Lo que dice la ciencia para adelgazar de forma fácil y saludable

3 sept. 2012

Especial colesterol (I): Qué es, para qué sirve, de dónde viene y a dónde va

El tema del colesterol es uno de los más polémicos en nutrición y sobre los que más desinformación y desconocimiento existe. No es extraño, ya que todavía quedan muchas preguntas sin resolver y recientes descubrimientos están cambiando bastante la forma en la que lo ven y lo tratan los médicos y expertos. Así que, con intención de llevar un poco de luz a esta situación, con este post comienzo una serie de artículos en los que voy a hablar sobre el colesterol en profundidad, con cierto nivel técnico (aunque con lenguaje sencillo y asequible), dirigido a todas aquellas personas que quieran conocer a fondo lo que la ciencia ha descubierto últimamente sobre este popular y polémico compuesto. Como siempre, desde una perspectiva didáctica, sin ningún afán de sustituir las recomendaciones que pueda darle su médico.

Gran parte de la información está obtenida del estudio  MESAprobablemente el mas importante que se ha hecho sobre la aterosclerosis, de la web  http://eatingacademy.com y su magnífica serie de artículos The straight dope on cholesterol y del libro de un servidor "Lo que dice la ciencia para adelgazar...".

Empezaré suavemente, repasando y aclarando conceptos ya conocidos, y poco a poco me iré sumergiendo en los resultados de las investigaciones más recientes e interesantes. Le aseguro que es probable que algunas cosas le sorprendan y que se encuentre con algunas ideas sobre las que nunca había leído, aunque trabaje usted en el sector sanitario.

Como adelanto, estos son los posts que voy a publicar durante los próximos días:

- Qué es el colesterol, de dónde viene, a dónde va y para qué sirve.
- Aterosclerosis y riesgo cardiovascular, últimos descubrimientos
- Cómo prevenir el riesgo, preguntas frecuentes.

Así que, sin más demora, empiezo por el primero, que más bien es una intruducción: Qué es el colesterol, de dónde viene, adónde va y para qué sirve.

Fíjese en la imagen de debajo. Es una representación tridimensional de una molécula de colesterol.


Los químicos solemos preferir verla de esta otra guisa:


Elija la que más le gusta, así a partir de este momento ya podrá ponerle cara cuando hablemos de él.

La mayor parte de la gente identifica el colesterol como una especie de grasa que ingiere junto con los alimentos poco recomendables, especialmente los de origen animal y que se acaba depositando en sus arterias si se come en demasiada cantidad. Una imagen bastante equivocada, como iremos descubriendo.

Técnicamente el colesterol es un lípido (técnicamente un esterol), de enorme importancia para nuestro organismo, sobre todo para nuestras células. Para que se haga una idea de su relevancia, le diré que forma parte de las membranas celulares (es necesario para regular su permeabilidad), participa en la conducción interna de sus señales nerviosas y en las interconexiones neuronales. Y además es un precursor de la síntesis de la vitamina D, de hormonas y de sales biliares. Entre otras cosas. Así que la primera idea que debe descartar es que el colesterol, esa molécula de arriba, es dañino. Al contrario, es totalmente  necesario para la vida. Por eso los estudios epidemiológicos evidencian que un nivel de colesterol muy bajo es perjudicial para la salud, como expliqué en este post anterior.

Es cierto que los alimentos que más colesterol contienen, además del huevo y el queso, son todos aquellos que también aportan grasas saturadas: Vacuno, cerdo, aves, pescado y marisco. Pero, centrándonos en el colesterol que ingerimos, este es un factor poco relevante porque nuestro cuerpo sintetiza por sí mismo la mayor parte del colesterol que utiliza mediante un complejo proceso químico. Si no comemos nada, lo fabrica en su totalidad. Y aunque comamos bastante colesterol, es probable que en nuestro hígado y otros órganos se sintetice esa misma cantidad multiplicada por tres, cuatro y hasta cinco veces, ya que nuestro cuerpo lo necesita y utiliza en cantidades importantes. 

De hecho, gran parte del colesterol que comemos lo expulsamos directamente, debido a que suele estar mayormente esterificado, es decir, en su extremo inferior izquierda (marcado en rojo en el dibujo superior) tiene un componente adherido que impide que sea absorbido por nuestro organismo. El colesterol que podríamos absorber es el libre o no esterificado, que es difícil de encontrar en cualquier alimento. Por lo tanto, en la mayor parte de las personas la cantidad de colesterol dietético (el que se come) tiene poca relación con el nivel de colesterol que se queda en su cuerpo o en la sangre. Sí, ha leído bien, pero lo repito para que le quede claro: En la mayoría de las personas la cantidad de colesterol que se come no afecta al nivel de colesterol en sangre. Lo han demostrado numerosos estudios, como se explica en esta revisión científica.

Otro aspecto que es importante conocer del colesterol es su forma de desplazarse por nuestro cuerpo. La autopista que utiliza para distribuirse es nuestro torrente sanguíneo, como otros muchos compuestos, pero la forma que tiene de hacerlo es bastante peculiar. Al igual que ocurre con el aceite y el agua, su naturaleza lipídica lo hace hidrofóbico, es decir, insoluble en entornos acuosos como la sangre, así que sus moléculas no pueden mezclarse y moverse por el interior de nuestras arterias en su estado libre. Para salvar este obstáculo, la naturaleza ha dispuesto un inteligente mecanismo para transportar el colesterol y otras grasas por nuestra sangre, unos recipientes en los que puede encerrar su parte menos afín al agua: las lipoproteínas. 

Una lipoproteína es algo parecido a esto:



Como puede observarse, son una especie de cápsulas formadas por una cubierta de fosfolípidos (verde), envueltas en unas proteínas llamadas apoproteínas (en la figura aparecen como grandes manchas en azul, amarillo y morado), conteniendo en su interior triglicéridos y colesterol. Son, en definitiva, una combinación de proteínas y lípidos. La parte externa de esta cápsula no tiene ningún problema con entornos acuosos, de esta forma su  interior, aunque sea "alérgico" al agua, se halla eficazmente aislado y se transporta con normalidad por nuestro torrente sanguíneo. 

Cuando estas capsulas tienen más proteínas que lípidos, son más densas. Suele utilizarse esta propiedad, la densidad, para clasificarlas,  habiéndose establecido los siguientes y conocidos grupos (ordenados de mayor a menor densidad): HDL (High Density Lipoprotein), LDL (Low Density Lipoprotein), IDL (Intermediate Density Lipoprotein), VLDL (Very Low Density Lipoprotein) y Quilomicrones. La mayor parte de la gente conoce sobre todo dos de ellas, las HDL (como el colesterol bueno) y las LDL (como colesterol malo), que son los términos que suelen aparecer en los análisis de sangre rutinarios.

Realmente estas diferencias en la densidad son bastante pequeñas, del orden del 10%. Sin embargo, las diferencias son mucho mayores al comparar sus respectivos tamaños, siendo las HDL las más pequeñas y los quilomicrones los más grandes, como puede observarse en esta tabla, comparando los valores de la columna del diámetro:




Lipoproteínas: VLDV. quilomicrones, LDL y HDL

chl
Quizás se haya fijado que, como regla general, las más pequeñas tienen más proteínas y son por ello más densas que las grandes. Las más densas y pequeñas también suelen contener mayor proporción de colesterol que de triglicéridos en su interior.

Como ya he comentado, cada tipo de lipoproteína está "envuelta" o "estructurada" por proteínas, en concreto por diferentes tipos de proteínas llamados apoproteínas (manchas grandes de colores en el dibujo). Las llamadas apoproteinas A-1 (o ApoA-1) suelen envolver las lipoproteínas más pequeñas y densas, las HDL. Y las llamadas apoproteinas B (o ApoB)  las mayores LDL, IDL y VLDL. 

Es probable que tras conocer un poco mejor las lipoproteínas, se esté preguntando por su origen. ¿Cómo nacen las lipoproteínas? Estos mini-sumergibles rellenos de grasas se forman sobre todo en nuestro hígado y en el intestino. Y los diferentes tipos de lipoproteínas realmente se van creando progresivamente, partiendo de las más grandes - que son las que se crean en un comienzo - las cuales se van transformando en las más pequeñas según van perdiendo contenido. Por ejemplo, del intestino surgen las de mayor tamaño, los quilomicrones, que van cediendo al exterior triglicéridos en forma de ácidos grasos y fosfolípidos (para que nuestro metabolismo pueda utilizarlos para los músculos y otra gran cantidad de funciones celulares). Del hígado salen lipoproteínas VLDL, las segundas más grandes, que también en su camino van cediendo su carga al exterior y se van encogiendo y enriqueciéndose en porcentaje de colesterol, hasta llegar a formarse IDL e incluso algunas de ellas a convertirse en lipoproteínas LDL (colesterol malo). 

No debe caer en el error de imaginar este sistema como algo secuencial, progresivo y ordenado. Realmente la descripción no es más que una simplificada explicación de lo que realmente ocurre en nuestro organismo, ya que estos procesos están ocurriendo de forma simultánea en todo momento, autorregulándose de forma muy compleja e intrincada.

Y ahora que sabe lo que es una lipoproteína y lo que significan las iniciales HDL y LDL que aparecen en sus análisis de sangre, veremos cómo casar ambas ideas.

Como ya habrá deducido, cuando analizan su sangre y calculan su colesterol, lo que realmente están midiendo es la cantidad de colesterol que hay dentro de esas cápsulas que flotan en su sangre, las lipoproteínas. Las técnicas de análisis rutinarias actuales permiten separar los diferentes tipos de lipoproteínas gracias a que están envueltas por apoproteínas diferentes, ApoA-1 y ApoB. Por lo tanto, lo que realmente se calcula en estos análisis debe entenderse de la siguiente forma:
  1. El colesterol total es todo el colesterol contenido en todos los tipos de lipoproteínas juntas.
  2. El colesterol HDL o "bueno" (a partir de ahora lo llamaremos c-HDL, precedido por la "c" de colesterol) es el colesterol que contienen solo las lipoproteínas HDL (que han sido separadas gracias a su apoproteína ApoA-1)
  3. El Colesterol LDL o "malo" (a partir de ahora c-LDL) es más difícil de obtener separado, porque su apoproteína ApoB también la tienen las lipoproteínas VLDL e IDL, así que no puede utilizarse para su identificación individual. Por lo tanto se calcula mediante una fórmula más compleja, restándole al colesterol total el resto de cantidades de colesterol que contienen otras lipoproteínas (eliminando los que suelen tener valores muy pequeños), en concreto las lipoproteínas LDL y VLDL. Representado como una fórmula quedaría así:
c-LDL = (Colesterol total) - (c-HDL) - (c-VLDL)

Como se sabe experimentalmente que el c-VLDL suele ser aproximadamente la quinta parte de la concentración de triglicéridos, la fórmula final quedaría de la siguiente forma:

c-LDL = (Colesterol total) - (c-HDL) - (TG/5)

Por lo tanto, la medida del c-LDL es indirecta. Existen bastantes métodos actuales para hacer esta medida directa, pero son complejos y caros, así que no se suelen utilizar en los análisis rutinarios.

Pues bien, ya conoce en bastante detalle qué es el colesterol, cómo se mueve por su organismo y qué reflejan sus análisis de sangre. En el siguiente post vamos a relacionar toda esta información con la temida aterosclerosis, que es la razón última por la que le tenemos tanto miedo. Es en esta parte donde más novedades está encontrando la ciencia, incluso algunas de ellas están haciendo pensar en cambios importantes en muchos de los dogmas y principios muy asentados. No se pierda el Especial colesterol (II): Aterosclerosis y riesgo cardiovascular, últimos descubrimientos.

17 comentarios:

  1. Muy interesante el artículo. Gracias. Espero con ganas los siguientes.

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  2. Gracias, anónimo. Seguro que no te defraudan.
    Un saludo.

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  3. Centinel, ¿qué hay de cierto en que los productos refinados (azúcares, harinas) aumentan considerablemente el nivel de colesterol en el organismo?

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  4. Hola de nuevo, natalia.
    Las dietas altas en carbohidratos refinados aumentan el nivel de triglicéridos y reducen el HDL o colesterol bueno. No suelen afectar demasiado al colesterol total ni al LDL y si lo hacen suele ser a la baja.

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  5. Muchas gracias, y disculpa si soy un poco pesada.

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  6. ¿¿Ahora ejercicio y frío para adelgazar?? http://www.consumer.es/web/es/salud/investigacion_medica/2012/08/31/212600.php

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  7. Excelente y muy didáctico.

    Espero impaciente el resto de la serie ;-)

    Muchas gracias!

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  8. Hola Luis, ¿la fórmula para aproximar indirectamente el valor de c-LDL es la famosa fórmula de Friedewald? Creo recordar que no está extenta de polémica acerca de su utilidad real.

    Un saludo!

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  9. Así es,y, efectivamente, en algunos casos no es muy precisa. Este es un ejemplo:
    http://www.medigraphic.com/pdfs/patol/pt-2007/pt073c.pdf

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  10. Toda una lección magistral sobre las lipoproteínas y el colesterol en concreto, ni un libro lo habría explicado mejor. Ya tengo materia de estudio para lo que queda de agosto. Mi felicitación por el excelente artículo.

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  11. Fantástico!! Espero con ansia el resto de la serie que igual ya está publicada (ahora que me fijo en la fecha).
    Artículos así son necesarios.
    Un saludo.
    Dan.

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  12. Hola, me ha parecido realmente interesante este post, sólo quería comentarte una duda que se me plantea, dices que el colesterol procedente de la dieta no se absorbe ya que está esterificado, ¿no existe ninguna enzima en el organismo humano que facilite la digestión de ese enlace ester?

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    Respuestas
    1. No sabría decirte es un tema muy específico y técnico. Conozco algo el proceso de esterificación, pero no estoy puesto en el inverso.

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    2. Estoy de acuerdo en el desarrollo de la aterosclerosis y de la influencia del número de partículas de LDL más que de la concentración de colesterol: es como tú bien dices un problema de las lipoproteínas (es decir del transportador) más que del colesterol en sí (es decir de lo transportado).
      Sin embargo, afirmas que el colesterol procedente de la dieta no se absorbe debido a que supuestamente no hay proceso o enzima en el organismo humano que sea capaz de degradar el enlace ester de esa posición del colesterol. El proceso de de absorción del colesterol de la dieta lo lleva a cabo la colesterol esterasa. No por estar esterificado un lípido va a dejar de absorberse, lo mismo sucede con los triglicéridos procedentes de la dieta, que dan lugar a ácidos grasos.
      Mencionas que no importa la cantidad de colesterol que se ingiera (porque no se va a absorber) y por tanto no influye, yo te puedo asegurar que si se absorbe, y por tanto ante mayor cantidad de algo que se te tenga que transportar (en este caso el colesterol) el cuerpo reaccionará produciendo mayor número de transportadores (con lo que tendremos mayor número de partículas LDL) agravando en última instancia el problema de la aterosclerosis.

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    3. Anónimo, tienes razón en que sí absorbemos colesterol, releyendo el post es cierto que parece que digo que no. Lo correcto sería decir que gran parte del que comemos está esterificado, se puede desesterificar con diversas enzimas del páncreas (cuyo nombre ahora no recuerdo), y que esta cantidad varía mucho. Algunas personas absorben poco y otras más, pero una buena parte puede que no se absorba. De hecho, de una persona a otra puede variar de un 20% hasta un 80%.
      Saludos.

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    4. Un estudio clásico sobre el tema:
      http://www.jlr.org/content/35/6/943.long

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