Lo que dice la ciencia para adelgazar de forma fácil y saludable

26 sept. 2016

Cereales integrales, últimos estudios



Las actualizaciones de las recomendaciones dietéticas que se van publicando en diferentes países (incluidas, por supuesto, las omnipresentes Dietary Guidelines norteamericanas) no dejan de hacer referencia a la inclusión de los cereales integrales en un patrón dietético saludable. Sin embargo, si consultan la etiqueta correspondiente de este blog, verán como los últimos post que publiqué sobre el tema hacían referencia a revisiones sistemáticas bastante escépticas respecto a sus supuestas propiedades, que ponían sobre la mesa cuestiones críticas: falta de caracterización, falta de evidencia para reducir el riesgo de enfermedadesfalta de evidencia para perder peso... Pero lo cierto es que estas investigaciones son del año 2013 y tres años en nutrición a veces da mucho de sí. Afortunadamente, desde entonces los científicos han seguido trabajando, así que ha llegado el momento de ponerse al día y conocer sus trabajos más recientes.



Empezaremos primero por las buenas noticias: vamos a ver aquellas revisiones y metaanálisis que han estudiado variables importantes (riesgo de sufrir ciertas enfermedades o mortalidad) y han concluido a favor de los cereales integrales, encontrándolos asociados a una reducción del riesgo. Son los siguientes, incluido un extracto de sus respectivas conclusiones finales:
Una importante lista, la verdad. Aunque los más avezados en temas de nutrición ya se habrán dado cuenta de que todos estos metaanálisis hacen referencia a estudios observacionales. Y es que en este periodo solo he encontrado una revisión sobre ensayos de intervención, centrada en indicadores menos importantes (colesterol):
Y ahora les toca a los menos favorables, ya que no todos los estudios de este tipo publicados han llegado a encontrar una asociación beneficiosa. A continuación pueden ver unas cuantas  revisiones sistemáticas que no han hallado pruebas suficientes de ventajas al consumo de cereales integrales respecto a diversas variables y que han sido más escépticas en sus conclusiones:
Conviene destacar que la última de esta segunda lista es especialmente relevante, ya que fue realizada con el objetivo de formalizar las conclusiones de la FDA (Food and Drug Administration, la agencia oficial responsable en EEUU de regular los medicamentos y los alimentos en EE.UU) sobre la relación entre los cereales integrales y las diabetes tipo 2 .

Bien, como puede observar, en principio los resultados favorables son más numerosos, lo cual nos podría impulsar a ser optimistas y a pensar a que la evidencia en favor de los cereales integrales empieza a acumularse y a tener cierta relevancia. Pero, siendo esto cierto, en mi opinión todavía hay algunas razones para no conformarse.

En primer lugar, porque hay algunas revisiones importantes sin resultados positivos. En segundo, porque no hay ensayos de intervención a largo plazo, en todo momento estamos hablando de revisiones sobre estudios observacionales y con resultados modestos (reducciones de riesgo absolutas pequeñas), susceptibles de estar influidos por variables de confusión (las personas que comen más cereales integrales también suelen tener más hábitos de vida saludables).  Y en tercer lugar porque seguimos sin saber exactamente cuales son los alimentos que se deberían considerar en este grupo; es realmente difícil saber cuándo se está comprando un alimento integral, ya que no existe una definición universal al respecto, como han subrayado de nuevo las siguientes recientes revisiones (incluyendo un extracto de los comentarios más importantes sobre el tema):

"Developing a Standard Definition of Whole-Grain Foods for Dietary Recommendations: Summary Report of a Multidisciplinary Expert Roundtable Discussion" (2014): "La necesidad de una definición estándar para los alimentos de grano entero se evidencia por el hecho de que:
  • Los alimentos integrales no están definidos de forma coherente.
  • No existen normas de calificación de cereales integrales o varían según los países, el gobierno y las agencias reguladoras y los organismos privados.
  • No se ha normalizado el etiquetado y envasado de los alimentos de cereales integrales, 
  • Debido a las innumerables inconsistencias de etiquetado, los consumidores a menudo se confunden en la compra de alimentos integrales.
  • En contenido integral del grano y el de fibra a menudo se usan indistintamente de forma incorrecta."
Whole-grain foods and chronic disease: evidence from epidemiological and intervention studies (2016): "En general, esta evidencia apoya la promoción de alimentos integrales sobre los alimentos refinados en la dieta, pero esto requeriría la adopción de definiciones estándar de "cereal integral" y "alimentos integrales» que permitirá innovar a los fabricantes de alimentos, mejorar la información al consumidor y fomentar la aplicación de las recomendaciones dietéticas basadas en los alimentos y las estrategias de salud pública."

Cualquiera que haya intentado comprar este tipo de alimentos conocerá de primera mano dicha falta de información y las elevadas posibilidades que hay de que nos vendan gato por liebre. Para poder arreglarse ante esta situación, algunos expertos ya han publicado algunas recomendaciones y criterios, como conté en este post anterior.

Bien, pues esta es la evidencia más actual. ¿A ustedes qué les parece? ¿Creen que las pruebas son ya suficientemente abundantes y  sólidas como para lanzarse a comprarlos y consumirlos generosamente? ¿O, como en mi caso, prefieren no lanzar todavía las campanas al vuelo?

6 comentarios:

  1. Que cuesta identificar aún este tipo de productos, totalmente cierto. Yo soy de las que lanzan las campanas al vuelo, a mí ya me van bien para un tránsito intestinal adecuado, así que con eso, estoy contenta. Yo creo que el problema está más en lo mucho que se vende como integral y no lo es. Es como los panes de los supermercados, te anuncian pan de centeno, y luego ves el etiquetado y dice: 5% de centeno, el resto es trigo. Interesantes tus reflexiones y los estudios que aportas. Compré en Amazon uno de tus libros, ahora sólo falta que lo lea. Saludos.

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  2. Estimado Luis:
    Yo soy de los que te agradezco tu esfuerzo por estudiar y estar al día en este maravilloso mundo de la nutrición y de la dietética. A mí personalmente, las pautas apuntadas en tus artículos me han servido para bajar peso (unos 2-3 Kg., no algo exagerado) y sobre todo, sentirme mejor, que es lo realmente importante. De nuevo, gracias Luis.

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  3. Yo creo que los cereales, integrales o no, presentan demasiados inconvenientes y pueden ser sustituidos con gran ventaja por alimentos con verdadera densidad nutricional, no como los granos, que son básicamente hidratos de carbono en unas concentraciones cuando menos problemáticas...

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  4. A mi se me ocurre que quizás las personas que consumen productos integrales tienen mejores hábitos que los que no los consumen y de ahí los resultados positivos. No obstante, tener unos niveles bajos de LDL es una cifra que parece ser en principio no indica nada, ni bueno ni malo, a no ser que sepamos que tipo de partículas LDL son.

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  5. Yo entiendo como cereales integrales los granos enteros, como por ejemplo los copos de avena, el arroz salvaje negro o rojo.

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