Lo que dice la ciencia para adelgazar de forma fácil y saludable

19 oct. 2015

Frutos secos y enfermedad cardiovascular: no adelantemos milagros

Cuando durante un tiempo algo está prohibido o restringido y de repente, por la razón que sea, su acceso se libera, a veces las personas tenemos tendencia a pasarnos un poco de rosca y a llevarlo al extremo opuesto.

Quizás es lo que nos esté ocurriendo con los frutos secos, durante muchos años cuasiprohibidos por sus generosas calorías, y que ahora renacen convertidos en superalimentos que sirven para todo. Reconozco que yo mismo puedo ser un ejemplo de ello. Basta leer los posts que he ido publicando sobre estos alimentos para percibir que soy un claro (y probablemente excesivo) defensor de los mismos, lo cual probablemente me ha empujado a hacer alguna vez cherry picking con estudios favorables.



Pero no se asusten, no escribo este post porque haya nuevos estudios que nos hagan pensar en volver a restringir los frutos secos de forma seria. Afortunadamente, la evidencia respecto a su relación con el sobrepeso sigue siendo escasa, por no decir nula. Pero una cosa es el peso y otra las enfermedades cardiovasculares, por poner un ejemplo. Hay que ser cauto y no dejarse llevar por la emoción, asignándoles propiedades excepcionales sobre las que no hay suficientes pruebas.

Algo así vienen a recordarnos la gente de Cochrane con su última revisión  "Eating nuts to prevent cardiovascular disease" (2015), publicada hace tan solo unas semanas, analizando  los ensayos de intervención que se han hecho sobre los efectos de la ingesta de frutos secos en la enfermedad cardiovascular. Para que vean a lo que me refiero, basta leer las conclusiones de los autores:

"Actualmente no hay evidencia del efecto del consumo de frutos secos sobre los eventos clínicos de enfermedades cardiovasculares en prevención primaria y hay evidencia muy limitada respecto a sus efectos sobre los indicadores de riesgo cardiovascular. No se pueden sacar conclusiones y se necesitan ensayos más largos, de mayor calidad y adecuada relevancia estadística para responder a la pregunta de la revisión."

Leyendo el documento completo se entienden estos comentarios. Los expertos, que parece que han sido especialmente rigurosos y sistemáticos, han tenido que descartar decenas y decenas de estudios de los 254 elegidos inicialmente, porque cojeaban por uno u otro lado: No eran aleatorios, no tenían grupo de control, influencia de otros factores, periodos demasiado cortos... Al final resulta que solo se han podido quedar con cinco de ellos, que para colmo únicamente analizaban indicadores secundarios, tales como como el colesterol, la presión arterial o los triglicéridos. Y para rematar la faena, los resultados eran heterogéneos  y con diferencias muy poco significativas.

Aquí tienen los gráficos, para que lo comprueben por ustedes mismos (pinchen sobre ellos para verlos a mayor tamaño):

Presión arterial sistólica:



Colesterol total:

Colesterol LDL:



Colesterol HDL:



Triglicéridos:


En definitiva, por el momento hay evidencia para afirmar que se pueden seguir comiendo frutos secos sin preocuparse demasiado por cómo afectan al peso, pero tampoco esperen milagros en su salud cardiovascular por ello. Al menos por ahora no hay pruebas que lo corroboren.

2 comentarios:

  1. las pipas de girasol como se posicionándose en las ventajas de los "nuts"

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  2. ¿Qué quieren decir con "hay evidencia muy limitada"? O la hay o no la hay. Resulta algo frustrante que se hagan estudios que rigurosamente no pueden ser tenidos en cuenta. ¿Para qué, pues, los hacen?

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