Lo que dice la ciencia para adelgazar de forma fácil y saludable

27 may. 2015

Defendiendo la existencia de la adicción a los alimentos


Quienes hayan leído "El Cerebro Obeso" saben que dedico una parte del mismo a hablar del concepto de "adicción a los alimentos" y su posible utilidad para explicar la epidemia de obesidad, así como su potencial clínico para diseñar estrategias para combatirla. Tras analizar puntos y evidencias a favor y en contra, expongo que es una hipótesis interesante y atractiva, pero también por el momento bastante controvertida, ya que en opinión de algunos expertos no hay suficientes pruebas que la sustenten y tiene demasiados agujeros como para considerarla algo serio.

Personalmente, tras la revisión que hice de estudios y artículos sobre el tema al preparar el libro, me parece que a pesar de que todavía hay mucho por investigar y aunque existen diferencias respecto a las adicciones más habituales y conocidas, este concepto puede ser una herramienta útil. Pienso que merece a pena estudiarlo en profundidad, ya que podría dar lugar a nuevas y eficaces armas para esta dura batalla contra sobrepeso.

La verdad es que las publicaciones no son muy numerosas, pero poco a poco aumenta su presencia en Pubmed y compañía y de vez en cuando llega alguna que resume un poco la situación, desde una u otra perspectiva. Por ejemplo, hace unos días - supongo que intentando contrarrestar algunos recientes artículos algo escépticos - especialistas norteamericanos publicaron en la revista del American College of Nutrition el artículo "Clearing the Confusion around Processed Food Addiction". En el texto, bastante breve y conciso, los expertos intentaron contra-argumentar las críticas más habituales que suelen hacerse a la teoría de la adicción a los alimentos.



He extraído y traducido libremente una buena parte de dicho artículo, que pongo a su disposición a continuación (he quitado todas las referencias a estudios, que son bastantes, para facilitar la lectura). Les adelanto que los autores son claros defensores de este concepto, así que el texto está bastante sesgado, pero es un ejemplo muy didáctico que sirve para hacerse una idea del "estado del arte" y para ilustrar la controversia y situación actual.

Aquí lo tienen:

Aclarando la confusión en torno a la adicción a los alimentos procesados

La adicción a los alimentos es un término cada vez más común en el vocabulario clinico, pero la controversia respecto a su significado es creciente. En este artículo ofrecemos dos posibles razones de la controversia. La adicción a los alimentos procesados como trastorno por consumo de sustancias se suele confundir con un trastorno del comportamiento. Además, la adicción a la comida procesada es el resultado de una epidemia de adicción provocada, no un subproducto accidental de entornos occidentales.

Posteriormente, examinamos los conceptos erróneos comunes sobre la adicción a los alimentos y proporcionamos vías de consenso.

Hay ventajas en la aceptación de la adicción a los alimentos procesados ​​como un trastorno por uso de sustancias, con una etiología similar a la del tabaco. Si estos conceptos se aceptasen entre investigadores y practicantes, llevaría a considerar a los alimentos procesados ​​como sustancias de las que se abusa. Esta aceptación general abriría la puerta a protocolos de abstinencia basados en tratamientos clásicos de sustancias adictivas y a medidas de control a través de políticas públicas, tales como impuestos especiales y límites a la publicidad y la disponibilidad, especialmente entre los más jóvenes.

La adicción a los alimentos como una adicción a sustancias

Parte de la controversia en torno a la adicción a los alimentos suele partir de la incertidumbre de si se trata de una adicción como la que ocurre con sustancias (alcohol, tabaco)... o de una adicción conductual (como la de los juegos de azar). Cuando la adicción a la comida procesada se compara con adicciones como el alcoholismo y el tabaquismo, emerge de forma clara y consistente el concepto de enfermedad. Las similitudes entre la adicción al alcohol y la adicción a los alimentos procesados incluyen la disfunción neuronal de los deseos incontrolados y la supresión de la función cognitiva, la genética, comportamientos impulsivos e irritables, trastornos del estado de ánimo, la conformidad con el criterio de diagnóstico de las adicciones, patrones familiares, edad de inicio, síndrome fetal, consecuencias graves, carreras y relaciones interrumpidas, y prácticas de mercado de la industria, en relación a la publicidad, el establecimiento de precios, el marketing infantil y la elevada disponibilidad 

(...)

El papel del ambiente obesogénico

La confusión también puede generarse al considerar la obesidad como resultado de un entorno obesogénico en lugar de como una epidemia de adicción inducida deliberadamente. Existen ejemplos históricos de epidemias de adicción inducidas: en 1800 la del opio, en Inglaterra y los Estados Unidos, debida a la libre venta del láudano a precios muy bajos; el alcoholismo en el siglo XVIII en el Reino Unido debido a la ginebra barata resultante de procesos de destilación más eficientes y exceso de producción de cereales; y en el siglo XX, la adicción al tabaco de bajo costo, gracias a la industrialización de la fabricación de cigarrillos. Hoy en día, el jarabe de maíz rico en fructosa es barato y abundante gracias a la eliminación de las cuotas en el maíz y a las nuevas técnicas de destilación.

Nuestra revisión de la historia de las epidemias de adicción muestra un marco útil, "Los cinco factores de las epidemias de adicción". Estos cinco factores serían la disponibilidad, el bajo precio, las propiedades adictivas del producto, la publicidad, y la edad de inicio. La disponibilidad y el bajo precio son importantes porque la gente no puede convertirse en adicta a algo que no puede encontrar y comprar repetidamente. La adicción generalizada al tabaco y a la comida procesada dependerá de la producción barata, subvencionada y en masa de la planta del tabaco y del trigo, del maíz y del azúcar, respectivamente, así como de la disponibilidad en las tiendas correspondientes.

Las propiedades adictivas del tabaco se vieron reforzadas al ser la nicotina extraída, concentrada y reintroducida en los cigarrillos. En la adicción a los alimentos la investigación sugiere que la combinación de ingredientes adictivos activan una adicción más agresiva. Algunos ejemplos de combinación de ingredientes adictivos incluirían a las hamburguesas y las patatas fritas, los tacos y burritos y la pizza, servidos junto con bebidas dulces y ricas en cafeína.

La publicidad también es importante. La exposición repetida a señales de alimentos procesados o drogas se ha visto que condiciona los deseos incontrolados y el circuito neurológico de recompensa. Una temprana edad de inicio del consumo parece promover el desarrollo de la adicción, incluso entre los bebés.

De los cinco factores que provocan una epidemia de adicción, la publicidad, la disponibilidad, la accesibilidad y el bajo precio han sido foco de las políticas publicas, a través de la restricción de la publicidad (especialmente en niños), la limitación de los puntos de venta y el aumento de los impuestos. Estas políticas podrían también ser eficaces si se aplicaran a alimentos procesados adictivos.

Aspectos específicos

En el contexto descrito anteriormente, podemos responder a otros planteamientos de la siguiente forma:

"La adicción a los alimentos no puede existir porque tenemos que comer": Es como argumentar que el alcoholismo no puede existir porque tenemos que beber. No tenemos que beber alcohol. Del mismo modo, no tenemos que  comer alimentos procesados ​​adictivos. (...)

"No deberíamos calificarlo como adicción, ya que aumenta la estigmatización de los obesos". La investigación muestra el efecto contrario, los sujetos que fueron educados en el modelo de adicción a la comida mostraron menor culpa, estigma y psicopatología hacia la obesidad.

"La adicción no está en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM)". La palabra "adicción" fue sustituida en el DSM por "trastorno por el uso de sustancias" para reducir la estigmatización de los adictos.

"La adicción a las recompensas naturales no puede existir". Los alimentos procesados se fabrican utilizando métodos similares a los de las drogas adictivas, incluyendo la destilación, la cristalización, la concentración y extracción. Los alimentos procesados ​​no son naturales.

"Debería llamarse "adicción a comer" más que "adicción a los alimentos". Esto sería como llamar al alcoholismo "adicción a la bebida" o al tabaquismo "adicción a fumar".

"La adicción a la comida realmente son atracones o alimentación compulsiva". Siguiendo la comparación con el alcoholismo, no todos los alcohólicos son bebedores compulsivos ni todos los adictos a la comida procesada ​​son comedores compulsivos.

"El fin de comer en exceso es la saciedad y no la intoxicación, que es lo que ocurre con las drogas y el consumo de alcohol". Los adictos a la comida reportan su búsqueda de euforia o insensibilización. De hecho, la saciedad les es difícil de alcanzar debido a las ansias constantes (...)

"No hay síndrome de abstinencia en la adicción a los alimentos". Al contrario, los adictos a los alimentos procesados reportan abstinencia, incluyendo temblores, dolores de cabeza, dolores de estómago, irritabilidad, depresión, ansiedad, somnolencia, deseos incontrolados, etc. 

"El pan está en la Biblia. No puede ser adictivo". La harina de tiempos bíblicos podría haber sido menos adictiva porque estaba poco molida y por lo tanto se absorbía lentamente. También la cantidad de gluten (que contiene gluteomorfina) podría haber sido inferior.

"La adicción a los alimentos no es tan grave o devastadora como la drogadicción". La descripción del manual de los doce pasos de la adicción a la comida sugieren lo contrario. Pueden verse comprometidas  la salud, la capacidad mental, la familia, las actividades diarias , la educación y las relaciones (...) 

"Las personas con sobrepeso comen en exceso en público, por lo que no es una adicción, las adicciones se sobrellevan en secreto". Este no es un criterio para evaluar la adicción. En el DSM, la marginación fue retirada de los criterios de diagnóstico porque por ejemplo está aceptado que la gente fume tabaco en público.

"La abstinencia no es un protocolo eficaz porque la gente come impulsivamente tras tomar un bocado de dulces o harinas después de un periodo de abstinencia". Esto es como decir que la abstinencia de alcohol en el tratamiento del alcoholismo no es eficaz porque los alcohólicos beben compulsivamente cuando toman su primer sorbo de alcohol tras ese periodo. Del mismo modo, ese primer bocado de alimento procesado podría ser una recaída, no un fracaso del concepto.

"La compra excesiva de alimentos es sólo un síntoma de un patrón general de consumismo de las economías occidentales comercializadas". Hay evidencia de que la adicción a los alimentos es el resultado intencionado de prácticas de la industria de alimentos.

"La adicción a los alimentos debería afectar sólo a un pequeño porcentaje de personas". Varios comentarios a este argumento:
  • En 1997, los estadounidenses consumieron en promedio alrededor de medio kilo por persona por día de alimentos procesados ​​adictivos (harina de trigo,harina de maíz, edulcorantes, jarabe de maíz alto en fructosa, alto contenido de grasa, y las patatas congeladas). Este es un alto nivel de consumo sistemático que fomenta el desarrollo de una adicción.
  • La industria de alimentos procesados ​​ha llegado a millones de hogares a través de la televisión, establecimientos de comida rápida, máquinas vending, y tiendas gigantes de comestibles. En 2007, la Comisión Federal de Comercio reportó gastos en publicidad de alimentos de casi diez mil millones de dólares.
  • El umbral del DSM para un trastorno leve en el consumo de sustancias está en sólo 2 o 3 conductas adictivas en un año. Tres de los comportamientos de diagnóstico son comunes, incluyendo el comer más de lo previsto, el fracaso en el intento de detenerse, y el seguir haciéndolo a pesar del conocimiento de las consecuencias negativas.
  • Durante la epidemia de tabaquismo, dos tercios de los adultos estadounidenses fumaban. Dos tercios de los estadounidenses tienen sobrepeso o son obesos. Las adicciones a escala epidémica se encuentran dentro de las capacidades de las grandes empresas.

La verdad es que no comparto todo lo que se dice en el articulo, pero de cualquier forma me parecen bastante interesantes algunas de sus reflexiones y argumentos. Otros son para cogerlos "con pinzas", el caso más extremo es el argumento del pan y la biblia, aunque quizás en EEUU, un país extremadamente religioso, tenga su sentido.

De lo que estoy bastante seguro es que a medio-largo plazo - no sé si en meses o en años - el concepto de "adicción a los alimentos" irá tomando relevancia y nos traerá novedosas terapias y enfoques sobre la obesidad, abriendo una nueva y apasionante etapa en esta disciplina.

Entre tanto, si desea profundizar en el tema, puede echarle un ojo a El Cerebro Obeso, donde se analizan desde una perspectiva científica todos los paralelismos y diferencias entre la adicción a sustancias y a los alimentos, tanto en su origen como en sus síntomas y posibles terapias.

7 comentarios:

  1. Este es el camino...
    Llevo años trabajando paralelamente en una consulta de adicciones y otra de control de sobrepeso. Al principio me parecían mundos distintos pero a lo largo de los años he ido encontrando muchas similitudes.

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  2. Hablaba por teléfono ayer noche con un familiar. Entre otras cosas me contaba que acababan de terminar de cenar pero su pareja seguía comiendo, concretamente patatas fritas. En segundo plano oia una pequeña discusión al respecto; él no quería dejarlas y ella le reprochaba que seguramente seguiría hasta terminar la bolsa (de las más grandes, 350g, son 3 de familia), a pesar de haber cenado bastante.

    Mientras pasaba esto recordaba este post y me preguntaba si este comportamiento (sobre todo con las patatas fritas, embutidos, y dulces) podría ser considerado una adicción a sustancias, cumple con suficientes criterios de los 7 del DSM-IV. Se supone que el diagnóstico de dependencia es positivo si se dan 3 o más durante al menos 12 meses seguidos:

    1) Necesidad de cantidades crecientes para sentir el efecto (tolerancia)

    2) Síndrome de abstinencia

    3) Consumo creciente

    4) Deseos/Intentos de controlar/interrumpir el consumo

    5) Invertir mucho tiempo en ella (en adquirirla, consumirla, pensar en ella, intentar controlarla, atender a problemas de salud causados/agravados por su uso, ...)

    6) Interferencia con actividades sociales, laborales, familiares o recreativas

    7) Consumo continuado a pesar problemas físicos/psicológicos causados o empeorados por el consumo


    1.¿Necesita ahora comer más para sentir el efecto? No sé, ahora come más pero cómo saber si es para sentirse satisfecho o no.

    2.Abstinencia, al menos psicológica, yo diría que SI; cuando no encuentra en casa lo que buscaba, bien porque otra persona se lo había comido antes o porque olvidaron comprarlo, suele ponerse de mal humor, sobre todo si es festivo y el super está cerrado. Además en ese caso no renuncia a comer sino que busca algún sustitutivo.

    3.Consumo creciente. SI.

    4.Deseos de controlar el consumo. No lo tengo claro. Su consumo le perjudica la salud (tiene ataques de gota periódicos, y problemas de espalda y rodillas agravados por el sobrepeso) pero cuando hablo con él no quiere tratar el tema.

    5.Invertir mucho tiempo. No creo. Comprar comida basura es extremadamente fácil, consumirla también, y en la consulta del médico tampoco es que pase mucho rato (aunque yo atribuiría esto más bien a como funciona la S.S.).

    6.Interferir en sus actividades. SI. Cada año tiene varias bajas laborales por problemas de salud relacionados, además el asunto de la comida provoca tensiones familiares y sociales, y el sobrepeso limita el tipo de actividades recreativas que puede realizar.

    7.Consumo continuado a pesar de los problemas asociados. SI.


    En total yo cuento 4 sies, 2 dudas, y 1 que no. Por tanto más de los 3 que indicarían adicción.

    Un detalle más que yo creo significativo es la renuencia a tratar el tema. La conversación se pone un poco tirante con ambos miembros de la pareja (no sólo con él) si se menciona el tema. Dicen que mi interés por la nutrición y la salud es "una manía" (forma amable de sugerir que es una obsesión).

    En fin, mi voto va porque sí, ciertos alimentos procesados pueden provocar adicción, y este es un botón de prueba.

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  3. Este diagnostico ya existe, se llama Trastorno por Atracón "El trastorno por atracón se caracteriza por la aparición de episodios de ingesta compulsiva (atra - cones) que se definen por dos características esenciales, la ingesta en poco tiempo de una cantidad
    de comida excesiva y la pérdida de control sobre esa ingesta. También existe malestar respecto a los atracones y ausencia de conductas compensatorias".
    Y si el problema no encaja en este para eso está la categoría Trastornos de la conducta alimentaria no especificados.

    Llamarle Adicción a los Alimentos al Trastorno por Atracón o al TCANE, es totalmente absurdo. Ya que los dos últimos se han especificado en la evidencia científica y recogen todos los problemas posibles con la alimentación.

    Por ultimo comentar que cualquiera que trabaje con TCA sabe que ninguno de sus subdiagnosticos tiene nada que ver con una adicción.

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    1. Algunos piensan que la cosa no es tan sencilla:

      http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3671377/

      Te recomiendo leer El cerebro Obeso, se explican un poco más solapamientos y posibles diferencias.

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    2. Y otro trabajo que se acaba de publicar y explica el tema
      http://www.hdbp.org/psychiatria_danubina/pdf/dnb_vol27_no1/dnb_vol27_no1_101.pdf

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  4. A mi me pasó con el Fuet de Casatarradellas, tenía una adicción que cada vez que lo probaba más quería, al fina tuve que pasar una época en la que lo aborrecí para que ahora me volviese a gustar, todo son temporadas

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  5. Me llama la atención que la teoría de la adicción como causa de la epidemia de obesidad tenga tan poco eco en internet y los medios.

    Me pregunto el motivo, a mí me parece una teoría bastante prometedora.

    Hace un par de años Scientific American publicó este artículo de Paul J. Kenny, profesor e investigador de las adicciones, obesidad, y trastornos neurológicos en el hospital Monte Sinaí:

    http://www.scientificamerican.com/article/is-obesity-an-addiction/

    Aunque algo largo, está bastante bien escrito y es fácil de leer. Incluso menciona algunos de los argumentos en contra de la hipótesis, lo que le da algo de balance.

    Otro defensor de esta hipótesis, Stephan Guyenet (http://wholehealthsource.blogspot.com.es/2015/07/what-food-properties-make-food-addictive.html), es un viejo conocido de los que seguimos a Centinel.

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