Lo que dice la ciencia para adelgazar de forma fácil y saludable

13 oct. 2015

Dos nuevas revisiones sobre las grasas y dos conclusiones muy diferentes

¿Creían ustedes que la cuestión de las grasas dietéticas está más o menos resuelta? Pues no es así, ni mucho menos. Les recomiendo echar un vistazo a los últimos post que he escrito al respecto y después a leer el presente post completo, para que vean que el tema está bastante animado. Como ejemplos de las diferentes tendencias, les traigo dos interesantes y muy diferentes revisiones sobre las grasas y su relación con la salud, ambas recién publicadas.




La primera de ellas nos tiene orígenes poco habituales, alejada de los ámbitos sanitarios y científicos. Ha sido elaborada por Credit Suisse Research Institute, una entidad creada por el grupo financiero suizo Credit Suisse Group AG para aportar información sobre temas relevantes a sus inversores y accionistas.

El documento ha sido titulado "Fat, the new ealth paradigm" y se trata de un completo informe de 75 páginas, que con un enfoque bastante divulgativo realiza un repaso histórico de las grasas dietéticas desde la perspectiva de la evolución de su ingesta y sus posibles efectos sobre la salud.

Lo cierto es que el trabajo es bastante interesante, quizás por su formato atípico en este tipo de documentos, más didáctico de lo habitual. Supongo que como ni sus autores ni sus potenciales lectores son científicos ni expertos en nutrición, se ha cuidado especialmente la accesibilidad, incluyendo retrospectivas históricas, explicaciones detalladas, recopilaciones de datos y representaciones muy visuales, todo ello muy de agradecer.

Pero vayamos a su contenido, bastante sorprendente. Sorprendente por lo poco habitual en este tipo de revisiones.

El informe podría considerarse un alegato en favor de las grasas en general y del colesterol y las grasas saturadas en particular. En la página 4 del mismo puede leerse el amplio sumario de las conclusiones de sus autores, que podrían resumirse en la siguiente frase:

"Basándonos en la investigación médica y la nuestra, podemos concluir que el consumo de grasas saturadas no supone ningún riesgo para la salud, en especial la del corazón. (...) El factor principal que provoca un alto nivel grasas saturadas en la sangre son los carbohidratos, no la cantidad de grasa saturada que comemos"

A continuación les muestro algunos de los interesantes gráficos que incluye:

Países en los que más grasa se ingiere:

Necesidades de energía de diversos órganos y fuente principal para obtenerla:


Mortalidad por enfermedad coronaria:


Esperanza de vida:

Relación entre mortalidad por enfermedad cardiovacular y consumo de grasas saturadas:



Potenciales impulsores de la obesidad en EEUU:


Principales fuentes de grasas trans en EEUU:


Percepción entre los médicos sobre el riesgo de comer alimentos ricos en colesterol:



Evolución del consumo de grasas de 1961 a 2011:



El documento se lee con interés, pero hay que dejar claro que no es una revisión sistemática. Es decir, aunque se hace referencia a investigaciones concretas, no se han buscado y seleccionado todos los estudios disponibles para cada uno de los temas ni se han evaluado todas sus conclusiones. Así que algunas cosas que se afirman en él tienen soporte, pero otras no tanto. Me atrevería a decir que este curioso informe peca de cherry-picking y sospecho que simplemente se han obviado investigaciones importantes que no respaldan totalmente las ideas principales. Aunque no lo sé con seguridad, porque insisto en que no hay una relación detallada de referencias. Por otro lado, el hecho de que se cite un par de veces el libro de Nina Teicholz nos puede dar pistas respecto a cuáles han sido algunas de las ideas preconcebidas y de las fuentes de información.

Por otro lado, considerando quién lo ha publicado y su público objetivo - grandes inversores y economistas - me pregunto qué efecto económico podrá tener este documento en las decisiones de inversión respecto a diversos mercados y empresas, especialmente las relacionadas con carnes, lácteos, y otros alimentos ricos en grasas.

Supongo que el tiempo lo dirá.

La segunda revisión que les traigo viene de Alemania y se trata de un trabajo que ya adelanté en un post de 2012. Hemos tenido que esperar un poco más de lo previsto, pero finalmente ha llegado: podría decirse que es "lo que dicen los alemanes sobre las grasas", ya que este nuevo documento se utilizará como base para elaborar las próximas recomendaciones dietéticas del país.

El trabajo se ha titulado  "Evidence-Based Guideline of the German Nutrition Society: Fat Intake and Prevention of Selected Nutrition-Related Diseases" (2015) , es decir, se trata de una revisión de la evidencia entre la ingesta de grasas y la prevención de enfermedades. Está totalmente accesible, incluso en formato pdf. Y como era de esperar, tiene bastante contenido: más de 60 páginas y 300 referencias, que invitan a una lectura pausada y por partes.

Para los más impacientes, les resumo las conclusiones finales de los autores respecto  la evidencia encontrada:
  • Hay evidencia probable de que un alto consumo de grasa con una ingesta total de energía no controlada favorece el desarrollo de la obesidad. Sin embargo, con una dieta en la que se controle la energía, existe evidencia probable de una falta de asociación entre la ingesta de grasa y el riesgo de obesidad. 
  • "Hay evidencia convincente de que un aumento de la ingesta de grasas aumenta la concentración de colesterol total y LDL.
  • Hay evidencia probable que la sustitución de grasas saturadas por poliinsaturadas disminuye el riesgo de enfermedades del corazón, y evidencia convincente de que disminuye la concentración del colesterol total y LDL.
  • El aumento de la ingesta de monoinsaturadas disminuye el riesgo de dislipoproteinemias, ya que hay evidencia  convincente de que aumenta la concentración del HDL y reduce la de triglicéridos y las proporciones de colesterol total/HDL y LDL/HDL.
  • Hay evidencia probable de que aumentó de ingesta de ácidos grasos de cadena larga cadena n-3 reduce el riesgo de enfermedades del corazón. Por otra parte, hay evidencia probable de que un aumento de la ingesta de ácidos grasos de cadena larga cadena n-3 reduce el riesgo de hipertensión y evidencia convincente de que reduce la oncentración de los triglicéridos plasmáticos. Sin embargo, los efectos de disminución de para bajar la presión arterial y triglicéridos no son esperables con las cantidades de ácidos grasos n-3 de cadena larga pque se suelen ingerir en la dieta.
  • Hay pruebas convincentes de que al aumentar la ingesta de los ácidos grasos trans aumenta el riesgo de dislipoproteinemias (con aumento en concentraciones plasmáticas de triglicéridos, así como de colewsterol total y LDL y un plasma reducida, y reducción de HDL). Hay evidencia probable de que una ingesta de ácidos grasos trans aumente el riesgo de enfermedad coronaria."
Los expertos finalizan su documento recomendando los siguientes rangos de consumo: un 30-35% de la energía diaria en forma de grasas, de las cuales las saturadas supondrían entre el 7-10%, las poliinsaturadas entre 7-10% y el resto serían monoinsaturadas. Además aconsejan seguir una dieta basada en alimentos integrales, cinco raciones diarias de vegetales, versiones desnatadas de lácteos y con pocas grasas animales. En resumidas cuentas, no hay demasiadas novedades respecto a recomendaciones dietéticas de los últimos años. Se mantiene el clásico enfoque low-fat, promoviendo el consumo de aceites vegetales aunque aumentando la relación de omega-3.

Sin entrar a valoraciones en detalle y reconociendo que no la he leído completa, me da la impresión que es una revisión bastante conservadora. Sobre todo porque echo de menos evidencia relevante; es una pena que aprovechando el retraso de la publicación los autores no hayan incluido entre sus referencias ninguna de estas importantes revisiones sistemáticas:
Como pueden observar son unas cuantas. Y eso tiene su relevancia, sobre todo porque inclinan la balanza hacia un lado diferente al de las recomendaciones finales: todas ellas concluyen que no hay demasiada evidencia para asignar un papel significativo a la ingesta de grasas en la incidncia de las enfermedades cardiovasculares y en la mortalidad; ni siquiera a las grasas saturadas. Unas conclusiones similares a las que llegaron hace unos meses los dietistas norteamericanos cuando dieron su opinión sobre el informe para las nuevas Dietary Guidelines, Y también sanitarios españoles aconsejaron hace poco "aflojar" la tensión sobre la cantidad total de grasas en su último Consenso Fesnad..

Pues nada, ya lo ven. Dos informes, dos revisiones, muy diferentes. Tanto en la forma como en el fondo y, lo que es más importante, en las conclusiones. 

6 comentarios:

  1. Hola! Se te ha colado dos veces este artículo: "Dietary fatty acids in the secondary prevention of coronary heart disease: a systematic review, meta-analysis and meta-regression (2014)".

    Gracias y enhorabuena por el blog y tu esfuerzo y dedicación, soy un habitual seguidor.

    Saludos, Carles

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    1. Gracias Carles, tienes razón. He puesto ese repetido en lugar de otro. Corregido.

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    2. Esto lo único que demuestra es que a veces la ciencia es cuestion de fe

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  2. Ahora el National Obesity Forum británico, en un polémico documento, aconseja comer grasas y eliminar los hidratos de carbono : https://phcuk.org/wp-content/uploads/2016/05/Eat-Fat-Cut-The-Carbs-and-Avoid-Snacking-To-Reverse-Obesity-and-Type-2-Diabetes-National-Obesity-Forum-Public-Health-Collaboration.pdf

    Qué opinas, Centinel?

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    1. Bueno, es un documento elaborado junto con la Public Health Collaboration, gente del mundillo low-carb. Algunas cosas de las que dicen tienen respaldo, otras no tanto, basta ver las referencias que han incluido. El documento en sí lo veo regular.

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