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18 may. 2015

Aportaciones de los dietistas norteamericanos a las Dietary Guidelines 2015: La clave está en la grasa

Como ya he comentado en algún otro post, este año toca renovar las influyentes y populares Dietary Guidelines for Americans, para así cumplir su ciclo de actualización establecido, que desde su creación es de cinco años. Probablemente hasta dentro de unos meses no podamos conocerlas, pero poco a poco nos vamos enterando de los trabajos previos, que después se utilizarán como base para la redacción de las directrices finales.

Probablemente el más importante de estos trabajos es "Scientific Report of the 2015 Dietary Guidelines Advisory Committee", un extenso y detallado documento (accesible completo desde este enlace) que describe la última revisión que los expertos han hecho de la más reciente evidencia científica sobre la influencia en la salud de los nutrientes y los patrones alimentarios. Este extenso trabajo - que como era de esperar ha sido intensamente alabado y criticado - aporta en sus casi 600 paginas unas conclusiones que sin duda influirán poderosamente en el documento final.

Tras hacer una primera lectura rápida del mismo, creo que no trae demasiadas sorpresas, ya que por un lado encuentra beneficios al consumo de vegetales, alimentos integrales, lácteos desnatados y legumbres y por otro critica sin miramientos a los azúcares añadidos y los cereales refinados. Tampoco es demasiado benevolente con la carne roja, pero en cambio se inclina por indultar al colesterol dietético y, por ende, a los sabrosos huevos. Si desean algo más de información sin necesidad de tragarse todo el documento en inglés, pueden visitar este post que Juan Revenga escribió al respecto hace unas semanas.

Como ya he comentado, en base a este documento los expertos elaborarán durante los próximos meses las Dietary Guidelines for Americans 2015, pero previamente el protocolo exige darlo a conocer y dar la posibilidad de hacer aportaciones a diferentes grupos de interés . Es lo que se suele llamar "Public Comment", un mecanismo importante (y poco utilizado en España, todo sea dicho) para fomentar la participación a todos los niveles y para evitar el oscurantismo y que queden temas pendientes. Por lo que voy leyendo desde diversas fuentes, las aportaciones realizadas antes del 9 de mayo, fecha en la que finalizaba el plazo, han sido numerosas (¡rozando las 30.000!) y de todo tipo. Pero gracias a una amiga tuitera, he conocido las de un grupo especialmente relevante, los dietistas norteamericanos, representados por su asociación principal la "Academy of Nutrition and Dietetics".



Conviene señalar que las recomendaciones dietéticas norteamericanas no las hacen dietistas, sino expertos del Departamento de Agricultura (USDA) junto con el apoyo del de salud (HHS). Así que es especialmente interesante conocer su opinión sobre al trabajo realizado hasta el momento, opinión que se formalizó el pasado 8 de mayo en su web  y que incluye puntualizaciones y matizaciones de bastante calado.


Les recomiendo fervientemente leerlas completas en este enlace. Pero para los que no se defienden con el inglés o prefieren los resúmenes, les he extraído unos cuantos párrafos relacionados con patrones alimentarios y alimentos concretos (carne roja, sal, huevos y grasas saturadas), que son especialmente interesantes. Aquí tienen algunas sugerencias de los dietistas norteamericanos a los autores de las Dietary Guidelines 2015 tras leer las conclusiones del Scientific Report of the 2015 Dietary Guidelines Advisory Committee:

"La Academia insta a HHS y el USDA a aclarar los aspectos del informe que han recibido gran cantidad de atención, especialmente la recomendación de que "la población de EEUU debe ser animada a seguir patrones dietéticos ricos en verduras, frutas, cereales integrales, pescado, legumbres y frutos secos; moderados en lácteos bajos en grasas y alcohol; más reducidos en carne roja y procesada; y  bajos en alimentos con azúcar y cereales refinados". La Academia no interpretó que estas recomendaciones pretendiesen calificar como "no saludable" la carne roja u obviar su papel como fuente de proteínas y nutrientes importantes, tales como el hierro. (...). ... los datos de consumo de carne roja sugieren que los adultos estadounidenses en promedio comen casi tanta carne roja por semana como se recomienda para la carne, las aves  y huevos juntos. En otras palabras, la recomendación  es consistente con los patrones que se recomiendan desde USDA, que sugieren que (a) el consumo de carne roja supera las recomendaciones para la mayoría de los subgrupos y (b) que la aportación de proteínas debería hacerse en mayor medida a partir de pescado, legumbres y frutos secos"

"Hay una clara y creciente falta de consenso científico respecto a hacer una recomendación única respecto al consumo de sodio (sal) para todos los estadounidenses, ya que cada vez hay mayor evidencia de que los niveles de ingesta de sodio muy bajos realmente están asociados con un aumento de la mortalidad de individuos sanos. La Academia alienta a HHS y el USDA a redactar cuidadosamente las Dietary Guidelines 2015 a la luz de estos resultados, al tiempo que reconoce la necesidad real de un subconjunto de la población de conocer y acatar la recomendación de ingerir poco sodio".

"La Academia apoya la decisión de no continuar con la recomendación de limitar la ingesta de colesterol a no más de 300 mg / día, ya que la evidencia disponible no muestra relación apreciable entre el consumo de colesterol de la dieta y el colesterol sérico."

"...la Academia sugiere que HHS y USDA realicen una revisión orientada a restar importancia a las grasas saturadas como nutriente sobre el que preocuparse. Aunque la cantidad de investigaciones que vinculan el consumo de grasa saturada a la modulación de LDL y otras concentraciones de lipoproteínas circulantes es significativa, esta evidencia es esencialmente irrelevante para la cuestión de la relación entre la dieta y el riesgo de enfermedad cardiovascular (...) El propio documento de posicionamiento de la Academia de manera similar concluyó que, "a pesar de la influencia documentada de grasas saturadas en los marcadores de enfermedad cardiovascular, el efecto de la ingesta de grasas saturadas los indicadores finales de la enfermedad no está clara." (...)  La evidencia muestra que los cambios en el colesterol LDL y HDL inducidos por la dieta no se puede suponer que den lugar a los cambios esperados en el riesgo real de la enfermedad cardiovascular, y por lo tanto debe evitarse el utilizar las lipoproteínas como indicador al analizar el impacto de la dieta en la salud cardiovascular."

"Felicitamos al comité por el examen minucioso y preciso de la mejor evidencia actual en relación con las evidencias relativas a las grasas dietéticas y las enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, nos preocupa que realmente la evidencia no conduce a la conclusión de que para un mayor beneficio para la salud las grasas saturadas deberían sustituirse por grasas poliinsaturadas. (...) El aumento de la ingesta de carbohidratos se asocia a un aumento del riesgo de enfermedad cardiovascular, pero no el aumento de la ingesta de grasas saturadas. Además, diversos estudios han estimado el impacto de las grasas saturadas en este tema como cercano a cero.(...) Por lo tanto, parece que las pruebas resumidas por el comité sugieren que la recomendación más adecuada para la reducción en la enfermedad cardiovascular sería una reducción en la ingesta de carbohidratos, siendo sustituidos por grasas poliinsaturadas. Esta recomendación también ayudaría en la creación de un mensaje global centrado en los beneficios de la disminución de los azúcares añadidos en la dieta para reducir las enfermedades cardiovasculares, la obesidad y la diabetes tipo 2 (..)"

Como pueden observar, la más destacable de todas estas sugerencias es la referida a las grasas, ya que los dietistas norteamericanos podría decirse que recomiendan "dejar en paz" a las grasas saturadas y centrarse en otra estrategia: sustituir los carbohidratos poco recomendables (como por ejemplo azúcares añadidos) por ácidos grasos poliinsaturados. Algo que no tiene precedentes en una recomendación oficial, que yo sepa.

Por cierto, me apetece recordar lo que un servidor lleva tiempo divulgando sobre esos mismos temas y que pueden leer en los siguientes enlaces: Colesterol, grasas saturadas y sal. En efecto, todo muy coincidente con lo que sugieren los dietistas norteamericanos.

De cualquier forma, si usted es un profesional (o forofo) de estos temas, le recomiendo leer el documento completo, ya que también se hacen comentarios relacionados con el uso de estudios observacionales en la investigación, con la metodología de las revisiones científicas y con otros factores obesogénicos, como la disponibilidad de alimentos y el comer fuera de casa.

La verdad es que la cosa se pone interesante. Sin duda las Dietary Guidelines for Americans 2015 darán mucho que hablar.

2 comentarios:

  1. Lo de sugerir los lacteos desnatados no coincide mucho con lo dicho hasta ahora en este blog

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    1. Así es. Un error, en mi opinión. espero escribir un post al respecto. Resumiendo, se debe a que se ha hecho la evaluación en base a "patrones alimentarios" en lugar de en base a alimentos concretos. Utilizando ese tipo de estudios los lácteos enteros con frecuencia van acompañados de "malas compañías", como los cereales refinados o la bollería, y los desnatados siempre de "buenas compañías", como vegetales y frutas.

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