Lo que dice la ciencia para adelgazar de forma fácil y saludable

28 oct. 2016

Más ideas para que nuestros hijos coman mejor

Como continuación al post anterior, en el que se daban unas directrices generales sobre lo que podemos hacer para que nuestros hijos coman alimentos saludables, voy a responder a unas cuantas cuestiones que pueden haber surgido tras su lectura, con el propósito de que puedan servir de inspiración para nuevas ideas y trucos orientados a conseguir una mejor alimentación infantil. Acompañadas de sus correspondientes estudios, como siempre.

Vamos allá:



¿Cuáles serían los alimentos saludables que debo poner a disposición de mis hijos?

Estos son los que deberíamos priorizar de forma especial (mejor si los cocinamos utilizando técnicas tradicionales y grasas saludables, matizaciones).:
  • Hortalizas, verduras y frutas.
  • Pescado y carne frescos, huevos.
  • Legumbres y frutos secos (Leer esto sobre atragantamiento con frutos secos)
  • Lácteos sencillos (matizaciones)
  • Alimentos integrales (matizaciones y matizaciones)

Una lista básica podría ser esta:
  • Bollería y galletas.
  • Refrescos y bebidas azucaradas (razones).
  • Carne procesada, salchichas, fiambre (razones).
  • Cereales de desayuno para niños (razones).
  • Pan blanco (razones).
  • Chuches y dulces.
Quisiera aclarar una cosa, respecto a las prioridades. Es probable que los alimentos "más peligrosos" sean diferentes a los que ustedes están pensando, ya que no sólo es importante considerar su composición y naturaleza, sino también su frecuencia de consumo, en función de costumbres y hábitos. Por eso las chucherías y dulces no suelen tener una relevancia significativa en el sobrepeso, ya que se suelen consumir solo de vez en cuando.
En el caso de España, podemos hacernos una idea de qué productos poco saludables son los que más calorías aportan a la dieta de nuestros hijos leyendo el estudio "Macronutrient Distribution and Dietary Sources in the Spanish Population: Findings from the ANIBES Study" (2016). Las galletas y bollería, el fiambre y la carne procesada, los refrescos y el pan blanco tienen una presencia especialmente importante, así que es sobre estos alimentos donde deberemos actuar prioritariamente, prescindiendo en la medida de lo posible de ellos.

También hay que vigilar lo que los niños comen por su cuenta, principalmente comida no saludable (snacks y refrescos). Y en estas situaciones también es importante la influencia de los amigos.

¿Hay algún "truco" más que se podría utilizar para que coman más alimentos saludables y menos poco saludables? 

Algunos estudios pueden darnos ideas sobre posibles tácticas y buenas practicas que podríamos probar:

1. Como ya hemos dicho, una directriz fundamental es conseguir que les resulten sabrosos, así que conviene trabajar por reducir el rechazo, probando diferentes formas de cocinarlos. Para que, sin dejar de ser saludables, también resulten gustosos.
2. Tampoco es mala idea presentarlos de forma que se facilite su ingesta - como por ejemplo cortando o partiendo la fruta - ya que es probable que así se coman en más cantidad.
3. O incluso involucrar a los niños en la compra y preparación de los mismos.
Pero ¡ojo!, si la compra no se va a hacer en establecimientos  en los que se venden solo productos frescos y saludables, como por ejemplo fruterías, pescaderías o carnicerías, sino en un gran supermercado en el que se venden productos no saludables, no conviene que nos acompañen. Ellos estarán muy sesgados por el marketing alimentario que hayan podido recibir y acabarán influyendo en las (malas) decisiones de compra, de forma mucho más importante de lo que se piensa.
4. Utilizar argumentos que apelen a la rebeldía de los adolescentes (como por ejemplo "las grandes empresas alimentarias te quieren manipular para que comas sus productos") puede lograr que se rebelen contra ciertos alimentos poco saludables.
5. Se pueden probar técnicas de marketing habituales, aplicadas a alimentos saludables. Por ejemplo, para aumentar su afinidad por ellos puede involucrar a los niños en inventarse y utilizar nombres divertidos y atractivos con las verduras (guisantes rebotantes, zanahorias rayos-X,..,)
6. No hace falta que los vegetales siempre sean un plato principal. Una forma de acostumbrarse a su presencia y a su ingesta es ponerlos de acompañamiento, ya que así también se consigue una mayor valoración del plato y del resto de alimentos.

¿Conviene hablar a los niños de su peso y de los riesgos de sobrepeso en el futuro?

Los niños, sobre todo los más pequeños, no son capaces de interiorizar el riesgo a largo plazo. Los estudios han mostrado que sus decisiones a la hora de comer se basan sobre todo en las expectativas de sabor, la diversión y el mundo de fantasía asociado:
Si el niño ya sufre sobrepeso, hablarle de ello es posible que tampoco ayude. De hecho, podría ser hasta contraproducente, generándole ansiedad y pudiendo afectar a su autoestima en el futuro:

Pero ¿y si no quiere comer cosas saludables? ¿No es mejor que coma algo, aunque no sea saludable, a que no coma nada?

Conviene que los niños hagan las comidas principales habituales, pero a un niño normal no le pasa nada grave ni disminuye significativamente su rendimiento por no comer en alguna ocasión puntual. Ni tampoco por no desayunar ciertos alimentos que se venden como "ricos en energía", aunque los vendedores de productos ultraprocesados quieran convencernos de lo contrario.
Si nos mantenemos firmes, el apetito hará su labor y el niño acabará comiendo los alimentos que tenga disponibles, aunque no sean los que más le gustan. Pero no hay que obligarle, ni siquiera a comer todo lo servido en el plato, ya que no hay evidencias de que eso sea especialmente saludable ni acertado para los niños ni tampoco para los adultos.

¿Es importante que los niños empiecen a comer vegetales pronto?

Según el estudio "Mid-childhood fruit and vegetable consumption: The roles of early liking, early consumption, and maternal consumption" (2016), un consumo temprano de vegetales y frutas es un gran predictor del consumo de adulto. Así que, tras la lactancia, no parece mala idea empezar a a comerlos cuanto antes.

¿Realmente es tan influyente la publicidad alimentaria?

A continuación enumero cuatro razones - y unos cuantos estudios - por las que hay que alejarse del marketing alimentario y la publicidad.

1. Casi en su totalidad es sobre productos poco saludables.
2. Utiliza técnicas sofisticadas y planificadas.
3. Convence a los niños.
4. También influye en los padres.

5 comentarios:

  1. Tengo una nena de más de 3 años y desde que empezó a comer sólidos procuramos incluir en todas las comidas verdura. En general le gusta pero, como todos, tiene sus preferencias. Mi truco es servirle primero la verdura y mientras se la come preparar el resto del "menú" (carne, pescado, arroz...), de esta forma la pilla con más hambre y come más verdura, ya que al servirlo todo a la vez suele preferir aquello más palatable o que más le entra por los ojos. Otra idea es diseñar platos que ya incluyan la verdura en ellos (tortilla de calabacín, arroz con guisantes y zanahoria...).
    También he observado que el hecho de que si empiezan a comer algo libremente desde chiquitos les crea una gran adherencia, en nuestro caso el abuelo tiene un huerto y la nena ha comido tomates casi directamente de la planta desde pequeña (los coge ella, los lavamos y se los come a bocados), lo que hace que normalice el alimento y lo prefiera incluso por encima de otras alternativas (cuando vamos al super y quiere picar algo pide tomates cherry).

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  2. Hola Centinel, te propongo un tema: los tipos de etiquetado frontal (front of package labelling) y su impacto real en la toma de decisiones. :)

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    1. Gracias, tomo nota, aunque la cosa no pinta demasiado bien
      https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/27745562

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  3. Genial aportación, Centi. Eres todo un Mariscal de campo ofreciendo buenos planes de ataque contra un poderoso enemigo, como explicas en tu libro: La guerra contra el sobrepeso. Te debo una conversación ...no me olvido de tí. Una aportación modesta pero práctica, en castellano, sobre uno de los puntos que comentas la escribí aquí: http://www.consumer.es/web/es/alimentacion/aprender_a_comer_bien/2016/05/04/223690.php

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