Lo que dice la ciencia para adelgazar de forma fácil y saludable

11 ene. 2016

Más reflexiones sobre las últimas Dietary Guidelines for Americans 2015-2020

Como era esperable, tras la publicación la semana pasada de la última edición de las Dietary Guidelines for Americans (DGA), la que pretende ser la referencia norteamericana (y mundial) sobre alimentación y salud hasta el año 2020, la respuesta de los medios - especialmente en internet y en las redes sociales - ha sido masiva. Por ejemplo, fue espectacular observar cómo en Twitter, mediante la búsqueda "Dietary Guidelines", se publicaban en tiempo real unos 3-4 tuits por segundo.

Pero tras la tormenta llega la calma; y tras los titulares iniciales, más o menos afortunados, llega el momento de la reflexión más serena.

Aunque en el post anterior, en el que publiqué el resumen de las directrices principales, ya adelanté brevemente algunas de mis opiniones previas, tras una lectura más sosegada y detallada voy a extenderme un poco más en las cuestiones que considero más relevantes y/o polémicas de su primer capítulo, el relacionado con los patrones dietéticos saludables. Dejando claro que no son más que eso: opiniones. Más o menos justificadas, pero personales.



Antes de nada, les recuerdo las directrices y las recomendaciones clave, disponibles en inglés en el resumen ejecutivo:

"1. Seguir un patrón de alimentación saludable durante toda la vida. Todas las elecciones de alimentos y bebidas son importantes. Elegir un patrón de alimentación saludable con una cantidad de calorías adecuada para ayudar a lograr y mantener un peso corporal saludable, apoyar la adecuación de nutrientes y reducir el riesgo de enfermedades crónicas.

2. Centrarse en la variedad, la densidad de nutrientes y la cantidad. Para satisfacer las necesidades de nutrientes dentro de los límites de calorías, elegir una variedad de alimentos ricos en nutrientes de todos los grupos de alimentos en las cantidades recomendadas.

3. Limitar las calorías a partir de azúcares añadidos y grasas saturadas y reducir la ingesta de sodio. Consumir un patrón de alimentación bajo en azúcares añadidos, grasas saturadas y sodio. Reducir el consumo de alimentos y bebidas con elevado contenido en estos componentes a las cantidades que se ajustan a los patrones de alimentación saludables.

4. Cambiar a alimentos y bebidas más saludables. Elegir alimentos y bebidas ricos en nutrientes de todos los grupos de alimentos en lugar de opciones menos saludables. Considerar las preferencias culturales y personales para hacer estos cambios más fáciles de lograr y mantener.

5. Apoyo por parte de todos a los patrones de alimentación saludable. Todo el mundo tiene un papel para ayudar a crear y apoyar los patrones de alimentación saludables en múltiples escenarios a nivel nacional, en casa, en la escuela, en el trabajo y en la comunidad."

Un patrón de alimentación saludable incluye:
  • Una variedad de verduras de todos los subgrupos: de color verde oscuro, rojo y naranja, legumbres, feculentas y otras.
  • Las frutas, especialmente frutas completas.
  • Cereales, al menos la mitad de ellos integrales.
  • Productos lácteos sin grasa o bajos en grasa, incluyendo leche, yogur, queso y/o bebidas de soja.
  • Una variedad de alimentos ricos en proteínas, incluyendo mariscos, carnes magras y aves de corral, huevos, legumbres y frutos secos, semillas y productos de soja.
  • Aceites.
Un patrón de alimentación saludable restringe:
  • Las grasas saturadas y grasas trans, azúcares añadidos y sodio.
Se proporcionan recomendaciones cuantitativas para los componentes de la dieta que debe ser limitados. Estos componentes son de particular preocupación para la salud pública en los Estados Unidos, y los límites especificados pueden ayudar a las personas a lograr patrones de alimentación saludable dentro de los límites de calorías:
  • Consumir menos de 10 por ciento de calorías por día a partir de azúcares añadidos.
  • Consumir menos de 10 por ciento de calorías por día a partir de grasas saturadas.
  • Consumir menos de 2.300 miligramos (mg) por día de sodio.
  • Si se consume alcohol, debe ser consumido con moderación, hasta una bebida al día para las mujeres y hasta dos bebidas por día para los hombres, y sólo por los adultos de edad legal para beber."
Pueden consultar los textos originales y completos de este primer capítulo, con explicaciones ampliadas, en este enlace.

Pues bien, vamos allá con mis comentarios:

Los vegetales, prioritarios y a promover

Poco que añadir a lo recomendado en las DGA respecto a hortalizas y frutas. Estoy 100% de acuerdo en seguir promoviendo su ingesta, hasta convertirlos en el alimento principal de la dieta.

Su consumo medio (puntos naranjas) todavía dista mucho de los rangos recomendados (barras azules).




Espero que algún día consigamos situar realmente las hortalizas y las frutas en la base de alimentación y olvidemos definitivamente las pirámides con cereales en su base, como la última propuesta de la SENC o la todavía vigente de la estrategia NAOS, las dos pirámides españolas "oficiales" por las que parece no pasar el tiempo... ni la ciencia.

Más caña al azúcar

Uno de los aspectos más relevantes (y en mi opinión, positivos) de las nuevas DGA y que han difundido casi todos los medios es el hincapié que se hace en la reducción de los azúcares añadidos, algo que me atreví a adelantar allá por 2013 . Aunque es una recomendación que se lleva haciendo décadas y que estaba presente en las ediciones anteriores, en este caso se fija de forma clara y bien visible la cantidad máxima recomendada en el 10%, algo que no se hacía de forma tan explícita. Esta directriz y su magnitud están alineadas con las últimas recomendaciones de la OMS sobre el tema.

Considerando que en EEUU prácticamente la totalidad de las calorías provenientes de azúcares las aportan refrescos, aperitivos, bollería y dulces, es decir, alimentos totalmente superfluos, creo que vamos por buen camino. Sobre todo viendo cuál ha sido la tendencia del consumo de azúcar hasta el momento en ese país (fuente):



Aunque, personalmente, consideraría justificadas unas directrices más restrictivas, con un máximo del 5%, como hace la OMS (reconociendo que la evidencia todavía no es muy sólida), por una razón muy sencilla: porque no sería ningún problema para la salud pero podría aportar claros beneficios. Nutricionalmente los azúcares añadidos son absolutamente innecesarios para la población en general.

Pero supongo que cuesta ir claramente en contra de poderosas corporaciones norteamericanas, cuyo negocio se basa en el azúcar y en los alimentos que la contienen en grandes cantidades.

Las grasa saturada sigue siendo la fea

De nuevo las grasas saturadas salen especialmente destacadas, bastante negativamente. Se sigue insistiendo en su reducción y se fija su máximo otra vez en el ya conocido 10% de las calorías totales (porcentaje del que hable en este post).

Sin embargo, a pesar del estigma que arrastra este tipo de grasa desde hace décadas, tal y como explicaban los dietistas norteamericanos hace unos meses en su escrito dirigido a los redactores de las DGA,  no creo que haya evidencia clara para pensar que este nutriente específico sea uno de los principales y prioritarios responsables de las enfermedades crónicas y de la obesidad. Además, hay que tener en cuenta que la tendencia de su consumo en EEUU (y todos los países desarrollados) desde hace años es negativa (estudio, estudio), y que su consumo medio está solo ligeramente por encima de los límites máximos establecidos (estudio). Si quieren profundizar en este tema, les recomiendo leer esta serie de posts sobre las grasas saturadas que publiqué hace un tiempo.

No me malinterpreten: no digo que haya  que dar "carta blanca" a su consumo, al menos por el momento, sino de valorar en base a datos objetivos si realmente esta directriz restrictiva es tan importante y debe ir "en primer línea". Las últimas y más relevantes revisiones sobre el tema (una, dos , tres) no parecen sugerir tanta relevancia

La carne se salva de la quema

Junto con el azúcar, otro de los protagonistas de esta edición de las DGA ha sido la carne, algo esperable, dado que hace tan solo unos meses nos bombardearon con titulares sobre su relación con el cáncer, con la OMS de por medio. El caso es que los autores de las DGA parecen no haberse enterado del revuelo y en las directrices generales no encontramos nada en contra de la carne, incluyéndose en su versión magra en los patrones dietéticos saludables.

en las explicaciones detalladas tampoco se aclara demasiado la cosa. Estos son los textos traducidos:

"Hay evidencia sólida, sobre todo a partir de estudios de cohorte prospectivos, pero también de ensayos aleatorios, que demuestra que los patrones de alimentación que incluyen menor consumo de carnes y carnes procesadas se asocian con un menor riesgo de enfermedad cardiovascular en adultos. Hay evidencia moderada de que estos patrones de alimentación están asociados con un menor riesgo de obesidad, diabetes tipo 2 y algunos tipos de cáncer en adultos. (...) los patrones de alimentación consisten en múltiples componentes y alimentos que interactúan, y las relaciones con la salud se conocen para el patrón general de alimentación, y no necesariamente para un aspecto aislado de la dieta. Gran parte de esta investigación sobre los patrones de alimentación ha agrupado todas las carnes, sin tener en cuenta el contenido de grasa o la transformación, aunque algunas pruebas incorporan las carnes magras en los patrones de alimentación saludables. En análisis separados, el modelado de patrones alimentarios ha demostrado que las carnes magras pueden contribuir con nutrientes importantes, respetando los límites para el sodio, las calorías, las grasas saturadas, azúcares añadidos y el total de calorías, cuando se consumen en cantidades recomendadas  (...)

La recomendación para el subgrupo de carnes, aves y huevos (...) es la misma que en las DGA 2010 (...) la ingesta promedio de carnes, aves y huevos para los chicos adolescentes y hombres adultos supera la de las recomendaciones. Para los que comen productos de origen animal, la recomendación para el subgrupo de alimentos ricos en proteínas, carnes, aves de corral y huevos, puede ser satisfecha mediante el consumo de una variedad de carnes magras, aves magras y huevos. Las opciones dentro de estos patrones de alimentación pueden incluir carnes procesadas siempre y cuando el patrón de alimentación resultante respete los límites para el sodio, las calorías, las grasas saturadas, los azúcares añadidos y calorías totales."

Bastante confuso, ¿no creen?

En mi opinión, no habría estado mal ser más contundentes y explícitos respecto a la reducción de la carne procesada; aunque, como expliqué en este post, el riesgo es pequeño, su relación con el cáncer se considera bastante probada  y es un alimento que con frecuencia suele venir cargado de componentes innecesarios y probablemente poco saludables.

Pero respecto a la carne no procesada, la cosa es más complicada y creo que no hay evidencias que soporten una directriz clara de restricción. En primer lugar, como puede comprobarse leyendo los posts que he escrito sobre este alimento, la relación de su consumo con la salud es compleja y puede aportar tanto beneficios como desventajas. En segundo lugar, el consumo de proteínas no parece preocupante por exceso y el de carne roja durante los últimos años es claramente descendente, como se puede ver en los siguientes gráficos:




Sin embargo, muchos de los más críticos respecto a la "delicadeza" de las DGA con la carne se centran en que habría que restringirla por razones de sostenibilidad. Es cierto que, por primera vez, los expertos que realizaron la revisión científica previa (el Advisory Committee), incluyeron el analisis de esta variable y concluyeron que los alimentos de origen animal son menos sostenibles que los de origen vegetal. Pero también es cierto que las DGA se crearon desde la perspectiva de la salud, no la medioambiental; lo cual no significa que no me parezca una buena iniciativa incluir esta variable, ya que sin duda es relevante para el futuro del planeta. No soy experto en la cuestión y tras leer el informe del Advisory Committee me parece un trabajo valioso e interesante. Pero también me genera varias dudas que detallo a continuación.

En primer lugar, el análisis de la sostenibilidad es algo enormemente complejo, ya que el concepto  es muy amplio y depende de numerosas variables, como por ejemplo se explica en este informe. Y a veces da lugar a conclusiones contradictorias, como por ejemplo en el estudio comparando la sostenibilidad de la lechuga y el bacon. Los miembros del Advisory Committee que desarrollaron el análisis de sostenibilidad, aunque se apoyaron en dos expertos sobre el tema, no son especialistas en esta materia, por lo que no sé hasta qué punto eran capaces de evaluar el rigor, solidez y valor de los estudios seleccionados y de determinar hasta qué punto es prioritaria o urgente una directriz concreta.

Por otro lado ¿por qué casi siempre el análisis de sostenibilidad de los alimentos se hace desde la dicotomía alimentos vegetales vs alimentos animales? Hay subgrupos de alimentos también más o menos sostenibles. Quizás las legumbres o los cereales sean más sostenibles que las hortalizas o las frutas. O el pescado de mar más sostenible que el pescado de agua dulce o que el marisco. ¿Cómo trasladaríamos esa conclusión a las recomendaciones dietéticas?

Personalmente, creo que lo ideal sería una especie de "lista de sostenibilidad", en la que se caracterizaran los grupos de alimentos - o incluso los alimentos individuales - en función de su sostenibilidad, de forma rigurosa y fiable. Sé que no es fácil, pero para eso están los científicos y expertos. Y que dicha lista sirviera para definir y desarrollar políticas y estrategias alimentarias globales.

De cualquier forma, sin duda es necesaria un reflexión sobre la incorporación de esta perspectiva a las DGA y este primer paso del Advisory Committee ha sido un buen comienzo, que habrá que desarrollar.

Una cosa más sobre el tema: los enfados y las airadas reacciones sobre esta cuestión han llegado sobre todo de los simpatizantes del vegetarianismo y de los que aceptan bastante mal que se les lleve la contraria, así que tampoco hay que darles más relevancia de la que tienen.

Sin máximos concretos de colesterol

Otra de las novedades importantes de las nuevas DGA es la eliminación del límite de colesterol dietético, fijado anteriormente en 300 mg/día. Así que, en principio, podría parecer que las directrices se vuelven más tolerantes respecto a los alimentos ricos en este componente (especialmente el huevo). Este es el segundo cambio que me atreví a adelantar en 2013, ya que la falta de soporte científico de esta restricción estaba bastante contrastado.

Sin embargo, aunque ha habido muchos titulares destacando la redención del colesterol, si leemos los textos detallados la interpretación no es tan clara, ni mucho menos.

Esto es lo que dicen las nuevas DGA sobre el colesterol dietético:

"El cuerpo utiliza el colesterol para las funciones fisiológicas y estructurales, pero tiene más que suficiente para estos fines. Por lo tanto, no es necesario obtener el colesterol a través de los alimentos.

La recomendación clave de las DGA 2010 para limitar el consumo de colesterol a 300 mg por día no está incluida en la edición de 2015, pero este cambio no sugiere que el colesterol dietético ya no se debe tener en cuenta en el diseño de patrones de alimentación saludables. Según lo recomendado por el IOM,  las personas deben comer el menor colesterol dietético posible en un patrón de alimentación saludable. En general, los alimentos que son más altos en colesterol dietético, como las carnes grasas y productos lácteos enteros, también son más altos en grasas saturadas. (...) debido a la similitud de las fuentes de alimentos de grasas saturadas y colesterol de la dieta, los patrones saludables también son bajos en colesterol dietético. (...) El consumo promedio actual de colesterol dietético en los Estados Unidos es de aproximadamente 270 mg por día.

Existe evidencia sólida sobre todo a partir de estudios de cohorte prospectivos, pero también de ensayos controlados aleatorios, que los patrones de alimentación que incluyen menor ingesta de colesterol dietético se asocian con un menor riesgo de enfermedad cardiovascular, y hay evidencia moderada que indica que estos patrones de alimentación están asociados con un menor riesgo de obesidad. (...) Se necesita más investigación sobre la respuesta a la dosis entre los niveles de colesterol en sangre y el colesterol dietético. No hay evidencia adecuada para establecer un límite cuantitativo para el colesterol dietético específico. (...)"

En definitiva, podríamos resumir estos párrafos de la siguiente forma:

"No tenemos evidencias sobre las cantidades concretas, pero recomendamos que cuanto menos colesterol dietético, mejor".

Y se argumenta sobre todo citando un documento del Institute of Medicine publicado en 2002, hace más de 10 años. Todo bastante confuso y contradictorio, la verdad. Y demasiado centrado en el simplista enfoque que relaciona grasas saturadas, colesterol y enfermedad cardiovacular, ya que ese razonamiento de "cuanto menos colesterol, mejor" es muy discutible, como se puede comprobar en recientes e influyentes revisiones (por ejemplo esta o esta) o en los post que he escrito al respecto.

Cereales: los carbohidratos refinados pasan desapercibidos

No ha habido cambios significativos respecto a las directrices sobre los cereales. Se recomiendan como parte de una dieta saludable y se sigue sugiriendo que al menos la mitad sean integrales. Pero tengo varios comentarios al respecto.

En primer lugar, viendo los rangos recomendados y el consumo medio, tengo mis dudas de que haya que promover demasiado el consumo de cereales:


En segundo lugar, creo que se ha dado un paso atrás en el tema de los cereales refinados. En las anteriores recomendaciones se concretaba claramente que eran algo a restringir, sin embargo en esta edición se centran en la promoción de los integrales. La limitación de los refinados y de los productos fabricados con ellos pasa a un segundo plano y hay que ir a los textos de detalle para encontrar algo sobre el tema. Y lo que encontramos es realmente poco contundente, ya que solo hay estas dos frases relacionadas:

"Los patrones de alimentación saludables incluyen la ingesta de cereales integrales y limitan la  de cereales refinados y productos fabricados con cereales refinados, especialmente aquellos ricos en grasas saturadas, azúcares añadidos, y / o sal, tales como galletas, pasteles, y bocadillos"

"Aunque deberían limitarse los productos fabricados con cereales con alto contenido de azúcares añadidos y grasas saturadas, tales como galletas, pasteles y algunos bocadillos, como se explica en las secciones sobre azúcares añadidos y las grasas saturadas, algunos cereales con algunos azúcares añadidos y grasas saturadas pueden encajar dentro de los patrones de alimentación saludable."

En mi opinión, esto es claramente insuficiente y muy poco coherente con toda la evidencia científica que se lleva acumulando durante los últimos años. también es lo que transmite una y otra vez el propio informe del Advisory Committe, con frases como estas:

Parte A, pag 4: "Higher consumption of sugar-sweetened foods and beverages as well as refined grains was identified as detrimental in almost all conclusion statements with moderate to strong evidence".

Cap 2, pag 8 y 9 : "Strong and consistent evidence demonstrates that dietary patterns associated with decreased risk of CVD are characterized by higher consumption of vegetables, fruits, whole grains, low-fat dairy, and seafood, and lower consumption of red and processed meat, and lower intakes of refined grains, and sugar-sweetened foods and beverages relative to less healthy patterns. (...) Individuals are encouraged to consume dietary patterns that emphasize vegetables, fruits, whole grains, legumes, and nuts; include low-fat dairy products and seafood; limit sodium, saturated fat, refined grains, and sugar-sweetened foods and beverages."

Cap 2, Pag 15: "dietary patterns that are higher in vegetables, fruits, and whole grains; include seafood and legumes; are moderate in dairy products (particularly low and non-fat dairy) and alcohol; lower in meats (including red and processed meats), and low in sugar-sweetened foods and beverages, and refined grains are associated with favorable outcomes related to healthy body weight" (...) "To achieve and maintain a healthy body weight, individuals are encouraged to consume dietary patterns that are higher in vegetables, fruits, and whole grains; include seafood and legumes; are moderate in dairy products (with an emphasis on low- and non-fat dairy), and alcohol; and are lower in meats (including red and processed meats), sugar-sweetened foods and beverages, and refined grains"

Cap 2, pag 23: "Moderate evidence indicates that healthy dietary patterns higher in vegetables, fruits, and whole grains and lower in red and processed meats, high-fat dairy products, refined grains, and sweets/sugar-sweetened beverages reduce the risk of developing type 2 diabetes (...) To reduce the risk of developing type 2 diabetes, individuals are encouraged to consume dietary patterns that are rich in vegetables, fruits, and whole grains and lower in red and processed meats, high-fat dairy, refined grains, and sweets/sugar-sweetened beverages"

Tan solo es una muestra, porque hay unas cuantas más.

Yo mismo he ido publicando post sobre el tema con los últimos estudios que analizan la relación entre los cereales refinados y la salud.

Sin duda, este es un gran FAIL en las DGA 2015.

Los porcentajes máximos de grasa pasan a segundo plano y se jubila definitivamente la dieta equilibrada

En esta edición no encontramos porcentajes concretos de calorías aportados por macronutrientes específicos en las directrices generales. Si recuerdan mis post al respecto hace unos años, (este y este), podrán deducir que me alegro de esta decisión. Es cierto que en los apéndices correspondientes se vuelven a sugerir "rangos de ingesta aceptables", pero leyendo los textos es evidente la pérdida de relevancia de estas sugerencias.

La primera vez que apareció un porcentaje de este tipo en las Guidelines fue en 1990, limitando el porcentaje de calorías a partir de las grasas al 30% y se ha mantenido hasta la edición de 2010. El despliegue de esta recomendación, junto con las cantidades mínimas de proteínas, es el que sirvió para crear uno de los métodos de planificacion dietética más utilizados: la distribución de porcentajes 55/30/15 para las calorías aportadas por carbohidratos, grasas y proteínas, respectivamente. La base de la llamada  "dieta equilibrada", que se sigue estudiando en los grados de nutrición pero que no aparece por ningún lado en las últimas DGA. Aunque la verdad es que este término ni siquiera aparecía en la versión de 2010, se mencionaba tímidamente en la de 2005 y ni existió en las primeras versiones. Así que es bastante inexplicable su popularidad y utilización.

Una dieta puede ser más o menos saludable  y más o menos completa, pero el equilibrio mejor se lo dejamos a los equilibristas.

Sigue existiendo el miedo a los frutos secos

En el apartado de proteínas, se citan los frutos secos como una buena fuente de las mismas. Sin embargo, se recomiendan con moderación y preferiblemente como sustitutos de otros tipos de proteínas, con el argumento de que aportan muchas calorías. Pero, como ya saben los habituales de este blog, la evidencia científica muestra que en este alimento las calorías son un factor secundario, ya que probablemente son menos de las que se calculan teóricamente y presentan una baja digestibilidad. Además provocan saciedad y efectos metabólicos positivos, relacionándose con una buena salud y con la aportación de numerosos y valiosos nutrientes. Y los estudios, tanto los observacionales como los de intervención en ningún caso los asocian con el sobrepeso.

Entonces, ¿a qué viene tanta precaución?

Los lácteos enteros, injustamente olvidados

No quiero resultar reiterativo, así que en lo que respecta a  los lácteos enteros y desnatados me remito a mi reciente post sobre el tema. Tal y como adelanté, en estas DGA se siguen priorizando injustificadamente los lácteos desnatados sobre los enteros, porque históricamente los primeros se han incluido en los patrones alimentarios saludables y los segundos en los no saludables. Las "malas compañías" han estigmatizado a los lácteos enteros y a nadie le interesa cambiar esta situación, a pesar de que no existe evidencia de que los desnatados aporten mayores ventajas para la salud.

Por otro lado, tengo también serias dudas respecto a los rangos recomendados para los lácteos en los textos de detalle.



Me parecen excesivos, sobre todo algunos en su límite inferior, ya que no creo que haya evidencias claras para convertirlos en un alimento tan imprescindible y que haya que ingerir necesariamente en tanta cantidad, como ya han resaltado algunos expertos y estudios en varias ocasiones. ¿De verdad hay pruebas de que un adulto necesita mínimamente tres raciones de lácteos diarios? No lo creo.

La sal, como siempre, entre los malos

Se mantienen el límite máximo de 2300 mg de sodio diarios, algo menos de 6 gramos de sal. Lo cierto es que durante los últimos años los resultados de los estudios sobre este componente han sido bastante diversos y controvertidos, como pueden comprobar consultando los post que he ido publicando al respecto. Supongo que como el consumo medio (3400 mg) está bastante por encima de los valores habitualmente recomendados, los autores de las DGA han decidido mantener  esta restricción entre las directrices principales.

No me parece mal controlar el exceso de sal en la dieta pero viendo los últimos estudios sobre el tema tengo bastantes dudas respecto a la relevancia real de esta medida para lograr resultados significativos sobre la salud.

Vuelve la variedad

Una de las cosas que más me ha sorprendido ha sido la insistencia en el resumen ejecutivo de elegir alimentos de todos los grupos, apelando a la variedad y utilizando la expresión "across and within all food groups" en varias ocasiones. No sé si es una manera de camuflar el histórico "no hay alimentos malos", una afirmación que no comparto y con claros intereses espurios.

Además, como ya expliqué en este post anterior, no hay evidencia demasiado clara entre la variedad de la dieta y una mejor salud, así que me parece un poco arriesgado incluirla, a pesar de centrarse en los alimentos más recomendables.

Por cierto, justo hace unos meses se publicó en European Journal of Clinical Nutrition el metaanálisis "Dietary diversity score and obesity: a systematic review and meta-analysis of observational studies" (2015), concluyendo que no hay evidencia de relación entre la variedad y el peso corporal.

Conclusión final: seguimos centrados en calorías y nutrientes

Tras este recorrido por las recomendaciones y restricciones, es probable que se haya dado cuenta de que los patrones saludables vienen dados por grupos de alimentos (vegetales, frutas, cereales, carnes, lácteos, etc) pero las restricciones se concretan mediante componentes específicos o nutrientes (grasas saturadas, azúcares, sodio). A pesar de que el análisis previo del Advisory Committee se realizó en base a patrones dietéticos, para limitar lo menos recomendable en las DGA sigue manteniéndose ese enfoque "nutricionista" o "componentista".

No hace falta ser un experto para darse cuenta de que para cumplir con las restricciones respecto a las grasas saturadas, el sodio y las calorías probablemente la forma más eficiente y eficaz de hacerlo es limitando los alimentos altamente procesados y ricos en estos componentes: bebidas azucaradas, alimentos precocinados, bollería y panadería, cereales refinados, carnes procesadas, etc. Si se hiciera así, tanto las recomendaciones "en positivo" como las "en negativo" quedarían plasmadas en forma de alimentos. Y no haría falta utilizar el término confuso "nutrient dense food", que aparece en numerosas ocasiones en las DGA a modo de antónimo de los alimentos altamente procesados y de componentes indeseables, pero que en ningún lado se explica realmente lo que es.

Personalmente creo que ya va siendo hora de jubilar definitivamente tanto número y tanto nutricionismo en las recomendaciones dietéticas. Este enfoque es útil para prevenir carencias, fijando límites inferiores, pero hoy en día en los países desarrollados es muy difícil que haya escasez de alimentos. Y, por otro lado,  ha quedado bastante demostrado que nuestro metabolismo es muy capaz de lidiar sin problemas con rangos muy amplios de macronutrientes. Además, como las propias DGA dicen en varias ocasiones, lo que importa es el efecto global del alimento y no sus componentes individuales, ya que las interacciones entre dichos componentes y nuestro metabolismo son muy complejas.

Coherentemente con estos planteamientos, creo que ha llegado el momento de empezar a utilizar de forma más sistemática y rigurosa otras características de los alimentos más "macro" y orientadas a los efectos metabólicos, que pueden ayudarnos a saber su relación con la salud, la ingesta y el sobrepeso. Por ejemplo la digestibilidad, la saciedad, la respuesta glucémica o la palatabilidad; y seguro que los científicos pueden proponer muchas más. Hay una buena cantidad de evidencias que indican que pueden ser mucho más útiles.

El futuro de las Dietary Guidelines

Yo resumiría estas nuevas directrices dietéticas como escasamente comprometidas y muy poco innovadoras. Viendo lo que opinan de las mismas muchos expertos, me temo que dentro de unos meses nadie hablará de ellas. Y si nadie se las toma muy en serio, no parece que vayan a ayudar a mejorar significativamente la salud de los norteamericanos ni a reducir los índices de obesidad.

Los que llevamos cierto tiempo siguiendo las sucesivas actualizaciones de las Dietary Guidelines, solemos tener muchas preguntas respecto a su elaboración y desarrollo ¿Por qué es responsabilidad del Departamento de Agricultura (USDA)? ¿Cómo se eligen a los expertos? ¿Qué peso tiene el informe del Advisory Committee? ¿Cómo se canalizan las aportaciones externas? ¿Cómo se hace la priorización final de las directrices?

Pues bien, quizás dentro de poco tengamos respuesta a algunas de ellas y seamos testigos de acciones que hagan que las próximas DGA sufran cambios relevantes. Hace tan solo unas semanas el congreso de EEUU aprobó una iniciativa para revisar la metodología utilizada para la definición de las DGA. La realizará el IOM, una entidad científica independiente y a la que habitualmente recurre el gobierno para realizar revisiones sobre aspectos relacionados con la salud. La idea es que se revise todo el proceso, analizando su integridad, rigor científico y transparencia.

Lo triste es que no podremos aprovechar las posibles mejoras que surjan como consecuencia de esta iniciativa hasta 2020, en las próximas Dietay Guidelines.

Así que nos quedan al menos otros 5 años para seguir dando la matraca.

21 comentarios:

  1. Gracias y gracias... Aunque habitualmente nos limitamos a leer tus exquisitos e imparciales análisis de las evidencias, y a beneficiarnos así de tu impresionante trabajo, hoy quiero dejarte explícito mi agradecimiento. ¡Feliz y saludable año!

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  2. Gracias por tu excelente trabajo. Tu labor de promoción de la salud no tiene precio. Estás haciendo un gran bien a la sociedad. Supongo que lo tienes en cuenta y por ello un doble mérito.
    Un saludo

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  3. ¡Gracias a todos por vuestros amables comentarios!

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  4. Hola Centinel, Por que si el consumo de azucar paso de 80 a 105 desde 1980 a 2010, en cambio paso 20 a 90 entre 1870 a 1930. crecio tanto el sobrepeso y obesidad en estados unidos en nuestra epoca y no en fines del siglo 19 y primeras decadas del siglo xx?

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  5. Un "escéptico" licenciado en química escribiendo sobre dieta-nutrición, irónicamente tipos como este después se quejan del intrusismo en otras areas

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    1. Tu comentario no aporta nada, el blog sí. La ciencia es escéptica, sino no avanzaríamos. La nutrición humana es multidiscipinar y requiere de diversas ciencias para poderse entender en profundidad (al igual que ocurre con otras muchas disciplinas). La información del blog es increíblemente buena, bien redactada y explicada al detalle, muy didáctico, con mucho gusto y siempre busca dar soluciones o explicaciones a cosas que hemos aceptado porque sí. Además, siempre referencia estudios de calidad y autores muy importantes, de referencia mundial en la nutrición/alimentación que no son sospechosos de "trabajar" para determinadas multinacionales. He estudiado Nutrición Humana y Dietética y ojalá existieran muchos "tipos" como este. Viva en este caso el intrusismo! Un saludo, Carles.

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    2. Gracias Carles, un placer poder ayudar, aunque sea un poco, a los profesionales que os batís el cobre con los pacientes en vuestras consultas.
      Un saludo.

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    3. Con ese razonamiento, que el carnicero hable de física cuántica

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    4. ¿Y por qué no? ¿Y el físico puede hablar de carne? ¿Y para hablar del tiempo hay que ser meteorólogo?

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    5. Te estas confundiendo.No se necesita título para divulgar sobre nada. Si que se necesita saber hacerlo bien y en este blog se hace bien (es de los pocos). Yo tambien tengo la carrera de nutrición y esto no es intrusismo, no se dedica a pasar consulta, tampoco dice barbaridades pseudicientíficas y facilonas como la inmensa mayoría de blogs sobre "nutrición", hace un buen trabajo de divulgación y ya esta. A mi tambien me gustaría que no hubiera tanto intrusismo hacia nuestra profesión. Es vergonzoso el que hay. Pero en este caso te confundes de enemigo.

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  6. Claro que valla a Naukas y presente su libro "lo que la ciencia dice sobre Física cuántica " total todos podemos hablar de todo ¿no?

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    1. Por supuesto. Si a los físicos les parece un buen libro, será que lo es. ¿O tampoco?

      Por cierto: http://definicion.de/valla/

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    2. Te recomiendo leer cualquiera de estos libros:

      El Cercano Oriente (Título original: The Near East) (1968)
      La Tierra de Canaán (Título original: The Land Of Canaan) (1971)
      Los Egipcios (Título original: The Egyptians) (1967)
      Los Griegos (Título original: The Greeks: A Great Adventure (1965)
      La República Romana (Título original: The Roman Republic) (1966)
      El Imperio Romano (Título original: The Roman Empire) (1967)
      Constantinopla (Título original: Constantinople - The Forgotten Empire) (1970)
      La Alta Edad Media (Tíulo original: The Dark Ages) (1968)
      La Formación de Inglaterra (Título original: The Shaping of England) (1969)
      La Formación de Francia (Título original: The Shaping of France) (1972)
      La Formación de América del Norte (Título original: The Shaping of North America. From Earliest times to 1763) (1973)
      El Nacimiento de los Estados Unidos (1763-1816) (Título original: The Birth of the United States (1763-1816) (1974)
      Los Estados Unidos desde 1816 hasta la Guerra Civil (Título original: Our Federal Union - The Union States from 1816 to 1865) (1975)
      Los Estados Unidos desde la Guerra Civil hasta la Primera Guerra Mundial (Título original: The Golden Door - The United States from 1865 to 1918) (1977)
      ¿Hay alguien ahí? (1967)
      El Universo (1971)
      Cómo descubrimos los números (1977)
      Las civilizaciones extraterrestres (sobre las posibilidades de vida inteligente en lugares diferentes a la tierra) (1979)
      Historia y cronología de la ciencia y de los descubrimientos
      La estrella de Belén y otros ensayos científicos (1983)
      El cometa Halley (1985)

      Todos ellos escritos por Isaac Asimov, químico.

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    3. Gracias los tendré en cuenta para mi próxima lectura. te recomiendo el siguiente:
      "El Delito De Intrusismo Profesional"- Paz Lloria García

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    4. Estás meando fuera del tiesto. Esta persona no tiene consulta, ni se dedica a la nutrición profesionalmente, simplemente le gusta el tema y recopila información interesante, de muchos estudios que para los no duchos en el tema pueden ser farragosos de entender... Mejor te metías con el intrusismo de médicos y enfermeras que dan fotocopias con dietas de muy poco fundamento científico

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    5. Acusar de un delito a alguien sin razón o base para ello es, de momento, ilegal y un delito regulado desde 1822. Para que exista delito de "intrusismo laboral" primero debe haber una norma que rija quién puede desempeñar una determinada actividad. En este caso la divulgación a través de Internet en materia de ciencia y nutrición sin ánimo de lucro. Hasta donde llega mi conocimiento dicha norma no existe razón por la cual amigo mío, debo recomendarte dos cosas: 1) Que leas los libros antes de mencionarlos; 2) Que cruces los dedos para que no te demanden.

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  7. ¿En qué norma se define los únicos con autorización para divulgar sobre nutrición son los dietistas-nutricionistas? O más aun, ¿los dietistas-nutricionistas colegiados? Porque si no hay una norma que limite esa capacidad a ese colectivo determinado, lamento informarte que no existe ningún delito de intrusismo. Lee con más detenimiento el libro que tú mismo has recomendado.

    En los Grados en Nutrición y Dietética de nuestras Universidades prácticamente ninguno de los profesores que imparte docencia tiene esa titulación. La gran mayoría son doctores en biología, bioquímica, química, medicina... Incluso en matemáticas, economía y derecho para algunas asignaturas. Aplicando tu razonamiento, habría que meterlos en la cárcel a todos por intrusismo profesional y multar a las Universidades.

    Centinel, gracias por el blog. Aunque a algunos les fastidie, es de lo mejor que se puede leer sobre nutrición en español.

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  8. Gracias Centinel, siempre es un placer leerte.

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