Lo que dice la ciencia para adelgazar de forma fácil y saludable

23 ene. 2015

El estigma de estar gordo (I): ¿Se discrimina a las personas obesas?

Uno de los temas a los que dedico un capítulo en "El Cerebro Obeso" es el posible estigma que sufren
las personas que tienen sobrepeso. Aunque en las sociedades modernas se haya trabajado mucho por conseguir la igualdad de derechos y oportunidades y por erradicar la discriminación de cualquier tipo - como por ejemplo, la debida a raza o sexo, que tantos comportamientos indignos han provocado en el pasado - desde hace tiempo la posibilidad de que exista también este problema con las personas con exceso de peso es una cuestión que está bajo observación por parte de los expertos.

El estigma hacia un colectivo de personas normalmente suele caracterizarse por dos tipos de actitudes o ideas. En primer lugar, se les suele hacer responsables en gran medida de su situación y se les culpa de no ser capaces de ponerle remedio. Y, por otro lado, se les suele presuponer una disminución de algunas de sus habilidades o capacidades, considerándoles inferiores a las de la generalidad en ciertos aspectos.

¿Ocurre esto con las personas obesas? Analicémoslo desde diferentes perspectivas y situaciones sociales.

El indicio más evidente es la falta de presencia de personas de esas características en los modelos y patrones que se difunden en los mensajes directamente dirigidos a los ciudadanos desde los medios de comunicación (por ejemplo, en la publicidad de cualquier tipo). Es realmente complicado encontrar personas con kilos de más en los anuncios de cualquier cosa, sea cual sea el medio utilizado. Los publicistas siempre prefieren vender sus productos utilizando como referencia cuerpos delgados y esbeltos, ya que saben perfectamente que la identificación con el personaje es un aspecto fundamental para el éxito de un anuncio. Y nadie quiere identificarse con una persona obesa. De hecho, lo habitual es utilizar a las personas con sobrepeso para representar una situación no deseada, como ocurre con el "antes" de los anuncios de dietas milagrosas.

Sin salir del mundo de la comunicación audiovisual, y centrándonos en uno de los recursos que más dinero e ideas mueve, el cine, tampoco es fácil toparse con actores rollizos. Haberlos haylos, pero muy pocos. No es necesario ir a las listas de actores o actrices mejor pagados para comprobar que prácticamente todos lucen cuerpos mayoritariamente delgados, basta con visualizar prácticamente cualquier película para comprobar que la mayoría de sus interpretes muestra el mismo tipo de físico. Algo totalmente alejado de la realidad, especialmente en países como EEUU, donde la prevalencia de la obesidad es tan elevada que afecta a una de cada tres personas. ¿Conoce alguna película en la que uno de cada tres actores muestre sobrepeso?

De forma similar, se suele exigir un aspecto delgado en actividades y trabajos que se hacen ante una gran cantidad de gente. Y por el contrario, el exceso de kilos siempre suele desembocar en situaciones bastante lamentables. Los pocos presentadores de TV obesos que han llegado a labrarse un prestigio profesional y cosechar el éxito, tienen con frecuencia que lidiar con comentarios relacionados con el tema, en el mejor de los casos irónicos, pero a menudo simplemente fuera de contexto e incluso hasta absurdamente críticos. Los casos de Ophra Winfrey , Anne DiamondJennifer Livingston son bastante conocidos, pero aquí también hemos tenido situaciones bastante poco edificantes, como la más reciente que ha afectado a la presentadora Tania Lasera. Incluso en cuanto este tipo de profesionales sufren pequeñas variaciones de peso al alza, las críticas no tardan en aparecer, como ha ocurrido hace unos días con la espectacular Cristina Pedroche.

Podría parecer que hay algunos tipos de artistas con cierta inmunidad antes estas situaciones. Tal vez porque aceptemos que, como compensación a su grasa acumulada, poseen cualidades extraordinarias que nosotros no tenemos. Pero ni siquiera ahí aflojamos demasiado la soga. Por ejemplo, seguramente ustedes podrán enumerar unos cuantos artistas del mundo de la canción  y que presenten unos kilos de más. Es cierto que existe cierta tolerancia en ese colectivo, pero si analizan varios casos comprobarán que siguen una sencilla regla: Cuanto más extraordinarias sean sus cualidades como artista, más parecemos aceptar sus kilos de más. Y en la medida en la que éstas sean más modestas, aceptaremos menos desviaciones sobre los patrones ideales. Me explico: hay una cantidad significativa de cantantes de ópera con sobrepeso, que son precisamente los que más nos maravillan con su voz, a los que les solemos dejar bastante tranquilos. En la medida en la que bajamos en "calidad" musical, podemos apreciar que el porcentaje de obesos disminuye ostensiblemente. Hasta llegar a lo más bajo, los interpretes de canción moderna y de temporada normalmente dirigida al público juvenil, en el que las cualidades musicales pasan a un segundo o tercer plano. En este segmento de nuevo la escasez de gordos es brutal, por no decir absoluta. De hecho, en este colectivo más bien se rinde un culto al cuerpo casi obsesivo.

¿Y qué ocurre con las personas con menos trascendencia mediática, aquellos como usted o como yo, que no estamos tan expuestos al escrutinio físico masivo y continuo?

Pues bien, una forma de comprobarlo es analizando en qué ocasiones utilizamos de forma despectiva las referencias a esta condición. Por ejemplo, las personas insultamos o atacamos a otras personas para intentar hacer daño a nuestro oponente. Y lo cierto es que la obesidad se utiliza con frecuencia en estos procesos. Todos sabemos que probablemente "gordo" y "tonto" son los primeros insultos que un niño suele utilizar y cualquiera que haya sido testigo de una discusión entre adultos especialmente subida de tono y en la que uno de sus miembros sufra sobrepeso, habrá comprobado que si la cosa se pone fea y se llega a los ataques personales, la mención los kilos de más del oponente acaba haciendo acto de presencia rápidamente. Incluso entre personas supuestamente educadas, cuando "la baja condición humana" muestra su cara menos civilizada, el calificativo de gordo no tarda en aparecer. Estoy seguro que muchos de ustedes habrán sido testigos de este tipo de incómodas situaciones. Algunos lo llegan a hacer sin ningún tipo de reparo ante millones de testigos, como pudimos ver hace poco tiempo de boca de Alfonso Rojo, refiriéndose a Ada Colau o con Pierre Dukan, atacando a Giuseppe Rusolillo en esos términos.

Aún con más frecuencia solemos hacer comentarios despectivos "por la espalda", sin decírselos directamente al afectado. Sea sincero, ¿puede asegurar que nunca ha utilizado el calificativo de "gordo" de forma despectiva al referirse a alguien con sobrepeso que no le cae demasiado bien o que haya hecho algo que no le haya gustado?

Volviendo a los modelos y patrones, podemos seguir analizando los pensamientos colectivos fijándonos en los tópicos a los que suelen asociarme los personajes de ficción obesos, por ejemplo los creados en el mundo infantil y juvenil. Y de nuevo el estigma antiobesidad es claramente identificable. Le animo a que intente recordar alguno de estos rechonchos personajes, en comics, dibujos animados o películas. Comprobará que con muchas frecuencia - más de lo que correspondería de a cuerdo a la estadística - no son precisamente los más listos ni los más ágiles.

A modo de ejemplo, piense en Obelix, el glotón y despistado compañero del avispado Astérix. En el torpón oso de Kung Fu Panda Po. En Russell, el entrañable niño de Up. O en el gran Hommer Simpson, toda una estrella entre niños y adultos. También en el mejor amigo de Bob Esponja, la estrella de mar Patricio. O en Eric Cartman, el niño más desagradable y con poco carisma de South Park.



Cada uno tiene su personalidad específica, todas son muy diferentes. Pero además del exceso de peso, todos ellos comparten una característica común: son bastante poco avispados. Alguno incluso podríamos afirmar que roza la imbecilidad aguda. Pero es entrañable, eso sí.

Llegados a este punto, quizás ustedes estén pensando que exagero. Que mi punto de vista está distorsionado, que mi argumentación es un poco extrema y que la cosa no es tan grave como la pinto. Que he hecho "cherry picking" y que he elegido casos que confirman mis ideas preconcebidas.

Y puede que tengan razón.

Solo se me ocurre una forma de comprobarlo. Veamos si hay estudios científicos que confirmen este estigma.

Lo que dice la ciencia

Es sencillo encontrar estudios que hayan analizado el estigma que sufren las personas con sobrepeso. Se llevan publicando más de una década y su presencia en la bases de datos médicas ha ido aumentando durante los últimos años. De hecho, hay tantos que hasta podemos agruparlos por diferentes colectivos.

Los ejemplos de comportamientos estigmatizantes que yo les ponía al principio del post están sobre todo relacionados con la sociedad en general, así que podemos empezar nuestra recopilación desde esta perspectiva genérica.

Estas serían algunas investigaciones que han analizado desde este punto de vista global las ideas negativas preconcebidas que existen hacia las personas obesas y que han confirmado la existencia de una buena cantidad de prejuicios y tópicos:
Algunos estudios también han confirmado el estigma en diversas situaciones, algunas bastante esperables (aunque no justificables), como la elección de pareja para relaciones sexuales (Obesity stigma in sexual relationships, 2005) o la selección de personal en procesos de contratación para un trabajo.  Hay otros resultados un poco sorprendentes, como el que se obtuvo en 2004 en el trabajo The influence of the stigma of obesity on overweight individuals: las propias personas con sobrepeso también mostraron actitudes negativas ante otras personas que sufren el mismo problema que ellos. O el del estudio de 2015 "What does weight stigma smell like? Cross-modal influence of visual weight cues on olfaction", que confirmó incluso prejuicios respecto al olor de las personas con sobrepeso.

Bien, parece que respecto a la sociedad en general, hay bastantes evidencias que confirman nuestras hipótesis. Pero puestos a hacer un análisis más segmentado y específico, es probable que uno de los grupos más sensibles e importante sea el de los niños. En los ejemplos que anteriormente he puesto sobre personajes de ficción - un entorno de especial relevancia en el universo infantil - les decía que es muy sencillo comprobar cómo aquellos que se dibujan con sobrepeso no suelen brillar por ser especialmente listos, más bien al contrario. Pues, bien, más allá de mi pequeña selección de personajes, hay ciencia relacionada y algunos expertos han investigado estas cuestiones. Por ejemplo en el reciente estudio Pass the popcorn: "obesogenic" behaviors and stigma in children's movies (2014), pediatras norteamericanos analizaron varias películas infantiles de éxito. Además de identificar un elevado número de comportamientos "obesogénicos" que podrían promover malos hábitos, encontraron con frecuencia mensajes y expresiones despectivas asociadas a un peso excesivo. También en el estudio de 2007 "Childhood obesity stigma: association with television, videogame, and magazine exposure" los expertos observaron que los comportamientos antiobesidad de los niños estaban asociados con un mayor contacto con diversos medios de comunicación infantiles: revistas, televisión y videojuegos, probablemente por los mensajes explícitos e implicitos que éstos suelen incluir en este sentido.

Mención aparte merecen las campañas antiobesidad infantil estigmatizantes de las que ya he hablado en posts anteriores, como la que promovieron la American Academy of Pediatrics y American Academy of Orthopaedic Surgeonse, en la que se utilizaron imágenes que proyectan un claro mensaje culpabilizador y de marginación hacia el niño:



¿Y hay estudios concretos que hayan podido confirmar formalmente la existencia del estigma de la obesidad entre los niños? Pues sí, unos cuantos. Estos son unos algunos de ellos:
De nuevo llegan a conclusiones similares. Parece que los más pequeños tampoco se libran de proyectar pensamientos poco constructivos hacia sus amigos o compañeros regordetes.

Los que tratan y cuidan a los obesos

Dejemos a un lado a los niños y volvamos a los adultos, en concreto a otro colectivo de especial interés. Me refiero al de los profesionales sanitarios, otro grupo especialmente delicado por su intensa relación con pacientes obesos. Relación que podría verse negativamente afectada en caso de existir algún tipo de influencia prejuiciosa. Por ello, como es razonable, existe una importante cantidad de investigación sobre este tema centrada en este tipo de profesionales, médicos: enfermeras, auxiliares, etc., de diferentes disciplinas, tanto en su época como estudiantes como en su posterior práctica clínica tras conseguir la titulación.

Esta es una buena nuestra de ellos:
Si profundizan en los textos de cada uno, comprobarán que otra vez los resultados son preocupantes. Todos los que he encontrado detectan significativos niveles de actitudes negativas hacia las personas con sobrepeso. Y podríamos presuponer que con una intensidad importante, ya que en el estudio Implicit and explicit weight bias in a national sample of 4,732 medical students: the medical student CHANGES study (2014) los estudiantes de medicina entrevistados presentaron más prejuicios contras las personas obesas que contra los homosexuales o los negros, con porcentajes que alcanzaban una implicación de hasta tres de cada cuatro estudiantes de medicina.

Paradójicamente (y como ya conté en este post anterior), este efecto impacta incluso en la valoración que los profesionales sanitarios se hacen mutuamente. Aquellos médicos que están delgados consideran menos competentes y creíbles a los médicos que presentan sobrepeso, como confirmó el estudio Impact of Physician BMI on Obesity Care and Beliefs (2012)

Precisemos un poco más. Aunque hay médicos y enfermeras que trabajan a diario con personas obesas, si la especialidad del profesional sanitario es de una rama específica que trata la obesidad, la existencia de estigma sería aún más sangrante.

¿Y hay estudios sobre el tema? Pues sí, se han realizado investigaciones entre profesionales que tratan trastornos de la alimentación, educadores físicos, nutricionistas y similares. Aquí tienen unos cuantos ejemplos:
Creo que a estas alturas imaginará los resultados. En efecto, de nuevo son desesperanzadores. Ni siquiera profesionales que tratan el sobrepeso de las personas son inmunes a los pensamientos antigordos. Y en cuanto se relajan un poco, se les escapan expresiones estigmatizantes como las que se denunciaron en la carta publicada en Lancet "Obesity stigmatisation from obesity researchers" (2014)

¿Se discrimina a las personas obesas?

Después de conocer todas estas evidencias que nos muestran que las actitudes y pensamientos hacia las personas con sobrepeso no son especialmente positivos, deberíamos hacernos una pregunta fundamental: Más allá de estas situaciones lamentables ¿en la práctica, se discrimina a las personas obesas?

No he encontrado demasiada literatura al respecto, pero algunas investigaciones como las siguientes parecen sugerir que así es:
Como complemento, otros estudios han analizado esta posibilidad en ámbitos muy concretos, como por ejemplo en un juicio o una demanda. Son los trabajos The influence of plaintiff's body weight on judgments of responsibility: the role of weight bias (2014) y The influence of a defendant's body weight on perceptions of guilt (2013), en los que se observó un posible trato discriminatorio en función del peso corporal en el desarrollo de los correspondientes procesos judiciales.

Evidentemente, en los países desarrollados, donde existe un mayor índice de obesidad, no encontraremos ninguna ley ni normativa que de forma explicita dé pie a esta discriminación. Pero, como ha ocurrido en el pasado con otros colectivos, la falta de políticas específicas orientadas a su prevención o la falta de identificación de los obesos como colectivo susceptible de sufrir esta situación, podría tener indeseables consecuencias. Insisto en que es importante seguir investigando sobre el tema, su trascendencia real y su posible repercusión.

Y todo esto, ¿por qué?

Tras conocer todos estos datos, espero que esté analizando honestamente cuándo ha sido la última vez que usted también ha mostrado este tipo de actitudes. Y confío en que se haya despertado su interés por saber las razones por las que existe este estigma contra las personas con sobrepeso y lo que se podría hacer para prevenirlo y para combatir posibles situaciones de discriminación.

Pero como estos temas son complejos y este post ya tiene una extensión considerable, los dejaremos para uno próximo, al que puede acceder desde este enlace.

5 comentarios:

  1. Es curioso como una sociedad que desprecia a los gordos cada vez pesa más. Aunque también hay movimientos "pro gordos" que a mi entender son igualmente peligrosos.

    Todo esto me recuerda mucho a cuando empecé a salir con mi pareja... uno de los primeros comentarios que me hizo un amigo fue "pero si está gordo". Afortunadamente los kilos de mas se pueden quitar (gracias a sabios consejos como los de este blog y otros), pero el gusto de despreciar al prójimo va a estar ahí siempre. Si no es porque estás gordo va a ser porque llevas gafas, eres calvo, tienes el pecho pequeño, eres bajito, eres muy alto... y así con todo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Esto no lo va a leer nadie ya, pero oye, por si alguien le preocupan los "movimientos pro-gordos". No hay movimientos por-gordos, lo que hay son movimientos antigordofóbia que es distinto, y lo que promueven no es que uno se ponga gordo. Promueven que uno se quiera sea como sea, con kilos o sin kilos, luchan contra el mismo estigma que menciona el post. En muchos casos estos movimientos promueven que las personas gordas hagan ejercicio, no por adelgazar, si no por que es saludable y divertido, y muchos no lo hacen por miedo, vergüenza o porque lo ven como un castigo, algo desagradable. Así que menos miedo a estos movimientos, que aun si nos ponemos en el caso de que alguno de ellos promoviera ponerse gordo (que no lo hacen), te aseguro que no tendria ni una millonesima parte de influencia de la que tiene la publicidad, por ejemplo, a la hora de crear transtornos de alimentación en cualquier sentido.

      Eliminar
  2. La mayoria de la gente hace dieta por discriminación y estética, no por salud por mucho que digan, con eso lo digo todo.

    ResponderEliminar
  3. En cuanto a la obesidad, no se trata de desear tener un físico como el de la modelo de tallas grandes Tess Holliday pero el que lo tenga tiene derecho a no tener que esconderse por no agradar a la vista o no haber sido capaz de evitar algo que, a mi juicio, es una enfermedad. Comprendo que un buen número de personas no se inclinen hacia ese tipo de físico a la hora de buscar pareja pero a la hora de hablar y de simplemente relacionarnos sólo debería de contar que estamos tratando con personas. Lamentablemente, la obesidad no es el único problema a corregir en nuestra sociedad y a más de uno y de una les ha afectado a la hora de buscar trabajo o de hacer una vida tranquila.
    Deberíamos de entender que rebajar a tu oponente con argumentos tan pobres, por muy malo que sea contigo, no te hará crecer como persona. Además, quedarás en evidencia apelando a cualquier defecto físico del otro para defenderte porque quedará claro que se te han acabado tus buenas razones y has empezado a dar palos desesperados. ¿El que insulta a un obeso haría lo mismo con un enfermo de cancer? ¿Y con una persona parapléjica o que tuviera algún miembro amputado? Todos son personas que tiene un problema de salud y, sí vamos al que "es porque se lo ha buscado", el enfermo de cáncer bien puede haberse pasado la vida fumando o el que perdió una pierna pudo haberse dedicado a ir a ciento ochenta por hora con su moto.
    La educación moral es primordial si queremos atajar estos problemillas. Los niños tienen que aprender a no despreciar a nadie y eso se consigue en el cole y con el (buen) ejemplo de sus papás. Es lento, sí, y se trata de ir poquito a poco y con paciencia pero se puede conseguir.
    En cuanto a las razones para hacer dieta, mucho me temo que a partir de cierta edad, cuando la salud "casca" el platico de callos se va del menú sí o sí. Es cuestión de cumplir años para salir de la duda :D

    ResponderEliminar
  4. El estereotipo del gordo en los medios es denunciable, pero como es gordo nadie dice nada.

    Se imaginan si hubiera una serie de dibujos actual en el que las mujeres aparecierán como débiles criaturas que solo se dedican a las tareas domésticas? O personas negras más estupidas que las blancas, etc.. Los distintos colectivos pondrían el grito en el cielo ( y con razón).

    Pero siempre vemos al amigo gordito del prota, con un bocadillo ( o semejante) siempre en la mano, afable y bonachón (porque eso si, se ve que los gordos siempre somos buenos, la maldad debe implicar ser más avispado) siempre lleno de migas por la camiseta o manchas de grasa( si, la higiene de los gordos siempre deja que desear)...

    ResponderEliminar