Cuando escribí el post anterior sobre los médicos con sobrepeso lanzando una campaña para la prevención de la obesidad infantil, quería hacer hincapié en lo que considero importante y que ilustraba la fotografía que lo acompañaba: Que siguen dándose recomendaciones fundamentales poco basadas en la evidencia científica. Y, he de confesarlo, también quería aprovechar la ocasión para reñir un poco a aquellos que juzgan inmediatamente a las personas en base a su aspecto físico.Sin embargo, los resultados han sido bastante frustrantes. En lugar de debatir sobre los ejes y las directrices de la campaña, finalmente en las redes sociales y en los comentarios del post casi todos se centraban en la importancia de dar ejemplo de dietistas y médicos a la hora de realizar su trabajo. Bastantes han destacado la necesidad de pedir coherencia a los sanitarios y de exigirles (al menos "moralmente") que practiquen lo que predican.
Pero ¿por qué tendrían que hacerlo? ¿Hay pruebas y razones objetivas que lo recomienden? Por ejemplo, ¿tienen que dar ejemplo para poder ejercer de forma eficaz? ¿O simplemente es una cuestión de imagen? Si simplemente se trata de un tema de deterioro de su imagen, el problema sería mayormente privado y particular. Quizás tendría más importancia si esa falta de coherencia generase una pérdida de credibilidad, ya que podría afectar a la adherencia del paciente al tratamiento. Y la cuestión ya sería preocupante si se demuestra que ese sobrepeso afecta a su profesionalidad o a los resultados.
¿Y qué dice la ciencia al respecto? Como podrán comprobar es un tema complejo y menos sencillo de lo que parece a simple vista si nos basamos en evidencias.









