Lo que dice la ciencia para adelgazar de forma fácil y saludable

23 mar. 2016

¿Dejar de fumar realmente engorda?

El consenso sobre los beneficios de dejar de fumar es universal, ya que es probablemente el hábito que más muertes provoca  en los países mínimamente desarrollados (cinco millones anuales) y que más efectos negativos para la salud acarrea. Algunos estudios concluyen que los fumadores pueden reducir su esperanza de vida incluso más de diez años respecto a los no fumadores, y casi con toda probabilidad verán empeorar ostensiblemente su calidad de vida, sobre todo a las edades más avanzadas. Así que no voy a extenderme en detallar los indudables beneficios de abandonar su consumo.

Sin embargo, dejar de fumar es difícil, muy difícil, ya que la nicotina, junto con los diversos compuestos químicos que le acompañan, es muy adictiva. Pero, además de esta adicción, hay otras razones que suelen servir de argumento para no animarse a dejarlo. Una de estas razones es el miedo a engordar, ya que casi todo el mundo conoce a alguien que ha pasado por la experiencia y que posteriormente ha ganado unos cuantos kilos.

Pero ¿es cierto? ¿los estudios confirman que dejar de fumar engorda?



Durante los últimos años se ha publicado una buena cantidad de estudios sobre el tema, que finalmente han permitido realizar un par de revisiones sistemáticas. El más reciente es "The association between quitting smoking and weight gain: a systemic review and meta-analysis of prospective cohort studies" (2015) y tras analizar 35 estudios y 65.000 personas que habían dejado de fumar, los autores concluyeron lo siguiente:

"La ganancia de peso media fue de 4,10 kg y el aumento del índice de masa corporal fue de 1,14 entre quienes dejaron de fumar. (...). Los análisis de subgrupos por región geográfica encontraron que la diferencia en la ganancia de peso era considerablemente mayor en los estudios de América del Norte comparados con los de Asia (...)"

Así que parece que dejar de fumar efectivamente engorda. Unos pocos años antes se había publicado otro metaanálisis, Weight gain in smokers after quitting cigarettes: meta-analysis (2012), incluyendo los datos de 62 estudios que analizaron hasta los 12 meses posteriores al abandono del hábito de fumar. Y las conclusiones fueron bastante parecidas a las más recientes:

"El dejar de fumar se asoció a un aumento medio de 4-5 kg de peso corporal después de 12 meses de abstinencia, y la mayor velocidad de ganancia de peso se produjo a los tres meses de dejar de fumar. La variación en el cambio de peso es importante, con alrededor del 16% de las personas mostrando pérdida de peso y un 13% una ganancia de más de 10 kg. (...) Las estimaciones de aumento de peso fueron similares para las personas que utilizaron diferentes tratamientos farmacológicos. Las estimaciones también fueron similares entre las personas especialmente preocupadas por el aumento de peso y los no preocupados."

Quiero destacar que esta revisión incluyó una serie de análisis segmentados bastante interesantes. Los autores agruparon a los sujetos en función de la variación de su peso tras dejar de fumar por categorías. Tres de ellas (>10kg, 5-10 kg y < 5 kg)  englobaban a de personas que engordaron y una a las que perdieron peso. Y la buena noticia es que unos cuantos no solo no engordaron, sino que incluso adelgazaron, como puede apreciarse en el gráfico siguiente:




Así que todavía hay esperanza, ya que no todo el mundo está abocado a ganar peso. En aproximadamente un 15% de personas ocurre exactamente lo contrario.

De cualqier forma, hay que dejar claro que el fumar no inmuniza contra el sobrepeso, ni mucho menos. De hecho, las estadísticas en este sentido presentan porcentajes de obesidad y sobrepeso muy similares a las de la población no fumadora. Pero alteraciones metabólicas mayores. Los fumadores desarrollan más resistencia a la insulina (e hiperinsulinemia compensatoria),  mayores niveles plasmáticos de triglicéridos y niveles más bajos de colesterol HDL (1, 2, 3).

Recientemente se ha publicado otra revisión bastante interesante, en la que se habla sobre las posibles razones que pueden estar detrás del fenómeno de engordar al dejar de fumar. Se trata de "Metabolic effects of smoking cessation", que ha visto la luz en la revista Nature Reviews Endocrinology.

Según se cuenta en la revisión, los procesos que asocian el hábito de fumar y el menor peso corporal son complejos; algunos de los mecanismos por los cuales la nicotina provoca la pérdida de peso pueden ser  "la estimulación directa de receptor de melanocortina 4 (MC4-R), que resulta en la reducción del consumo de alimentos y los niveles en sangre de leptina, así como el aumento de la estimulación del sistema nervioso simpático, generando un aumento de los niveles de adrenalina y noradrenalina y también lipólisis. (...) Se produce una reducción del apetito en el hipotálamo y un aumento del gasto de energía debido al aumento de la actividad locomotora, aumento de la termogénesis del tejido adiposo marrón, aumento de la expresión de las proteínas UCP1 y UCP3 en el tejido adiposo marrón y la alteración en la utilización de los sustratos de combustible. A nivel bioquímico, la pérdida de peso inducida por la nicotina parece ser resultado de la inactivación de la AMPK en el hipotálamo."


Las propuestas respecto a las razones por las que al dejar de fumar se engorda son variadas y probablemente todas ellas tienen alguna aportación, ya que nos encontramos ante un fenómeno complejo, como siempre que hablamos de sobrepeso. Por lo visto, la capacidad de la nicotina para suprimir el apetito se invierte (estudio) y también podría ocurrir que ante la falta de activación del circuito de recompensa del tabaco se busque una sensación de placer comiendo más alimentos altamente palatables (estudio), ya que  ambos hábitos involucran a áreas cerebrales comunes (estudio). Por ello, la nicotina puede ayudar a controlar algo mejor la alimentación compulsiva (estudio). Por otro lado, varios estudios han comprobado que dejar de fumar cambia la microbiota hacia una mayor proporción de firmicutes y actinobacterias y una menor proporción de bacteroidetes y proteobacterias (1, 2)

En definitiva, que dejar de fumar engorda y que por el momento no hay estrategias sólidamente probadas que sirvan para prevenir esta situación. Aunque probablemente no difieran demasiado de las que son necesarias para prevenir el sobrepeso en general. De cualquier forma, debe quedar muy claro que los beneficios de dejar de fumar superan por goleada los posibles inconvenientes del aumento de peso, como pueden comprobar en estos posts que escribí hace un tiempo.

Y si se preguntan por lo que dice la ciencia respecto a cuál es la mejor estrategia de abordar un proceso de este tipo, siento decirle que no hay una receta mágica ni una solución especialmente exitosa. Los sustitutos (parches, chicles...) y la farmacología ayudan un poco, pero tampoco hacen milagros (estudio). Evidentemente, las pseudoterapias no son más que un timo. Y ni siquiera hay pruebas claras respecto a si es mejor dejarlo de golpe o progresivamente (1, 2).

Pero insisto: merece la pena intentarlo. Las veces que haga falta. ¡Ánimo!

11 comentarios:

  1. «(...) y también podría ocurrir que ante la falta de activación del circuito de recompensa del tabaco se busque una sensación de placer comiendo más alimentos altamente palatables (...)»
    A medida que iba leyendo iba pensando cada vez más en esta posibilidad. La diferente respuesta entre norteamericanos y asiáticos podría deberse a factores genéticos, pero también a la disponibilidad de alimentos diferentes. Entonces un buen tratamiento para dejar de fumar debería incluir un abordaje dietético. Tal vez no se pueda evitar, pero sí minimizar el impacto, ¿no?

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    1. Buena apreciación, Antonio. Aunque la verdad es que no he encontrado evidencias sobre si es mejor abordar a la vez el dejar de fumar y de comer ciertos alimentos o hacerlo por etapas, para no "sufrir" demasiado, dejando primero de fumar y mejorando la alimentación posteriormente.

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  2. Yo Empezaría primero por Mejorar los hábitos de alimentación y actividad física adecuada (con el entrenamiento de la fuerza a la cabeza) y luego cuando esto este controlado y no resulte un carga encararía el tema de dejar de fumar... porque? Porque al hacerlo al revés la persona puede subir muchos kilos (lo he visto en varios casos) y después se les hace mas cuesta arriba cualquier otro cambio, sobre todo por un tema emocional. El que dejo de fumar y engordo se encuentra deprimido por el sacrificio que realizo y el estado en el que se encuentra...
    A

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    1. no debe ser sacrificio dejar de fumar ¿qué sacrificas? tu salud? tu dinero? tu energía? ahí está el error SE DEHA DE FUMAR MAL

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    2. No debe ser, pero para el que fuma lo es, yo deje de fumar hace 6 años y no fue un sacrificio grande porque estaba convencido de lo que hacia y porque lo hacia.

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    3. Dejar de fumar no es ningún sacrificio!!! Si dejas de fumar con ese pensamiento estás condenado al fracaso... La clave para dejar de fumar es entender que fumar no te aporta absolutamente NADA y que al dejarlo te estas haciendo el mejor de los regalos... Estarías haciendo un sacrificio al librarte de una gripe o otra enfermedad? Seguro que no... Pues con el tabaquismo es lo mismo y hay que considerarlo como lo que es... UNA ENFERMEDAD

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  3. Porque no contás cuando la "ciencia" que tanto te gusta, recomendaba el consumo de cigarrillos y usaba médicos en sus comerciales
    http://medicablogs.diariomedico.com/dolorespenasmaure/2010/10/21/cuando-los-medicos-recomendaban-el-consumo-de-cigarrillos-1920-1950/
    https://www.youtube.com/watch?v=jv_wag0XqT4
    Centineliebers atacando en 3..2..1..

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    1. Ha habido y hay muchos despropósitos en nombre de la ciencia, también en alimentación:
      http://loquedicelacienciaparadelgazar.blogspot.com/search?q=no+es+ciencia%2C+es+publicidad+disfrazada
      Pero los despropósitos los cometen las personas, no la ciencia, personas egoístas y que solo miran por sus intereses.

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    2. La ciencia siempre ha mostrado pruebas contra el tabaco y la comunidad científica en general siempre ha estado en contra del tabaco:
      http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1580789/
      http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1620679/
      Pero el dinero lo pudre todo, algunos científicos incluidos.

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  4. Dejé de fumar hace 5 años 100% convencida de que aunque engordara no recaería en el cigarrillo (fumaba más de 25 cigarros diarios!) Engordé bastante pero al día de hoy peso exactamente lo mismo que antes de dejarlo porque luego de un tiempo cambié mis hábitos alimenticios por lo que mi salud se ha beneficiado por todos lados. De verdad vale la pena!

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  5. Dejé de fumar hace 3 meses y engordé 13kg espero poder bajarlos estoy en tratamiento en nutrición pero no hay caso, me dan carne sin grasa, cerdo, pescado y pollo y muchas verduras y frutas

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