Lo que dice la ciencia para adelgazar de forma fácil y saludable

20 may. 2013

¿Deben tomar los niños leche desnatada?


Hace unos días se publicó en la revista Eroski Consumer un artículo con 10 consejos para prevenir la obesidad infantil, cuya lectura completa recomiendo. Como ya saben los que me siguen habitualmente, no es la primera vez que no coincido totalmente con lo que se dice en los artículos sobre nutrición de esta revista, pero esta vez quería presentarles en este blog la discrepancia, porque me parece especialmente relevante.

Este es un pantallazo  con las mencionadas diez directrices que se citan en el artículo para prevenir la obesidad entre la población infantil:


El peligro de este tipo de listas con un número redondo es que a veces se incluyen puntos un poco forzados con el objetivo de llegar a la cantidad en cuestión. No sé si habrá sido el caso, pero, estando en general de acuerdo con estos consejos (me reservo para otra ocasión algún que otro matiz), uno de ellos me plantea serias dudas, ya que me resulta realmente difícil encontrar evidencia científica que lo justifique. Me refiero al tercero, el que priorizar leche y lácteos desnatados entre los niños.

No es esta lista la única fuente que sugiere el consumo de este tipo de lácteos, ni mucho menos. Como comenté en este artículo anterior, en varias de las pirámides alimentarias que representan las propuestas de diversos organismos oficiales  también se incluye esta recomendación de priorizar los lácteos bajos en grasa sobre los enteros. El argumento es el esperable: la reducción de grasas saturadas puede prevenir la obesidad y la posibilidad de enfermedades cardiovasculares. No parece descabellado, ¿verdad?.

Pero, teniendo en cuenta lo que dicen las últimas revisiones sobre las grasas (le recomiendo leer a modo de ejemplo Dietary Fats and Health: Dietary Recommendations in the Context of Scientific Evidence o este post anterior), la cosa no parece tan evidente. Y, centrándonos en la temática que nos ocupa, si usted busca evidencias concretas de los beneficios de la leche desnatada sobre la entera entre la población infantil, le costará encontrarla. Si es que la encuentra, porque yo no he podido.

La comparación directa entre ambos tipos de leche solo la he visto en el estudio publicado hace unas semanas "Longitudinal evaluation of milk type consumed and weight status in preschoolers", en el que se analizó la evolución del peso de 10.000 preescolares que tomaban leche entera o leche desnatada. Aunque es un estudio observacional (en los que no es muy riguroso deducir causalidad), es del tipo longitudinal, es decir, que realiza seguimiento al mismo grupo de individuos durante un tiempo, por lo que permite ver su evolución en función de los cambios en diversos factores. Los investigadores concluyeron que la leche desnatada no se correlacionó con un menor sobrepeso, sino todo lo contrario. Y, además, el hecho de empezar a incluirla en la dieta no sirvió para reducir la incidencia de obesidad o revertirla.

Respecto al supuesto daño que pudieran causar los lácteos enteros, la revisión que me parece más completa sobre estudios observacionales que hayan analizado su relación con la salud y la obesidad se publicó hace tan solo unos meses en European Journal of Nutrition,  "The relationship between high-fat dairy consumption and obesity, cardiovascular, and metabolic disease". Los investigadores no encontraron ni un solo indicio para acusar a los lácteos enteros de ser responsables del sobrepeso, enfermedades cardiovasculares, mala salud metabólica o diabetes. De nuevo las pruebas indicaban todo lo contrario, bastantes beneficios.

Tiene usted razón si está pensando que todos estos son estudios observacionales y que lo ideal sería disponer de estudios de intervención en los que, de forma aleatoria, se hubiera dividido a los sujetos en dos grupos y se les hubiera suministrado leche desnatada o entera, sin cambiar ningún otro factor. Sin embargo, no he podido encontrar un estudio de este tipo, supongo que porque experimentos de esta naturaleza con niños son éticamente discutibles. Lo más parecido que he conseguido es el estudio de 2012 "Skim milk, whey, and casein increase body weight and whey and casein increase the plasma C-peptide concentration in overweight adolescents", en el que un grupo de 200 adolescentes con sobrepeso se dividió en 4 subgrupos de forma aleatoria y a cada uno de ellos se dio a tomar un litro diario de diferentes líquidos: Agua, leche desnatada, y dos tipos de batidos de proteínas (whey y caseína), durante 12 semanas. ¿Y saben qué ocurrió con el grupo de leche desnatada? Que, al igual que los otros dos y comparado con el que tomó agua, sufrió un mayor aumento de peso.

A la espera de que lleguen esos ensayos ideales, hay más trabajos que aportan información relacionada y valiosa. Durante los últimos meses se han publicado dos meta-análisis sobre estudios de intervención, analizando si una mayor ingesta de lácteos puede fomentar el sobrepeso. Aunque no es exactamente lo que buscamos (y además se refieren sobre todo a adultos), tampoco es una información desdeñable, ya que si se concluyese que los lácteos enteros no provocan sobrepeso - como ha ocurrido con los observacionales anteriormente comentados- no tendría demasiado sentido recomendar los desnatados para precisamente evitar ese efecto.

El primero de ellos es de 2012, "Effects of dairy intake on body weight and fat: a meta-analysis of randomized controlled trials" y tras analizar los resultados de 29 estudios diferentes, llegó a esta conclusión : Que el tomar lácteos no se relacionaba con el sobrepeso. Y del segundo, publicado también en 2012, ya hable en esté post anterior, "Effect of dairy consumption on weight and body composition in adults: a systematic review and meta-analysis of randomized controlled clinical trials". En este caso también los investigadores dedujeron que los lácteos (sin diferenciar si eran enteros o desnatados) o no tenían relación con el sobrepeso, o si la tenían, esa relación era inversa, es decir, a más lácteos, menos obesidad.

Por lo tanto, viendo la evidencia científica existente, me parece que es poco riguroso priorizar la leche y lácteos desnatados entre los niños para evitar la obesidad o prevenir enfermedades. No hay pruebas de que esta estrategia aporte ninguna ventaja ni tampoco de que las versiones enteras puedan asociarse a algo negativo. De hecho, las evidencias parecen indicar lo contrario.

Y me van a permitir añadir otra importantísima razón, en mi opinión. Esta recomendación desvía el foco de atención del verdadero problema que está asociado a la ingesta de lácteos entre el colectivo infantil. Me refiero a lo que yo suelo llamar los "lácteos-chuches". Sí, esas cosas que se les da a menudo a los niños en el desayuno o merienda, pensando que por tener la palabra "lácteo" o "leche" en su etiqueta, es aceptable:
  • Leche con gran cantidad de polvos de chocolate u otros (cacao y similares) y azúcar.
  • Leche con cereales infantiles (aquí puede leer más sobre ellos), cuya composición es fundamentalmente azúcar y cereales refinados (almidón), a la que además se le suele añadir todavía más azúcar.
  • "Bebibles" (por llamarlos de alguna forma) o "pseudo-yogures" de sabores, cargados de azúcar y otros componentes innecesarios e indeseables.
En definitiva, personalmente creo que en la lista de 10 consejos se debería hacer más hincapié en la eliminación de todas estas versiones mediocres de los lácteos. Y, por el momento, dejar el tema de la leche desnatada a un lado, al menos hasta que tengamos alguna prueba más sólida de su utilidad.

Actualizacion:

Pocas semanas después de publicar este post, expertos de Harvard publicaron sus ideas y directrices sobre los lácteos desnatados y los niños. Pueden leer sobre el tema en este enlace.

20 comentarios:

  1. ¡Cómo me gusta este blog!
    Compré hace una semana "Lo que dice la ciencia para adelgazar" y me ha entusiasmado por la cantidad de estudios a los que refiere. Además soy una auténtica adicta al azúcar (pero de comerme una tableta de chocolate con leche al día, es exagerado) y con tan sólo desterrar el azúcar, el pan blanco y los zumos de casa no he vuelto a tener un "arranque" de glotonería.

    Sé que este comentario no tiene mucho que ver con el tema del post, pero tenía que decirlo. Me he animado a ello ya que la leche es un alimento que me encanta y más en su versión entera. Es tranquilizador saber que en principio no supone un perjuicio para los niños (aunque a ver si se consiguen datos más concluyentes).

    Con el tema de la leche + cacao, quería saber qué opinabas sobre una versión de "Cola-Cao" que se vende ahora, la cual presume de no tener azúcares añadidos (tiene edulcorantes, lo cual me parece bien), pero que encuentro un poco sospechosa porque su información nutricional viene con los valores leche + cacao. Vamos, que información del cacao a secas tiene poca.
    Si no lo conoces te recomiendo una vuelta por esa zona del súper, a ver qué opinas...

    Jolín, que comentario más largo XDD. En fin, gracias por estos posts.

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    1. Gracias Irene.
      Cuando lo vea por el super le echaré un vistazo, ¡gracias por la info!

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  2. Es una de las habituales inconsistencias de la dieta actual: leche desnatada para desayunar y batidos industriales en almuerzo y merienda..

    Muy buen post..

    Patricia

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    1. Muchas gracias, Patricia. A ver si poco a poco se van dejando claras las prioridades.

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  3. Desde que, por cambios en la ley, en mi casa tuvimos que dejar de comprar la leche recién ordeñada en el pueblo, no he sido capaz de beber leche sola. No sé por qué no la soportaba, me daban arcadas y me acostumbré al colacao.

    No me preocupa porque el resto del desayuno suele ser una tostada de pan integral casero, mantequilla, mermelada (ahora también casera) y una pieza de fruta o zumo casero. Creo que voy bien servido, pero si creo que debería buscar un cacao menos "golosina"

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    1. Si te va bien, por un poco de cacao no pasa nada, claro. Tampoco hay que obsesionarse. Nni en un extremo, ni en otro, creo yo.

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  4. De chico, y en Asturias, venía el lechero a la casa, y la leche, las abuelas nos la ponían a veces como curativos, que si caliente y con miel si acatarrados, si mal de estómago o después de comer pescados o mariscos, decían, como prevención...

    Ahora, cuando bajo a España, me hes imposible beber la leche que venden.
    Vivo en un país, Dinamarca, con una leche de mucha calidad, que me encanta. La compro ecológica y sin homogeneizar (esto último me descubrió que me sentaba muy bien para mi estómago), y ya, para mas inri y gracias a tus artículos, me he pasado a comprarla entera, (3.5% antes la tomaba al 0.5%), lo que añade un disfrute mas, gracias.

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  5. Muy interesante el artículo. No soy una profesional, pero me parece entender que los lácteos desnatados pierden gran parte del perfil vitamínico, ya que las vitaminas A y D son liposolubles.
    La cuestión es: ¿no sería mejor menos lácteos, pero de leche entera? Creo que, aunque estemos hablando de niños, tampoco hará falta tomar leche o lácteos todos los santos días.

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  6. A, D y E son las liposolubles, y realmente encontrar alternativas para la A y la E es difícil (la D la puede generar el cuerpo tomando un poco el sol cada semana). Muchas marcas de hecho han pasado a suplementar esas tres vitaminas en sus leches desnatadas o semis.

    Yo con la leche entera todavía tengo mis reservas (ahora la tomo desnatada), aunque está claro que la evidencia cada vez es más clara. Eso sí, he cambiado el Colacao por el Eco (o marca blanca) y el azúcar por el aspartamo.

    Nota aparte: de nuevo vuelvo a ver otro saco de consejos donde recomiendan no tomar bebidas azucaradas y ponen de ejemplo los refrescos. Y sigo diciendo que hay multitud de refrescos edulcorados que no aportan prácticamente ninguna caloría (de hecho, también los hay en marca blanca, algo que tardó en verse). Y somos un enorme sector de los consumidores de refrescos los que los tomamos edulcorados, ya va siendo hora de que empiecen a tenernos en cuenta en los estudios y diferencien entre azucarados y edulcorados a la hora de ofrecer conclusiones.

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  7. No sé si leíste este post, Unknown, quizás te interese:
    http://loquedicelacienciaparadelgazar.blogspot.com/2013/03/especial-edulcorantes-y-iii-ayudan.html

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  8. El Unknow era yo (y no sé por qué no me pilló la cuenta de google para poner el nick)

    Sí, sí lo leí con detalle. Mi conclusión es que por ahora no hay conclusión. Las tres tesis nombradas me parecen poco concluyentes ¿Alterar la flora intestinal a largo plazo? Genérico, lo que sucede con Splenda según ese estudio puede no suceder con otros y Splenda (sucralosa) lo uso de forma muy puntual solo para postres de horneado. ¿Alteran el metabolismo y desequilibran la asimilación de energía? Demasiado genérico, habría que ver cuales y en qué cantidades porque me extrañaría que esa alteración se debiese solamente a que lo percibimos como dulce (y por lo tanto sucediese con todo edulcorante) y no a otras interaciones a nivel más químico. ¿Adicción a sabores intensos? Pudiera ser, pero realmente era más adicto a los sabores intensos (pincantes, escabeches, salados, dulces incluso) hace bastantes años (que apenas tomaba refrescos) que ahora, así que por lo menos a título personal no lo estoy notando.

    A priori, ninguna de las tres razones que ofrecían esos estudios me parece concluyente. Por eso sigo a la espera de más estudios.

    Sí, naturalmente beber agua es más sano, y bebo una cierta cantidad diaria. Pero los refrescos me gustan y mientras no vea algo más concluyente prefiero no dejarlos de lado y seguir bebiendo una cierta cantidad diaria (y realmente es mi único vicio real a nivel de dieta, sacando algún otro dulce de forma ocasional -una vez por semana o así- y algún ocasional salado -una vez al mes o así-). Por eso cada vez que veo un estudio donde no diferencian entre refrescos edulcurados y azucarados y ponen a caer de un burro a todos los refrescos, pues sé que toca seguir esperando.

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  9. Quiero felicitarte por este artículo. Una vez más, dejas bien demostrado, a base de estudios científicos, una hipótesis.

    He de decir que al leer el post de Eroski me quedé muy sorprendida con la recomendación de la leche desnatada. Como dietista nutricionista, no recomiendo, en general, dar leche desnatada a los niños.

    Un saludo.

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    1. Gracias, Beatriz. Yo lo diría dándole la vueltaa: No creo que por el momento esté demostrado que sea útil. Ni siquiera hay indicios un poco
      claros.
      Un saludo.

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    2. ¿Y como suples las vitaminas liposolubles en su dieta? No es una crítica ojo, es verdadera curiosidad.

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  10. Qué alegría encontrar personas coherentes!!. Tengo un niño de 2 años y medio y esta es la constante discusión que mantengo con muchas madres. La leche es de los pocos alimentos que tiene sus propiedades en la grasa. Si se la quitan se le exime de la parte proporcional de dichas propiedades. Fuera los cereales industriales, los choco-batidos y esos zumos que a muchos padres-madres se les llena la boca cuando dicen que sus hijos toman mucha fruta porque beben muchos zumos (de bote), en fin...creo que la educación es la base de todas las actitudes. Mi hijo bebe leche en el desayuno y después de cenar. Punto. No voy a descremársela y menos cuando es un complemento de una alimentación totalmente sana (mucha verdura, pescado, carne blanco y menos roja, fruta y yogurth, quinoa, mijo y espelta...). Gracias por tu blog

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  11. Perdona, yo de nuevo...una cosa se me ha olvidado comentar y creo que también es importante: la cultura americana. Muchas "prohibiciones" salen de las malas costumbres alimenticias que allí tienen. Esa manía de comprar todo por garrafas y que nos venden en las pelis como "guay y cool": comer helado de no sé si 1 kg o 3, mítica escena de cuando la guapa de la peli está deprimida porque su noviete la ha dejado y llega a casa, abre la nevera y carga con ese bidón de helado a comerlo desconsoladamente. Esas garrafas de leche que toman a todas horas, como aquí tomamos el agua....en fin, que ahí si es normal que a lo mejor sea indicado lo de los "lácteos descremados".

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  12. Hola

    Soy un profesional sanitario que trabaja en un centro de salud, esos a los que los padres acuden con sus hijos para recibir consejos y realizar preguntas, a parte de las vacunaciones y las revisiones de salud.

    Pues bien, he llegado a este blog porque no es la primera vez que una madre ponia en tela de juicio mi criterio a la hora de recomendarle leche entera para sus niños, y me ha "obligado" a documentarme para afianzar semejante afirmacion, cosa que hare no por ella, sino por el bienestar de sus churumbeles.

    Asi que agradezco mucho la moslestia y la documentacion que me has ahorrado buscandolo tu, y aprovecho para felicitarte por tu blog.

    Resulta curioso que los padres hagan mas caso a las revistas que regalan en un supermercado o a los anuncios de la tele sobre las superleches superenriquecidas, antes que a su pediatra, pero en fin.

    Gracias

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    1. Anónimo, me alegro de que los contenidos del blog te hayan sido útiles. Y espero que lo sigan siendo en el futuro.

      Un saludo.

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    2. Anónimo, me alegro de que los contenidos del blog te hayan sido útiles. Y espero que lo sigan siendo en el futuro.

      Un saludo.

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    3. Anónimo, me alegro de que los contenidos del blog te hayan sido útiles. Y espero que lo sigan siendo en el futuro.

      Un saludo.

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