Lo que dice la ciencia para adelgazar de forma fácil y saludable

9 sept. 2015

Probióticos y salud cardiovascular


La Wikipedia en Español en sus primeras líneas del término "Probiótico" dice lo siguiente:

"Los alimentos probióticos son alimentos con microorganismos vivos adicionados que permanecen activos en el intestino y ejercen importantes efectos fisiológicos. Ingeridos en cantidades suficientes, pueden tener efectos beneficiosos, como contribuir al equilibrio de la microbiota intestinal del huésped y potenciar el sistema inmunitario".

Por su parte, la Wikipedia en inglés, normalmente menos entusiasta  y más rigurosa en este tipo de temas, especifica en sus primeras líneas esto:

"Los probióticos son microorganismos que se cree que aportan beneficios para la salud cuando son consumidos. El término probiótico actualmente se utiliza para referirse a microorganismos ingeridos asociados con efectos beneficiosos en animales y humanos".

Y el consenso más reciente sobre el uso del término "probiótico", según mis datos, es "Expert consensus document: The International Scientific Association for Probiotics and Prebiotics consensus statement on the scope and appropriate use of the term probiotic" (2013), que concluyó lo siguiente:

"Son microorganismos vivos que administrados en las cantidades adecuadas confieren beneficios para la salud al anfitrión".

Con la popularización de la importancia de la microbiota intestinal - los microbios que pueblan nuestro intestino - en el mantenimiento de una buena salud, los prebióticos y probióticos han conseguido hacerse un hueco importante en la cultura de los suplementos y la alimentación. La gente suele confundirlos, debido a su nombre similar y a que a ambos se les supone capacidad para beneficiar a dicha comunidad bacteriana, pero las diferencias son claras; mientras que los prebióticos, suelen ser componentes no digeribles (como por ejemplo, fibra u otros tipos de carbohidratos), los probióticos son microorganismos vivos, que pueden ser diferentes (diversas cepas). En este post voy a centrarme en estos últimos.



En lo que respecta a la normativa que los regula y que detalla sus propiedades, como algunos ya sabrán la cosa  esta "calentita". Si usted lee los  documentos "Health benefits and health claims of probiotics: bridging science and marketing" (2011), "Establishing and Evaluating Health Claims for Probiotics" (2012) y What is a health benefit? An evaluation of EFSA opinions on health benefits with reference to probiotics" (2013), puede hacerse una idea de la controversia. Resulta que la EFSA se ha puesto exigente (y tiene sus razones), tumbando una tras otra las solicitudes de "health claims" que la industria le ha ido haciendo llegar al respecto. Lo cual, como era esperable, no ha hecho ninguna gracia a las empresas, que se han lanzado a mostrar su malestar, como en el artículo  "EFSA provokes paradigm shift in EU probiotics marketing" (2010). Pero el objetivo de este post no es contarles las bambalinas de la regulación de los probióticos, para saber más al respecto y ponerse al día les recomiendo leer este recomendable post de Juan Revenga o cualquiera de los imprescindibles posts de José Manuel López Nicolás.

De lo que yo quería era informarles era de un reciente metaanálisis que se acaba de publicar desde una perspectiva poco habitual para este tipo de productos, normalmente orientados a la salud digestiva. Se trata de una revisión sistemática que ha analizado su potencial para la prevención de enfermedades cardiovasculares, algo de lo que se habla hace tiempo, en la medida en la que se han multiplicado las investigaciones sobre la relación entre la microbiota intestinal y múltiples aspectos de la salud. El trabajo es "Effects of probiotics consumption on lowering lipids and CVD risk factors: A systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials" (2015) y los autores han incluido 15 ensayos , todos ellos enfocados para pacientes "no sanos", es decir, aquejados de diversas patologías del ámbito cardiovascular: hipertensión, hipercolesterolemia, diabetes, sobrepeso, etc. Y la aportación de probióticos se realizó mediante suplementos (cápsulas) o lácteos fermentados-yogur.

Pues bien, las conclusiones finales de los autores del metaanálisis han sido las siguientes:

"Los resultados de los estudios sugieren que la suplementación con probióticos es efectiva reduciendo el colesterol total, colesterol LDL y los factores de riesgo coexistentes con la enfermedad cardiovascular. Los probióticos son más efectivos cuando se toman como leche fermentada o como yogur. cuando son consumidos al menos durante 8 semanas y cuando incluyen múltiples cepas. Gestionando múltiples factores y factores coexistentes asociados a la enfermedad cardiovascular los probióticos pueden ser una vía convincente para reducir los elevados índices de morbilidad y mortalidad cardiovascular" 

Y, para los que les gustan los detalles, estos son los gráficos que se incluyen el estudio:


Colesterol (Total, LDL y HDL):


Triglicéridos:


Índice de masa corporal y contorno de cintura:

Inflamación (CRP y TNF-alfa):


Como pueden observar, aunque para algunas variables los estudios son escasos, se han encontrado mejoras bastante claras entre los que tomaron probióticos. Sobre todo en los indicadores de colesterol total, LDL, índice de masa corporal, contorno de cintura e indicador de inflamación CRP. No se observaron cambios significativos en el colesterol HDL, triglicéridos y el indicador de inflamación TNF-alfa

En el análisis segmentado, los autores destacan que el efecto reductor de colesterol total y LDL solo fue significativo en los ensayos realizados con lácteos fermentados, pero no en los que se utilizaron cápsulas.

Lo cierto es que no es la primera revisión sistemática desde esta perspectiva. He encontrado las siguientes publicadas durante los últimos años, todas ellas con resultados similares, favorables al consumo de los probióticos:
Destacar también que Cochrane tiene planificada desde 2013 otra revisión sobre el tema, "Probiotic fermented milk or isolated probiotic bacteria for primary prevention of cardiovascular disease in adults", de la que esperamos conocer sus resultados en breve.

Así que, con los datos disponibles hasta el momento en la mano, parece que los probióticos pueden ser alimentos a añadir a la lista de "amigos de la salud cardiovascular", al menos para quienes no la tenga "ideal". Pero como en el término probiótico "caben" muchas cosas y productos, que todavía están sin concretar mediante estudios rigurosos analizando eventos cardiovasculares o mortalidad, conviene no hacerse demasiadas ilusiones.

Y si se animan a tomarlos, les recomiendo que no se compliquen la vida y que no caigan en los cantos de sirena de la industria alimentaria, comprando alimentos sobrevalorados y de elevado precio, a veces incluso cargados de otros componentes que podrían desmerecer los posibles efectos beneficiosos de los microorganismos. El probiótico más accesible, barato y sencillo es el yogur natural, normal y corriente (no confundirlo con el "yogur pasteurizado", el que se ha sometido a un proceso posterior que mata los microorganismos). Y probablemente igual (o más) efectivo que otros con nombres mucho más sofisticados.

Por cierto, si les interesa conocer también la evidencia más actual respecto a los probióticos y su posible influencia para las patologías con las que se asocia más habitualmente, las gastrointestinales, conviene que sepan que la cantidad de estudios es bastante amplia, sin duda debido al gran interés de los consumidores y de la industria alimentaria por estos productos. Lo cual invita a ser prudente en su valoración, debido al posible sesgo al respecto. En este sentido, las referencias probablemente más interesantes provienen de la inciativa Cochrane, que ha realizado una treintena de revisiones sobre este tipo de alimentos, a las que se puede acceder pinchando en este enlace,

Por otro lado, he encontrado estas otras revisiones sistemáticas recientes sobre el asunto:
Y también hay revisiones sistemáticas recientes focalizadas en pacientes pediátricos:
Viendo los resultados de todos estos estudios podría decirse de forma general y muy resumida que los probióticos pueden tener cierta utilidad para mejorar aspectos como el síndrome del intestino irritable, el tránsito intestinal, el estreñimiento y la diarrea, Sin ser milagrosos, parecen ser una ayuda (junto con otros tratamientos) para bastantes casos. Aunque queda mucho trabajo por hacer, matizando patologías concretas, dosis recomendadas, cepas específicas, etc, razones por las que la EFSA es exigente con la industria. Por contra, las evidencias son  menos sólidas para tratar enfermedades inflamatorias del intestino, sobre todo para la enfermedad de Crohn.

De cualquier forma, si usted es una persona sana, no parece que los probióticos vayan a ser de demasiada ayuda, ya que según la revisión "Alterations in fecal microbiota composition by probiotic supplementation in healthy adults: a systematic review of randomized controlled trials" (2016) no hay evidencia de que vayan a influir en su microbiota.

Habrá que seguir de cerca lo que ocurre con este tipo de alimentos, las nuevas iniciativas de la industria y los cambios de la normativa que los regule, porque hay mucho trabajo por delante, pero también mucho dinero y negocio en juego y, sin duda, darán mucho que hablar en el futuro.

17 comentarios:

  1. Muy bueno como siempre.
    Ya se que no es muy bueno comer pan, pero un pecadillo de vez en cuando... Que hay de cierto en que el pan de Masa Madre se digiere mejor?

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    1. Gracias Carlos. Los pecadillos son necesarios, sino la vida pierde emoción...

      ¿Qué significa para ti que "se digiere mejor"? ¿Se supone que eso es realmente bueno? El pan blanco se digiere y absorbe estupendamente, tan estupendamente que hasta puede ser negativo...

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  2. Si, tienes razón, no me he expresado bien. Quería decir que produce menos inflamación intestinal, en mi caso particular notó mucha diferencia cuando como pan de supermercado normal y cuando como pan con masa madre y me gustaría saber si es extensible al resto de población.

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    1. Creo que poco hay. lo más parecido que he encontrado es esto:
      http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/25356771

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  3. Desde un tiempo a esta parte la demonización de los lácteos se ha convertido en la mismísima inquisición. Yo ya no consumo leche porque, pasada la adolescencia, notaba que me sentaba mal en el estómago. Pero no estoy dispuesto a dejar otros lácteos que si tolero bien como el yogur, el queso o la mantequilla. Cuando alguien me muestre estudios de intervención donde se vea una relación clara entre cáncer y lácteos tomaré conciencia y los dejaré de lado. Hasta el momento no leo más que HOAX y mantras apoyados por la pseudomedicina.
    Y cuando no te salen con Harvard sin saber muy bien lo que dice Harvard.

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  4. Teniendo en cuenta que el colesterol no tiene relacion con los ataques al corazón podemos decir que no sirven para absolutamente nada como todo el resto de productos españoles que incluso son perjudiciales para la salud...

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    1. Yo solo cojo (cuando cojo) los yogures naturales mas escondidos y con menos colorines del lineal. O de leche de vaca o de oveja, como unico ingrediente aparece "leche fresca". Y ya.

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  5. Alguien podría decir alguna marca de yogures naturales adecuados para consumir?

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    1. Adecuados son todos. En caso contrario no estarían a la venta.

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    2. Quería decir alguna marca que los fabrique naturales de verdad sin añadir nada y que no sean pasteurizados, gracias.

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    3. No tengo datos que indiquen que una marca sea mejor que otra, puedes mirar los ingredientes para ver que no tenga nada añadido. Y asegúrate que no lo hayan pasteurizado posteriormente (debe indicarlo si así se ha hecho)

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  6. Gracias como siempre por aclararnos las cosas en este mundo tan bombardeado de constantes noticias y actualizaciones.

    Lo que no me cabe duda es de que el inglés es bueno para la salud :-) .

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  7. Como siempre, leer tu blog aporta un poco de luz sobre asuntos cotidianos a los que a veces no se les da importancia pero sin duda la tienen. Gracias ; )

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  8. Una compañera de facultad tomaba cápsulas de probióticos para el Crohn. Qué pena que los estudios no demuestren de momento su eficacia, aunque seguro que tras un episodio de vómitos será bastante aconsejable...

    Me ha gustado mucho la entrada, aunque me quedo con la curiosidad por conocer los efectos de otros productos fermentados como el chucrut, las bifidobacterias, el kéfir...

    Me ha generado más curiosidad, lo cual por otra parte es genial ��

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  9. Gracias por el texto tan interesante siempre.
    Me gustaria saber si alguna investigacion de horario de comida y obesidad. En mi pais suele desayunar 6 de la mañana y 11.30 comida luego 5 o 6 por la tarde cenar.
    Normalmente la gente durme 11 o 12 de la noche. Queria decir casi 12 horas estamos sin comer. Siempre los niños y las mujeres son casi demassiados delgados segun mi opinion aunque alimentan bien. Quizas un leyenda pero siempre mis padres decia " Si comes tan tarde vas a engordar como un globo!" De verdad estara relacionada? Yo tengo mismo peso desde 19 años y ahora voy a ser 45 años. Sigue mantengo mi acostumbre de sin comer 12 horas. Tendra alguna relacion este habito con mi metabolismo? gracias.

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    1. Las evidencias que hay respecto al número de comidas y el horario de las mismas y su relación con la salud no es demasiado clara, hay pocos ensayos rigurosos que lo estudien, así que por el momento yo no me atrevo a afirmar nada al respecto con un mínimo de seguridad.

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  10. La cuestión que siempre me ha intrigado sobre los alimentos "probioticos" (como el yogur sin pasteurizar) es si realmente ayudan a mejorar la flora intestinal, quiero decir, ¿los microorganismos vivos del yogur pueden soportar las condiciones extremadamente ácidas del estómago (especialmente por el HCl del jugo gástrico)? Si no pueden sobrevivir al "ambiente hostil" del estomago llegarían viables al intestino ni anidarían en él, así que, de ser así, sería prácticamente lo mismo, al menos nutricionalmente, comerse un yogurt "natural" o uno pasteurizado. Tema aparte son los alimentos prebioticos, útiles funcionalmente para alimentar y hacer proliferar la flora ya existente, que siendo no digeribles, me cuesta menos entender su viabilidad y utilidad para la flora intestinal.

    El tema de los alimentos probioticos, especialmente el yogur, me recuerda como John Harvey Kellogg (dato curioso: tiene relación con la marca de cereales del mismo nombre...), médico de formación y profesión, cuyos métodos de tratamiento eran bastante cuestionables científica y éticamente, estaba tan obsesionado con la idea de que prácticamente todos los males tenían que ver con el estado de los intestinos de sus pacientes, que sus tratamientos consistían, especialmente, en el uso del yogur, pero no solo en ingerirlos sino en aplicar enemas también de yogur, en la creencia de que así se limpiaba y repoblaba la flora intestinal.

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