como la "verdura del día", mostrado fotografías a todo color y datos objetivos y explicaciones junto a un plato que contenía dicho vegetal como ingrediente principal. Mediante la colocación de los carteles de la campaña en el momento de la verdad, junto al plato a la hora de comer - en lugar de, por ejemplo, enviar por correo electrónico un artículo sobre los beneficios para la salud de las verduras - aumentamos el número de empleados que probaron el plato en un 74% y aumentó las veces que cada persona se servía el mismo en un 64%.

3. Posibilidades

Las posibilidades se refieren al conjunto de opciones ofrecidas. Esta es la palanca más evidente para el cambio, pero con frecuencia se pasa por alto. Al cambiar las posibilidades hay que tener cuidado en mantener la libertad de elección, ya que las reacciones negativas contra el paternalismo podrían superar a los beneficios. Las opciones tentadoras pero no saludables podrían reducirse o hacerlas menos disponibles sin eliminarlas por completo.

Por ejemplo, se puede cambiar lo siguiente:
  • Surtido: La variedad es un poderoso estimulante del consumo: por lo general, más opciones significan más consumo, ya que las personas tienen tendencia a comer lo que tienen disponible. Sin embargo, el comportamiento se ve afectado por la percepción, no la realidad. Por ejemplo, la gente va a comer más M&Ms de un recipiente que contiene chocolatinas de muchos colores que de un recipiente que las contiene de un solo color - a pesar de que todos los M&Ms tienen el mismo sabor. Una forma de reducir el consumo es mediante la rotación de la variedad, por ejemplo, sirviendo un postre diferente cada día en lugar de cinco postres diferentes para toda la semana.
  • Acumulación: Para fomentar un comportamiento más saludable, las opciones saludables pueden emparejarse estratégicamente con otras opciones saludables, o incluso con opciones menos saludables.
  • Cantidad: La gente tiende a creer que una porción entera es la cantidad apropiada para comer. Reduciendo las porciones se puede influir en el consumo. En un experimento de campo en otra Micrococina de Google, nos centramos en el tema de aperitivos más populares: M&Ms. El autoservicio se realizaba mediante vasos de cuatro onzas; la mayoría de los empleados lo llenaban. Reemplazamos el sistema de servicio de M&Ms por paquetes pequeños y envueltos individualmente. Esta sencilla intervención redujo la porción promedio en un 58%, pasando de 308 a 130 calorías.
4. Persona

Con el proceso, la persuasión y las posibilidades se puede influir en el comportamiento en un contexto específico. Sin embargo, el comportamiento puede ser modificado sólo a través de la persona en un contexto a largo plazo y fuera del lugar de trabajo. Influir en el individuo es la palanca de cambio más desafiante. La mayoría de las iniciativas fallan al cambiar el comportamiento, incluso cuando tienen éxito en el cambio de actitudes y propósitos, porque el comportamiento a menudo se desvía de los propósitos. Así que la motivación no es suficiente, se necesitan herramientas. Unas pocas intervenciones bien diseñadas pueden ayudar a apoyar a la gente en mejorar sus buenos propósitos. Deberían incluir lo siguiente:
  • Objetivos: El establecimiento y seguimiento de los objetivos es una estrategia esencial para mejorar el comportamiento en el tiempo. Los objetivos deben ser personales, motivadores y medibles y apoyados con herramientas de ayuda a lo largo del camino.
  • Compromiso previo: La fuerza de voluntad es un recurso mental que se agota: cuando las personas están cansadas, hambrientas, estresadas o centradas en otra cosa, son menos propensos a realizar acciones que requieren fuerza de voluntad. La planificación y el compromiso previo - preplanificación de comidas saludables, por ejemplo - permiten la toma de decisiones razonada y ayudan a evitar decisiones impulsivas de las que luego uno se arrepiente.
  • Hábitos: La mayoría de nuestras acciones son automáticas, lo que significa que acostumbrarnos a comportamientos saludables es la forma ideal para mantenerlos. 
Se diseñó el siguiente experimento para ayudar a los empleados de Google a conseguir sus objetivos sobre hábitos alimenticios saludables: Se fijaron objetivos personales (cuerpo y dieta) y los voluntarios fueron asignados aleatoriamente a uno de tres posibles grupos. El primero recibió información sobre el vínculo entre la glucosa en sangre y el aumento de peso. El segundo tuvo acceso a herramientas para el uso de esa información: dispositivos de monitorización de la glucosa en sangre, hojas de datos y consejos sobre la medición de la glucosa, peso, índice de masa corporal y la composición corporal. El tercero fue el grupo de control, que no recibió ni información ni herramientas. Las encuestas semanales mostraron que los que habían recibido herramientas e información lograron los mayores avances en sus objetivos. Después de tres meses, no se identificaron diferencias en el logro de objetivos personales entre el grupo de información y el de control, pero entre los que habían recibido las herramientas, un 10% más reportó avanzar en sus metas corporales y un 27% más informó de la mejora en sus objetivos dietéticos. Al final del estudio, los del grupo de herramientas ratificaron que su elección de las opciones saludables era cada vez más habitual. La información no fue suficiente para facilitar el cambio, pero las herramientas y la medición convirtieron las decisiones saludables en decisiones sencillas.

El enfoque de "las 4 Ps" permitió al Equipo de Alimentos Google y el Yale Center for Customer Insights experimentar en la búsqueda de un camino propio y un programa integral para ayudar a los empleados a tomar mejores decisiones dieteticas en el trabajo y en casa. Nuestros resultados hasta el momento presentan una visión convincente de cómo los equipos de recursos humanos y de liderazgo pueden utilizar la economía conductual para mejorar la salud y el rendimiento de los empleados y reducir los costos relacionados con la salud en las empresas."

¿Qué les parece? A mí me parece una iniciativa bastante interesante, que puede servir de ejemplo para intervenciones a mayor escala. Me gustaría conocer muchos más detalles de la experiencia, así que esperemos que en el futuro podamos tener más datos y resultados de este proyecto.

3 comentarios:

  1. Es una experiencia muy buena que seguro merece un documental. Pero claro, se trata de las instalaciones de Google donde este tipo de experimentos en pro de la productividad (directamente asociada a la salud) está a la orden del día.
    Veo difícil que cualquier empresa "normal" realice pruebas así.
    El planteamiento del trabajo de los empleadores (Google, en este caso) incluye la experimentación y mejoras para que la productividad sea óptima y la salud y bienestar de los empleados, sobretodo en un área creativa, son necesarias.
    La patronal española está a años luz de estos planteamientos. Aquí se lleva el "hay que cobrar menos, jubilarse más tarde y desplazarse más quilómetros".
    Como digo, muy interesante per lejos de nuestra realidad.

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  2. Muy interesante! Gracias por compartir

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  3. Hola, excelente iniciativa, con mucha data para implementar. Que sirva de ejemplo. Gracias por compartir. Saludos!

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