Lo que dice la ciencia para adelgazar de forma fácil y saludable

12 jun. 2019

Cereales integrales y peso corporal, nuevo metaanálisis... y escasas evidencias

Han pasado casi seis años desde que escribí un post en el que les contaba los resultados de una revisión sistemática de ensayos de intervención sobre la ingesta de cereales integrales y su efecto en el peso corporal. Se lo resumo en pocas palabras: no encontró evidencias de beneficios en ese sentido.

Desde entonces se han publicado otros muchos estudios y revisiones sobre este tipo de alimentos, la mayoría con resultados favorables para su consumo, pero si no me equivoco ninguna de ellas ha vuelto a tratar de forma específica su relación con el peso y la obesidad. Así que es de agradecer que hace tan solo unos días se diese a conocer otra investigación sobre este tema en la revista Nutrients.


Se trata del metaanálisis "The Relationship between Whole Grain Intake and Body Weight: Results of Meta-Analyses of Observational Studies and Randomized Controlled Trials" (2019) y sus autores analizan los estudios sobre el posible efecto de los cereales integrales en el peso corporal, tanto desde la perspectiva de los observacionales como desde la de los ensayos de intervención.

En lo que respecta a los estudios observacionales más básicos, los estudios transversales, se recopilaron doce investigaciones. Al representar gráficamente sus resultados mostrando la relación entre el IMC y los gramos diarios de cereales integrales ingeridos, se obtuvo la siguiente figura:



En lo que respecta a los estudios observacionales más complejos y con datos de un periodo de tiempo, los estudios de cohorte, se identificaron seis trabajos y la mayoría de ellos encontró una relación inversa entre la ingesta de cereales integrales y el peso corporal, como se aprecia en la siguiente tabla incluida:


Para finalizar, cuando se analizaron los resultados de los nueve ensayos de intervención que cumplieron los requisitos establecidos por los autores (el más importante, que al menos fueran de 12 semanas de duración) y se representaron gráficamente, la figura obtenida fue la siguiente (los cuadrados desplazados a la izquierda del eje vertical 0 serían favorables a los cereales integrales):


Como pueden observar, hay resultados repartidos con bastante equilibrio a ambos lados del eje y el valor ponderado medio (marcado con el rombo) prácticamente se sitúa sobre el mismo.

Estas fueron las conclusiones finales redactadas:

"En resumen, los datos de estudios observacionales transversales y prospectivos sugieren una relación inversa entre la ingesta de cereales integrales, el IMC y el cambio en el peso corporal a lo largo del tiempo. Los datos de los ensayos de intervención de al menos 12 semanas y hasta 16 semanas de duración no mostraron diferencias significativas de peso corporal y/o variables relacionadas, como la adiposidad y la circunferencia de la cintura, en los grupos que más cereales integrales ingirieron respecto a los grupos de control." 

En el documento los autores plantean diferentes explicaciones a esta divergencia de resultados:

"La ingesta de cereales integrales podría no estar relacionada causalmente con el peso corporal o las variables antropométricas relacionadas. Simplemente podría ser un marcador del estilo de vida o de hábitos relacionados con un menor peso corporal y las relaciones en los estudios observacionales podrían atribuirse al efecto residual de las variables de confusión. Por ejemplo, su ingesta puede correlacionarse con factores del estilo de vida como patrones alimentarios saludables, conductas alimentarias conscientes, mayores niveles de actividad física y / o una mayor duración del sueño. (...) 

Otra posible explicación podría ser que los ensayos no sean adecuados para evaluar los efectos a largo plazo de la ingesta de cereales integrales en el peso y la composición corporal . Existen varios mecanismos biológicamente plausibles a través de los cuales una mayor ingesta podría afectar el equilibrio energético y la composición corporal, incluidos los efectos sobre el apetito y el gasto energético. (...) 

Otra consideración adicional es la diversidad en la definición de "alimentos integrales" utilizada tanto en los ensayos como en los estudios observacionales. En 2006, la FDA adoptó una definición en la que se exige incluir todos los componentes del grano (el endospermo, el germen y el salvado), que deberían estar presentes en las mismas proporciones. Anteriormente, algunos estudios consideraban el salvado y otros alimentos con alto contenido de fibra dietética como cereales integrales. Dado que cinco de los 12 estudios incluidos en los datos observacionales son de 2006 o anteriores, pueden incluir alimentos o ingredientes que ya no se consideran como integrales. Además, un análisis del diseño de los estudios de intervención sobre cereales integrales encontró que el 73% de ellos no formalizaron una definición concreta, y solo el 55% de ellos informaron de la cantidad (en gramos o porciones) de la ingesta."

En definitiva, aunque han pasado casi seis años, creo que no hay demasiados cambios respecto a lo que conté en aquel post: A pesar de que hoy en día la ingesta de cereales integrales es una de las recomendaciones dietéticas oficiales más habituales (como conté aquí), la evidencia que la justifica para el caso específico de la prevención del sobrepeso y la obesidad es muy escasa y de baja calidad.

A modo de postdata, también quisiera mencionar el texto sobre la financiación de este trabajo:

"Este estudio fue financiado por General Mills, Inc., quien aportó comentarios sobre el diseño del estudio, la recopilación de datos y la interpretación de los resultados. Sin embargo, la decisión final para todos los aspectos de la conducta del estudio y el contenido del manuscrito fue solo de los autores. Dos de ellos son empleados de Midwest Biomedical Research, que ha recibido fondos para otros trabajos de la empresa Kellogg."

Actualización:

Poco después de esta revisión, se publicó el metaanálisis "Whole-Grain Consumption Does Not Affect Obesity Measures: An Updated Systematic Review and Meta-analysis of Randomized Clinical Trials" (2019), en el que sus autores tampoco encontraron evidencias de beneficios para combatir la obesidad.

4 comentarios:

  1. Pero la recomendación de comer cereales integrales no es con el propósito de adelgazar ¿no?

    Entiendo que no tiene por que estar equivocada esta recomendación ¿O me equivoco?

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    Respuestas
    1. En el post simplemente resumo la evidencia sobre su relación con el peso corporal. No digo que la recomendación esté equivocada, pero considerando que el mayor problema de salud asociado a una mala alimentación es la obesidad, creo que es un factor que debería tenerse en cuenta a la hora de priorizar alimentos.

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    2. También puede hacerse la lectura de que no aumentan el peso corporal...y luego están los beneficios de la fibra. Por qué alguna intervención habrá que mida y compare parámetros o variables fisiológicas-médicas entre pan blanco o integral no?

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  2. Deberia ser por salud general propia de nuestro cuerpo y no solo por la necesidad de adelgazar que deberiamos comer ese tipo de cereales. Pero hemos desaprendido, retrocedido. Ahora nadie cree ni en los viejos ni en los nuevos cuentos. Todo por arriba sin saber, sin conocimiento y sin una guia real que se preocupe por la verdarera salud alimentaria del hombre.

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