Lo que dice la ciencia para adelgazar de forma fácil y saludable

22 jul. 2018

¿Está la leche llena de hormonas, antibióticos o pesticidas?

Como ya habrán percibido, durante los últimos días ha habido bastante jaleo con el tema de la legalización de la leche cruda (1, 2, 3, 4).  No tengo pensado escribir sobre ese debate, porque ya lo han hecho otros suficientemente bien; recomiendo leer este post sobre la leche cruda del doctor en tecnología de alimentos  Miguel Ángel Lurueña o este otro sobre la iniciativa en cuestión, de la farmacéutica y experta en producción alimentaria Gemma del Caño.

Mis razones para escribir este post son otras: las de complementar todo ese debate con más información, relacionada con algunos de los argumentos que que se suelen utilizar para defender el consumo de leche cruda o no tratada. Me refiero a la supuesta mala calidad de la leche "normal" (UHT o pasteurizada) y a la posible presencia de sustancias como antibióticos, hormonas o pesticidas.



Empecemos por lo primero, la mala calidad. Muchas personas tienen esa percepción debido a la falta de sabor de la leche, pero es algo que sobre todo se suele juzgar teniendo en mente las mas consumidas en la actualidad, las desnatadas y semidesnatadas. Así que antes de hacer afirmaciones en ese sentido, recomiendo volver a probar la leche entera, por dos razones: porque su sabor es mucho mejor y porque en el ámbito de la salud no hay pruebas que justifiquen su sustitución global por la desnatada, como expliqué en este post y este otro.

Si de cualquier forma desean profundizar sobre la realidad de la calidad de la leche desde una perspectiva más objetiva, en el año 2011 la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) publicó un informe que pueden descargar desde este enlace, en el que se analizaba la calidad de diferentes marcas.  Hubo una buena cantidad de ellas que presentaron una buena relación precio-calidad, aunque también es cierto que el trabajo levantó bastante polvareda y debió "pisar algunos callos", porque algunas de las más conocidas y supuestamente mejores (o al menos así lo transmitían en sus campañas de marketing) no salieron demasiado bien paradas.

Destacar que posteriormente, en 2014, se pudieron confirmar importantes mejoras en bastantes de ellas en otro informe de la OCU, así que parece que el anterior sirvió para que algunas marcas se "pusieran las pilas", lo cual siempre es bienvenido.

En lo que respecta a la presencia de compuestos indeseables, tales como plaguicidas, hormonas o antibióticos, una vez más internet está lleno de bulos y exageraciones. Los detectores y sistemas de análisis son cada vez más baratos y precisos y los controles en este sentido por parte de los fabricantes son muy estrictos. Además, se realizan controles continuos por parte de las entidades de seguridad alimentaria correspondientes.

A modo de ejemplo, estos son los datos de las inspecciones realizadas por la EFSA en Europa y publicados en su último informe sobre las muestras recogidas durante el año 2016:


Como pueden observar, de las casi 24.000 muestras analizadas, solo un 0,16% de ellas sobrepasaron los máximos permitidos (máximos que se establecen con un amplio margen de seguridad, evidentemente). Es decir, que globalmente un 98,4% de la muestras de leche no contenían compuestos en cantidades que pudieran ser preocupantes para la salud.

Si agrupamos estos compuestos por grupos que nos son más familiares (hormonas, antibióticos y pesticidas), estos serían los resultados:
  • Hormonas (A1 a A4): Ninguna muestra supero los máximos permitidos.
  • Antibióticos (A6 y B1): Un 0,06% de las muestras superó el máximo permitido
  • Pesticidas y otros contaminantes (B2a a B3f): Entre 0 y 0,6% de las muestras superó los máximos permitidos.
Lo dicho, unos cuantos datos más para añadir a las reflexiones y el debate sobre la leche cruda. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario