Lo que dice la ciencia para adelgazar de forma fácil y saludable

3 jun. 2012

Nueva York y la prohibición de refrescos gigantes

Estos días ha sido noticia que Michael Bloomberg,  el alcalde de Nueva York, está barajando la posibilidad de prohibir los refrescos gigantes, como medida para prevenir la obesidad. Y varias asociaciones ya han respondido que lo que necesitan es un alcalde, no una niñera.

Por desgracia, cuando la política está en juego, las propuestas y contrapropuestas no se basan en el sentido común ni en la ciencia, sino en los intereses partidistas. Pero lo que Bloomberg propone me parece correcto porque, por desgracia, creo que mucha gente SI necesita una niñera cuando hablamos de nutrición. Su propuesta podría ser una forma de concienciar a la gente de que esos cubos que se toman con regularidad son pura basura. Un refresco de los que se refiere la noticia contiene casi medio litro de líquido, es decir, que estaríamos metiéndonos entre pecho y espalda unos 50 gramos de azúcar. En concreto fructosa en forma de jarabe de maíz si vives en Nueva York. El equivalente a unos diez azucarillos. Así que beberlo es, cuando menos, una niñería. Incluso quizás una insensatez. No lo digo yo, lo dicen estudios como este, que asocian el consumo de fructosa con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Lo malo de esta decisión es que probablemente termine como cuando se eliminaron los refrescos de los colegios norteamericanos. En aquel caso se dejó a los mismos fabricantes sustituirlos por sus zumos de frutas, que de zumo tienen poco, son una porquería y contienen la misma cantidad de azúcar que los refrescos. Casi seguro que en este caso también se buscarán la forma de seguir vendiendo sus productos de una u otra forma.

3 comentarios:

  1. Recordemos que muchos establecimientos de la gran manzana tienen como gancho el "All you can Drink" Bebe todo lo que quieras. Grande expendedores de todas las bebidas azucaradas al alcance de tu vaso.

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  2. Pues yo creo que somos mayorcitos para que nos anden prohibiendo tal y cual. Lo siento pero no, no quiero una niñera.

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  3. efectivamente no tiene nada que ver alimentarse bien con la libertad de cada uno de echarse al cuello el brebaje que quiera en la cantidad que quiera, menos prohibicionistas necesitamos y mas respeto a lo que cada adulto decide

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