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2 abr. 2013

Diabetes, obesidad, refrescos y azúcar, algo más que dos estudios observacionales

Hace unos días se publicó en PlosOne  The Relationship of Sugar to Population-Level Diabetes Prevalence: An Econometric Analysis of Repeated Cross-Sectional Data, un estudio observacional que relaciona el consumo de azúcar con la diabetes. Lo cierto es que muchos lo han mirado con cierta indiferencia, argumentando que al ser un estudio únicamente de observación (y sin intervención), no es posible deducir causalidad. Si bien por principio este juicio es correcto (un estudio observacional normal encuentra relación entre factores, no necesariamente causalidad), este estudio merece una valoración un poco especial.



Empecemos echando un vistazo a los autores. Uno de ellos es el popular pediatra Robert H. Lustig, célebre por su cruzada contra el azúcar, pero también aparece un nombre poco conocido, al menos para mí: Sanjay Basu. Este investigador de la Universidad de Stanford está especializado en métodos y recursos estadísticos para la epidemiología y la salud y me parece que ha aportado un valor añadido al trabajo. Pueden conocer los detalles en el paper original, disponible en su totalidad en este enlace.

Como el mismo Basu explica en su blog EpiAnalysis, en primer lugar se tomaron datos de largo plazo de 175 países diferentes y los resultados se analizaron ajustando la influencia de otras variables que han demostrado su asociación con la diabetes (calorías, otros nutrientes, alcohol, tabaco...), incluso algunas poco habituales como el desarrollo socioeconómico y la urbanización. En segundo lugar, le aplicaron el test de causalidad de Grange, mediante el que se comprueba con más rigor la posibilidad de existencia de causalidad. Podría decirse que este test analiza si existe una respuesta a la dosis, es decir, en este caso comprobaría si la prevalencia de diabetes aumenta de forma proporcional a la disponibilidad de azúcar y, por el contrario, ésta se reduce al disminuir dicha disponibilidad, de forma independiente a otros cambios producidos en otras variables.


Relación entre diabetes y disponibilidad de azúcar

Los autores concluyeron que existe una elevada probabilidad de que la  ingesta de azúcar sea una de las causas del aumento de la diabetes. Evidentemente, no deja de ser un estudio observacional, pero la enorme cantidad de datos recopilada y la rigurosidad de los métodos de corrección y análisis utilizados lo hacen especialmente relevante.

Poco después, supongo que aprovechando los datos y resultados anteriores, Basu y otros investigadores han publicado otro artículo sobre la obesidad y los refrescos, "Relationship of Soft Drink Consumption to Global Overweight, Obesity, and Diabetes: A Cross-National Analysis of 75 Countries", en el que analizan la relación entre el consumo de refrescos y la obesidad en diferentes países del mundo. Los investigadores ajustaron los resultados a una gran cantidad de variables de confusión y observaron que incluso aumentos relativamente pequeños de refresco estaban correlacionados con un aumento significativo de la obesidad.


Como medida de contraste, también decidieron comparar la diabetes, la obesidad y el consumo de botellas de agua. En este caso, no se encontró relación alguna.

La buena noticia, según cuentan, es que en algunos países se ha conseguido un gran desarrollo económico sin que su consumo de refrescos haya aumentado de forma paralela:


Por lo tanto, parece que existen políticas alimentarias y opciones que permiten evitar el omnipresente elevado consumo de refrescos en países desarrollados. No estaría mal tenerlas en cuenta.

Dos estudios bastante especiales, en los que dada su naturaleza observacional, no podemos deducir con seguridad causalidad. Pero su diseño y tratamiento estadístico no son los de un estudio normal de este tipo, así que tampoco sería riguroso valorarlos con el mismo criterio. Son dos importantes trabajos que asocian el consumo de azúcar, los refrescos, la obesidad y la diabetes.

4 comentarios:

  1. Pero volvemos a lo mismo ¿Es lo mismo si es Pepsi Boom (una Pepsi para niños con menos cafeína y extra de azúcar) que Fanta Zero o agua mineral? Porque si da igual, entonces hay que abrir un debate sobre el CO2 o volver a abrirlo sobre los edulcorantes (sobre casi todos ellos)

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  2. Hombre, se refiere a refrescos, sin especificar el tipo. cuando se recoplan tantos datos de todo el mundo es muy difícil conseguirlos segmentados. Ni siquiera han podido conseguir datos segmentados de la diabetes (tipo 1 o 2).

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  3. Estoy un poco liada con el tema de los refrescos light. He estado mirando por ahí y parece que hay numerosos estudios que relacionan el consumo de estas bebidas con obesidad y riesgos cardiovascualres. Yo suelo consumir bastantes refrescos lights, una lata al día. ¿Esos estudios son rigurosos?¿Hay alguna evidencia cinetífica respecto a las bebidas light? Podrías hacer un post sobre este tema...Gracias.

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    1. Las críticas a los refrescos light culpabilizar a los edulcorantes que llevan. He escrito tres artículos sobre el tema, los tienes en este enlace:
      http://loquedicelacienciaparadelgazar.blogspot.com/search?q=especial+edulcorantes

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