Lo que dice la ciencia para adelgazar de forma fácil y saludable

3 may. 2017

Adicción al ejercicio



Hoy en día es fácil leer sobre adicciones a todo tipo de cosas, que van mucho más allá de las sustancias como el tabaco o el alcohol. El sexo, el móvil, los videojuegos, las redes sociales...  En este blog hemos hablado también en varias ocasiones sobre la adicción a la comida y de la controversia que existe en torno a este concepto, un tema sobre el que se profundiza en El Cerebro Obeso y que, en mi opinión,  puede ser una perspectiva con potencial para diseñar futuros tratamientos contra el sobrepeso.

Quizás estemos sobreutilizando el concepto, intentando aplicarlo a veces a ámbitos en los que realmente no es demasiado útil, aunque hay situaciones en las que puede resultar clínicamente interesante. Hace unos días se publicó en la revista British Medical Journal (BMJ) un artículo sobre otra posible adicción de la que también se habla hace tiempo, la adicción al ejercicio. El trabajo, "Addiction to exercise" (2017), era un texto dirigido a profesionales sanitarios (que se incluyó en la sección de práctica clínica de la revista) y que aportaba unas cuantas explicaciones básicas sobre el tema. E incluso alguna herramienta para su diagnóstico.



A continuación pueden leerlo traducido:

"El ejercicio tiene numerosos beneficios para la salud y generalmente se considera un comportamiento positivo, por lo que los pacientes y los médicos pueden pasar por alto el riesgo del ejercicio excesivo y la adicción. 

Este artículo explora cómo los profesionales de la salud pueden reconocer y comprender los riesgos de la adicción primaria al ejercicio. (...) 

Las personas con adicción al ejercicio experimentan pérdida de control, de forma que se practica en exceso y se convierte en una obligación. Aunque la adicción al ejercicio no está clasificada oficialmente como un trastorno de salud mental, se caracteriza por efectos negativos similares a los de otras adicciones en la salud emocional y social. La adicción primaria al ejercicio es distinta a la práctica excesiva del ejercicio que se da en personas con trastornos alimentarios (también conocida como adicción secundaria al ejercicio), en las que el ejercicio es un medio para controlar el peso.

No existen estimaciones de prevalencia de la adicción al ejercicio entre la población general. Debido a la falta de investigación rigurosa, los criterios diagnósticos no están bien definidos ni validados. Algunos estudios observacionales muestran que los síntomas están presentes en el 0,3-0,5% de la población general y en el 1,9-3,2% de los que practican ejercicio regularmente.

Los estudios basados ​​en cuestionarios identifican varios factores de riesgo. Se ha observado una relación positiva con otras adicciones conductuales, como la adicción a las compras y la adicción a internet.  Las personas que se identifican como practicantes de ejercicio y tienen baja autoestima presentan mayor riesgo. Los individuos con tendencias a sufrir ansiedad, impulsividad y extroversión tienen también un mayor riesgo. 

Tanto los hombres como las mujeres presentan riesgos, pero en los hombres es más a menudo hacia la adicción primaria al ejercicio y en las mujeres hacia la adicción secundaria. Los estudios revelan que el riesgo de adicción al ejercicio varía según el tipo de actividad física, con una incidencia que llega hasta el 25% en corredores y el 30% en triatletas.

Las personas que practican grandes cantidades de ejercicio pueden reportar lesiones por exceso (como fracturas y tendinopatía), anemia, amenorrea u otros síntomas de disfunción endocrina, metabólica o inmune. Se pueden reportar indicadores de sobreentrenamiento, como disminuciones inexplicables en el rendimiento, fatiga persistente y trastornos del sueño.

Los pacientes pueden continuar entrenando a pesar de sufrir una lesión o enfermedad y renunciar a ejercer sus obligaciones sociales, profesionales y familiares. Pueden mostrar síntomas de abstinencia cuando se altera o interrumpe su horario de ejercicio, tales como incapacidad para dormir y concentrarse, inquietud, ansiedad, tristeza o irritabilidad. Los síntomas pueden exacerbarse cuando se pide a los pacientes que limiten o se abstengan de hacer ejercicio (como durante la recuperación de una lesión).

La adicción al ejercicio no debe confundirse con un alto nivel de compromiso con una actividad física o un hábito saludable. Las lesiones por exceso y el sobreentrenamiento ocurren regularmente en atletas ambiciosos pero no adictos, en los que el deseo intrínseco de hacer ejercicio está bajo control y no provoca trastornos emocionales, sociales u ocupacionales.

El diagnóstico se basa en el juicio clínico. Para ayudar, los médicos pueden examinar a los pacientes para entender los factores motivadores detrás de su régimen de entrenamiento, su conexión emocional con el ejercicio y cómo influye en otros aspectos de su vida. (...)

Si el paciente es reacio a tomar tiempo libre de ejercicio, demuestra frustración e irritabilidad cuando se le aconseja reducirlo, lo practica en el camino del trabajo o entre las relaciones personales, o si revela haber intentado reducir el ejercicio, pero ha fallado en repetidas ocasiones, es probable que exista adicción al ejercicio.

Existen herramientas validadas para evaluar el riesgo de adicción al ejercicio y la gravedad de los síntomas. Estas escalas son para cribado, más que para diagnóstico. Por ejemplo, el Inventario de Adicción al Ejercicio es una breve herramienta de seis ítems que evalúa la importancia, la modificación del estado de ánimo, la tolerancia, los síntomas de abstinencia, los conflictos y la recaída: (fuente en español).

Estos serían los ítems:
  1. El ejercicio es la cosa más importante de mi vida .
  2. Han surgido conflictos con mi pareja y/o familia relacionados con la cantidad de ejercicio que realizo.
  3. Uso el ejercicio como una forma de cambiar mi estado de ánimo.
  4. Con el tiempo he aumentado la cantidad de ejercicio que hago en cada sesión.
  5. Si tengo que faltar a una sesión de ejercicio físico, me siento de mal humor e irritable.
  6. Si reduzco la cantidad de ejercicio que hago y después comienzo de nuevo, siempre termino haciendo tanto ejercicio como hacía antes.
Puntuación: 1 = muy en desacuerdo; 2 = en desacuerdo; 3 = ni de acuerdo ni en desacuerdo; 4 = de acuerdo; 5 = totalmente de acuerdo

Evaluación:
  • ≥24 (de 30) la persona está riesgo de adicción al ejercicio y debe ser dirigida a un especialista apropiado
  • 13-23 persona potencialmente sintomática
  • 0-12 persona asintomática
La literatura sobre el tratamiento de la adicción al ejercicio es escasa. Como con la mayoría de las adicciones conductuales, se recomiendan la terapia cognitivo-conductual  y la terapia dialéctico-conductual  para reestructurar las creencias sobre el ejercicio y para gestionar trastornos del estado de ánimo. El objetivo de la terapia no es evitar que el paciente deje de entrenar, sino ayudarle a reconocer el comportamiento adictivo y a reducir la rigidez de la rutina del ejercicio. La identificación temprana puede permitir una gestión antes de que el ejercicio compulsivo conduzca a un trastorno alimentario o a patologías físicas asociadas con el ejercicio excesivo, tales como lesiones, disritmias y fibrosis miocárdica u osteoporosis. (...)

Además de informar al paciente sobre los riesgos, se puede comentar la cantidad adecuada de ejercicio relacionada con beneficios en la salud, basándose en las directrices establecidas por las entidades oficiales correspondientes.

Puede trabajar con el paciente para establecer objetivos metas "SMART" (específicas, mensurables, realizables, enfocadas en los resultados y oportunas) para el ejercicio diario. Aunque los objetivos en la adicción al ejercicio han sido poco estudiados, los objetivos SMART pueden funcionar como parte de un plan personalizado con la colaboración entre el proveedor de atención médica y el paciente, con visitas de seguimiento para hacer seguimiento del progreso. Además, los pacientes pueden encontrar beneficioso trabajar con profesionales de la actividad física y psicoterapeutas para diseñar un régimen de entrenamiento apropiado y volver a aprender a basarse en las sensaciones internas, como el dolor y la fatiga, para diferenciar entre entrenamiento adecuado versus excesivo y motivadores saludables versus insalubres, como la comparación con otros.

Para los atletas de competición, conozca las demandas físicas y los volúmenes de entrenamiento altos requeridos para el éxito en el deporte, pero explique cómo la fatiga por ejercicio excesivo conduce a una reducción del rendimiento. Puede hablar de la situación con su coach y el personal relacionado (tales como entrenadores y fisioterapeutas) de modo que estas personas puedan jugar un papel activo a la hora de apoyarles a regular su régimen de ejercicio.

Puede recurrir a un traumatólogo u ortopedista si un paciente presenta lesiones por exceso de ejercicio o involucrar a un dietista si el paciente está preocupado por su peso. Considere remitir a un psicólogo, psiquiatra o trabajador social entrenado en el manejo de pacientes con adicciones conductuales si se observan trastornos emocionales e interpersonales."

Para los más interesados y con ganas de profundizar sobre el tema, en el artículo original pueden encontrar todas las referencias incluidas.

1 comentario:

  1. Muy bueno Centinel, en mi opinión de los mejores artículos.
    Aunque todo esto ya se sabe desde haces tiempo, hasta que no lo vemos escrito en un papel o que un médico te lo dice, no lo aceptas. Y aun así, todavía habrá gente que lo niegue.
    También digo otra cosa, y es que en los tiempos que corren, la sociedad, y muy especialmente los medios de comunicación con su aparato publicitario y el consumismo terrible que existe, inducen a que seas adicto al deporte. Con eso, más los complejos personales de cada uno, ya están servidos los trastornos de adicción al deporte. Veremos cuanto tardan en tramitar bajas laborales por esto...

    A más de uno le vendría bien este articulo...

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